• El crucero de misiles quedó destruido luego de una explosión mientras era remolcado durante una tormenta. Mientras el Ministerio de Defensa de Rusia asegura que un incendio alcanzó el cuarto de municipios, Kiev asegura que se debió al impacto de varios de sus misiles

El Ministerio de Defensa de Rusia informó el jueves 14 de abril de 2022 que uno de sus buques de guerra más importantes, el crucero Moskva, se hundió durante una tormenta en el mar Negro. En un comunicado reproducido por la agencia rusa TASS, se aseguró que toda la tripulación logró ser evacuada. 

“Durante el remolque del crucero Moskva al puerto de destino, el barco perdió su estabilidad debido a los daños en el casco recibidos durante un incendio por la detonación de municiones. En las condiciones del mar tormentoso, el barco se hundió”, señaló la misiva.

No obstante, existen versiones encontradas sobre el hundimiento del Moskva por parte de cada bando. Mientras el Kremlin insiste que se trató de un accidente, el gobierno de Volodímir Zelenski se atribuyó la causa real del naufragio. De acuerdo con el periódico The Kyiv Independent, el Estado Mayor informó que el barco fue impactado por varios misiles Neptune disparados por las fuerzas ucranianas. Hasta el momento no se ha podido verificar cuál versión es la verdadera.

La gloria de Rusia

Con 186 metros de eslora (longitud), el Moskva era el crucero emblema de la Marina rusa desde sus años como la Unión Soviética (URSS). Su construcción inició en 1981 y en 1986 hizo su primer zarpe bajo el nombre de Slava, que en ruso significa “Gloria”. Fue el más completo de los barcos del proyecto 1164 Atlant soviético. Su propósito era ser la insignia de la flota rusa para sus operaciones en el mar Negro.

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Con espacio para 510 tripulantes, era capaz de llevar un helicóptero en su cubierta. Poseía uno de los armamentos más poderosos de la Armada roja, al estar equipado con misiles crucero P-500 Bazalt y P-1000 Vulkan. También contaba con seis cañones AK-630 y uno AK-130, sistemas de misiles antiaéreos, torpedos y morteros antisubmarinos.

El Moskva, buque ruso
Foto: EFE

Su mayor uso durante la Guerra Fría fue trasladar al líder soviético Mijaíl Gorbachov a la Cumbre de Malta de 1989, y tras la caída de la cortina de hierro, fue puesto en desuso temporalmente en 1990. Seis años después, con la consolidación de la nueva Rusia, se encargó al astillero de Mykolaiv su modernización. Fue totalmente reacondicionado y en el año 2000 volvió al mar rebautizado como Moskva, en alusión a Moscú y al río Moscova.

Protagonista bélico

Curiosamente, Moskva tuvo más acción durante el período republicano de Rusia que en sus años soviéticos. En la guerra de Georgia de 2008, el buque jugó un papel importante durante la intervención rusa, asegurando el mar Negro. De hecho, en ese conflicto fue impactado por un misil georgiano que dañó su estructura, pero no le impidió neutralizar a sus objetivos. Una vez que Rusia reconoció la independencia de las repúblicas de Abjasia y Osetia del Sur, se instaló en la ciudad de Sukhumi.

Luego de un proceso de reparaciones en el astillero, en 2013 protagonizó una gira por el mar Caribe como parte de un intercambio entre Rusia y sus países aliados. En ese viaje visitó Cuba y Venezuela. No obstante, en agosto de ese año volvió al mar Mediterráneo para responder a la acumulación de buques estadounidenses cerca de las costas de Siria.

Precisamente en la Guerra Civil de Siria, participó nuevamente en el año 2015 como punto de apoyo para las tropas rusas que intervinieron en favor del régimen de Bashar Al-Asad. Antes de eso, en 2014, tuvo también un papel clave en la ocupación rusa de la península de Crimea, preámbulo de los conflictos entre Moscú y Ucrania. Allí sirvió para bloquear el paso de la flota ucraniana en el lago Donuzlav. Por su destacada trayectoria, el barco recibió en 2016 la Orden de Najímov, la más alta distinción de la Armada rusa.

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Historia de resistencia

El buque ya se encontraba en el mar Negro el 24 de febrero de 2022, cuando el presidente ruso Vladímir Putin ordenó la operación militar contra Ucrania. Una de las primeras misiones del Moskva fue tomar el control de la isla de Serpientes, un enclave ubicado a 50 kilómetros de la costa de Odesa, en la frontera entre Ucrania y Rumania.

En ese momento, la tripulación del crucero se comunicó por radio con el puesto del Servicio Estatal de Guardia Fronteriza ubicado en la isla, para instarlos a deponer las armas y entregarse pacíficamente. La respuesta de los soldados ucranianos quedó registrada como una de las primeras anécdotas de resistencia de la guerra: “Váyanse a la mierda”. Las Fuerzas Armadas de Ucrania reportaron inicialmente que los guardias habían sido asesinados, aunque luego la información fue desmentida por el Ministerio de Defensa ruso. Semanas después, Kiev confirmó que los 86 soldados estaban vivos, aunque prisioneros en una base de Sebastopol. 

El barco también formó parte en las últimas semanas del asedio naval hacia Odesa. De hecho, las autoridades locales señalaron al Moskva como responsable de un ataque con seis misiles contra la ciudad, ocurrido a principios de marzo. Aunque no se verificó que fuera realmente ese de entre otros barcos que participaron.

De acuerdo con la versión ucraniana de la historia, al parecer los dos misiles Neptune que lo hundieron fueron disparados desde sus playas, lo cual desató un clima de celebración entre sus habitantes. “¡Se ha confirmado que el crucero de misiles Moskva se fue hoy exactamente al lugar donde fue enviado por nuestros guardias fronterizos en la Isla de la Serpiente!”, expresó el gobernador regional de Odesa, Maksym Marchenko.

Dura pérdida

La ciudad de Odesa, durante el asedio de la flota rusa, entra la que se encontraba el Moskva. Foto: CNN

De manera paralela a Moscú, Estados Unidos confirmó el hundimiento del Moskva. Aunque tampoco saben cuál de las dos posibles causas provocó la explosión, el portavoz del Pentágono, John Kirby, declaró que representa un duro golpe para la flota rusa en el mar Negro. Ya el 24 de marzo, los ocupantes habían perdido también al buque Sarátov, en el puerto de Berdyansk. También sucumbió a los misiles Neptune, que son una modificación ucraniana de los antiguos Kh-35 soviéticos.

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Varios expertos y analistas consideran que esto es un duro revés para Moscú, que en los últimos días ha desmovilizado sus fuerzas del occidente de Ucrania para concentrar una ofensiva en el este, específicamente en la región del Donbás. Esto podría significar un retroceso especialmente para la Armada, que ante el potencial daño de los Neptune, tendría que alejar sus barcos de la costa, complicando operaciones como la toma de Mariupol y otras ciudades portuarias.

Igualmente, el golpe moral también es significativo. El perder su buque insignia representa una derrota militar y política para Moscú, indiferentemente de si se hundió accidentalmente o en combate. Del lado opuesto, representa un soplo de ánimo para las tropas ucranianas, y especialmente a los habitantes de Odesa, quienes ya se libraron de su mayor amenaza. Algunos lo llaman en redes sociales justicia poética, mientras comparten el sello conmemorativo creado por la oficina postal de Ucrania, en el que aparece un soldado de la isla de Serpientes mostrando el dedo medio al Moskva. 

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