• La cantante española se presentará el 23 de junio en el Teatro Teresa Carreño de Caracas. En 2021 estrenó el disco Mil razones, que cuenta con temas en los que colaboraron figuras como Rosalía, El Guincho y Alizzz

“Feliz de escuchar este acento. Bueno, nunca he dejado de escucharlo, pero feliz de que sea más seguido”, afirma Ana Torroja por teléfono con relación al acento venezolano.

Venezuela no es indiferente para ella. Acá vivió momentos memorables cuando fue la voz inolvidable de Mecano, esa banda que se convirtió en ícono para el pop en español durante los ochenta, en pleno apogeo de tendencias que iban y venían amalgamadas en tantos artistas.

Muchos también recordarán cuando vino en el año 2000 en esa gira en dupla con Miguel Bosé llamada Girados. Ambos se presentaron en el Poliedro de Caracas, ese lugar en el que tantos crearon recuerdos.

Luego de la separación de la famosa agrupación, Ana Torroja emprendió una carrera en solitario en la que ha publicado seis discos de estudio desde 1997. El más reciente es de 2021, titulado Mil razones. En 2015 editó Conexión, su segundo álbum en vivo, que fue grabado en Ciudad de México, la capital del país donde ahora reside.

Ahora, la cantante se presentará el 23 de junio en el Teatro Teresa Carreño, en una producción de AGTE Live. El show forma parte de su tour Volver.

¿Qué recuerda de su anterior visita a Venezuela?

No quepo en mí de la emoción. Tengo muchas ganas de que sea 23 de junio para pisar el Teatro Teresa Carreño y reencontrarme con el público de Venezuela, al que extraño desde siempre. Estoy muy emocionada. También me alegra que se vuelven a hacer conciertos en Venezuela, recuperar un poquitito de esa parte que se había dejado de lado.

Foto: Cortesía

Ha vivido grandes momentos acá. Uno de los episodios que más se recuerda son esos tres conciertos seguidos en mayo de 1987 en el Poliedro de Caracas. ¿Cómo logra aguantar la voz que se escucha tan bien en algunas grabaciones que se encuentran por ahí?

Bueno, era joven. (Ríe). Ahora no sé si resista tres conciertos seguidos. Mi voz la cuido mucho, eh. Soy bastante disciplinada en ese sentido. De hecho, me lo dice mucha gente. ‘Es que te escuchas igual que cuando eras joven’. Eso lleva un proceso que no todo el mundo está dispuesto a seguir. Realmente, fue emocionante ver ese Poliedro a rebosar, escuchar esas voces cantando de principio a fin todas las canciones. (Piensa). Yo creo que será así. Hay tantas ganas de ambas partes, tanto mía como de Venezuela.

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¿Cómo definiría su voz?

Única. (Ríe). Aunque suene un poco vanidoso: única e irrepetible. Esa personalidad que tiene mi voz es la que da el estilo a mi música. Excepto en la época de Mecano, que eran los mismos compositores en todos los discos, he trabajado con compositores y productores muy diversos. Mi voz es lo que unifica ese eclecticismo musical. Mi voz es mi estilo.

¿Por qué tardó 11 años sin publicar un disco con canciones nuevas?

No…

 Sí, disco con canciones inéditas

Ah, dices disco de estudio. ¿Tantos años?

Desde 2010 hasta 2021

¿De verdad?

Voy a verificar, pero si mis cuentas no fallan, es así

Puede ser, puede ser. (Ríe). Madre de Dios. No sabía que había pasado tanto tiempo. El último disco fue Sonrisa, ¿no?

Exacto de 2010

¡Wow! No había sacado la cuenta. Es verdad que siempre me tomo un tiempo entre trabajos. Esta profesión, que es tan maravillosa y nos hace tan felices, es de mucha entrega. A veces uno se vacía mucho y tiene que volver a llenarse para volver a contar cosas. Siempre me tomo mi tiempo entre discos. No tengo prisa. Claro, creo que esta vez me he tomado mucho. (Ríe). Ha pasado volando. Hay una razón específica: no estaba motivada. No tenía nada que contar. Eso pasa a veces. No hay que forzar las cosas. La música es muy visceral. Entonces, apareció el proyecto de Conexión, que hizo que me mudara a México. Funcionó muy bien e hice bastantes conciertos. Me propusieron hacer esto o lo otro. Dije que no. Si no lo siento, no lo hago. Tiene que aparecer la lucecita que me ilusione. Entonces, vinieron estos productores de música electrónica que querían trabajar conmigo. Vi la luz. Sabía que quería recuperar esos sonidos electrónicos con los que nací y crecí musicalmente. Deseaba hacerlo con gente joven, actualizada en el siglo XXI. No soy de repetir fórmulas.

Entre esas figuras jóvenes está Rosalía, que compone algunas canciones. También vemos al productor de ella, El Guincho, así como a Alizzz, que trabajó con C. Tangana

Exacto. Fue descubrir un mundo y fórmulas de trabajo que desconocía. Me refiero a esa libertad musical y de creatividad que te da la tecnología de hoy en día. Lanzarse a improvisar. Siempre he trabajado de manera muy dirigida. Todo eso me fascinó. Maneras que me han abierto un camino sin límites para seguir haciendo música de la mano de gente como la que has nombrado. Osada, innovadora y arriesgada.

Y me imagino que tocará acá en Caracas varias de esas canciones

Claro, claro. Voy añadiendo, pero también quitando porque si no sería un concierto eterno. (Ríe). Hay canciones de la etapa de Mecano, canciones de mi carrera en solitario y por supuesto del disco nuevo. Si la gente se queda con ganas de más, hago lo que llamo canciones a la carta o peticiones del oyente. Si hay alguien a quien no le he cantado su canción, al final canto con el público trocitos de canciones. Es un momento muy especial.

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Y en ese afán por no repetirse, por ir más allá, las canciones de Mecano que interpreta tienen otros arreglos. Por ejemplo, “Cruz de navajas” tiene un guiño a Massive Attack

¡Exacto! Fíjate. Sigo dudando si mantenerla así o hacer un arreglo más cercano al original. Me gusta mucho el de ahora, así como dices a lo Massive Attack. Es muy mágico. Pero a veces pienso que tal vez la gente quiera escucharla más cercana a lo que era. Es verdad que a todas las canciones las he traído al mundo Mil razones, a la electrónica, pero sin perder su esencia. La gente las puede cantar de principio a fin.

Vivió ese boom del pop de los ochenta y noventa, ahora ve esta ola de pop con exponentes como los que mencionamos antes. ¿Cómo asume los cambios en la manera de hacer música?

A mí me fascinan los retos, las novedades, las sorpresas. Me motivan mucho. Realmente no tengo miedo, sino todo lo contrario. La palabra rutina no existe en mi diccionario. (Ríe). Lo asumo con toda la humildad y respeto del mundo. Me rodeo de gente que sabe hacer esas cosas mejor que yo. Disfruto todo el proceso hasta llegar al resultado final, ese momento en el que sabes qué es lo que deseas compartir con el público; y en este caso, con el de Caracas.

Lo digo porque pareciera que es difícil captar la atención, especialmente de las generaciones más jóvenes, con tantos estímulos de aplicaciones y demás cosas en el teléfono

A veces, aunque uno lo intente, no la captan, pero creo que uno tiene que ser honesto y fiel a sí mismo. Hay que hacer lo que se puede ofrecer en su momento. La gente valora mucho la honestidad en el trabajo. Sé que hay personas que a lo mejor esperan algo de mí, y luego se sorprenden con lo que ofrezco. No esperaban que les diera música de una determinada forma.

Me llama la atención que una de las primeras canciones de Mecano es “Ya viene el sol”, que todos conocemos, pero cierra su nuevo disco con un tema titulado “Nunca sale el sol”. No sé si hay un mensaje…

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(Ríe). Me acabo de dar cuenta. No hay ningún mensaje. Me lo acabas de decir tú. No había caído en esa coincidencia, pero yo soy más de “Ya viene el sol”. (Ríe).

Que es la certeza que siempre tenemos…

Exactamente. Soy más del lado positivo que del negativo.

¿Para los que no vimos a Mecano en vivo es muy iluso pensar en la posibilidad de una reunión?

No, pensar no. (Ríe). Ahora, que ocurra es bastante difícil, sino imposible. La palabra imposible me cuesta, pero está bastante cerca en este caso. Lo más cerca de ver a Mecano soy yo, o si Nacho hace algún concierto en algún lado. Es complicado.

Es común que a Latinoamérica llegue música de España, pero daba la impresión de que costaba más que la música de acá llegará al otro lado. Sin embargo, pareciera que eso ha cambiado

¡Sí! Gracias a Dios. Yo feliz de la vida. Siempre he sido muy crítica con el hecho de que se nos abrieran las puertas en Latinoamérica, y nosotros no abriéramos los brazos al talento latinoamericano. Creo que es cuestión de tiempos. No creo que haya una razón concreta. Llega un momento en el que alguien abre esa puerta, entra de puntillas, a la gente le encanta y se da cuenta que hay mucho más en el otro lado de charco. Me encanta esa retroalimentación no solo entre España y América Latina, sino con el resto del mundo.

Hace poco hablaba con el cantante de Cultura Profética y me decía que a muchos artistas se les ha hecho difícil expresar opiniones por temor a lo que pase en redes sociales. He visto que usted ha mantenido posturas en distintos temas sin temor a lo que pase

Cuando me hacen preguntas de este tipo, hablo de la regla del 33. Da igual lo que hagas, al 33% le gustará, a otro 33% no le gustará y al otro 33% le dará igual. Entonces, no veo razones para coartar la libertad de expresar lo que uno siente si habrá gente que no estará de acuerdo. A mí me da igual. También respeto a los que no están de acuerdo y a los que le es indiferente.

¿Qué mensaje envía al público venezolano cuando faltan pocas semanas para el reencuentro?

Me muero de ganas de que llegue el 23 de junio. Les he echado muchísimo de menos durante estos años. Esta oportunidad de ir a Caracas me hace una especial ilusión. Ha salido el Sol. Tengo mucho cariño hacia el pueblo venezolano. Han sido muchos años sin ir. De corazón, estoy muy emocionada de volver.

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