• Aunque la banca privada aumentó los límites de sus tarjetas de crédito, el economista Luis Arturo Bárcenas resaltó que no hay un financiamiento “normal y tradicional” en el país que promueva inversión y compras de bienes

En los últimos meses el crédito en Venezuela se ha reactivado y ha aumentado hasta un 29.900 %, luego de haber estado congelado desde el año 2018. Sin embargo, el alza no representa una mejora en la capacidad de prosperar a través de la financiación, debido a que no supera los 300 bolívares (equivalente a 60 dólares, de acuerdo con la tasa del Banco Central de Venezuela), según expertos y consumidores.

Clientes de bancos privados dijeron en entrevista con la agencia de noticias EFE que desde abril de 2022, los límites de sus tarjetas fueron aumentados de 1 bolívar (0,19 dólares) a 150 bolívares (29,64 dólares) y hasta 300 bolívares (59,28 dólares), lo que suponen incrementos del 14.900 % y 29.900 %, respectivamente.

En este sentido, el economista jefe de la consultora Ecoanalítica, Luis Arturo Bárcenas, señaló a EFE que la banca, de manera cauta, ha empezado a elevar el crédito al consumo al ver que una parte de la población reporta una mejora en sus ingresos. Esto debido a la dolarización no oficial de la economía, lo que considera uno de los motores de la parcial reactivación del país.

Estamos en un entorno dolarizado, y eso, probablemente, los bancos lo están viendo como una buena noticia en materia de repago de sus créditos. En un entorno donde las personas ahora declaran más ingresos en dólares, por más alto que sea el costo del crédito, es más probable que tu capacidad para repagar el crédito, así sea muy pequeño, sea mayor”, explicó.

Según datos de Ecoanalítica, en el mes de abril de 2022, la cartera de créditos llegó a 415 millones de dólares, lo que representó un incremento del 219 % respecto a abril del año anterior, cuando estuvo en 130 millones de dólares.

crédito bancario Venezuela
Una mujer muestra una cartera con tarjetas de crédito de diferentes instituciones bancarias hoy, en Caracas (Venezuela). EFE/ Rayner Peña R.

Créditos siguen siendo insuficientes

Luis Arturo Bárcenas resaltó que los incrementos no reflejan una recuperación de la financiación a los hogares, que necesitan una media de 481 dólares para adquirir la canasta básica de alimentos, de acuerdo con las estimaciones independientes hechas para una familia de cinco personas.

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Además, indicó que actualmente no hay un financiamiento “normal y tradicional” en Venezuela que “promueva inversión, compras de bienes de capital y que las personas tengan una visión de futuro mucho más esperanzadora”.

Ya tú no ves como antes (…) en la época del 2006, que la gente podía comprar fácilmente un apartamento o un carro. (…) lo que estás financiando ahorita es puro gasto corriente, nada más que eso, y no todos los venezolanos, como en algún momento lo fue, tenemos acceso a las tarjetas de crédito”, aseguró.

Roberto Porciello, ingeniero de 56 años de edad, comentó a EFE que un banco privado le aumentó los límites de dos de sus tarjetas de 1 a 300 bolívares (equivalente a 0,19 y 59,28 dólares, respectivamente) , después de cuatro años congelado.

“(No es) ni la mitad de la canasta básica. Eso sería básicamente para estacionamiento, cosas muy pequeñas, un par de canillas, cuarto de kilo de jamón, cosas muy pequeñas, no te da como era anteriormente que tenías límites hasta de 2.000 (o) 3.000 dólares. Dependiendo del tipo de tarjeta, tenías límites que podías comprar cualquier cosa”, precisó.

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La caída de la financiación

Bárcenas sostuvo que el declive de la financiación tiene varias causas, entre ellas la caída económica desde 2013, la hiperinflación que vivió el país desde 2017 hasta 2021 y la pandemia. A su juicio, estos fueron los factores que redujeron las capacidades de los hogares y de las empresas de pagar el crédito, lo que hizo que la banca fuera más cautelosa a la hora de prestar.

Según cálculos de Ecoanalítica, la cartera crediticia ha caído un 98 % desde abril de 2012, cuando se prestaron 32.000 millones de dólares.

Sin embargo, añadió que “el punto cumbre” fue a partir de 2018, tras la entrada en vigor del plan gubernamental de “recuperación económica”, con el “incremento sucesivo del encaje bancario”, una medida que obliga a la banca a mantener un porcentaje de sus depósitos en el Banco Central de Venezuela (BCV), que no pueden ser usados, y que ha sido aplicada para contener el tipo de cambio.

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El encaje llegó a estar en un 100 % en 2019 y se ha reducido gradualmente hasta un 73 % en febrero de 2022.

Las industrias carecen de créditos

La manufactura, por su parte, es hoy uno de los sectores más castigados por la falta de financiamiento. Según un reciente estudio de la Confederación de Industriales (Conindustria), el 55 % de los empresarios se financiaron con capital propio el primer trimestre del año.

Bárcenas agregó que el único sector prioritario que hoy recibe un financiamiento “relativamente elevado” es el agrícola, además del comercio que usa los créditos para la importación de productos.

“Todavía hay sectores descartados completamente del crédito, entre esos la manufactura”, puntualizó. 

Con información de EFE.

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