• Logan Paul, Paul Pierce y otras celebridades como Kim Kardashian han promovido riesgosas y oscuras monedas digitales a veces sin mencionar sus conflictos de intereses. Foto principal: Sinna Nasseri para The New York Times

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota How Influencers Hype Crypto, Without Disclosing Their Financial Ties, original de The New York Times.

Logan Paul tenía un mensaje para sus seis millones de seguidores en Twitter: estaba “metido de lleno” en una nueva criptomoneda llamada Dink Doink.

Según el creador del proyecto, los inversores de Dink Doink recibirían acciones de un personaje de dibujos animados, lo que les daría derecho a una parte de las ganancias si la figura de ojos saltones alguna vez aparecía en un programa de televisión o en una película. En junio de 2021, Paul, un boxeador de 27 años de edad e influencer en redes sociales, elogió a Dink Doink en Twitter y en un chat público de Telegram, antes de respaldarlo nuevamente en su podcast llamado “Impaulsive”.

Pero a mediados de julio de ese mismo año, el precio de Dink Doink se había desplomado a una fracción de centavo de dólar y Paul comenzó a recibir comentarios negativos online. En sus patrocinios, no mencionó ninguna información relevante: él y el creador del proyecto eran amigos, y se les ocurrió a ambos la idea de dicha criptomoneda. También había recibido una gran asignación de tokens Dink Doink cuando se lanzó.

“No sé qué salió absurdamente mal”, comentó Paul en una entrevista. “Ese es un proyecto del infierno y me acabo de limpiar las manos”.

El colapso de los precios de las criptomonedas este mes ha renovado el escrutinio de celebridades que les venden monedas virtuales a las masas. Durante el último año, el actor Matt Damon y el comediante Larry David protagonizaron comerciales de televisión de alto perfil para plataformas criptográficas, pregonando los activos digitales como una oportunidad imperdible para ganar dinero. Esos anuncios generaron críticas de los criptoescépticos, pero estaban vinculados a las principales empresas con cientos de millones de dólares en ingresos.

Una forma mucho más ruin de promocionar criptomonedas ha florecido en las redes sociales y está plagada de conflictos de intereses ocultos y afirmaciones exageradas sobre cuantiosas ganancias. Personas influyentes famosas como Kim Kardashian y Floyd Mayweather han ganado millones de dólares respaldando inversiones criptográficas específicas y, a menudo, dudosas, instando a los fanáticos a comprar monedas oscuras que rápidamente perdieron su valor, o cobrando colecciones poco conocidas de tokens no fungibles, los activos digitales únicos conocidos como NFT.

En algunos casos, los promotores como Paul han admitido que no revelaron los vínculos personales o financieros con los proyectos anunciados en sus feeds, una posible violación de las regulaciones federales de marketing. E incluso antes de la reciente recesión del mercado criptográfico, una serie de estas empresas respaldadas por personas influyentes colapsaron enormemente, perjudicando a los comerciantes aficionados y provocando demandas que podrían obligar a algunas celebridades a compensar a los inversores por sus pérdidas.

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“Es una especulación desvergonzada de celebridades y de otras personas, que no son para nada desinteresadas ​​ni imparciales”, detalló John Reed Stark, exjefe de la oficina de aplicación de Internet en la Comisión de Bolsa y Valores. “Hay mucho potencial de daño”.

Los empresarios de criptomonedas contratan a personas influyentes para aumentar el valor de sus activos digitales con la esperanza de generar el tipo de boom en línea que convirtió a Dogecoin, una moneda a modo de broma basada en un meme, en una de las inversiones más valiosas de ese tipo.

Algunos promotores no son muy conocidos fuera de los círculos cripto, pero tienen muchos seguidores en redes sociales, donde transmiten consejos de mercado y contenido patrocinado. Otros son celebridades importantes como Kim Kardashian, quien enfrenta una demanda de inversionistas por su comercialización de una criptomoneda desconocida llamada EthereumMax.

Las cantidades que les pagan a los promotores de criptomonedas pueden ser astronómicas. Un proyecto de NFT llamado Hive Investments ha estado reclutando a personas influyentes, ofreciendo pagos de hasta 400.000 dólares, según una presentación revisada por The New York Times.

A Jordan Belfort, el excorredor de bolsa cuyas memorias inspiraron la película de 2013 El lobo de Wall Street, le ofrecieron una vez 250.000 dólares para cambiar su foto de perfil de Twitter a un NFT. Belfort, quien recientemente se autodenominó como un gurú de las criptomonedas, rechazó la oferta.

Criptomonedas gurú
Jordan Belfort (el del centro) en su casa en Miami Beach, con asistentes en una clase de criptografía. Belfort, un excorredor de bolsa cuyas memorias inspiraron la película de 2013 El lobo de Wall Street, se ha rebautizado a sí mismo como un gurú de las criptomonedas. Foto: Scott McIntyre para The New York Times.

“No queremos ser parte de cosas que existen básicamente para quitarle el dinero a las personas”, aseguró Matt Hirschberg, socio comercial de Belfort. “He tenido personas que nos ofrecen garantías de hasta al menos 10 millones de dólares solo por participar”.

La promoción cripto ocupa un área gris legal. Según la ley federal, las personas que comercializan valores deben divulgar públicamente los pagos por promociones. En 2018, Mayweather pagó más de 600.000 dólares para llegar a un acuerdo con la Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos (la SEC) por cargos de que no había revelado correctamente la compensación por comercializar ofertas iniciales de monedas, el equivalente cripto de una oferta pública inicial en Wall Street. Pero la regla que rompió es aplicable solamente a valores, como acciones en una empresa, y no está claro qué productos cripto cumplen con ese estándar legal.

Los promotores de criptomonedas también podrían infringir las normas de la Comisión Federal de Comercio, que exigen que los comercializadores de todo tipo revelen cuánto tienen en la participación financiera de los proyectos que respaldan.

“Las empresas y los influencers en redes sociales ven esto como el Salvaje Oeste”, dijo David Klein, un abogado de Nueva York que se especializa en reglas de marketing. “Todavía se aplican las leyes del viejo mundo, y tienes que seguir las pautas. De lo contrario, los reguladores vendrán a llamar”.

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Incluso las celebridades que divulgan los pagos cripto se han encontrado con problemas legales. El verano pasado, Kardashian respaldó a EthereumMax en una publicación de Instagram con un breve descargo de responsabilidad en la parte inferior: “#ad”. Pocos criptoexpertos habían oído hablar de EthereumMax, que es diferente a Ethereum, una de las cripto más populares.

La promoción condujo a un aumento en el comercio, pero el precio de EthereumMax luego se desplomó. Este año, nueve comerciantes que compraron EthereumMax demandaron a Kardashian, a los fundadores del proyecto y a otros promotores, incluido Mayweather y el exbasquetbolista Paul Pierce, acusándolos de ocultar su control sobre los tokens de EthereumMax y de hacer circular anuncios “engañosos”.

Según la demanda, Pierce recibió más de 15 billones de tokens EthereumMax a cambio de tuits que respaldaban a dicha moneda. Ninguno de los tuits extraídos de la demanda mencionaba una relación comercial con los creadores del token. Poco después de promocionar el proyecto -afirma la demanda- Pierce vendió sus tokens, una aparente operación de pump and dump (inflar y luego desplomar el precio) en la que se benefició alentando a los fanáticos a comprar los tokens, antes de vender sus propias participaciones a un precio más alto.

Un abogado de Kardashian afirmó que las acusaciones de la demanda “carecen de mérito”. Mayweather, Pierce y los fundadores del proyecto no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Kim Kardashian
Kim Kardashian se enfrenta a una demanda de inversionistas por su comercialización de una oscura criptomoneda, EthereumMax. Foto. Hunter Abrams para The New York Times

A medida que los precios de las criptomonedas se desplomaron, los inversores también recurrieron a influencers de bajo perfil que publican contenido patrocinado en las redes sociales. Ben Armstrong, un influencer cripto con casi un millón de seguidores en Twitter, tiene un canal de YouTube donde analiza las tendencias del mercado y habla sobre sus proyectos favoritos. Solía ​​cobrarle a los fundadores de nuevas empresas 40.000 dólares por una entrevista en YouTube, pero dejó de ofrecer el este año después de que un criptodetective influyente publicara su lista de precios.

Algunos de los proyectos que Armstrong promovió fueron pequeñas criptoempresas experimentales que eventualmente encontraron problemas. En esos casos -dijo- él también se consideraba una víctima.

“Se están aprovechando del criptoinfluencer novato que acaba de hacerse popular y está tratando de descubrir qué debería y qué no debería hacer”, mencionó. “Es difícil pasar de 12.000 seguidores a un millón en un año y tomar todas las decisiones correctas”.

Paul saltó a la fama como bloguero de videos y actor ocasional; YouTube lo amonestó una vez por publicar imágenes de un cadáver que encontró en un bosque japonés. A lo largo de los años, ha convertido su fama de Internet en una variedad ecléctica de actividades empresariales, incluida una línea de bebidas energéticas.

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Se interesó en las criptomonedas el año pasado cuando el mercado de NFT comenzó a crecer. En una entrevista reciente, reconoció que todavía estaba aprendiendo a navegar por el mercado de las criptomonedas, incluso mientras intentaba sacar provecho de la tecnología. “Soy una persona de ideas extremas, no mucho de llevarlas a cabo”, dijo.

Paul participó en parte de la lluvia de ideas inicial para el proyecto Dink Doink. Pero la empresa finalmente fue encabezada por uno de sus compañeros, Jake Broido, quien le dio a Paul el 2,5 % de los tokens que se emitieron inicialmente.

En un tuit de junio de 2021, Paul la llamó una de las criptomonedas “más tontas y ridículas” que había encontrado y circuló un video de un personaje de dibujos animados cantando letras sexualmente explícitas. “Es por eso que estoy metido de lleno en ese proyecto”, agregó. Él también apareció en un video de Telegram en el que elogió a Dink Doink como posiblemente su criptoinversión favorita.

La campaña fue un fracaso y Paul fue ridiculizado por los críticos de YouTube. El precio de Dink Doink osciló muy por debajo de un centavo de dólar, antes de perder aún más su valor durante el verano. Paul dijo que nunca vendió sus tokens ni se benefició del proyecto, pero aseguró que lamentaba haber promocionado la moneda sin haber revelado su participación financiera. “Definitivamente no actué de la forma responsable como debí hacerlo”, dijo.

Poco después de la caída de Dink Doink, Paul comenzó una colección de NFT llamada CryptoZoo, de la que se burlaron mucho por mostrar imágenes de animales. Paul culpó al personal que ayudó a ejecutar el proyecto por los problemas de CryptoZoo. Ahora, está trabajando con un nuevo equipo en una criptoempresa llamada Liquid Marketplace, que utiliza la tecnología blockchain para permitir que los inversores compren fracciones de objetos físicos.

Logan Paul criptomonedas
“Definitivamente no actué de la forma responsable como debí hacerlo”, dijo Paul. Foto: Sinna Nasseri para The New York Times.

El reciente colapso de las criptomonedas “definitivamente eliminará a los débiles”, sentenció Paul. Pero agregó que también lo había hecho reconsiderar algunas de sus promociones, luego de que personalmente perdiera 750.000 dólares.

“No quiero que nadie sienta que ha salido perjudicado por cualquier tipo de movimiento que haya hecho por mi culpa”, comentó.

Paul sabe lo que se siente ser el receptor de un trato que salió mal. El año pasado peleó contra Mayweather en una exhibición de boxeo en Las Vegas que atrajo a más de un millón de clientes de pay-per-view. Meses después, Paul afirmó que Mayweather aún no lo había compensado por completo por la pelea. (Mayweather respondió: “Sé feliz con el pago más grande que hayas recibido en tu vida”).

El evento en sí fue una promoción de criptomonedas: animó a los fanáticos a comprar tickets usando EthereumMax.

Kitty Bennett contribuyó con la investigación.

Traducido por José Silva.

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