• Foto principal: Foto de 2020 de Devin Allen de una protesta en un departamento de policía en el centro de Baltimore.

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota He believes photography can save kids’ lives. After all, it saved his, original de The Washington Post.

Cuando Devin Allen va a hablar con los estudiantes en las escuelas del centro de la ciudad, hay pocos niños que creen que uno de los fotógrafos más destacados de Baltimore proviene de su vecindario. “Es algo tipo: ‘No hay forma de que este chico haya hecho todas estas cosas y sea de West Baltimore’”, detalla Allen. “Tan pronto como abro la boca, dicen: ‘Sí, eres de aquí’”.

No es solo la juventud de Baltimore la que está sorprendida por el éxito, de la noche a la mañana, de Allen. La trayectoria del fotógrafo autodidacta cambió drásticamente en 2015, cuando una foto que tomó durante el Levantamiento de Baltimore, una serie de protestas en respuesta al arresto y la consiguiente muerte de Freddie Gray, de 25 años de edad, mientras estaba bajo custodia policial, se volvió viral. Días después, la foto de un joven afroamericano corriendo por la calle con policías antidisturbios pisándole los talones apareció en la portada de la revista Time, convirtiendo a Allen en el tercer fotógrafo aficionado en tener un trabajo en la portada de la publicación.

Las oportunidades siguieron para Allen, entonces de unos 20 años de edad. En 2017, se convirtió en el primer pasante de la Fundación Gordon Parks, que reconoció la dedicación de Allen a la justicia social a través del arte, colocándolo cerca del innovador fotógrafo afroamericano cuyo fotoperiodismo sobre temas de derechos civiles, pobreza y la experiencia afroamericana inspiró a generaciones de artistas. El primer libro de Allen, Un hermoso gueto (disponible en inglés), se publicó ese mismo año. En 2020, volvió a aparecer en la portada de Time, esta vez con una fotografía de una protesta de Black Trans Lives Matter. Su segundo libro, Sin justicia no hay paz: del movimiento de derechos civiles al Black Lives Matter, se publicará en octubre.

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“Está la fotografía documental, pero luego está la fotografía documental que tiene aspectos humanitarios”, me dijo Peter Kunhardt Jr., director ejecutivo de la Fundación Gordon Parks. “He visto tantas fotos de protestas, mítines y marchas, especialmente a raíz de George Floyd. Lo que más me llamó la atención del trabajo de Devin es la humanidad en los rostros de las personas.

“Me recuerda mucho al trabajo de Parks cuando estaba fotografiando la Nación del Islam, y el trabajo de Malcolm X sobre la Marcha en Washington en torno a los derechos civiles. Vi tantos paralelismos con las imágenes que tenía. Capturó esa misma esencia de la humanidad en el tema”, detalló Kunhardt.

A los jóvenes con los que habla Allen no les importan las becas, los lanzamientos de libros o las portadas de revistas. Solo se animan cuando Allen les dice que fotografía regularmente a la estrella del baloncesto Stephen Curry para la empresa de artículos deportivos Under Armour con sede en Baltimore. Ese es el vínculo que usa Allen para hacerles saber que su vida no comenzó muy diferente a la de ellos.

Fotografía - Imágenes
 El autorretrato del fotógrafo. Comenzó el programa Inspire the Youth en junio de 2015. Foto: Devin Allen

Allen creció en el vecindario de West Forest Park, hijo de una gran matriarca. “Estaba consentido”, detalla. “No tenía todas las cosas que quería, pero sí todos las chucherías del mundo y siempre había electricidad”. Pese a eso, Allen comenzó a vender drogas en la escuela secundaria. Duró solo seis años, pero en ese tiempo Allen comentó que había perdido a más de cinco amigos cercanos a causa de la violencia armada.

Cuando se convirtió en padre a los 21 años de edad, decidió que sus días de rebeldía habían terminado. En cuanto a la fotografía callejera, Allen se obsesionó con documentar su entorno, aprendiendo por sí mismo los aspectos técnicos a través de tutoriales de YouTube. La fotografía, dice, le salvó la vida de maneras que no siempre son metafóricas. Cuando mataron a su mejor amigo, Allen reconoció la facilidad con la que podría haber estado presente. “La única razón por la que no estaba con él es porque fui a tomar fotos”, reveló. “Recurrí al alcohol por un tiempo para enfrentar la situación, pero la fotografía fue realmente mi medio para liberar ese estrés”.

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Nada podía prepararlo para ese sentimiento de tener todas las miradas puestas sobre él. La primera portada de Time atrajo la atención nacional, pero su éxito a raíz de una comunidad en crisis pesó sobre Allen, quien dice que intentó suicidarse poco después de que comenzara a ganar notoriedad. “Mi éxito se basa en la espalda rota de Freddie Gray. Eso está en lo profundo de mi mente todos los días”, mencionó Allen, cuya participación diaria en ese levantamiento que duró meses contribuyó con su estrés. “Nos lanzaron gas lacrimógeno, rociaron pimienta. Estaba siendo acosado por la policía (…). No estaba durmiendo. No me estaba cuidando. Estoy lidiando con mi propio trastorno de estrés postraumático personal y la depresión que tuve al crecer aquí”, comentó. “Fue demasiado abrumador. Colapsé”.

Un estudiante llamado Jamal tomando fotos en Kids Safe Zone en Baltimore en 2015. (Foto: Devin Allen)
Un estudiante llamado Jamal tomando fotos en Kids Safe Zone en Baltimore en 2015. Foto: Devin Allen

Poco después, Allen, quien ahora tiene 34 años de edad, sintió que necesitaba su propio tipo de activismo para evolucionar. “La fotografía me salvó mental, física y emocionalmente, y siento que podría hacer lo mismo por muchos niños más pequeños”, afirma. Por eso, comenzó una campaña de GoFundMe para su programa llamado Inspire the Youth en junio de 2015 y rápidamente consiguió atención local antes de llegar a Russell Simmons, quien donó 25.000 dólares.

Allen estaba equipado con cámaras y entusiasmo, pero sus primeros esfuerzos fracasaron. “Yo estaba tipo, ‘¿Quién quiere aprender fotografía?’. Los niños me maldijeron”, recuerda con una sonrisa. Pero cuando los 20 estudiantes se redujeron a cinco, seleccionó a un grupo pequeño pero apasionado. Su siguiente intento, en colaboración con la escuela primaria/secundaria Windsor Hill, generó tanto interés que Allen realizó un concurso de ensayos para seleccionar a 10 estudiantes. Su trabajo resultó en una exhibición de fotografías en el centro de arte de Baltimore Motor House. El siguiente taller, en Kids Safe Zone, atrajo la atención de los medios nacionales. Aunque su propia carrera y la pandemia han dificultado la ejecución de un programa regular, Allen continúa visitando escuelas y entrega cámaras regularmente a los niños de la comunidad, aproximadamente 600 hasta la fecha.

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Recientemente, mientras estaba en una sesión de fotos para los créditos iniciales de la serie de HBO La ciudad es nuestra, Allen se encontró con Keshana Miller, de 20 años de edad, siete años después de haberle enseñado en Kids Safe Zone. “Vino y me mostró algunos de sus trabajos recientes que ha hecho usando su teléfono y me dijo que todavía le gusta la fotografía”, dijo. Impresionado por su dedicación, Allen prometió comprarle una cámara a Miller. Mientras Miller se prepara para terminar la escuela secundaria este verano, a pesar de algunos contratiempos, dice que el arte es vital para su vida: “El arte es parte de mí. Me ayuda a ser una mejor persona porque me motiva”.

Allen reconoce que permanecer en casa lo ha categorizado con el movimiento de derechos civiles y la fotografía callejera, pero lo ve no tanto como un nicho sino como una vocación. Permanecer en Baltimore también lo hace más accesible para las personas a las que quiere inspirar: “Al final del día, cuando sea viejo y ya no pueda sostener una cámara con firmeza, voy a medir mi éxito personal por la cantidad de niños que salvé”, puntualiza. “Es por eso que todavía estoy en Baltimore”.

Carita Rizzo es una escritora radicada en París.

Traducido por José Silva.

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