• El activista y defensor de derechos humanos explicó para El Diario que espera que su labor de articulación y de priorización de los temas LGBTIQ+ en Venezuela rinda frutos

Visibilizar los problemas que enfrenta la comunidad LGBTIQ+ en Venezuela es importante, especialmente porque ocurren en un contexto en el que el Estado y las instituciones no protegen ni garantizan los derechos humanos de sus ciudadanos. Es por ello que es primordial resaltar la lucha de los individuos que forman parte de este colectivo para que la sociedad pueda ir dejando de lado la discriminación contra las personas LGBTIQ+. 

Uno de ellos es Yendri Velásquez, activista LGBTIQ venezolano y defensor de derechos humanos, quien en entrevista para El Diario explicó que espera que su labor de articular encuentros entre distintas organizaciones y de priorización de los temas LGBTIQ+ en Venezuela rinda frutos.

Si hay una cosa de la que estoy convencido es que en contextos tan complicados como el que vivimos, de emergencia humanitaria compleja, ausencia de Estado de derecho y una crisis masiva de violaciones de derechos humanos, no podemos solos. La articulación y el acompañamiento son sumamente necesarios para poder avanzar e incluso dar los pasos necesarios hacia la garantía de derechos”, expresó Velásquez.

Resaltó que aunque el Estado ignore sus exigencias, las alianzas que han logrado como colectivo han tenido un impacto positivo entre activistas durante los últimos años. 

“¿Ante este nivel de desprotección qué queda?”

Yendri, de 29 años de edad, relató cómo fue la primera vez que se topó con un caso de crimen de odio. Un suceso que le permitió darse cuenta de que en Venezuela la homofobia y la transfobia son algo real, que limita a las personas LGBTIQ+ a vivir dignamente.

“Era como 2011 o 2012 y en Maracay (Aragua) amarraron a un joven a un poste, le echaron gasolina y lo quemaron. Las personas que lo quemaron decían que en ese sector no se aceptaban ‘mariquitos’. Aunque con lesiones graves, el muchacho afortunadamente quedó vivo, pero si bien eso no fue lo que me impulsó a dar el primer paso para iniciar en el activismo, fue lo que hizo que me diera cuenta de que en este país suceden crímenes de odio hacia personas LGBTIQ+”, detalló el defensor de derechos humanos. 

Velásquez indicó que desde ese momento decidió convertir la indignación que sintió por ese caso en acciones que ayuden a promover y exigir los derechos humanos de las personas LGBTIQ+. Añadió que incluso lo movía la preocupación de ser el próximo al que le pasara algo similar.

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“Entonces, ¿ante este nivel de desprotección qué queda? Lo que queda es salir a la calle, tratar de que las instituciones respondan. Por eso, lo que me motivó y me sigue motivando actualmente es que a pesar de la ausencia completa del gobierno, avanzamos y toda esta indignación, de cada injusticia que vemos a diario, la transformamos en acciones que apunten a la garantía de nuestros derechos”, enfatizó el activista LGBTIQ+.

Opacidad en cuanto a las cifras

Yendri explicó que el Estado venezolano nunca se ha preocupado por registrar y ofrecer cifras sobre los asesinatos de las personas LGBTIQ+. Añadió que la organización Acción Ciudadana contra el SIDA realizó informes en los que a través de la revisión de medios de comunicación hizo una recopilación de crímenes de odio.

“Los informes se publicaron anualmente desde 2012 hasta 2016, ahí se contabilizaron al menos 40 asesinatos anuales de personas LGBTIQ+. Fuera de este tipo de informes no hay cifras”, subrayó.

Es importante visibilizar los problemas y celebrar que “somos quienes somos”

Yendri destacó que es necesario problematizar lo que está viviendo el colectivo LGBTIQ+ porque reconocer que esas dificultades existen, ayuda a dar respuestas y soluciones. Aseguró que sus exigencias son para mejorar sus vidas en la sociedad. 

“Si no está claro cuál es el problema, nunca se va a poder dar una respuesta adecuada, pero lo otro es que necesitamos visibilizar las violencias y las discriminaciones que vivimos a diario porque la mayoría de personas que son heterosexuales no lo entienden porque no lo viven y creen que nuestras exigencias son privilegios”, afirmó el defensor de los derechos humanos. 

Puntualizó que aunque suene doloroso e incluso repetitivo, siempre hay que reiterar el por qué de la lucha. Velásquez indicó que, de acuerdo con los registros que maneja, durante 2021 asesinaron a 21 personas solo por ser gays, lesbianas, bisexuales o trans.

Todavía hay gente que cree que nuestras exigencias son solo una fiesta en la calle y ya, que sí, es válido también. Cada vez que tengamos la oportunidad vamos a salir a celebrarnos, y nos celebramos porque a pesar del odio y la discriminación, somos quienes somos y nos atrevemos a serlo. En este contexto no solo es importante visibilizar nuestros problemas sino nuestro orgullo porque esto es una respuesta política ante el odio y la discriminación”, destacó el activista.

En Venezuela hacen falta programas de respuesta humanitaria diferenciados 

Para el defensor de derechos humanos cuando se trata de intentar priorizar los problemas de la comunidad LGBTIQ+, hay que tomar en cuenta que debe existir una respuesta diferenciada en el ámbito humanitario, así como también una garantía del derecho a la identidad de las personas trans. Explicó que esto último se puede lograr fácilmente aplicando la Ley de Registro Civil, pero no se cuenta con la voluntad política del Consejo Nacional Electoral (CNE) para que esto se cumpla. 

Otra cosa es que es necesaria una ley antidiscriminación o tipificación de crímenes de odio, para que pueda haber una respuesta general a la violencia y la discriminación, pero que también prevenga los asesinatos de personas LGBTIQ+ y que garantice el acceso a la justicia”, expuso Yendri.

Precisó la urgencia de que en Venezuela existan programas de respuesta humanitaria diferenciados, ya que las personas LGBTIQ+ no viven el impacto de la emergencia humanitaria compleja igual que el resto de la población. Argumentó que esto se debe a un antecedente de discriminación y negación de sus derechos. 

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“Cuando se observa bien la situación uno puede darse cuenta de que hay unos impactos diferenciados, acompañados de vulnerabilidades y desigualdades que se profundizan porque no hay una respuesta adecuada a los impactos que tiene la emergencia y las crisis en general en las personas LGBTIQ+”, señaló.

Libro y película recomendados por Yendri

Recomiendo el libro Antes que anochezca de Reinaldo Arenas, un escritor cubano que luchó contra la dictadura en su país. Creo que nos da unas impresiones de lo que es ser homosexual y ser además un demócrata en un contexto autoritario y de homofobia y transfobia. También pienso que nos puede servir de inspiración.

La película venezolana Cheila, una casa pa’ maita (dirigida por Eduardo Barberena) muestra las dificultades que viven las personas trans no solo en las calles, sino también dentro de la familia que debería ser uno de los espacios más seguros que uno podría tener.

Los discursos de homofobia y transfobia desde el poder deben cesar 

El activista detalló cuáles son las necesidades para que exista una inclusión real de la comunidad LGBTIQ+ en la sociedad. Aseguró que lo principal es que deben cesar los discursos de homofobia y transfobia desde el Estado.

“Los discursos públicos fomentan imaginarios colectivos, reafirman ideas y cada vez que hay un discurso público, además elaborado desde el poder y desde las instituciones, valida y promueve la violencia y discriminación que vivimos las personas LGBTIQ+ a diario. La sociedad debe ejercitar la empatía y la solidaridad para con el colectivo y sus historias de vida”, expresó Yendri.

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Agregó que existen medios de comunicación que también forman parte del problema, pues los temas vinculados a las personas trans siempre están demarcados por la exposición de sus deadnaming, como se le dicen a los nombres legales de las personas trans. Indicó que es fundamental respetar y preservar la dignidad de las personas LGBTIQ+.

Hemos visto noticias con palabras como hombres vestidos de mujer, hombre disfrazado de mujer, mujer que pretendía ser hombre o incluso les han llamado marimachas. Los medios de comunicación deben asumir la necesidad que tienen de formarse en estos temas, existen organizaciones como Unión Afirmativa, Venezuela Igualitaria, Caleidoscopio Humano y Amnistía Internacional, donde ofrecemos capacitación gratuita para periodistas”, resaltó.

La labor de Yendri en Amnistía Internacional Venezuela

Yendri actualmente forma parte de Amnistía Internacional Venezuela, donde trabaja con el proyecto Diverses, que es un programa que se dedica a empoderar a jóvenes LGBTIQ+ para la defensa y promoción de sus derechos humanos. 

“Llevamos al menos 50 jóvenes formados en aspectos de defensa de derechos humanos, conceptos de la diversidad sexual, incidencia política e internacional en el mecanismo de derechos humanos. Esto es algo que nos enorgullece muchísimo, además que son jóvenes de distintos lugares del país. Aunque estamos en un contexto tan complicado, las ganas de participar están y las ganas de defender nuestra dignidad, nuestros derechos, siempre van a estar”, destacó el activista. 

Pero además de eso, en los últimos dos años, a pesar de la pandemia de covid-19, Yendri ha tenido la oportunidad de acompañar, junto con otros activistas, a personas LGBTIQ+, en especial a jóvenes que enfrentaron situaciones de discriminación y violencia. Explicó que se crearon grupos de apoyo en los que se pudo evidenciar la evolución de estas personas.

Realizar esta labor es una de las cosas más bonitas que voy a hacer en toda mi vida. Poder ver ese proceso de cómo llegaban y no querían hablar y solo querían escuchar y en las próximas sesiones ya comentaban sus historias y empezaron a ver el aprendizaje de cada situación que estaban viviendo. Esa evolución que tuvieron, esa tranquilidad que tenían al estar en ese lugar, que era un lugar seguro para ellos, era una cosa increíble, una cosa valiosísima”, expresó Yendri.

El activista apunta a que la sociedad entera debe ser más empática y solidaria. Su deseo es que se den a la tarea de conocer las historias, porque detrás de cada consigna LGBTIQ+, detrás de cada exigencia, hay personas que viven, padecen, disfrutan y sonríen igual que el resto. 

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