• Los tapabocas están contribuyendo al aumento del acné entre los adultos

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota Why adult acne is on the rise and what to do about it, original de The Washington Post. 

Parece una jugada cruel de la madre naturaleza: mientras te preocupan las líneas y las arrugas en la cara, también debes lidiar con brotes de acné. Esto se ha convertido en un fenómeno notable durante la pandemia de covid-19. Un estudio del Journal of Cosmetic Dermatology (en su edición de diciembre de 2021) evaluó el acné en 172 médicos durante la pandemia y encontró que el 45 % notificó que su acné empeoró, el 27 % tuvo recaídas, y más del 7 % registró acné por primera vez.

Los dermatólogos están viendo tendencias similares entre sus pacientes. Recientemente, “he visto más acné en adultos, predominantemente en mujeres, que en los últimos 15 años”, advirtió Joshua Zeichner, profesor asociado de dermatología en el Hospital Mount Sinai de la ciudad de Nueva York.

Aunque a menudo se piensa que el acné es una aflicción de la adolescencia, en los adultos existe desde hace mucho tiempo. “El acné es impredecible. Hace lo que quiere y cuando quiere”, sostuvo Rick Fried, dermatólogo y psicólogo clínico en Yardley, Pensilvania. “No sabemos cuándo las personas adultas superarán el acné y cómo será su curso”.

Factores que desencadenan el acné 

Aun así, los expertos dijeron que varios casos de acné reciente se pueden atribuir a la pandemia. La fricción de los tapabocas, por ejemplo, puede causar un tipo de imperfección llamada acné mecánico, mientras que el aprisionamiento del aire exhalado, la piel grasa y la humedad pueden provocar otros brotes. “Es un ambiente donde el calor y la humedad se mezclan con el sebo de la superficie y cualquier otra cosa que esté en tu rostro. Es casi como un efecto invernadero (para las espinillas) debajo del tapabocas”, comentó Diane Berson, profesora asociada de dermatología en el Weill Cornell Medicine/New York-Presbyterian Hospital.

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Nuestras caras no están acostumbradas a estar cubiertas con un tapabocas, que “aumenta la humedad (y) atrapa las células muertas y las bacterias en la piel”, agregó Nada Elbuluk, profesora asociada de dermatología clínica en la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California.

Otro factor es el estrés de la pandemia. Cuando tu cuerpo y tu mente experimentan estrés, aumentan los niveles de la hormona cortisol, que estimula las glándulas sebáceas de la piel para producir más sebo. El estrés también activa el sistema inmunológico, lo que promueve los brotes. Mientras haya mucha piel grasa e inflamación, se pueden desencadenar brotes de acné, explicó Zeichner, asesor médico para el cuidado de la piel Jori, una nueva línea de productos diseñados para tratar el acné en adultos.

Diversos elementos relacionados con el estilo de vida, como la dieta, también pueden estar incidiendo en los brotes recientes. Durante la pandemia, “toda nuestra forma de vida se cerró y los hábitos alimenticios, en su mayor parte, empeoraron, no mejoraron”, dijo Zeichner. Una revisión de los estudios en la edición de noviembre de 2021 del International Journal of Environmental Research and Public Health encontró que, durante la pandemia, las personas aumentaron la frecuencia de los refrigerios y comieron más dulces y alimentos ultraprocesados, como refrescos, panes envasados, alimentos congelados, papas fritas, bocadillos salados, galletas, pasteles y cereales azucarados en el desayuno.

Las investigaciones han encontrado que una dieta con un índice glucémico alto (que contenga los mismos alimentos azucarados y procesados que hacen que aumenten los niveles de azúcar en la sangre) puede desencadenar el acné. Cuando el nivel de azúcar en la sangre aumenta, aumenta la inflamación y la producción de la piel grasosa, lo que provoca brotes de acné, detalló Zeichner. Por el contrario, consumir frutas, verduras, legumbres, avena cortada al acero y alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 (como pescados, mariscos, nueces y semillas), que mantienen el nivel de azúcar en la sangre, se asocia con mejoras en el acné.

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Tratamientos potenciales

Aunque es posible ajustar la dieta, el estrés y los tapabocas no van a desaparecer de nuestras vidas a corto plazo. Entonces, ¿qué puedes hacer con el acné? Los casos leves se pueden abordar con productos de limpieza o tratamientos de venta libre que contienen peróxido de benzoilo, ácido salicílico o retinoides, pero “nada funciona de la noche a la mañana”, aseguró Elbuluk, quien también es director del USC Skin of Color and Pigmentary Disorders Program. “Para muchas personas, los productos de venta libre por sí solos no son suficientes. Si no obtienes mejoras de seis a ocho semanas, consulta a un dermatólogo certificado”.

Los dermatólogos tienen un arsenal más grande y más fuerte para combatir el acné a largo plazo, aunque el enfoque dependerá un poco de los factores que contribuyen al acné de una persona. Para el acné hormonal (relacionado con el ciclo menstrual o la perimenopausia), existe una nueva crema tópica llamada Winlevi (clascoterona), un bloqueador de andrógenos. “Este es el primer andrógeno tópico de su clase que se absorbe en la piel”, aseguró Fried. “No tiene efectos sistémicos. No afecta la producción o el nivel de hormonas en el cuerpo”.

Para los brotes de acné no hormonales, los tratamientos tópicos incluyen antibióticos (como dapsona o clindamicina), retinoides (como tretinoína, tazaroteno y adapaleno) y productos combinados más nuevos, como una preparación de peróxido de benzoilo y clindamicina, así como tretinoína. Si se aplican retinoides tópicos, existe un mayor potencial de irritación, por lo que es importante usar también un agente hidratante como un humectante que contenga ceramidas, niacinamida o ácido hialurónico, dijo Berson. “Necesitas mantener la función de barrera de la piel si eres propenso a los brotes de acné”.

Las personas que son propensas al acné también deben usar una base sin aceite si usan maquillaje y lavarla bien al final del día, añadió Berson. Además, “lava las fundas de tus almohadas regularmente, al menos una o dos veces por semana”. Elbuluk recomendó no usar tapabocas desechables durante varios días seguidos y asegurarse de lavar los tapabocas de tela regularmente.

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Los medicamentos para el acné persistente provocado por fluctuaciones hormonales incluyen anticonceptivos orales, que pueden equilibrar las hormonas, lo que lleva a menos brotes. Otra opción es la espironolactona (un diurético recetado), que bloquea los receptores de andrógenos en las glándulas sebáceas, lo que hace que dejen de producir tanta grasa, apuntó Zeichner. Sin embargo, la espironolactona puede reducir los niveles de testosterona.

Los antibióticos orales, especialmente de la clase de las tetraciclinas, se han usado durante mucho tiempo para tratar el acné recalcitrante, pero este enfoque genera preocupaciones sobre la alteración del microbioma intestinal y el desarrollo de resistencia a los antibióticos. Un antibiótico más nuevo llamado sareciclina (una forma de tetraciclina de espectro reducido) es tan eficaz como la doxiciclina para tratar el acné, según indicó Fried. Y las investigaciones han encontrado que la sareciclina no afecta a las bacterias intestinales de la misma manera que lo hacen la doxiciclina o la minociclina. Para el acné severo, que puede dejar cicatrices, la isotretinoína oral (también conocida como Accutane) puede ser una opción.

Dada la influencia que el estrés puede tener sobre el acné, es aconsejable tomar medidas para reducir o aliviar el estrés diario. “No sabemos cuál es el umbral de estrés de un individuo cuando genera suficiente inflamación para provocar la aparición o la persistencia del acné”, comentó Fried. “Cualquier cosa que reduzca el estrés puede ayudar a disminuir la gravedad del acné y mejorar la efectividad de los tratamientos”. La clave es encontrar lo que le funcione a cada quien, ya sea ejercicio, yoga, meditación u otras técnicas de relajación, por el bien de su piel, así como del resto del cuerpo y mente.

Traducido por José Silva.

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