• Los actos discriminatorios por la nacionalidad es una realidad que enfrentan los niños y adolescentes venezolanos en el país andino | Foto: EFE

Un cambio de domicilio lleva consigo una lista de nuevas adaptaciones que pueden resultar más complejas cuando el nuevo hogar se ubica en otro país. Para los niños y adolescentes, esa experiencia también marca una trascendencia. No en vano, la infancia es una de las etapas en la que se establecen los cimientos de su desarrollo social.

Ante esto, cada nuevo periodo escolar representa una pieza importante para cualquier menor de edad. Pero en ese espacio de primeras enseñanzas también existe la posibilidad de que se cuelen comentarios de rechazo con los que deban lidiar.

Hace 5 años Álvaro*, de 39 años de edad, emigró de Venezuela a Ecuador con su hijo Gabriel*, quien ahora tiene 10 años y estudia en un colegio privado al norte de la ciudad. Al principio, los años de aprendizaje transcurrieron con normalidad; no obstante, Álvaro relató para El Diario que desde que su hijo estaba en 4 grado de básica comenzó a expresar que no se sentía cómodo en la institución, debido a los comentarios que recibía de algunos compañeros por su nacionalidad.

“Él llegaba diciendo ‘me quiero ir a mi país, quiero estar en mi país’”, comenta.

Ante este hecho, el padre explica que conversaron en el colegio sobre lo que estaba ocurriendo y reconoce que la institución tomó acciones para solventar esa situación. Por lo que en ese momento intervino la psicóloga del colegio y uno de los profesores también participó conversando con los compañeros de clases de Gabriel.

“A fin de cuentas, son niños pequeños y qué hacen los niños, básicamente repetir lo que oyen”, agrega.

De acuerdo con el informe Integración socioeconómica de los migrantes y refugiados venezolanos, publicado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), alrededor de la mitad o más de la mitad de los venezolanos en Ecuador expresaron haber sido discriminados por su nacionalidad durante 2017-2021.

La prevalencia de xenofobia puede tener efectos negativos considerables en la inclusión socioeconómica de los migrantes y refugiados venezolanos en la región. Esta pueda limitar el acceso a servicios públicos esenciales, empleo y vivienda, así como incrementar el riesgo de sufrir casos de violencia o de otras formas de agresión”, se lee en el documento.

El papel de la salud mental

Manuel Fariñas, psicólogo con estudios en modificación de conducta y evaluación neuropsicológica explicó para El Diario las implicaciones que tienen esta clase de discriminaciones en el entorno escolar y expresó que una de las afectaciones para el desarrollo social de los menores es sobre su autoestima.

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“Fundamentalmente, hay un retraimiento como primera secuela y un tema de autovaloración”.

La xenofobia es un obstáculo para los estudiantes venezolanos en Ecuador
Foto: EFE

Por ende, el especialista agrega que el sujeto evalúa cómo está a nivel de aceptación dentro de los grupos, “no solamente dentro de su grupo de pares, sino con su función dentro de la sociedad”.

En ese sentido, Fariñas recomienda a los padres tener un discurso suavizado con sus hijos para que pueda existir una comunicación asertiva entre ambas partes y también prepararlos para que desarrollen su propio criterio.

“A veces, esta actividad se coarta porque los padres vienen con un conservadurismo y una tradición donde dicen ‘usted se calla’, ‘a mí me respeta’ o ‘las cosas se hacen como yo digo’ y lo que estamos haciendo con nuestros niños es imposibilitándolos de defenderse ante posibles amenazas. Entonces, que sean discursivos, que tengan estrategias de afrontamiento para que puedan valorarse a sí mismos tal cual como son”, explica el psicólogo.

Señalamientos recurrentes

Álvaro recuerda que las situaciones de discriminación volvieron a presentarse para Gabriel dentro del aula de clases. Y relata que en una ocasión su hijo llegó a contarle que le pidió a una de sus compañeras una tijera. “Ella le respondió que no. Le dijo que después se la podría robar, porque en su país hay muchos ladrones”.

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La plataforma Barómetro de Xenofobia en su sexto boletín mensual, señaló como hallazgo principal el hecho de que “surgen en redes sociales comentarios que buscan señalar a los perpetradores de delitos como migrantes y refugiados provenientes de Venezuela, incluso cuando las noticias analizadas no reportan la nacionalidad de las personas agresoras o responsables de asesinatos”.

Sobre dicho aspecto, también se lee en el boletín que esto es llamado como ‘presunción de nacionalidad’ y logra reforzar “el estigma que pesa sobre las personas en condición de movilidad que residen en la región, al ser señalados como delincuentes”.

Antes de que Gabriel terminara el año escolar 2020-2021, se volvió a repetir un impase con uno de sus compañeros. Esta vez, ocurrió mientras tenían un partido de videojuegos y, nuevamente, su nacionalidad fue un punto de señalamientos con comentarios como “devuélvete a tu país”.

En consecuencia, el padre explica que Gabriel les había pedido que lo cambiaran de colegio porque se sentía incómodo, por lo que él y la mamá del menor habían considerado la posibilidad de buscar otras instituciones.

 “Ya no era solo ese niño de su salón, sino también su hermano que está en grados más altos y tuvimos el temor de que pudieran lastimarlo, porque los niños no miden y uno ha visto tantas noticias”, comenta Álvaro.

Ante esta situación, los padres de Gabriel volvieron a acudir con el coordinador del colegio para que interviniera. Posteriormente, pudieron hablar con los representantes y los menores también se disculparon entre ellos para solventar el impase.

Conciencia para la inclusión

Las posibilidades de que Gabriel o cualquier otro menor sea un blanco de señalamientos por su nacionalidad siguen a la orden del día. Dentro o fuera del salón de clases, estas situaciones pueden repetirse. De hecho, Álvaro comenta que en el plan vacacional en el que participó Gabriel antes de volver a su nuevo año escolar también pasó por una situación similar.

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En este caso, su hijo le contó que estaba jugando fútbol con un niño mayor. “Habíamos jugado dos horas antes y estábamos tranquilos, pero cambió conmigo cuando le dije que era venezolano”, le dijo Gabriel. Posteriormente, Álvaro habló con uno de los profesores del plan vacacional para que conversara con los menores al respecto.

Yo puedo entender que los niños se pelean en un momento y luego están jugando otra vez, son cosas de niños, pero que haya una situación así por un tema de xenofobia tiene otro color”, agregó el padre, de manera que le pidió al profesor que conversara con los menores “para que así como le pasó a mi hijo no le pase a ningún otro niño que sea de cualquier nacionalidad”.

Por su parte, el psicólogo Fariñas expresa que es importante “reivindicar el hecho de que nuestras acciones nos construyen más allá de lo que nos podemos fijar”, por lo que también resulta importante fomentar en los países de acogida que vean a las personas que están recibiendo como personas con las que se puede trabajar en equipo.

“Como sociedad tenemos que ser muy críticos. Tenemos formas expresivas muy inadecuadas, hay que tratar de mejorar el habla porque como hablamos pensamos y terminamos actuando. No es que sea una generación de cristal, sino que hay que cuidarnos mucho con lo que decimos para cuidar a los más pequeños”, concluye el especialista.

(*) El nombre del entrevistado fue sustituido para proteger su identidad.

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