• Tres de los depósitos importantes de agua que surten a sectores de los estados Miranda y Aragua estuvieron a punto de desbordarse durante las fuertes lluvias de octubre. Lugareños lo advirtieron y activaron aliviaderos. Camatagua, por su parte, estuvo en riesgo de contaminación. Autoridades no se han pronunciado. Foto: Cristóbal Alvarado

A mediados del mes de octubre, tres embalses, ubicados en los estados centrales de Miranda y Aragua,  estuvieron a punto de desbordarse.  Y otro tiene riesgo de contaminación.

Eso ocurrió mientras las aguas de la quebrada Los Patos, bajo las fuertes lluvias que azotaron el país, seguían amenazando con volver a inundar Las Tejerías,  en el municipio Santos Michelena del estado Aragua.  El 8 de octubre, la microcuenca del río Aragua alcanzó su máxima saturación, con la onda tropical 41, y las aguas arrasaron con furia 21 sectores de ese poblado, con unos 50.000 habitantes.

Los embalses, en tiempos de lluvias torrenciales, no gozan de la misma atención especializada, generalmente tardía, que se les da a las quebradas y cabeceras de ríos, en cualquier región. A pesar de que una eventual crecida ocasionaría un impacto mayor, por la cantidad de agua que almacenan, se encuentran sin monitoreo e información.  

Si no existen registros pluviométricos abiertos y oportunos no se puede generar alertas”, ha reiterado la geóloga Luiraima Salazar.

Una advertencia que aplica también para la ciudad de Caracas. El arquitecto Carlos Gómez de Llarena, en un foro en 2021, explicó que “todo el valle de Caracas es una gigantesca sumatoria de deslave”.  Y refirió la vulnerabilidad con el caso de Petare. “Los españoles cuando vieron que la zona donde se encuentra La Urbina se inundaba, decidieron fundar a Petare arriba”.

El rugido de El Guapo

El ingeniero Norberto Bausson, especialista en aguas y exvicepresidente de Operaciones de Hidrocapital,  ilustró la falta de monitoreo con el caso de El Guapo, ocurrido en 1999, y remarcó que es una lección que no debe olvidarse. 

Las autoridades nacionales y regionales deberían estar siempre atentas, señala el experto.

El 16 de diciembre de 1999, la represa de El Guapo, uno de los depósitos de agua más importantes, ubicada en El Guamito, a casi cinco kilómetros del sector mirandino, se desbordó. Ocurrió nueve días después de que se decretó estado de emergencia. Pobladores no olvidan el “rugido” que se escuchó.

La lluvia incesante llevaba 15 días cayendo sobre la población y había ocasionado inundaciones por la crecida de ríos cercanos. La cantidad de agua reventó la estructura de 400 millones de litros, informaron entonces los medios. A pesar de la evacuación apurada de poblados,  hubo unos 20 muertos.  

Aquel año, Miranda y Vargas, fueron los estados más castigados por las inundaciones y deslaves, ocurridos por las lluvias torrenciales. Y en sus numerosas afluentes y quebradas sigue flotando el riesgo.

De Ocumarito a La Balsa

Sin el asedio de urbanismos sin planificación, como los casos de Las Tejerías y luego El Castaño, asolado por insospechado deslave, el embalse Ocumarito fue objeto de alarma de unos habitantes de Ocumare del Tuy, a unos cinco kilómetros. La represa, construida en la década de los 60, tiene una capacidad máxima de 10 millones de metros cúbicos. Es uno de los nueve embalses de la entidad, pero menos de la mitad están activos.

“El problema es que hubiese arrasado con todo, con los pueblos que quedan abajo”,  comentó el ingeniero especialista que tuvo acceso a la información “grado 33” entre los enterados.  Los caraqueños hubiesen visto también mermado, aún más, el servicio de agua. El embalse recibe el recurso hídrico de Camatagua y forma parte del Sistema Tuy III que alimenta a parte de Caracas y a los Valles del Tuy.  

Varios embalses de Venezuela están en riesgo entre las lluvias y la falta de mantenimiento
Embalse de Camatagua. Foto de archivo de Cristóbal Alvarado

El asunto no llegó a mayores. “En estos casos se activan operaciones de descarga para aliviar la situación”, explicaron  ingenieros.

Un riesgo similar fue advertido, por aquellos días de octubre, en el embalse La Balsa-El Pao, ubicado en Aragua, que da agua a Maracay, la capital, y también a Carabobo y Cojedes. “Estuvo a punto de desbordarse”, aseguran lugareños, quienes “no quieren tener problemas con Hidrocentro”.

Ante las informaciones que trascendieron, se conoció que días más tarde, autoridades militares junto con la empresa hidrológica, dirigieron una inspección para verificar los niveles de agua en el embalse y comprobaron que habían aumentado, se informó por medios oficialistas. Solo se refirieron al “peligro de inundación”. Aseguraron que el embalse Pao-La Balsa “está controlado”.  

Camatagua, un riesgo que llega a Caracas

El Embalse de Camatagua, ubicado cerca de la población homónima, en Aragua, es la principal fuente de abastecimiento de Caracas, con una capacidad de 1.543 millones de metros cúbicos de agua. Durante los aguaceros de octubre, se detectó “un grave riesgo de contaminación”. 

“Ocurrió cuando se hicieron trabajos en el lago de Valencia, para evitar que se desbordara. Funcionarios del gobierno decidieron sacar agua, que tiene antiguos problemas de contaminación, y la descargaron en el río Guárico que alimenta al embalse de Camatagua”, explicó un especialista vinculado con la investigación de aguas.

No obstante, la situación fue superada pero no totalmente, precisó. “El embalse quedó autrofizado  (con acumulación de residuos orgánicos) y llevará años limpiarlo”.  

Autoridades no han dado información sobre este riesgo. 

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