• Para muchas condiciones ortopédicas comunes, los expertos dicen que los pacientes deberían considerar la terapia física como primera línea de defensa. Ilustración: Ricardo Santos

Esta es una traducción hecha por El Diario de la nota When to Try Physical Therapy Before Surgery, original de The New York Times.

Al criarse como jugadora competitiva de fútbol, baloncesto y voleibol, Lindsey Plass estaba familiarizada con lesiones menores, dolores y molestias. Pero no fue hasta los 26 años de edad, después de empezar a correr, que recibió un diagnóstico de síndrome de pinzamiento femoroacetabular ((SPFA), una afección común en la cadera que se desarrolla en la pubertad, pero que puede no causar dolor sino muchos años después.

Como fisioterapeuta, la doctora Plass quería explorar todas las opciones de tratamiento y se reunió con un cirujano que le recomendó una artroscopia de cadera. “Me dijo que no podría volver a correr maratones si no me sometía al procedimiento”, detalló.

Sin embargo, Plass sabía que había incertidumbre sobre qué pacientes se benefician de la cirugía. Después de consultar con un colega, decidió darse un tiempo antes de volver a correr e iniciar un programa de fisioterapia enfocado en fortalecer su cadera. Poco a poco volvió al deporte, y eventualmente regresó a los maratones, así como también a los triatlones para alternar con distintas exigencias físicas.

La cirugía ortopédica ha revolucionado el tratamiento de muchas lesiones comunes y ofrece beneficios increíbles, incluso puede cambiar vidas. Pero algunos expertos se preocupan de que muchas cirugías comunes estén siendo prescritas en exceso y sean incluso ineficaces, cuando en realidad la solución más adecuada podría ser una simple terapia física.

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“Una vez que se ha determinado que una condición no es grave y no requiere atención inmediata, la primera línea de acción debería ser la terapia física”, explicó el doctor David M. Matusz, un cirujano de columna vertebral en NY Orthopedics en Manhattan. “Va a funcionar para la mayoría de los casos”.

Decidir comenzar con la terapia física o con la cirugía requiere un enfoque informado y los pacientes deben contar con los datos adecuados para tomar la mejor decisión.

Por eso, considera lo siguiente si te enfrentas a este problema:

¿Terapia física o cirugía?

Según algunos expertos, ha habido una larga historia de proveedores de atención médica que eligen el enfoque de hacer la “cirugía primero”, especialmente para cirugías espinales comunes para aliviar el dolor de espalda, reparaciones de meniscos y ciertas cirugías de cadera.

“Este es el modelo biomédico de ‘encuentra y arréglalo’ del dolor”, dijo Chris Johnson, un fisioterapeuta en Seattle. Este modelo sugiere que el dolor es principalmente un fenómeno físico causado por daño o disfunción del tejido, que puede identificarse y resolverse mediante reparación quirúrgica.

Además, muchos proveedores de atención médica tienen un incentivo financiero de las compañías de seguros para recomendar la cirugía. Alrededor de 750.000 estadounidenses se someten a un tratamiento quirúrgico para rasgaduras simples de menisco cada año, a un costo acumulativo de alrededor de 3 millardos de dólares. Sin embargo, en 2017 un panel internacional recomendó no realizar el procedimiento.

Nuestro sistema de atención médica no siempre se enfoca en un enfoque proactivo como la terapia física”, dijo Johnson. “Si estás trabajando dentro de ese sistema, puede ser un desafío”.

Además, en Estados Unidos, a veces se realizan cirugías a la población en general antes de que se completen los ensayos clínicos sobre ellas. A diferencia de los medicamentos farmacéuticos, las cirugías no son aprobadas ni reguladas por ninguna agencia estatal o federal. Puede llevar una década o más para que la investigación estadounidense sobre la eficacia de la cirugía se actualice.

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En algunos casos, la cirugía es la única opción, especialmente en el caso de una lesión traumática aguda que puede indicar una ruptura completa de ligamentos o tendones. “Digamos que estás esquiando, te caes y escuchas o sientes un chasquido en la rodilla, probablemente requerirá de cirugía”, comentó Johnson. “Hay momentos en los que necesitas que un médico intervenga y opere de inmediato”.

En otros casos, un enfoque menos invasivo con terapia física puede llevar a resultados iguales, si no mejores. Tomemos el caso de las roturas del menisco, lesiones en la rodilla consideradas menores e increíblemente comunes. Las pruebas sugieren cada vez más que reparar quirúrgicamente un menisco roto no ofrece más beneficios que la terapia física para ayudar a fortalecer los tejidos circundantes y apoyar la sanación.

Además, la cirugía puede provocar un inicio más rápido de la osteoartritis, así como aumentar el riesgo de otras afecciones que surgen en una sala de operaciones, como infecciones estafilocócicas. En 2017, un panel internacional recomendó no realizar el procedimiento y, en su lugar, sugirió la terapia física y otras intervenciones conservadoras como cambios en la actividad física y en el estilo de vida.

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El doctor Matusz ve a docenas de pacientes al día y envía a la mayoría a terapia física, en lugar de a la sala de operaciones. Dijo que esto representa un cambio en su enfoque durtante los 18 años que ha estado ejerciendo.

“La gente se sorprende porque soy cirujano”, indicó. “Pero la mayoría de los pacientes que ven mis colegas y yo no necesitan una intervención quirúrgica. Necesitan terapia física”.

¿Cómo decidir qué es lo mejor para ti?

Si tienes una lesión persistente o aguda, encuentra al especialista adecuado para tu condición y parte del cuerpo, y luego reúne toda la información relevante y las posibles opciones. Con tu médico, determina cosas como si la articulación fue dañada por un evento traumático, o si el problema se debe a problemas crónicos, como desequilibrios de fuerza o cambios relacionados con la edad que se vieron exacerbados por un aumento en la actividad física.

Si estás considerando una cirugía, hazle preguntas a tu médico: “Asegúrate de que entiendan tus objetivos, demandas de la vida y actividades”, recomendó el doctor Johnson. “Aprende a identificar si tienes una lesión aislada, como una pequeña rotura de ligamento cruzado anterior (LCA) o múltiples roturas, como un par de ligamentos y el menisco también. En esos casos, la cirugía podría ser la mejor opción”.

Antes de aprobar la cirugía, tú y tu médico también deberían tener en cuenta tu edad y nivel de actividad. Por ejemplo, un jugador de fútbol americano de 20 años de edad que tenga una rotura del LCA podría querer una cirugía para poder regresar al campo de juego al 100 %; mientras que un corredor de 50 años de edad probablemente puede evitarla, recuperando suficiente estabilidad a través de la terapia física para permitirle volver a su deporte, ya que le exige menos a su rodilla.

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No todos los tipos de lesiones son iguales, advirtió la doctora Allison Fillar, cirujana ortopédica en MedStar Health en Baltimore. Toma como ejemplo una “rotura de menisco” o una ruptura completa ligamento cruzado anterior. En esos casos, se requiere de la cirugía, pero la terapia física puede servir para otras lesiones de menisco, según detalló.

Si te decantas por la terapia física, debes solicitarle a tu médico una batería completa de pruebas médicas o fisioterapeuta, incluyendo evaluaciones funcionales de la articulación dañada y pruebas de fuerza, dijo doctor Johnson. Esos también pueden incluir pruebas de rendimiento que involucren movimientos como saltos, levantamiento de pantorrillas, sentadillas, flexiones de brazos, entre otros.

Si decides seguir la terapia física, cada especialista puede tener su propi enfoque. “Lo que funciona para un paciente puede no funcionar para otro”, dijo el doctor Matusz. “En ocasiones incluso haré que un paciente cambie de fisioterapeuta si no están obteniendo los resultados que desean, eso antes de someterse a la cirugía”.

Desde la perspectiva de Matusz, aunque termines necesitando una cirugía, si primero pruebas con la terapia física, tienes más posibilidades de éxito porque le has dado una oportunidad a tu cuerpo de que  funcione. “Cuando se llega a la cirugía, ya sea para la columna vertebral u otra cosa, es porque ya no había otra opción”, explicó el doctor.

Traducido por José Silva

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