- La creadora de contenido define el maquillaje como una expresión de arte que debe ser libre para nutrirse de técnicas y tendencias | Foto principal: Mariana Zambrano
El maquillaje es un método de expresión, un estilo de arte. Para los maquilladores, su lienzo es el rostro (propio o ajeno); la técnica que utilizan y los colores que eligen son el canal por el cual transmiten su mensaje al exterior.
“Como maquillador no hay límites, podemos ser camaleónicos y eso me encanta. Esta libertad debe hacernos conscientes de que al maquillar a alguien cruzamos la barrera del espacio personal”, expresó la creadora de contenido y empresaria en una entrevista para El Diario.
Zambrano, de 27 años de edad, ha ganado popularidad en las redes sociales, especialmente en TikTok e Instagram, donde cuenta con más de dos millones de seguidores gracias a las técnicas de maquillaje que muestra, las conversaciones que comparte y los videos de transición en los que logra transformarse en diversos personajes por su puesta en escena, su maquillaje y baile. Dos de sus videos más virales son el trend llamado Asoka y los 100 años de la historia del maquillaje.
El sentido del detalle
Para Zambrano, un buen maquillador debe contar con un amplio sentido del detalle. A su juicio, esta habilidad ayudará a dar profundidad al maquillaje y personalidad, además garantizará que el acabado sea de calidad.
“El maquillador debe visualizar las cosas mucho más allá y recrear libremente ese arte que imaginan en el rostro de sus clientes. No se deben detener en perfeccionismos, no permitan que eso los retrase o los detenga, esa es una disciplina que un buen maquillador debe desarrollar ”, agregó.
“El maquillaje tiene muchísimo poder”
Además de ser una forma de expresión, Zambrano también califica el oficio como un proceso terapéutico que le ha permitido conectar con su emocionalidad y ha fortalecido su seguridad y autoestima.
Zambrano también percibe su pasión como maquilladora como un negocio rentable que le ha permitido tener una estabilidad como migrante venezolana. Es por eso que desde México, lugar donde reside desde hace aproximadamente 7 años, ofrece cursos a través de su academia online y da charlas sobre técnicas de maquillaje en diferentes partes del mundo.
“Todo en la vida debe tener equilibrio. En la parte laboral, el maquillaje me ha permitido subsistir en un país que no es el mío y me ha dado la oportunidad de crear un nicho. Me siento afortunada y muy agradecida de que mi pasión sea un negocio rentable”, comentó.
Un primer acercamiento
La primera vez que Mariana Zambrano enfocó su interés por el maquillaje fue durante las clases de actuación que recibió en la Universidad de Los Andes (ULA) en Mérida en 2015. En esas prácticas realizó diversas personificaciones o mímesis de la actriz y cantante fallecida Marilyn Monroe.
“Tengo una sensación muy linda de esa experiencia. Recuerdo cómo me impresionó que un juego de luces y sombras pudiera transformar mi rostro y a partir de ahí comencé a profesionalizarme en el maquillaje”, contó Zambrano.
La técnica fue aprendida a través de la práctica de maquillar a modelos y novias los fines de semana, esto incentivó a que su pasión se transformara en una profesión rentable que le ayudó a ser el sustento económico de su familia en La Grita, estado Táchira, de donde es oriunda.
“No dimensioné como mi trabajo puede ayudar. Una vez se me acertó una paciente oncológica y me contó que su proceso de quimioterapia lo llevaba mucho mejor cuando veía mis videos; también he tenido contacto con personas que me confiesan que las he ayudado a recobrar su autoestima. Eso es lo más bonito que me ha dejado este oficio”, dijo.
Sobre cómo manejar la frustración de “las primeras veces”, Zambrano comentó que para ella fue fundamental tener metas claras al momento de emprender su camino como maquilladora profesional. Para ella, la frustración es un sentimiento que, hoy en día, la invita a mejorar sus técnicas y a expandir su proceso de aprendizaje.