- Funcionarios del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas se encargarán del proceso de deportación masiva
La comunidad latina de Chicago, en Estados Unidos, se está preparando para una gran redada masiva de migrantes que comenzará el 21 de enero, un día después de la toma de posesión como presidente de Donald Trump.
De acuerdo con el diario Wall Street Journal, la redada migratoria a gran escala comenzará en esta ciudad estadounidense, con la participación de entre 100 y 200 funcionarios del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Políticos locales, estatales, federales y organizaciones defensoras de los migrantes están trabajando a contrarreloj para informar a las comunidades migrantes sobre sus derechos, prepararlas ante posibles emergencias y orientarlas sobre cómo actuar ante agentes migratorios.
No obstante, Tom Homan, designado zar de la frontera por Trump, declaró que los arrestos masivos comenzarán en todo el país y no solo en Chicago.
“El ICE finalmente hará su trabajo. Vamos a quitarle las esposas y dejarlos que arresten a extranjeros criminales”, dijo Homan en entrevista para Fox News.
Reacciones al anuncio de deportaciones masivas
Chicago se convirtió en 1985 en una de las primeras ciudades santuario de Estados Unidos, lo que significa que limita la colaboración de la policía local con los agentes migratorios federales. Desde entonces ha reforzado esas políticas, especialmente tras el primer mandato de Trump (2016-2021).
“Seguimos afirmando que los inmigrantes traen beneficios a esta ciudad, Illinois y Estados Unidos en su conjunto. Rechazamos las afirmaciones de Trump y otros que sugieren que somos propensos a la conducta criminal. Eso es una falsedad”, afirmó el congresista demócrata Jesús García.
El congresista consideró que la amenaza de deportaciones pone a prueba a la comunidad, por lo que instó a mantener la calma y conocer los derechos básicos.
Delia Ramírez, legisladora demócrata quien representa a una parte de Chicago ante el Congreso, recordó que los migrantes tienen derecho a guardar silencio, contactar a un abogado y no permitir la entrada a su vivienda sin una orden legal.
Además, los migrantes no están obligados a proporcionar información a los agentes, como su estatus migratorio o lugar de nacimiento.
Derechos de los migrantes en Chicago
Organizaciones defensoras de los migrantes llevan meses organizando talleres para informar a la comunidad sobre sus derechos, conscientes de que Chicago, uno de los bastiones demócratas, es un objetivo prioritario en las deportaciones.
La oposición a las deportaciones también ha llegado desde el sector empresarial. Un grupo de líderes empresariales latinos formó recientemente el Comité de 100, que promueve políticas migratorias prácticas, con fronteras seguras y respeto a los derechos de los migrantes.
Sam Sánchez, copresidente del comité y propietario de un restaurante en Chicago, recordó en declaraciones a la agencia de noticias EFE que un cuarto de los empleados del sector de la restauración provienen de comunidades inmigrantes.
“Perder a estos trabajadores interrumpe las operaciones, afecta negativamente los servicios y perjudica nuestros negocios. Como líder empresarial latino que apoyó a Trump, insto al presidente a priorizar el crecimiento económico, la estabilidad y un estatus legal para los soñadores y los trabajadores esenciales”, señaló Sánchez.
Con información de EFE