Las autoridades de Texas, en Estados Unidos, confirmaron que aumentó a 117 la cifra de personas que han muerto luego de las devastadoras inundaciones del 4 de julio.
Además, durante la conferencia de prensa, el Departamento de Seguridad de Texas confirmó que 160 personas siguen desaparecidas. Solo en el condado de Kerr se registran al menos 95 muertes.
Durante días, autoridades federales, estatales y ciudadanos de a pie han estado peinando kilómetros de terrenos a lo largo del río de Guadalupe en búsqueda del número indeterminado de personas que siguen desaparecidas tras las inundaciones que golpearon la región en la madrugada del pasado 4 de julio.
El Servicio Meteorológico Nacional explicó que, en un periodo de apenas 12 horas el viernes, se acumularon más de 30 centímetros de precipitaciones, lo que elevó el caudal del río Guadalupe, a su segundo nivel más alto registrado, con 9,9 metros de altura.
“Esta inundaciones nos ha puesto a prueba pero también nos ha recordado quiénes somos”, dijo el juez del condado de Kendall, Shane Stolarczyk, donde las autoridades encontraron seis cuerpos.
En el condado de Kerr, la zona más afectada por las inundaciones, la comunidad también se ha volcado en responder a la tragedia.
Ciudadanos particulares se unieron a los bomberos y las diferentes agencias de seguridad y emergencia del estado para apoyar también en las incipientes labores de recuperación: quitando el lodo de las calles, removiendo los árboles y recogiendo escombros.
Las inundaciones en Texas
Desde la madrugada del viernes, equipos de rescate y voluntarios han recorrido las regiones afectadas en búsqueda de víctimas: a pie, ayudados con perros o caballos, en botes, coches todoterreno y helicópteros.
El jefe de la División de Manejo de Emergencia de Texas, Nim Kidd, anunció el domingo también que ya comenzaron con las labores de recuperación, como limpiar los escombros y abrir de nuevo carreteras.
En Kerrville, durante el día, se pudieron observar retroexcavadoras y camiones llevándose algunos de los escombros -como trozos de árboles, metal y carros destruidos- y moviéndolos para limpiar las calles.
El presidente de EE UU, Donald Trump, firmó una declaración de emergencia por desastre natural para atender las inundaciones en Texas y permitir que se active la Agencia Federal de Manejo de Emergencia (FEMA) en la zona.
Durante una cena este martes en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, Donald Trump confirmó que visitará las zonas afectadas el próximo viernes.
Fin de semana festivo
Las inundaciones han devastado la región conocida como Hill Country, a las afueras de San Antonio, antes de un fin de semana festivo donde la comunidad tenía planeada varias actividades para celebrar la Independencia de EE UU.
La administración Trump anunció planes para recortar y eliminar gradualmente la financiación federal para FEMA con la meta de transferir las competencias a los estados en lo que se refiere a dar respuesta a desastres naturales después de la temporada de huracanes de 2025.
De hecho, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ya anunció la cancelación, con recortes que suman casi 4 millardos de dólares, de dos programas importantes de FEMA, el de Construcción de Infraestructura y Comunidades Resilientes (BRIC) y el de Asistencia para la Mitigación de Inundaciones (FMA).
La oposición demócrata pidió que se abra una investigación sobre la posible influencia que los recortes masivos impuesto por la administración republicana a las agencias federales – incluyendo el Servicio Nacional de Meteorología- pudo haber tenido en la tragedia en Texas.
Este contenido incluye información suministrada por la Agencia EFE. Editado, verificado y contextualizado por el equipo editorial de El Diario. Conoce nuestra política sobre el uso de contenidos de EFE aquí.