Murió monseñor Mario Moronta, obispo emérito de San Cristóbal

El católico estuvo más de dos décadas al servicio de los fieles en el estado Táchira
Jackelin Díaz
Jackelin Díaz - Redactora
6 Min de lectura

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La Iglesia católica informó el lunes 4 de agosto sobre el fallecimiento de monseñor Mario del Valle Moronta, obispo emérito de la Diócesis de San Cristóbal.

“Hoy, en la memoria de San Juan María Vianney, padre de los sacerdotes, despedimos con profundo dolor a un hombre grande y luchador, pastor entregado y testigo fiel del Evangelio. Que el Señor lo reciba en su reino eterno, y que María Santísima mire con ternura el amor que siempre tuvo por sus hijos.”, expresó el cardenal venezolano Baltazar Porras en una nota de duelo publicada en su cuenta de Instagram.

Moronta ocupó el cargo de obispo auxiliar de Caracas en 1990 luego de su designación por el papa Juan Pablo II. También asumió como obispo de Los Teques en 1995, y en 1999 fue nombrado V obispo de la Diócesis de San Cristóbal, cargo que ejerció hasta su retiro en noviembre de 2024 cuando cumplió 75 años de edad.

En 2009, el papa Benedicto XVI lo incorporó a la Congregación para la Doctrina de la Fe, y más recientemente se desempeñaba como primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Una labor pastoral y de fe en San Cristóbal

Murió monseñor Mario Moronta, obispo emérito de San Cristóbal
Foto: Gobernación del estado Táchira

Nacido en Caracas en 1949, Mario del Valle Moronta Rodríguez asumió el liderazgo de la Diócesis de San Cristóbal el 18 de junio de 1999, convirtiéndose en su quinto obispo. Permaneció al frente de este cargo hasta diciembre de 2024, cuando entregó el báculo pastoral de San Miguel —símbolo de autoridad episcopal— a su sucesor, monseñor Lisandro Rivas.

Durante su ministerio, ejerció por un total de 25 años, seis meses y 26 días, de acuerdo con registros del diario La Nación de Táchira. Su gestión fue la segunda más prolongada en la historia de esta diócesis, superada únicamente por la del obispo Alejandro Fernández Feo, quien la presidió durante 32 años.

El obispo Mario Moronta, reconocido por su cercanía con la gente, visitaba con frecuencia los valles y comunidades andinas. Su labor en estas zonas le ganó el aprecio de la población. Además, durante su obispado, demostró su profundo deseo de que el Táchira tuviera sus propios beatos y santos al impulsar siete procesos de beatificación desde su curia.

“Nunca me he sentido extraño en esta tierra. Aunque nací en Caracas y trabajé principalmente en el estado Miranda, cuando llegué a esta diócesis venía con la intencionalidad de hacerme tachirense con los tachirenses”, dijo Moronta para el periodista Daniel Pabón, del diario La Nación, y quien lo entrevistó en varias oportunidades. 

El obispo emérito instruyó en su testamento que deseaba que su cuerpo fuera enterrado en la catedral de San Cristóbal, a los pies del Cristo del Limoncito, y que su corazón repose en el Santuario Diocesano del Santo Cristo.

La periodista Lorena Bornacelly informó que los actos velatorios se llevarán a cabo durante tres días en la Catedral de San Cristóbal. La misa exequial está prevista para el 8 de agosto, a las 10:00 am, en el mismo templo. 

En una solicitud hecha en vida, Moronta pidió a los fieles no llevar flores a su funeral, sino donaciones destinadas a los más necesitados.

Luchador por la verdad 

Murió monseñor Mario Moronta, obispo emérito de San Cristóbal
Foto: Gobernación del estado Táchira

Personalidades y voceros de instituciones católicas expresaron en redes sociales su pesar por el fallecimiento de monseñor Mario Moronta, a quien destacaron como un “defensor de los ciudadanos y una voz firme frente a las fallas del sistema».

En una carta dirigida al presidente Nicolás Maduro en el año 2019, expresó su “preocupación por la compleja situación que atravesaba el país y llamó a escuchar con atención el clamor del pueblo”. 

Moronta también describió los “efectos de la crisis en la vida cotidiana de los venezolanos, mencionando la escasez de alimentos, medicinas y servicios esenciales” y cuestionó la narrativa oficial sobre la “guerra económica”, sugiriendo que su impacto recae sobre los ciudadanos más vulnerables.

Desde su perspectiva pastoral, Moronta exhortó a las autoridades a considerar caminos de entendimiento para priorizar “el bienestar común” y propuso la renovación de los “organismos electorales como vía para recuperar la confianza en las instituciones”. Asimismo, subrayó la necesidad de permitir la entrada de ayuda humanitaria.

Su postura, centrada en la estabilidad nacional dentro de un marco de respeto y reconciliación, generó reacciones adversas por parte de sectores oficialistas, convirtiéndolo en blanco de críticas y señalamientos.

Jackelin Díaz
Jackelin Díaz - Redactora
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