El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió el sábado 29 de noviembre que el espacio aéreo de Venezuela debe considerarse “cerrado en su totalidad”.
“A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad. ¡Gracias por su atención!”, escribió el presidente estadounidense a través de su cuenta en la red social Truth.
La declaración de Trump ocurre días después de que su administración emitiera un aviso sobre extremar las precauciones en la Región de Información de Vuelo (FIR) de Maiquetía.
La recomendación de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, emitida el 21 de noviembre en el NOTAM A0012/25, recomendó a los operadores a evitar la zona por el “empeoramiento de la situación de seguridad y el aumento de la actividad militar en Venezuela o sus alrededores”.
Además, EE UU mantiene un despliegue militar en el mar Caribe, que incluye el portaaviones más grande del mundo bajo el argumento de una operación en contra del narcotráfico.

Suspensión de vuelos en Venezuela
Tras la suspensión de vuelos por parte de varias aerolíneas internacionales, el gobierno de Venezuela revocó la concesión de vuelo a las aerolíneas Iberia, TAP, Avianca, Latam Colombia, Turkish Airlines y Gol.
El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) informó el 26 de septiembre sobre la revocación y sostuvo que estas compañías incumplieron con la obligación de mantener la conectividad aérea.
Pese a las restricciones, mantienen sus operaciones las aerolíneas Copa, Wingo, Boliviana de Aviación, Satena, así como las venezolanas Avior y Conviasa.
Por su parte, Laser y Estelar, que conectan con Madrid mediante Plus Ultra e Iberojet, informaron sobre la suspensión temporal de estos servicios hasta el 1° de diciembre, atendiendo a las recomendaciones de la autoridad aeronáutica española.
De esta forma, los vuelos semanales desde Venezuela hacia destinos internacionales cayeron un 24,7 % con el fin de las concesiones a las seis aerolíneas.
Despliegue militar de EE UU en el Caribe
Desde agosto, el mar Caribe y la entrada al Pacífico oriental se han convertido en escenario de una expansión militar estadounidense que incluye destructores de misiles guiados, submarinos de ataque nuclear, aeronaves F-35, helicópteros de ataque, aerodeslizadores anfibios, drones de vigilancia y tropas destinadas, según Washington, a operaciones de vigilancia e interdicción del narcotráfico.
Entre agosto y octubre, la cifra de buques desplegados pasó de dos o tres a unas 10 unidades —incluidos destructores, barcos anfibios y submarinos—, y con la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford el movimiento naval prácticamente se duplicó respecto al nivel previo.
Más de 2.200 marines han sido movilizados desde agosto y diez aviones F-35 aterrizaron en Puerto Rico en septiembre junto a cientos de militares de apoyo, con lo que para octubre se contabilizaban al menos 10.000 tropas estadounidenses desplegadas en el Caribe. También se estima que unos 170 misiles Tomahawk están listos para ser empleados desde barcos o submarinos.
La administración Trump presenta la misión como un esfuerzo contra el narcotráfico y el tráfico de personas.
El Ejército de EE UU asegura haber hundido una veintena de embarcaciones y provocado la muerte de unas 80 personas en operaciones desplegadas en aguas del Caribe y el Pacífico, en el contexto de los operativos para combatir al narcotráfico.
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