En Venezuela, las dinámicas de gastos diarios se ven directamente afectadas por la brecha cambiaria, que consiste en la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el no oficial en divisas, una distorsión que genera cambios constantes en los precios de alimentos, medicinas y otros productos básicos.
Asdrúbal Oliveros, economista venezolano, explicó para El Diario que la brecha cambiaria se produce porque el Estado no dispone de suficientes dólares ni criptoactivos para abastecer de manera adecuada el mercado cambiario.
A su juicio, esta falta de oferta se combina con una alta demanda de divisas y con la inyección de bolívares en la economía, generada por la incertidumbre política y económica. Esto provoca que el tipo de cambio en el mercado no oficial suba mucho más rápido que el oficial.
“Actualmente no hay oferta suficiente para atender al mercado y la demanda genera presión sobre los precios. En el mercado no oficial el valor se dispara, mientras que el tipo de cambio oficial crece de forma más lenta, y la brecha, que es la diferencia entre uno y otro, se abre”, explicó Oliveros.
La relación entre el mercado cambiario y la producción de crudo
Asdrúbal Oliveros considera que la brecha cambiaria está directamente ligada a la limitada capacidad del país para generar dólares a través del petróleo, su principal fuente de divisas.
Oliveros señaló que Venezuela sigue dependiendo de los ingresos petroleros para generar dólares y sostener la oferta en el mercado interno. Cuando esos ingresos son bajos —por limitaciones operativas, sanciones internacionales u otros factores que afectan los envíos y obligan a incrementar los descuentos del crudo—, la cantidad de dólares disponibles se reduce.
A su juicio, esa reducción alimenta la presión del mercado no oficial, que, según explicó, funciona como un termómetro de la escasez de divisas. “La consecuencia es una brecha cambiaria persistente que refleja la incapacidad del sistema para equilibrar oferta y demanda de divisas nominales”, acotó.
Oliveros afirmó que, con menos petróleo exportado, el flujo de dólares hacia la economía se contrae, lo que lleva a que el mercado no oficial —menos regulado y más sensible a la escasez— marque un tipo de cambio sustancialmente mayor que el oficial. Esto amplía la diferencia entre ambos y genera mayores distorsiones macroeconómicas.
La estabilidad del mercado petrolero como factor clave para el tipo de cambio
Oliveros sostiene la estabilidad del crudo implica no solo mantener niveles de producción adecuados, sino también asegurar que los ingresos lleguen efectivamente al país.
Para Oliveros, mientras estas condiciones no se cumplan, la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el no oficial seguirá siendo elevada y volátil.
Por esta razón, el economista aconseja prudencia en las decisiones financieras diarias, tanto a nivel personal como empresarial.
Asimismo, advirtió a la población y a las empresas que deben anticipar que, mientras no haya un aumento sostenido de los ingresos petroleros, los precios de bienes importados, insumos y servicios pueden variar rápidamente.
“La estabilidad del tipo de cambio depende directamente de que el país recupere su capacidad de generar dólares mediante el crudo, y cualquier plan financiero debe tomar en cuenta esta relación estructural”, precisó.
Posibles medidas para reducir la brecha cambiaria
Asdrúbal Oliveros señaló que una de las estrategias más efectivas para reducir la brecha cambiaria sería permitir que la tasa de cambio del Banco Central de Venezuela (BCV) se mueva con mayor libertad y refleje mejor las condiciones reales del mercado.
Para el economista, esto permitiría que la tasa oficial se acerque gradualmente al valor del mercado no oficial y, en consecuencia, contribuiría a reducir presiones inflacionarias.
Oliveros sostuvo que cuando la diferencia entre la tasa oficial y la paralela es amplia, las empresas ajustan sus precios de manera preventiva para cubrir el riesgo de escasez de divisas y los mayores costos de adquisición en el mercado no oficial.
Esta dinámica genera incrementos acelerados en los precios de productos básicos y servicios, afectando directamente el poder adquisitivo de los consumidores. El economista añadió que, si se implementa una medida que permita una tasa más alineada con el mercado, la variación de precios sería más predecible y los ajustes, más graduales, lo que contribuiría a estabilizar la economía.
El economista advirtió que para que este recurso funcione debe ir acompañado de un flujo suficiente de divisas. “Sin dólares reales que respalden la oferta, cualquier flexibilización de la tasa oficial podría provocar volatilidad temporal”, agregó.
Sin embargo, prosiguió Oliveros, si esta medida se implementa junto con una recuperación sostenida de los ingresos petroleros, cerrar la brecha podría convertirse en una herramienta clave para reducir distorsiones y mejorar la planificación financiera del país.
“Cerrar la brecha debería ser el objetivo inmediato, justamente para acabar con las distorsiones que afectan a toda la economía”, concluyó el especialista.