El avión de la compañía colombiana Satena que desapareció el miércoles 28 de enero en el departamento de Norte de Santander (fronterizo con Venezuela), con 15 personas a bordo, fue hallado accidentado y sin sobrevivientes, confirmó la aerolínea.
El avión, un bimotor Beechcraft 1900, despegó esta mañana del aeropuerto Camilo Daza, de Cúcuta, capital de Norte de Santander, para un vuelo de unos 25 minutos con destino a Ocaña, la segunda ciudad del departamento, pero su contacto se perdió y no llegó al aeropuerto Aguas Claras, donde debía aterrizar.
A bordo iban 13 pasajeros, entre ellos el congresista Diógenes Quintero Amaya, y dos tripulantes, agregó la aerolínea en un comunicado.
Según Satena el avión de matrícula HK-4709 que cubría la ruta Cúcuta-Ocaña, «operada por la empresa Searca, y en la que se transportaban 13 pasajeros y 2 tripulantes, sufrió un accidente fatal, con un balance de 15 personas fallecidas».
Satena agregó que el vuelo NSE8849 que «despegó sobre las 11:42 am y tenía previsto su aterrizaje alrededor de las 12:05 pm, reportó su último contacto con el control de tráfico aéreo a las 11:54 am».
«La Dirección de Investigación de Accidentes de la Aeronáutica Civil (Aerocivil) informa que se encuentra recogiendo información respecto a la pérdida de comunicación de la aeronave HK4709 que cubre la ruta Cúcuta-Ocaña con 13 pasajeros y dos tripulantes», manifestó en su cuenta de X la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas.
La funcionaria agregó que «se activaron los protocolos correspondientes» para apoyar a las autoridades aeronáuticas.
Los restos del avión fueron hallados por campesinos de la aldea Curacica, una zona montañosa que hace parte del municipio de La Playa de Belén (Norte de Santander), situado a solo media hora de Ocaña.
Los pasajeros que viajaban en el avión de Satena

En el avión, además del congresista Diógenes Quintero Amaya, viajaba su asistente Natalia Acosta.
Los otros pasajeros fueron identificados como: María Álvarez Barbosa, Carlos Salcedo (candidato al Congreso), Rolando Peñaloza Gualdrón, María Díaz Rodríguez, Maira Avendaño Rincón, Anayisel Quintero, Karen Parales Vera, Anirley Julio Osorio, Gineth Rincón, Maira Sánchez Criado y Juan Pacheco Mejía.
La tripulación estaba compuesta por los capitanes Miguel Vanegas y José de la Vega.
El congresista Quintero Amaya era representante a la Cámara por la Circunscripción Transitoria Especial de Paz (Citrep) de la región del Catatumbo (Norte de Santander), y había llegado a ese escaño en 2022 con el respaldo de comunidades víctimas del desplazamiento forzado en esa zona del país.
Quintero, que fue defensor regional del Pueblo en Ocaña, buscaba la reelección en los comicios legislativos del 8 de marzo, esta vez como candidato del Partido de la U por Norte de Santander.
Ese movimiento político expresó «su profunda consternación ante esta dolorosa pérdida, que no solo enluta a nuestro partido, sino también al país» porque Quintero «fue un líder comprometido con su región, con una firme vocación de servicio y un profundo sentido de responsabilidad pública».
Se repitió la tragedia 50 años después
El accidente de Satena trajo a la memoria otra tragedia ocurrida hace 50 años de la misma aerolínea y en la misma ruta.
Hace ya medio siglo, el sábado 3 de mayo de 1975, otro avión de Satena, un DC-3 con matrícula FAC663 que hacía el vuelo inaugural entre Ocaña y Cúcuta, despegó del aeropuerto de Aguas Claras con siete personas a bordo pero se estrelló contra el cerro La Cuchilla, en inmediaciones de la localidad de Sardinata (Norte de Santander) cuando le faltaban ocho minutos para llegar al Camilo Daza, según la página de la Flight Safety Foundation, con sede en EE UU.
En ese accidente murieron los cuatro tripulantes, todos miembros de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), propietaria de Satena, en una época en la que los aviones requerían más personal en vuelo, pero milagrosamente se salvaron los tres pasajeros.
Según una crónica del diario El Tiempo de la época los sobrevivientes fueron el actor Orlando Galás, cuyo verdadero nombre era Orlando Carrascal Claro; el periodista Jorge Rolón García y el abogado Héctor Sánchez.
A raíz de ese accidente, el periodista Rolón García fue llamado cariñosamente ‘el Sateno’ hasta su muerte, ocurrida en Cúcuta en septiembre de 2013, a los 69 años de edad.
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