Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este jueves 26 de marzo ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York en la audiencia de revisión del proceso penal, luego de su detención el 3 de enero por fuerzas estadounidenses.
De acuerdo con la agencia de noticias EFE, el juez encargado del caso, Alvin Hellerstein, entró en la sala de la corte alrededor de las 11:45 am, pese a que la audiencia estaba prevista para las 11:00 am.
El caso ha estado marcado por los reclamos de la defensa, que denuncia un supuesto “bloqueo de fondos” que les impide pagar a sus abogados.
Sin embargo, durante la audiencia Hellerstein descartó desestimar el caso como parte de los argumentos de la defensa de Maduro y Flores. «No voy a desestimar el caso», aseveró el magistrado.
Detalles de la audiencia
Maduro entró hoy a la sala del tribunal con una sonrisa y dando los buenos días a su equipo legal.
El mandatario derrocado lucía el pelo canoso y parecía más delgado y serio que en la primera audiencia, celebrada el pasado enero, al igual que su mujer.
Los abogados mencionaron que Flores estaba mal de salud y pendiente del resultado de un ecocardiograma.
La defensa de Flores y Maduro, capturados en Caracas el 3 de enero por tropas estadounidenses, pidió en febrero desestimar el caso después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) le negara a los acusados la licencia para pagar su defensa con fondos del gobierno de Venezuela.
El fiscal adjunto de Estados Unidos, Kyle Wirshba, alegó al juez que el gobierno estadounidense debería poder «utilizar sanciones para influir en la política exterior o la seguridad nacional».
Wirshba también aseguró que los acusados están «saqueando la riqueza de Venezuela» y que «permitirles acceder a esos fondos socavaría las sanciones» impuestas por EE UU.
Sin embargo, Hellerstein respondió que, dado que Maduro y Flores están detenidos, «no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional», y recalcó que «las cosas han cambiado en Venezuela».
Ante esto, el juez prometió emitir en breve una resolución sobre si ordenará a la administración de Donald Trump que permita a Venezuela “sufragar los gastos legales en los que están incurriendo Maduro y su esposa”.
La defensa sostiene que las restricciones financieras vulneran la Sexta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, ya que limitan su derecho a elegir representación legal.
En paralelo, la Fiscalía solicitó al tribunal que prohíba a los acusados compartir evidencias con otros implicados que permanecen prófugos, por lo que la audiencia será clave para definir el rumbo del proceso judicial, ya que el juez deberá decidir sobre las solicitudes de la defensa y la fiscalía para desestimar el caso o decidir si el proceso continúa.
Maduro y Flores permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una prisión federal que ha albergado a figuras reconocidas internacionalmente.
Protestas afuera de la Corte
Cientos de personas se han concentrado a las afueras del tribunal, lo que ha generado un despliegue de seguridad en la zona.
La Policía de Nueva York dividió las protestas para evitar posibles enfrentamientos entre los grupos, entre los que se encuentran presuntos simpatizantes del gobierno venezolano.
“Estamos exigiendo simplemente justicia, algo que luchamos los venezolanos en la calle durante muchos años, agotamos todos los medios posibles. Estamos seguros que acá en Estados Unidos se va a lograr”, declaró un ciudadano venezolano mientras sujetaba un “muñeco de Maduro vestido de preso”.
Así fue la primera presentación ante el juez
Maduro y Flores se presentaron por primera vez ante el juez Alvin K. Hellerstein el 5 de enero, dos días después de su captura y extracción de Venezuela.

Ambos se declararon inocentes de los cargos por los que se les acusa, los cuales son narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, tráfico de drogas, lavado de dinero, posesión ilegal de armas de fuego vinculada a actividades de narcotráfico. Ninguno solicitó libertad bajo fianza, pero sí pidieron atención médica por presuntas lesiones sufridas durante su traslado.
“Soy el presidente de Venezuela y me considero un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa en Caracas”, le dijo Maduro al juez.
La Fiscalía afirmó que Maduro dirigía “pandillas patrocinadas por el Estado” y “corrompió instituciones otrora legítimas para importar toneladas de cocaína a Estados Unidos”.