Rubén Ramsés Martínez: “No puede haber una transición real en Venezuela sin medios libres”

El gerente de operaciones de El Diario advirtió que la censura y la presión económica siguen afectando al periodismo venezolano, planteó reformas para recuperar la libertad de expresión y relató cómo el exilio marcó su trayectoria profesional.
José Gregorio Silva
José Gregorio Silva - Coordinador de edición
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Una tarde de primavera en Madrid, España, con la agenda atravesada por reuniones y el ritmo acelerado del exilio venezolano, Rubén Ramsés Martínez llega tres minutos tarde. Se disculpa sin rodeos y remata con una frase entre broma y autocrítica: “La puntualidad es algo en lo que los venezolanos debemos trabajar”.

Ha fundado varios medios en Venezuela y asesora a otros en el extranjero. Sociólogo de formación, con una maestría en Administración en el IESA y otra en Finanzas en curso, resume su método de trabajo con una frase breve: “Trato de saber de todo un poco y algo más; el pensamiento crítico es más valioso en la era de la inteligencia artificial”.

Nos recibe en una oficina del barrio de Salamanca. Pide un café, lo prueba y sonríe con cierta resignación: “El mejor café es el venezolano”. Después se acomoda en la silla, cambia el tono y entra en materia. Como gerente de operaciones de El Diario, Martínez habla desde la experiencia de sostener una redacción enfocada en Venezuela desde fuera del país, en medio de censura, bloqueos y presión política.

También habla desde una vivencia personal marcada por la migración forzada. Cuando recuerda la última vez que salió de Venezuela en 2024, la escena le vuelve con precisión: “Sellé el pasaporte en la frontera; al salir de la oficina vi, a lo lejos, el puente Simón Bolívar y las letras grandes que decían ‘Venezuela’”. En ese momento, dice, entendió que regresar no sería inmediato.

Rubén Ramses Martínez: “No puede haber una transición real en Venezuela sin medios libres”
El gerente de operaciones de El Diario, Rubén Ramses Martínez

Antes de entrar en materia, acepta un juego breve para romper la formalidad:

¿Un número? —El 7 y sus múltiplos 14 y 21.

¿Un color? —Verde.

¿Un lugar? —Interlaken, en Suiza por buenos recuerdos, pero el Ávila siempre será mi lugar.

¿Un postre? —Dos: profiterol y crema catalana.

¿Un libro?Anna Karenina, de León Tolstói.

¿Una palabra para Venezuela? —Democracia.

¿Una frase? —Roma traditoribus non praemiat.

¿Una película? —Troya.

Medios bajo presión constante

Martínez considera que el principal desafío de los medios independientes no puede entenderse sin revisar primero el contexto en el que operan. A su juicio, en Venezuela ha existido una política sostenida para debilitar al periodismo crítico.

“Los medios han sido sometidos de forma sistemática: no renovación de concesiones a radios y televisoras, restricciones al acceso a papel para impresos, bloqueos a medios digitales, confiscación de equipos, persecución a empresas y periodistas”, afirmó.

A ese escenario se suma una presión menos visible: la económica. Según explicó, también han existido acciones para desalentar la inversión publicitaria en medios no alineados con el poder.

“En cualquier régimen que desprecia la democracia, el medio que disiente —o simplemente da voz a la gente— se vuelve un obstáculo”, sostuvo.

Pese a ello, considera que el periodismo venezolano sigue activo tanto dentro como fuera del país, impulsado por redacciones pequeñas, iniciativas digitales y periodistas que continúan trabajando desde el exilio.

También aseguró que la persecución no ha sido una abstracción ni una lectura personal. Recordó que, en años anteriores, enfrentó acciones judiciales promovidas desde instituciones del Estado, presuntamente impulsadas por personas cercanas que, haciendo un uso discrecional del poder, habrían utilizado la estructura institucional como mecanismo de presión.

“Yo mismo pude haber sido privado de libertad por órdenes de funcionarios del Ministerio Público”, dijo en referencia al periodo en el que el organismo estuvo encabezado por Tarek William Saab.

Qué habría que cambiar

Para Martínez, una eventual apertura democrática requeriría reformas concretas para reconstruir el ecosistema mediático venezolano, golpeado durante años por cierres de medios, censura administrativa, bloqueos digitales y procesos judiciales contra periodistas.

Diversas organizaciones han documentado ese deterioro. El informe anual 2024 de IPYS Venezuela registró 566 violaciones a la libertad de prensa, que afectaron a 260 trabajadores de la comunicación y 109 medios, además de 20 emisoras de radio cerradas y 14 periodistas detenidos.

En el entorno digital, la organización VE Sin Filtro denunció el bloqueo de 134 sitios web entre julio de 2024 y enero de 2025, entre ellos 60 medios de comunicación.

La primera reforma planteada por Martínez sería desmontar el marco legal que, a su juicio, dificulta y criminaliza el ejercicio independiente del periodismo.

“Por definición, el periodismo debe incomodar al poder y regirse por principios”, señaló.

La segunda pasa por la reinstitucionalización de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel). Considera que el organismo no debería seguir funcionando como un ente de control político y que sus decisiones deben responder a criterios transparentes.

En los últimos años, Conatel ha sido señalada por gremios y ONG tras cierres de emisoras, bloqueos de portales informativos y restricciones a medios audiovisuales. Incluso en 2026 continuaron denuncias por clausuras de radios en distintas regiones del país.

También planteó revisar el papel de los medios públicos y su relación con los gobiernos de turno. En su opinión, una democracia requiere medios estatales al servicio de la ciudadanía y no de una parcialidad política.

La tercera medida sería fortalecer a organizaciones como el SNTP, IPYS Venezuela, Espacio Público y otros actores que documentan agresiones y defienden la libertad de expresión.

A comienzos de 2026, el SNTP reportó que hasta 24 periodistas llegaron a estar detenidos en Venezuela, una cifra que luego comenzó a reducirse con excarcelaciones y beneficios parciales asociados a la ley de amnistía.

“Ese tejido necesita financiamiento y reconocimiento como actor clave”, afirmó.

Rubén Ramses Martínez: “No puede haber una transición real en Venezuela sin medios libres”
Rubén Ramses Martínez: El rol de los medios libres en la transición venezolana

El reto económico y la pelea por la atención

Más allá de la presión política, Martínez reconoce que los medios enfrentan además una crisis global de sostenibilidad.

“La disputa ya no es solo por audiencias, sino por la atención —o la microatención—. Leemos menos y dedicamos menos tiempo a cada contenido”, explicó.

En ese contexto, considera que los medios compiten no solo entre sí, sino también con plataformas tecnológicas y redes sociales que concentran buena parte del consumo informativo.

Para las redacciones, eso obliga a producir mejor contenido, fortalecer la confianza y adaptarse a nuevos hábitos de lectura.

La redacción bajo presión

Martínez también recordó una de las jornadas más exigentes que ha vivido al frente de la operación informativa de El Diario: la cobertura del 3 de enero, cuando los primeros reportes sobre explosiones y movimientos militares en Venezuela obligaron a activar protocolos de contingencia y reforzar la redacción de emergencia.

Ese día, la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y su posterior traslado a Nueva York marcó un punto de inflexión en la política venezolana. El hecho abrió una nueva etapa en la relación entre Washington y Caracas, con el ascenso de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.

Explicó que la diferencia horaria desde Madrid terminó siendo una ventaja estratégica y que mantenía notificaciones activas las 24 horas con contactos clave.

“Lo primero que recibimos fueron reportes de explosiones. En esos momentos abunda la especulación y las noticias falsas”, relató.

Una editora escribió de inmediato para preguntar cómo proceder. La instrucción inicial fue trabajar solo con hechos verificados.

“Le respondí: tenemos dos cosas confirmadas, explosiones y ubicaciones. No sabemos aún de qué se trata, pero empecemos por ahí”.

A los pocos minutos, dijo, había improvisado un centro de operaciones con tres pantallas para coordinar cobertura, monitoreo y edición simultánea.

Con el paso de las horas se sumaron redactores y editores, incluso algunos que se encontraban de vacaciones por las festividades decembrinas. La cobertura se extendió durante más de 30 horas continuas mediante relevos internos.

“Muchos que estaban libres por Navidad y fin de año se incorporaron de forma voluntaria. Eso refleja el compromiso del equipo con la audiencia”.

Credibilidad y estándares de calidad

Martínez también defendió la necesidad de que los medios independientes acompañen la libertad editorial con mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.

“La confianza no se decreta; se construye”, sostuvo.

En ese sentido, destacó el trabajo de El Diario con The Trust Project, una red global que promueve buenas prácticas, transparencia editorial y mayor confianza en las noticias, para obtener una acreditación de calidad.

Según explicó, ese proceso implicó revisar procedimientos internos, herramientas tecnológicas, principios editoriales, políticas de corrección y estándares profesionales.

Martínez señaló que El Diario se convirtió en el primer medio venezolano en alcanzar esa acreditación, aunque subrayó que el objetivo no es la exclusividad.

“La aspiración no es ser los únicos, sino que más medios se sumen”, afirmó, al considerar que una sociedad democrática necesita medios responsables y creíbles.

Censura, autocensura y transición

Consultado sobre si en Venezuela predomina la censura o la autocensura, respondió que ambas dinámicas conviven.

“Los periodistas y los medios independientes han sido perseguidos de forma sistemática”, aseguró.

Martínez reconoce que en algunos casos evitar ciertos temas puede responder a decisiones éticas o de seguridad personal, debido al riesgo que enfrentan reporteros y medios. Sin embargo, insiste en que el objetivo debe seguir siendo informar.

Asimismo, observó señales parciales de apertura en ciertos espacios informativos, aunque considera que siguen siendo insuficientes mientras se mantengan intactas las estructuras de control.

Sobre el futuro político del país, fue categórico al definir el rol de la prensa en cualquier proceso de cambio.

“No puede haber transición real sin medios libres e independientes. Tampoco puede haber elecciones auténticas sin ellos”.

La frase queda suspendida unos segundos en la oficina madrileña. Afuera, la ciudad sigue su ritmo habitual. Adentro, persiste una idea más precisa: en contextos autoritarios, el periodismo no solo informa; también documenta, incomoda y preserva la memoria.

José Gregorio Silva
José Gregorio Silva - Coordinador de edición
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