El presidente de la Academia Nacional de Medicina, Huníades Urbina, indicó que actualmente no hay una alerta sanitaria nacional relacionada con el hantavirus. Aclaró que esta enfermedad no se propaga con facilidad entre personas, a diferencia de lo ocurrido con el covid-19.
El especialista comentó, en una entrevista para Unión Radio, que es importante reforzar medidas preventivas en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en La Guaira, entre ellas controles a los viajeros procedentes de países sudamericanos y un monitoreo posterior para detectar posibles síntomas vinculados con el virus.
“Afortunadamente, no es un problema de salud mundial. Es un virus que se conoce desde 1970 (…) Hay una especie del virus que es básicamente de Asia, y en el que tenemos aquí en el Cono Sur, es la especie Andes ¿Por qué no es un problema actualmente? Porque la contaminación de persona a persona no es tan frecuente o severa como sucedió con el coronavirus o sucede con el sarampión que no debemos perderlo de vista”, dijo.
Urbina recalcó que hasta el momento no hay pruebas de que el virus esté circulando en Venezuela. Sin embargo, advirtió que las personas que hayan viajado recientemente a países de Suramérica tienen riesgo de contagio.
“No tenemos ninguna evidencia de que eso pueda estar llegando a Venezuela; pero ojo, las personas que pudieron haber viajado al Cono Sur: Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, que sí tienen el virus endémico en esa zona, la persona puede contaminarse y 40 días después presentar los signos de la enfermedad”, insistió.
El sarampión y fiebre amarilla en Venezuela
Urbina también alertó que en Venezuela se mantienen bajos niveles de cobertura de vacunación contra el sarampión y la fiebre amarilla. Ante ello, reiteró la necesidad de que las autoridades impulsen campañas de inmunización.
“De acuerdo con los últimos datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ronda el 50 % y 52 %, y debería ser el 95 %. Cuando reapareció el sarampión en 2023, teníamos cobertura de la segunda dosis en 37 %, tan así que la OPS hizo un alerta a la región”, precisó.
En relación con la fiebre amarilla, Urbina expresó preocupación porque la cobertura de vacunación apenas alcanza el 70 %, lo que deja a una parte importante de la población sin protección.
“Estamos dejando el 30 % de la población sin vacunar. En los últimos reportes del Ministerio de Salud en su boletín epidemiológico, vimos cómo la cantidad de vacunas que se estaban aplicando han disminuido”, agregó.
Lo que se sabe del hantavirus
El 2 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue confirmada oficialmente sobre el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius, luego de que se reportaron tres muertes como consecuencia de la enfermedad.
El crucero zarpó el 1° de abril, con 149 personas a bordo, desde Ushuaia (Argentina) para cruzar el Atlántico Sur con destino a Canarias (España), pero debió encallar en Cabo Verde, donde le negaron la entrada al puerto por motivos de seguridad.
El 6 de mayo, la OMS confirmó que el hantavirus que causó el brote se trataba de la cepa Andes, única documentada que se transmite entre humanos. Posteriormente, el organismo internacional aclaró que el virus solo se transmite mediante contacto muy cercanos, incluyendo exposición a saliva o a secreciones respiratorias cuando una persona infectada estornuda, tose o escupe muy cerca de otra.
“Por contacto cercano se entiende estar prácticamente cara a cara, en proximidad directa, compartiendo un espacio muy próximo con posible exposición a saliva y secreciones al toser o escupir”, explicó el viernes 8 de mayo el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, en rueda de prensa.
El portavoz subrayó que, pese a ello, incluso en casos de personas que han compartido cabina en el buque afectado, ha habido situaciones en las que una se contagió y otra no, “lo que demuestra que el riesgo general sigue siendo muy bajo”.
El representante del organismo señaló que la capacidad de transmisión del hantavirus es inferior a la de otras patologías. Según informó EFE, Lindmeier comparó la situación con el sarampión, donde compartir un mismo recinto con un paciente implica un riesgo de contagio significativamente mayor al reportado en este brote.