El tiempo que pasan los niños, niñas y adolescentes con dispositivos digitales ahora no se limita únicamente a juegos, redes sociales y videos de YouTube, sino que el fácil acceso a herramientas de IA en versiones gratuitas también está captando el interés de esta población.
El consumo de contenido hecho con IA puede ocurrir incluso de forma inconsciente, debido a que tanto en YouTube como en otras plataformas hay infinidad de videos y fotografías generadas con IA y que los niños más pequeños no tienen la capacidad de diferenciarlos de contenidos reales.
Quienes tienen acceso a un dispositivo con teclado o micrófono pueden interactuar con herramientas como ChatGPT o Gemini, que ofrecen tanto la posibilidad de conversar como de generar imágenes o videos.
La psicóloga Alexandra Lecubarri sostiene que este tipo de actividades deben ser supervisadas y acompañadas por padres y cuidadores. Esto permite a niños, niñas y adolescentes hacer un uso más prudente, pero sin perder la oportunidad de conocer el avance tecnológico.
“Es importante que los adultos no nos dejemos llevar por el miedo a lo desconocido ni quedarnos solo con el pensamiento de que los nativos digitales son ellos y que saben más que nosotros sobre esto, sino que es importantísimo adentrarnos en conocer qué herramientas hay disponibles y cómo funcionan para hablarlo con ellos”, explicó Lecubarri en entrevista para El Diario.
La psicóloga comentó que se pueden dar escenarios en los que los padres desconocen que sus hijos utilizan inteligencia artificial en su vida cotidiana. Esto representa un riesgo en diversos sentidos, porque si el uso es excesivo se puede producir una afectación en el desarrollo de la creatividad y del pensamiento crítico.
Asimismo, la experta señala que se pueden presentar problemas emocionales en niños, niñas y adolescentes que mantienen conversaciones constantes con chatbots.
El fenómeno de la IA como terapeuta
La posibilidad de sostener conversaciones sobre miedos, sentimientos y preocupaciones con un interlocutor que no juzga y que siempre responde resulta atractiva para muchos niños, niñas y adolescentes. Además, la sensación de privacidad y confidencialidad que ofrecen los chatbots de inteligencia artificial son aspectos que también llaman la atención.
Pero Lecubarri advierte que usar la IA como terapeuta representa mayores riesgos. La psicóloga contó que al Servicio de Atención Psicológica (SAP) del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), donde trabaja, les han llegado adolescentes que supieron del servicio por recomendación de alguna inteligencia artificial.
“La mayoría son adolescentes que estuvieron hablando con la inteligencia artificial e incluso usándola como terapeuta, entonces, al ver lo que estos jóvenes escriben, su respuesta es derivarlos con nosotros. Les dicen: ‘Busca un servicio psicológico’, y mandan nuestros contactos”, mencionó la psicóloga.
Esta respuesta evidencia un indicador de que los adolescentes venezolanos sí acuden a la IA para expresar sus sentimientos y preocupaciones antes que a sus representantes o a algún profesional.
Aclaró que, aunque sea positivo que la IA recomiende servicios como el de Cecodap, los padres y cuidadores no pueden confiar en que siempre dé ese tipo de respuestas.
Uno de los problemas más profundos que tiene el uso de la IA como terapia son las respuestas complacientes, lo que brinda una gratificación inmediata en lugar de una solución duradera.
El problema del uso de dispositivos a temprana edad
La psicóloga de Cecodap alertó que permitir el uso de dispositivos electrónicos y la exposición a pantallas a muy temprana edad ya representa un problema de salud pública. Las recomendaciones de pediatras y expertos en neurodesarrollo coinciden en postergar el uso de celulares y tabletas tanto como sea posible.
“Mientras más pequeños tengan acceso a la tecnología y les pongamos las pantallas, pues hay más repercusiones en su desarrollo. Incluso ahora se intenta trabajar la capacidad de tolerar la frustración y postergar la gratificación”, indicó la especialista.
Lecubarri señaló que un bebé o niño pequeño que fue expuesto a pantallas durante mucho tiempo se acostumbra a recibir estímulos constantes, por ejemplo, muchos colores, imágenes rápidas, música y efectos de sonido en un mismo contenido. Esto afecta el desarrollo sensorial, limita algunas de sus capacidades físicas y crea la necesidad de estímulos variados para mantenerse en calma.
Algunos contenidos generados por inteligencia artificial reúnen todos esos elementos y pueden resultar adictivos para los niños pequeños.
“La verdad es que a los adultos nos cuesta despegarnos de redes como TikTok, entonces imaginemos lo que le va a costar a un niño que ya se acostumbra a eso. Lo que vemos que llega a consulta es que los padres empiezan a preocuparse porque, cuando le quieren quitar la pantalla, los niños explotan en llanto o reaccionan con agresividad”, argumentó.
Explicó que una de las razones por las que esto ocurre es que los representantes no explicaron inicialmente cuáles eran los usos, horarios y límites de ese dispositivo. Sin embargo, considera que nunca es tarde para comenzar a establecer reglas y hacer un acompañamiento oportuno. Esa orientación es necesaria al momento de introducir a los niños y adolescentes en el uso de la IA.
Trabajo en equipo
La psicóloga Alexandra Lecubarri detalló de qué forma los padres y cuidadores pueden acompañar el uso de la IA, incluso si desconocen las herramientas digitales.
“Lo ideal sería que la puedan utilizar en conjunto, es decir, que aprendan juntos a usarla, porque acompañar no significa que deban saberlo todo sobre la IA, sino proponerse conocer las herramientas juntos”.
La psicóloga comentó que la conversación sobre la IA puede surgir entre amigos del colegio o en otras actividades. Indicó que, si un padre o representante escucha que el niño o adolescente la menciona en casa, puede ser un buen momento para iniciar ese aprendizaje en conjunto.
“En ese momento en que se sientan a conocer la herramienta, se pueden revisar las configuraciones de privacidad y el uso de los datos, que es súper importante para proteger a las infancias. Allí se les explica que no deben dar datos personales, de contacto o de ubicación, porque no estamos del todo seguros de cómo pueden usarlos”.
La experta recomendó pedirles que no envíen fotografías a estos sistemas para editarlas o crear avatares, porque eso puede dar acceso a las compañías a datos biométricos y a la imagen del niño o adolescente.
Si la motivación para su uso es apoyarse en la IA para tareas y trabajos académicos, la experta dijo que es necesario hacer énfasis en que solo sea una guía, que nunca deben quedarse únicamente con el resumen ni copiar fielmente lo que diga la herramienta.
“De ese resumen que nos puede dar sobre un tema, se les puede preguntar qué entendieron o qué opinan para fomentar ese pensamiento crítico y que ellos no se limiten”.
Una figura de confianza
En el trabajo de campo que realiza el personal del Servicio de Atención Psicológica (SAP) en colegios del país, los psicólogos preguntan a niños, niñas y adolescentes sobre sus miedos y quiénes los ayudan cuando tienen ese sentimiento.
“Ellos van respondiendo en unas hojas y, en una actividad, hubo una estudiante que respondió: ‘Gemini’. La respuesta nos dio curiosidad y ella nos dijo que esa IA no la juzga y que puede expresarse con ella, a diferencia de lo que ocurre con su familia”.
Lecubarri recordó que esta respuesta surgió de una niña en un grupo de estudiantes de tercer y cuarto grado de primaria, lo que despertó la inquietud sobre qué tipo de modelos y referentes adultos puede tener esta estudiante para que le genere más confianza expresarse ante una inteligencia artificial.
“La idea no es que seamos complacientes y les digamos siempre: ‘Esa es una idea genial’, como lo haría una IA. La frustración y los conflictos siempre van a existir en la vida real y es algo que debemos enseñarles, pero hacer críticas no es faltarles el respeto”, añadió.
La psicóloga explicó que los malos tratos, las críticas y subestimar los problemas de niños, niñas y adolescentes los alejan de sus padres y cuidadores, porque dejan de considerarlos una figura de confianza, lo que puede llevarlos a refugiarse en herramientas de este tipo.
Escuchar atentamente, validar emociones y poner límites claros son algunos elementos de la crianza respetuosa que se pueden poner en práctica para fortalecer esa confianza.
El dilema de las prohibiciones
A pesar de los riesgos presentes en el uso de la IA durante la infancia y la adolescencia, la psicóloga desaconseja la prohibición total, especialmente si los menores ya tienen acceso a dispositivos electrónicos.
“Es muy delicado prohibirlo y ya. Lo mejor es una regulación conversada, en la que el niño o adolescente conozca los riesgos de lo que está usando y se refuerce ese vínculo de confianza”, dijo la psicóloga.
Alertó que prohibir estas herramientas puede promover su uso a espaldas de los representantes, lo que implica que no habrá ningún tipo de supervisión durante el proceso.
“Si ocurre esto, porque no hubo esa confianza desde el principio o porque fue algo que se pasó por alto, tenemos que indagar en los motivos por los que escondió que estaba usando IA, por qué mintió y cómo la estaba usando, para intentar entender las razones del niño, niña o adolescente”, detalló.
Agregó que el adulto también debe expresarle al menor los sentimientos de tristeza o decepción que le produjo la mentira, así como reforzar el afecto y el interés por su bienestar.
“Cuando son niños es importante bajarnos a su nivel y poder escucharlos, comprenderlos y validarlos”, explicó.
Lecubarri insistió en que la inteligencia artificial todavía es algo nuevo para la mayoría de las personas y que sigue evolucionando, por lo que un padre o cuidador nunca tendrá todas las respuestas y necesita aprender cada día junto a los niños y adolescentes.