La emergencia sanitaria provocada por los terremotos del 24 de junio en Venezuela entró en una nueva etapa. Tras atender durante los primeros días a pacientes con traumatismos, fracturas y lesiones, las brigadas internacionales enfrentan ahora el desafío de prevenir enfermedades entre los damnificados.
Los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron más de 4.400 muertos y 16.740 heridos, según el último balance del gobierno.
La Guaira, considerada la zona cero del desastre, concentra gran parte de los daños y de la población que perdió sus viviendas.
Casi 19.000 personas quedaron damnificadas y muchas permanecen en refugios temporales instalados en estadios, parques, plazas y otros espacios habilitados para la emergencia.
Las condiciones de convivencia en estos lugares aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias y gastrointestinales, según especialistas que participan en la respuesta.
Los hospitales de campaña entraron en una segunda fase
Un reportaje realizado por la agencia AFP reseña que los equipos médicos de México, Estados Unidos, Brasil y España, a través de sus hospitales de campaña, concentran parte de sus esfuerzos en las consecuencias que comienzan a aparecer con el paso de los días.
Arelis Pérez, directora médica de la organización mexicana Medical Impact, advirtió sobre la presencia de enfermedades respiratorias en los espacios donde permanecen los damnificados.
“Hemos encontrado muchísimas enfermedades respiratorias dentro de los espacios”, explicó Pérez.
La especialista señaló que la convivencia de varias familias en refugios facilita la transmisión de enfermedades respiratorias y gastrointestinales.
Los equipos también atienden a pacientes con dolores de cabeza y molestias musculares asociadas, entre otros factores, a dormir en el suelo.
Pérez agregó que algunas personas presentan síntomas relacionados con el impacto emocional de haber sobrevivido a la tragedia.
“Hemos identificado también muchísimas necesidades y estamos haciendo un plan de trabajo”, indicó.
El control epidemiológico se convierte en una prioridad
La segunda etapa de la atención incluye la vigilancia de posibles enfermedades y la aplicación de medidas para reducir los riesgos sanitarios.
De acuerdo con el reporte oficial del sábado, el número de albergues habilitados para atender a la población damnificada aumentó a 94.
El crecimiento de estos espacios obliga a mantener controles sobre las condiciones sanitarias y la aparición de síntomas entre las personas refugiadas.
Los hospitales de campaña cuentan con medicamentos, camillas y equipos para realizar estudios médicos.
El objetivo es detectar enfermedades y atenderlas antes de que puedan extenderse dentro de espacios donde conviven numerosas familias.
Pacientes crónicos también requieren atención
Otro de los desafíos es garantizar la continuidad de los tratamientos de personas con enfermedades crónicas.
Paula Melo, directora médica del hospital de Samaritan’s Purse, explicó que algunos pacientes perdieron el acceso a sus medicamentos después de los terremotos.
Según Melo, estas interrupciones pueden provocar complicaciones en personas que necesitan tratamientos permanentes.
El hospital llegó a atender hasta 160 pacientes en un solo día durante los momentos de mayor demanda.
Actualmente recibe alrededor de un centenar de personas diariamente, mientras continúa la atención de las consecuencias posteriores a los sismos.
Brasil mantiene atención médica en La Guaira
Una misión brasileña también mantiene un hospital de campaña en La Guaira, donde ha atendido a cientos de personas.
El centro ofrece consultas de medicina general, pediatría y ortopedia, además de exámenes, ultrasonidos y ecografías.
Leonel Marcano, comandante de la Misión de la Marina de Brasil en Venezuela, explicó que el hospital dispone de capacidad para realizar pruebas clínicas.
“Hay un laboratorio con capacidad de exámenes clínicos y también algunas pruebas rápidas de epidemias”, señaló.
La misión también trasladó medicamentos desde Brasil para garantizar la atención de los pacientes.
En Caracas, equipos españoles instalaron otro hospital de campaña para ofrecer distintas especialidades médicas a la población afectada.
La emergencia continúa después de los rescates
Los terremotos provocaron daños en cerca de 900 edificios y el colapso total de 190 estructuras, especialmente en La Guaira.
Darwin López, de 54 años de edad, forma parte de los miles de venezolanos que perdieron sus viviendas y ahora permanecen en espacios temporales.
Durante los primeros tres días posteriores a los sismos, se concentró en el rescate de su esposa, de 44 años de edad, y su hijo de 3 años.
Su familia quedó atrapada entre los escombros del edificio donde vivían.
Casos como el suyo muestran cómo la emergencia cambia con el paso de los días. Después del rescate comienza otra etapa marcada por la pérdida de viviendas y las condiciones de vida en los refugios.