A casi un mes de los terremotos que afectaron al norte de Venezuela el 24 de julio, el director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), José Humberto Gómez, explicó la importancia de darse el tiempo necesario para evaluar cómo será la reconstrucción en Venezuela.
El académico señaló que más allá de quitar los escombros y adecuar parcelas, lo más importante es ser cautos acerca del cómo rehabilitar y qué tipo de construcciones levantar.
“En este momento no debemos acelerar los procesos. Hay que dedicar más tiempo a la reflexión y estudio sobre qué, por qué y cómo ocurrió. Una vez comprendido esto, debemos entrar en un debate sobre la reordenación del territorio, sobre todo en esas zonas que están muy expuestas a riesgo de todo tipo”, expresó Gómez en una nota de prensa difundida por la UCAB.
El experto alertó que no se trata solamente de edificar en parcelas limpias de escombros, sino que se debe pensar en cómo afecta emocionalmente la situación a los sobrevivientes.
“Hay vacíos que no se llenan, sino que se transforman, hay vacíos necesarios para las ciudades”, afirma el arquitecto, docente e investigador.
Gómez sostiene que para tal reflexión es importante la participación de distintos sectores con conocimiento de causa, incluyendo instituciones del gobierno, universidades, colegios de ingenieros y “todo aquel que pueda aportar”.
“Deberíamos entrar en un período de debate acerca de lo que se debe y puede construir ahí”, remarcó.
Pide rigurosidad
Aunque el tiempo y costo para levantar nuevamente al litoral guaireño es indefinido, el arquitecto acortó que sí es imperativo «ser rigurosos» y definir densidades de población, tipología de edificios, usos del espacio y determinar las zonas de mayor riesgo, de acuerdo con los distintos tipos de suelo.
«Tenemos que encontrar un equilibrio en términos de la política de ocupación”, apuntó.
Gómez comentó que es apresurado ofrecer conclusiones acerca de qué falló exactamente en La Guaira, donde calcula que unas 400 edificaciones resultaron afectadas, en mayor o menor escala.
“He escuchado muchas tesis y perspectivas, pero hay que sumarlas, verificarlas y dar con una mejor hipótesis sobre lo que nos ocurrió (…) Uno no puede decir irresponsablemente que todo estuvo mal construido, porque hubo edificaciones que se cayeron, pero que estaban muy bien construidas. Quizá hubo algún tipo de negligencia en términos constructivos, eso nos tocará verlo en qué proporción exactamente”, aclaró.
A juicio del arquitecto, en La Guaira se dio la tormenta perfecta porque ocurrió un evento telúrico inimaginable en una conjunción que es un evento anormal. Aunado a ello, el fenómeno se dio en una zona de “suelos no competentes, suelos aluviales de sedimentación” y con una tipología de edificaciones con torres altas.
Este evento fuera de todo pronóstico fue de tal magnitud que «ni siquiera el calculista más competente ni el más conservador se pudo haber planteado un escenario como este en esa situación”.
En ese sentido, Gómez considera que es probable que las normas de construcción vigentes sean sometidas a revisión.
“No porque estén desactualizadas, sino porque es una oportunidad para hacer previsiones más estrictas. Yo como arquitecto llevaría ahora la discusión hacia cuál es la tipología de edificación que debe ir en una zona tan vulnerable como el litoral. El geólogo hará otra pregunta, el sismólogo otra y el ingeniero civil lo mirará desde otro ángulo”, apuntó