Carlos Trapani, director general de Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), aseguró que junto a la Agencia Pana (agencia de investigación periodística de la ONG), la organización documentó 1.405 casos de niños, niñas y adolescentes afectados por los terremotos del 24 de junio en Venezuela.
De los casos reportados, 437 resultaron heridos, 273 están desaparecidos, 233 fueron desplazados a otros municipios, 221 murieron, 187 fueron rescatados rescatados, 32 están separados de su familia y 22 fueron evacuados tras los terremotos del 24 de junio.
Trapani especificó a través de una entrevista para VPItv que la cifra se calculó a partir de casos individualizados y verificados, que indican que la emergencia cambió pero la necesidad de protección no disminuye. Señaló que los afectados transitan de la búsqueda, del rescate y de la atención inmediata hacia una fase de recuperación.
‘‘En esta etapa es importante la reunificación familiar, la gestión de casos, la atención al desplazamiento, la continuidad educativa, la salud mental, el acompañamiento a la familia, que son necesidades que a veces se desvanecen dentro de la lógica de la emergencia’’, manifestó Trapani.
Explicó que en la fase actual se debe priorizar la niñez en la gestión de la emergencia, que implica mantener la búsqueda, la localización y una correcta identificación de los niños, lo que permitirá fortalecer el registro de seguimiento de los niños que han sido afectados, apunta hacia la reunificación familiar.
En cuanto a la observación de la ONG desde su presencia en los campamentos temporales, aseguró que la totalidad de los niños están con familiares, no están solos. Destacó la ‘‘parentalización de los niños’’, es decir, los niños y niñas pasan mucho tiempo solos en los campamentos o bajo el cuidado de hermanos mayores, debido a que sus padres salen a trabajar o a buscar familiares desaparecidos.
El representante de la ONG también mostró preocupación ante la falta de un balance oficial en relación a los niños.
“Esa necesidad de información periódica, consolidada, densa y agregada permite conocer cómo evoluciona la situación de los niños y que debe actualizarse permanentemente. Estar atento a estos factores de riesgo vinculados a la violencia, a la violencia sexual, a la separación familiar, y esto exige que sean respuestas diferenciadas de acuerdo a la edad y al nivel de vulnerabilidad en el que se encuentran los niños”, destacó.

El rol del Estado
El director general de Cecodap insistió en que el Estado debe rendir cuentas en cómo ha evolucionado, cuáles son los avances, cuáles son los obstáculos y dónde están los ‘‘cuellos de botella’’ en la atención a los afectados por los terremotos. Afirmó que la sociedad civil organizada merece una mención especial, desde iniciativas de iglesias, empresas, y organizaciones humanitarias que han dado una respuesta y que necesitan continuar trabajando.
En la entrevista mencionó que en el informe realizado recomendó que las autoridades faciliten, promuevan y garanticen la continuidad de los servicios que prestan las organizaciones, sobre todo los servicios de salud mental, apoyo psicosocial y protección. Por lo tanto, hay que evitar cualquier obstáculo administrativo que sea innecesario y que represente una merma en los servicios que estas organizaciones puedan prestar a los niños.
‘‘Es importante el apoyo psicosocial. Un evento de estas características genera un trauma importantísimo en los niños, si no hay servicio de salud mental el trauma y las implicaciones del trauma van a ir aumentando en niños y adultos. Los niños son los primeros en sentir el sismo pero van a ser los últimos en recuperarse’’, concluyó.