Claves y recomendaciones para proteger a los niños en refugios temporales tras los terremotos

Cecodap advirtió en un comunicado sobre los riesgos que enfrentan los niños, niñas y adolescentes que están en estos espacios transitorios ante la pérdida de sus hogares.
Daniela León
Daniela León - Redactora
8 Min de lectura

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El doblete sísmico que afectó al norte de Venezuela el 24 de junio tuvo diversas consecuencias sociales, la devastación por el colapso de cientos de edificios y estructuras en La Guaira, ha obligado a familias con niños, niñas y adolescentes a movilizarse hasta campamentos y refugios en distintas partes del país.

Además de haber quedado en condición de damnificados, muchos de estos sobrevivientes resultaron heridos en los sismos o en rescates, perdieron miembros de su núcleo familiar y todavía enfrentan los efectos psicológicos de haber vivido el desastre natural. Las infancias no están exentas de estas realidades, pero en los campamentos o refugios transitorios también son vulnerables a nuevos riesgos.

El Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) publicó un informe sobre los riesgos presentes en los espacios transitorios y una serie de recomendaciones para proteger a las infancias. El documento se basa en un monitoreo y acompañamiento en terrenos realizado por el Servicio de Atención Psicológica Crecer sin Violencia de Cecodap en el estado La Guaira.

Riesgos comunes en los campamentos y refugios

El equipo de Cecodap visitó varios campamentos transitorios en La Guaira entre el 7 y el 11 de julio, donde hallaron que se “brinda una respuesta inmediata a las familias afectadas y cuentan con la presencia de instituciones públicas, organizaciones humanitarias y equipos de salud que desarrollan acciones orientadas a garantizar alojamiento, atención médica y apoyo psicosocial”.

No obstante, alertaron que a medida que la fase crítica de la catástrofe da paso a la permanencia indefinida, la protección infantil se debilita. A pesar de que estos campamentos dan un techo a los afectados, los riesgos se presentan en torno a las dinámicas de convivencia y el impacto emocional que tienen las familias.

Cecodap considera que los principales riesgos transversales son:

– Fragilidad de rutinas protectoras: la falta de una programación diaria estable para niños, niñas y adolescentes prolonga la incertidumbre, dificulta su regulación emocional y entorpece la recuperación de la normalidad.

– Deterioro de la salud mental y desgaste familiar: el trauma del sismo se suma a la angustia de los cuidadores por no tener un futuro claro, lo que sobrecarga a las familias y reduce su capacidad para brindar una supervisión segura.

– Vulnerabilidad y salvaguarda laxa: la presencia constante de múltiples actores temporales o visitantes no acreditados, sumada a la debilidad de los controles de acceso, incrementa los riesgos de exposición a la violencia, abuso o separación temporal de cuidadores.

– Invisibilización de sus opiniones: se evidencia la ausencia de mecanismos formales para escuchar a los propios niños, niñas y adolescentes sobre las condiciones que afectan directamente su bienestar cotidiano.

Claves y recomendaciones para proteger a las infancias en refugios temporales tras los terremotos
Niños celebran un gol de España durante la trasmisión del partido ante Francia desde un refugio de damnificados por los terremotos, en La Guaira (Venezuela). EFE/ Miguel Gutiérrez

– Condiciones sanitarias básicas: limitaciones en el acceso constante a agua potable, saneamiento y espacios adecuados para la higiene menstrual, lo que repercute con mayor fuerza en la población infantil y adolescente femenina.

Recomendaciones para proteger a las infancias

La organización no gubernamental (ONG) ofreció unas recomendaciones al Sistema Rector Nacional para la Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes, así como los Consejos de Protección estadales e iniciativas civiles y humanitarias que trabajan en estos espacios.

Uno de los consejos es establecer un mecanismo claro para prevenir, detectar, referir y dar seguimiento a situaciones de protección. Esto implica definir responsables, horarios de atención, rutas de actuación y procedimientos de coordinación con los Consejos de Protección y demás órganos competentes.

También recomiendan la creación de un sistema sencillo para localizar a madres, padres y cuidadores cuando un niño participe en actividades o permanezca temporalmente bajo la supervisión de otra persona. La información de contacto debe ser actualizada y resguardada de forma confidencial.

Una de las preocupaciones de la organización y de parte de la población es que se permita el acceso a personas desconocidas a los campamentos transitorios. Esto supone un riesgo de separación o pérdida temporal de contacto de los niños, niñas y adolescentes, por lo que Cecodap sugiere que haya mecanismos para documentar ingresos, salidas e identificación de residentes, visitantes, voluntarios y proveedores.

La organización pide que cada persona, institución u organización que tenga contacto con niños o adolescentes cumpla con estándares mínimos de salvaguarda. Esto significa que previamente deben tener acreditaciones personales que demuestren el cumplimiento de normas de conducta, consentimiento informado, confidencialidad, mecanismos de denuncia y procedimientos para responder ante incidentes.

“La emergencia no puede justificar intervenciones improvisadas ni la incorporación de personas sin claridad sobre sus credenciales, funciones o capacidad de seguimiento”, acotó el equipo de Cecodap.

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Niños tocan instrumentos en un campamento transitorio este miércoles, en el complejo educativo José Gervasio Artigas en Caracas (Venezuela). | EFE/ Ronald Peña R

Recomendaciones de la atención en salud mental

Cecodap propone que las actividades de apoyo psicosocial deben diferenciarse de la atención psicológica especializada y ser desarrolladas por personal con competencias acordes con el tipo de intervención.

“Las actividades recreativas, comunitarias y de acompañamiento general son necesarias, pero deben complementarse con apoyo focalizado, atención psicológica individual y derivación especializada cuando existan señales de mayor afectación. Se recomienda priorizar la continuidad de los equipos y reducir la rotación innecesaria de profesionales frente a los mismos niños”, añadió la organización.

El documento refiere que la estabilidad de estos servicios favorece la confianza, evita la repetición de relatos dolorosos y permite observar la evolución de cada caso.

Es importante que dentro de los campamentos y refugios se conozcan los criterios comunes para identificar las señales de alarma psicológicas. Entre estas, mencionaron aspectos como alteraciones persistentes del sueño, aislamiento, miedo intenso, regresiones, conductas de riesgo, duelo complicado, violencia o afectaciones graves en el funcionamiento cotidiano.

Otras recomendaciones de la organización se orientan hacia fortalecer las capacidades de cuidado dentro de las familias, la reconstrucción de rutinas de juego y cotidianidad, mejorar las condiciones sanitarias, permitirle a los niños y adolescentes participar activamente y planificar un retorno educativo para el próximo año escolar.

Daniela León
Daniela León - Redactora
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