El futbolista Rafael Veloz quiere volver a jugar: una lesión lo obligó a regresar a Venezuela y ahora necesita operarse

Una jugada durante un amistoso en España cambió los planes del futbolista venezolano. Ahora, de regreso al país, espera reunir los recursos para comenzar una recuperación que podría devolverle la posibilidad de seguir construyendo su carrera
Jackelin Díaz
Jackelin Díaz - Redactora
8 Min de lectura

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Rafael Veloz hizo algo con lo que había soñado desde niño: dejó Venezuela para intentar construir una carrera como futbolista en España. Tenía 18 años de edad cuando recibió la oportunidad de jugar con el Rayo Vallecano y se marchó con la expectativa de que aquel viaje fuera el comienzo de una nueva etapa.

Dos años después, está de regreso en Venezuela, pero no por decisión propia. Una lesión en la rodilla derecha lo sacó de las canchas y lo obligó a poner en pausa los planes que había construido alrededor del fútbol.

Veloz sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior durante un partido amistoso en España. Sintió que la rodilla no le respondió después de un giro y no pudo continuar. Los exámenes posteriores confirmaron la lesión y marcaron el camino que debía seguir: una reconstrucción del ligamento y varios meses de recuperación antes de pensar en regresar a una cancha.

La operación tiene un costo que no puede asumir en España. Por eso volvió a Venezuela hace unos meses, donde espera reunir los recursos económicos para someterse a la intervención. Desde entonces, su principal objetivo dejó de estar en los próximos partidos y se transformó en conseguir la operación que necesita para volver a jugar.

El niño que comenzó a soñar con el fútbol

El futbolista Rafael Veloz quiere volver a jugar: una lesión lo obligó a regresar a Venezuela y ahora necesita operarse
Foto: Rafael Veloz

Rafael tenía 3 años de edad cuando comenzó a imaginarse como futbolista. Era apenas un niño, pero aquella idea permaneció con él mientras crecía y terminó convirtiéndose en una meta que marcaría decisiones importantes de su vida.

A los 18 años de edad , esa meta lo llevó a traspasar las fronteras de Venezuela. La oportunidad de sumarse al Rayo Vallecano C en España —un equipo de proyección internacional al que llegan jugadores de todo el mundo— marcó el inicio de una etapa completamente nueva, lejos de su familia y del entorno en el que creció.

El viaje también representó una apuesta personal. Dejó atrás lo conocido para intentar construir su futuro a partir de una actividad que había formado parte de su vida desde los primeros años.

“Dejé a mi familia que me apoyó siempre y a mis amigos para poder seguir mi sueño”, explicó en entrevista para El Diario.

Durante los dos años siguientes, España pasó a formar parte de su historia y llegó a debutar en el Rayo Vallecano B en la temporada 2024-2025, la categoría inferior a Primera División. Allí siguió buscando oportunidades dentro del fútbol. Hasta que un giro durante un partido amistoso cambió el rumbo de todo.

España, el partido que terminó demasiado pronto

La noticia de la lesión llegó en un momento en el que Rafael esperaba seguir avanzando con su carrera. De pronto, los partidos y los entrenamientos quedaron sustituidos por consultas médicas y una recuperación que todavía no había comenzado.

También apareció el problema económico. El costo de la intervención en España estaba fuera de sus posibilidades con un presupuesto que sobrepasaba los 14 mil euros. Veloz sabía, además, que no se trataba solamente de pagar una cirugía. Los meses posteriores exigirían tiempo, disciplina y acompañamiento.

“Más allá del fútbol, me gustaría sentir que mi vida sigue avanzando. Esta situación me pausó muchos planes que deseaba estar cumpliendo en este momento”, expresó el venezolano.

La noticia también detuvo una parte de su vida que consideraba importante, pero también otros proyectos que esperaba desarrollar a los 20 años de edad. Ante esa situación, decidió regresar a Venezuela.

Volver a Venezuela para empezar de nuevo

El regreso ocurrió en junio de 2026. Rafael volvió al país con una necesidad concreta: encontrar una alternativa para realizarse la reconstrucción del ligamento y contar con el apoyo de su familia durante el proceso posterior.

Una vez en Venezuela, se sometió a nuevos exámenes para comprobar el estado de la rodilla. Los resultados coincidieron con el diagnóstico que había recibido en España. La reconstrucción del ligamento cruzado anterior sigue siendo necesaria.

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La confirmación despejó cualquier duda sobre el tratamiento, pero dejó pendiente el paso más importante. Rafael necesita reunir los recursos para operarse, por lo que abrió una campaña de GoFoundMe para lograr el objetivo.

“El presupuesto de la operación es de 11 mil euros y por eso decidí hacer el video que difundí en redes sociales para poder operarme”, comentó.

https://www.instagram.com/reel/Db93LyWtpJ-/

Mientras espera, su rutina transcurre lejos de la actividad que había organizado durante años. Los planes que tenía para esta etapa quedaron suspendidos y ahora sus días están marcados por la espera de una intervención que le permita comenzar la recuperación.

La situación también le ha obligado a mirar su futuro desde otro lugar. Ya no piensa solamente en la próxima oportunidad deportiva, sino en todo lo que tendrá que recuperar antes de llegar a ella.

Recuperar los sueños que quedaron en pausa

Rafael habla de la operación como el paso que necesita para recuperar una vida que quedó detenida de manera inesperada.

Poder operarme significa recuperar mis sueños y devolverles la esperanza a mis padres, que me apoyaron desde que era muy pequeño. También significa sentir que todos esos cumpleaños y días festivos que pasé lejos de ellos valieron la pena”, afirmó.

Después de la cirugía vendrán varios meses de rehabilitación. Rafael tendrá que recuperar fuerza y movilidad antes de pensar en competir de nuevo. Sabe que el proceso será largo, pero también que la operación representa el punto de partida que necesita para dejar atrás esta pausa.

Para él, conseguir ayuda significa también reconocer el esfuerzo que hizo su familia durante estos años. Sus padres lo acompañaron desde que comenzó a jugar y respaldaron su decisión de marcharse a España cuando tenía 18 años de edad. Ahora espera que puedan verlo retomar el camino que comenzó a construir entonces.

“Por eso, a la persona que me quiera ayudar también está ayudando a ese niño de tres años que comenzó a soñar con ser futbolista”, agregó.

Ese niño todavía está ahí, dice Rafael. No como un recuerdo de lo que quería ser, sino como la razón por la que todavía espera una oportunidad para seguir adelante.

Jackelin Díaz
Jackelin Díaz - Redactora
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