La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el mandatario de EE UU, Donald Trump, se reunirán este martes 22 de septiembre por primera vez en persona, más de ocho meses después de la operación militar en la que fue capturado el expresidente Nicolás Maduro, actualmente detenido en una prisión a poca distancia de donde se desarrollará la histórica cita.
Rodríguez, quien hace menos de un año —en octubre de 2025— alertaba sobre una “amenaza guerrerista” de Estados Unidos para “robar” los recursos de la nación, arribó a Nueva York en la madrugada del lunes 21 de septiembre para participar en la 81 Asamblea General de la ONU.
Este cónclave bilateral informal constituirá el primer encuentro entre un gobernante venezolano y uno estadounidense en más de 11 años, desde la breve reunión que sostuvieron Barack Obama y Maduro en la Cumbre de las Américas de 2015 en Panamá. Asimismo, representa la primera visita de un jefe de Estado venezolano a Nueva York desde el discurso de Maduro ante la ONU en 2018.
Un giro en las relaciones bilaterales y el acuerdo petrolero
Tras la incursión militar del pasado 3 de enero en Caracas, Rodríguez —entonces vicepresidenta y ministra de Hidrocarburos— asumió la primera magistratura como encargada y promovió reformas legales orientadas a incentivar la inversión extranjera. Esta apertura ha estado acompañada de un acercamiento estrecho con Washington enmarcado en un plan de estabilización, recuperación y transición.
Ambos países restablecieron formalmente sus lazos diplomáticos en marzo pasado y, tras un progresivo deshielo que incluyó la flexibilización de sanciones petroleras, coronaron su entendimiento el pasado 28 de agosto con un acuerdo estratégico para la explotación conjunta de crudo.
Detalles y agenda en la ONU
El encuentro con Trump se programó como el último punto de la agenda del líder republicano durante su participación en la Semana de Alto Nivel de la ONU, espacio en el que también intervendrá ante la Asamblea General y sostendrá reuniones con líderes internacionales.
Mientras el gobierno encargado defiende esta vía de entendimiento y diplomacia pragmática, sectores de la oposición y colectivos de la sociedad civil continúan exigiendo un cronograma transparente para la celebración de comicios presidenciales con un árbitro electoral plenamente independiente.