La trayectoria de la venezolana Linda Rincón en la cirugía plástica se ha concentrado en tres áreas que considera de especial complejidad. La cirugía mamaria, los procedimientos posteriores a una pérdida masiva de peso y el diagnóstico y tratamiento del lipedema han marcado buena parte de sus más de dos décadas de ejercicio profesional.
- Una especialización que comenzó con los retos de la cirugía mamaria
- La investigación como parte del desarrollo de nuevas técnicas
- La cirugía post pérdida masiva de peso y sus retos de alta complejidad
- El camino que la llevó al diagnóstico de lipedema
- Una referencia que también se construye en las aulas
- Una consulta que parte de cada paciente
Su trabajo también ha estado vinculado con la investigación y la docencia. El desarrollo de técnicas propias, sus publicaciones científicas y su participación como ponente en congresos, foros y webinars la han convertido en una referencia dentro de estas áreas, mientras que su actividad docente le ha permitido compartir parte de ese conocimiento con nuevas generaciones de cirujanos plásticos.
Una especialización que comenzó con los retos de la cirugía mamaria
Rincón explicó que su especialización no surgió únicamente de la formación académica, sino de los problemas que encontró al enfrentarse a determinados casos. Durante sus primeros años en la cirugía plástica identificó que los conocimientos generales de la especialidad no siempre eran suficientes para resolver procedimientos de mayor dificultad.
“Cuando uno hace la especialidad de cirugía plástica, a uno le dan un poquito de cada cosa en las diferentes áreas. Pero luego uno se da cuenta que necesita otras herramientas para resolver los retos que se te presentan. Y pues yo he sido muy inquieta en eso, y desde que soy estudiante de Medicina he estado en la investigación”, expresó para El Diario la especialista, quien tiene su consultorio en la torre CDD en Las Mercedes, Caracas.
A partir de esa inquietud comenzó a incorporar la investigación a su práctica quirúrgica. El objetivo era estudiar otras posibilidades, comprobar sus resultados y determinar cuáles podrían convertirse en estrategias útiles para sus pacientes.
La cirugía mamaria terminó ocupando un lugar central en ese proceso. Para Rincón, estos procedimientos requieren mucho más que la colocación de un implante o la eliminación de piel, porque deben tomar en cuenta la anatomía de cada paciente y la relación de la mama con el resto del cuerpo.
“La cirugía mamaria estética por muchos años se había considerado algo como rutinario, y nos hemos dado cuenta de que es una de las cirugías más complejas de la cirugía plástica, porque no es colocar un implante, ajustar la piel, no; es armonizar el espacio donde va la mama con la silueta de la mujer”, señaló.
Esa concepción la llevó a estudiar con mayor detalle la relación entre el tórax y la posición de la mama. Dentro de sus referencias plantea que la mama debe ubicarse entre la segunda y la sexta costilla, un criterio que utiliza para planificar el procedimiento de acuerdo con la anatomía de cada mujer.
La investigación como parte del desarrollo de nuevas técnicas
La investigación se convirtió en una herramienta para revisar las estrategias que había aprendido y determinar cuáles podrían mantenerse en el tiempo. Rincón explica que parte de ese proceso consistió en observar los resultados después de las intervenciones y hacer ajustes cuando encontraba aspectos que podrían mejorarse.
“Buscando opciones para mejorar mi propio ejercicio profesional, fui cambiando las cosas que aprendí, haciendo líneas diferentes de trabajo y comprobando que eso se mantuviera en el tiempo. Por ejemplo, si cambiaba algún tipo de estrategia técnica, yo misma evaluaba al año o a los dos años si me había ido bien o me había ido mal”, afirmó.
Ese método de evaluación se extendió a estudios experimentales para analizar los efectos de distintas estrategias quirúrgicas. La especialista buscó así reducir la agresión de los procedimientos y encontrar alternativas que favorecieran los resultados y la recuperación de los pacientes.
En el caso de la cirugía mamaria, esa investigación también le permitió reunir distintas estrategias y convertirlas en propuestas con criterios específicos. Entre ellas está la mastopexia reglada, una técnica que establece seis reglas que deben cumplirse durante la intervención.
“Entonces, hice una compilación de todas las estrategias, técnicas novedosas y las he ido publicando. En cirugía mamaria tengo más de 13 publicaciones que ya están indexadas en revistas internacionales y también en la revista de la Academia Nacional de Medicina aquí en Venezuela”, aseguró.
Otra de las propuestas que ha desarrollado es la biplanar invertida, dirigida a pacientes que realizan ejercicio y tienen un mayor desarrollo del músculo pectoral. Rincón explica que el músculo puede modificar la apariencia del implante cuando se utiliza como parte del soporte de la mama.
“Hay otra cosa importante y novedosa, es la técnica para las pacientes que hacen ejercicio. En el mundo moderno, la mayoría de las mujeres hoy en día a partir de los 25 años están haciendo mucho ejercicio; es la moda, esperemos que se mantenga, pero al hacer ejercicio desarrollan el músculo pectoral un poco más fuerte, y nosotros escogemos el músculo pectoral para colocar el implante en la mayoría de los casos. Entonces, un músculo muy ejercitado puede hacer una mama muy cuadrada”, sostuvo.
La modificación consiste en colocar el soporte muscular únicamente en la parte inferior para evitar ese efecto. Esta propuesta forma parte de las técnicas que Rincón ha llevado a espacios de formación profesional fuera de Venezuela, donde ha sido invitada a compartir sus investigaciones y experiencia.
La cirugía post pérdida masiva de peso y sus retos de alta complejidad
Otra de las áreas que ha definido su carrera es la cirugía posterior a la pérdida masiva de peso, campo en el que trabaja desde hace más de 22 años. Su experiencia comenzó con pacientes que habían perdido grandes cantidades de peso después de procedimientos bariátricos y ahora también incluye a personas que han logrado reducciones importantes mediante tratamientos médicos.
Para la especialista, la cantidad de peso perdido modifica por completo las características del caso. Una persona que pierde 10 kilos no presenta las mismas condiciones que otra que pierde 40, 60 u 80 kilos.
“Hasta hace muchos años se hacían solamente cirugías bariátricas, y la gente perdía 40, 60 y hasta 80 kilos. Ahora también se hace el tratamiento con unas proteínas que son inhibidoras de lo que llamamos análogos de las GLP-1; son sustancias que se inyectan y que también hacen perder peso en manos científicamente estudiadas, como los endocrinos y los nutricionistas”, señaló Rincón.
Después de una pérdida masiva de peso, el desafío está en recuperar los límites anatómicos que se modificaron con la reducción del volumen corporal. La intervención requiere planificar el cuerpo como un conjunto y no como zonas independientes.
“Entonces, los que pierden más de 40 kilos ya tienen una pérdida y una flacidez concéntrica, es decir, en todo el cuerpo, y pierden todos los límites anatómicos. Entonces hay que recuperar todos esos límites anatómicos en cirugía; no es llegar y recoger aquí y estirar allá, porque si bajas por aquí se descontrola la otra parte”, agregó.
Esa experiencia es una de las razones por las que Rincón considera que la cirugía posterior a la pérdida masiva de peso debería entenderse como un área de especialización dentro de la cirugía plástica. El conocimiento acumulado en estos casos también terminó aportándole herramientas para resolver procedimientos mamarios de mayor complejidad.
“Ese conocimiento y esa experticia se tiene que aprender, porque no es igual un cuerpo que ha perdido 40 kilos a que ha perdido 10 o 20. Ahí está la diferencia, y a eso nosotros nos hemos dedicado desde hace más de 22, 23 años”, afirmó.
El camino que la llevó al diagnóstico de lipedema
El interés de Rincón por el lipedema surgió de una necesidad que encontró en pacientes que ya habían pasado por procedimientos relacionados con la cirugía post pérdida masiva de peso. Algunas de ellas habían mejorado su condición corporal, pero continuaban con dudas sobre el volumen de sus piernas.
“Al tener también la especialidad de la cirugía posterior a pérdida de peso masiva desde hace más de 22 años, el 40 % de los pacientes que tienen lipedema cursan con sobrepeso, con obesidad. Entonces, yo atendía a las pacientes que habían mejorado la obesidad para hacer la cirugía corporal, y me preguntaban qué hacían con las piernas”, cuenta.
Durante un tiempo no tenía herramientas para atender ese problema. La situación cambió después de que una paciente venezolana que vivía en Europa, operada de lipedema en Madrid (España), le preguntó por qué no incorporaba esa área a su práctica.
Ese encuentro despertó su interés y la llevó a formarse en Alemania y España, países que identificó como referentes en el conocimiento de esta enfermedad.
“Y ella fue la que sembró ese granito de curiosidad. Ahí dije: ‘No, yo me voy a formar’. Después de que me fui a formar, me traje los equipos a Venezuela y decidí comenzar aquí con esto”, relató.
La formación comenzó en 2022 y requirió varios viajes hasta completar la preparación y adquirir los equipos provenientes de Alemania. La práctica formal comenzó en Venezuela en 2024.
El proceso de atención comienza con una evaluación para determinar si realmente se trata de lipedema. Después se revisan otros factores y se incorporan profesionales de distintas áreas cuando el caso lo requiere.
“Primero se hace una evaluación completa para ver si en efecto es lipedema o no. Luego la orientamos a nutrición, porque tiene que tener una nutrición balanceada; no necesariamente una dieta, sino cosas que no debe comer y cosas que sí aconsejamos”, refirió.
La especialista señaló que una de las dificultades está en que algunos pacientes pasan años buscando una explicación para un aumento de volumen desproporcionado en piernas y brazos. Dolor, pesadez y aparición de moretones son algunas de las señales que, según su experiencia, pueden llevarlas a buscar información y posteriormente una evaluación médica.
Una referencia que también se construye en las aulas
El desarrollo de estas áreas de trabajo ha estado acompañado por su participación en organizaciones profesionales y espacios de formación. Rincón fue presidenta de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica y directora de capítulos relacionados con cirugía mamaria y cirugía posterior a la pérdida masiva de peso.
Esa trayectoria profesional también se refleja en las invitaciones que recibe para participar en congresos, foros y webinars. En esos espacios presenta parte de las técnicas y conocimientos que ha desarrollado a lo largo de su carrera.
La transmisión de ese conocimiento también ocurre dentro de Venezuela. Durante su etapa al frente de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica impulsó la participación de residentes de distintos posgrados en los quirófanos de especialistas.
“Aquí en Venezuela yo siempre he abierto mis quirófanos a las nuevas generaciones. Cuando fui presidenta de la Sociedad institucionalicé que los diferentes residentes de todos los posgrados del país pasaran por el quirófano a aprender las nuevas técnicas, y eso se mantuvo”, recordó.
Actualmente, Rincón es directora del posgrado de Cirugía Plástica del Hospital Carlos J. Bello de la Cruz Roja Venezolana. Desde allí continúa con esa actividad docente y prevé encuentros en los que los residentes puedan observar cirugías en vivo.
“Ahora tengo la dicha de ser la directora del posgrado de Cirugía Plástica del Hospital Carlos J. Bello de la Cruz Roja Venezolana, y entonces todos los residentes están llevando la escuela de cada uno de los expertos que damos clases allí. Mis quirófanos están abiertos; vamos a tener inclusive un evento en noviembre donde van a venir todos los residentes juntos a ver cirugías en vivo y se van a ir rotando; eso lo vamos a hacer dos veces al año”, aseveró.
Una consulta que parte de cada paciente
Más allá de la técnica quirúrgica, Rincón considera que la consulta debe permitir conocer las expectativas de cada persona antes de decidir un procedimiento. En su práctica, este proceso ocupa un tiempo que considera necesario para individualizar cada caso.
“Lo que te puedo decir es lo que dicen de mí, lo que la gente percibe y yo escucho y me lo comentan mucho en el intercambio personal y también a través de mis redes sociales. Que sienten que hay una consulta humana, que individualiza cada caso de manera particular, que presta la atención a la persona no solamente como alguien que viene a solicitar un servicio, sino como alguien que tiene también deseos y expectativas que quieren ser escuchadas; y yo lo hago, y los escucho”, reflexionó.
Su decisión de continuar su ejercicio profesional en Venezuela también forma parte de esa trayectoria. Rincón afirma que permanecer en el país ha sido una elección vinculada con su forma de entender el ejercicio de la medicina y su relación con el entorno en el que trabaja.
“Yo realmente siempre he estado pensando en Venezuela en los peores momentos de este país, y la gente que me conoce lo sabe. ¿Por qué pensar en Venezuela? Porque yo creo que si algo queremos cambiar no podemos huir al cambio, tenemos que ser parte del cambio”, concluyó.
La cirugía mamaria, la cirugía post pérdida masiva de peso y el lipedema llegaron a su práctica desde caminos distintos, pero terminaron conectados por una misma búsqueda. Rincón ha concentrado buena parte de su carrera en estudiar procedimientos de alta complejidad, desarrollar estrategias para esos casos y comprobar su evolución con el paso del tiempo.
Ese trabajo se ha extendido del quirófano a las publicaciones científicas, los congresos y la formación de nuevos especialistas. Para Rincón, la experiencia acumulada en estas áreas también implica compartir las herramientas que ha desarrollado con quienes comienzan a formarse en cirugía plástica.