• La selección dirigida por Fernando Duró regresó hace unos días a territorio venezolano con la satisfacción de avanzar por primera vez a la segunda ronda del Mundial de la disciplina, pero también con la sensación de que se requiere atención de parte de las autoridades deportivas

La Copa Mundial de Baloncesto llegó a su final. Con un balance de dos triunfos y tres derrotas, la Vinotinto de las alturas culminó con buenas sensaciones su andar en la justa mundial, donde aseguró un cupo al repechaje del preolímpico y se ubicó en el puesto número 14 de las 32 selecciones participantes.

Pese a que no ocupó el peldaño más alto de sus cuatro incursiones universales, se trata de una actuación histórica, puesto que por primera vez avanzó a una segunda ronda de ganadores de un Mundial FIBA. Si bien en la competición de Argentina 1990 finalizó en el puesto número 11, con cuatro triunfos y cuatro derrotas, en aquel certamen compitieron 16 equipos.

Más allá de las bajas de Gregory Echenique y David Cubillán — por lesión — , Venezuela se sobrepuso a todas las adversidades que se presentaron en el contexto, en vista de los problemas institucionales que padece la Federación Venezolana de Baloncesto (FVB). Además, este año se celebró una edición muy corta de la Liga Profesional de Baloncesto, bajo el nombre de Copa LPB, con un calendario de solo diez semanas de duración.

El periodista Francisco Vega, especialista en baloncesto, considera que la Vinotinto dejó una impresión “muy positiva” en China, a pesar de que el tiempo de preparación fue escaso y el ritmo competitivo de los jugadores, en comparación con el resto de los contendientes, era “muy pobre”.

“Con par de medallas sudamericanas, un título en el Preolímpico (Ciudad de México 2015), un regreso a los Juegos Olímpicos (2016) y a dos Juegos Panamericanos (2015 y 2019), esta generación nos ha llevado a la élite. No le tiene nada que envidiar a aquella que clasificó por primera vez a un mundial, ganó el oro en el Sudamericano de Valencia (1991), obtuvo una medalla de plata en el FIBA Américas de Portland (1992) ante el Dream Team de Estados Unidos y fue a los Juegos Olímpicos de Barcelona”, afirmó Vega para El Diario.

Foto: @FVBbasketball

Después de cumplir un ciclo exitoso de eliminatorias, con nueve triunfos y solo tres derrotas, el conjunto dirigido por el argentino Fernando Duró llegó al Mundial con dos meses de preparación, en los que estuvo entrenando en Caracas, participó en los Juegos Panamericanos de Lima, disputó un torneo amistoso Verona, Italia, e hizo vida en territorio asiático para disputar el Atlas Challenge, donde fue subcampeón tras perder la final (51–74) contra Grecia.

Ya en la cita universal, Venezuela tuvo un debut complicado. Inició con derrota (80–69) contra Polonia, pero luego venció (87–71) a Costa de Marfil y de allí se impuso (72–59) a China, para inscribir su nombre en los octavos de final. En la segunda fase de grupos quedó eliminada (87–67) ante Argentina — que a la postre obtuvo el subcampeonato del mundo — y cerró su participación en el torneo con derrota (60–69) frente a Rusia.

A muchos jugadores les tocó debutar en el Mundial con más de 30 años, como José Vargas y Luis Bethelmy, pero asimilaron lo que pretendía el equipo de trabajo; sacaron el mayor provecho de la preparación que se tuvo”, dijo el periodista.

Indicó que desafortunadamente no se ha entendido que se debe jugar una liga larga en Venezuela, que comience en el último trimestre de un año y termine a mediados del otro, como ocurre en las principales ligas del mundo. “Hay mucho potencial por explotar, pero necesitamos que, a partir de lo que hizo esta generación, venga una mejor trabajada y formada”, agregó Vega.

De acuerdo con un informe de prensa de la FVB, la Vinotinto estuvo entre las cinco selecciones con más rebotes en las primeras dos rondas, al promediar 40.4 capturas por encuentro, por detrás de Estados Unidos, Nigeria, Nueva Zelanda y Argentina. En el apartado, Miguel Ruiz estuvo entre los mejores 15 reboteros de las primeras dos fases, con 7.6 por juego.

Con 19.0 puntos por encuentro, Michael Carrera formó parte de los cuatro mejores canasteros en la ronda de ganadores, dejando una efectividad de 57.1% en tiros de campo y un 63.2% en cestas de dos puntos, para un 12–19 de intentos en esa zona. En tanto, Heissler Guillent se ubicó entre los mejores 18 asistidores en la segunda ronda, al dejar un promedio de 4.0 por partido.

Foto: FIBA

Darwin Silvera, analista en materia de baloncesto, también dijo para El Diario que la representación venezolana tuvo una actuación sobresaliente, a pesar de todos los problemas y las circunstancias que se presentaron en el camino.

“Los aspectos que más destacan de la selección son el compromiso del grupo y el sacrificio en defensa. Eso fue vital para acceder a segunda ronda. Se notó el hecho de dejar todo en la cancha por buscar la victoria. Quizá la ofensiva no fue lo que calzó de manera correcta. Terminamos adoleciendo del anotador constante; por momentos lo hizo Heissler Guillent y luego Michael Carrera. También se notó que hizo falta más representación de altura en la pintura, con jugadores propios que ocupen la posición de pívot”, declaró Silvera.

Respaldo para el baloncesto

Independientemente de si se tratase de una victoria o de una derrota, Duró aprovechó las ruedas de prensa postpartido para hacer énfasis en que la pelota naranja merece una mejor atención de las autoridades deportivas del país para impulsar el proyecto y así garantizar la evolución de las próximas generaciones.

“Ojalá esto sirva para motorizar el baloncesto en Venezuela y sirva para empezar a desarrollar jóvenes, entrenadores, preparadores físicos y todo lo que rodea al baloncesto; que todo esto haga que las cosas empiecen a funcionar. En los últimos tres años, solo tuvimos cuatro meses de competición. Esperemos que sirva para que nuestros basquetbolistas jueguen en mejores lugares y a que nuestros jóvenes puedan competir en en este nivel y no suframos los nervios del primer partido”, declaró el técnico argentino tras el histórico triunfo ante China.

Foto: FIBA

Más allá de su buena labor, Duró explicó que sus planes para desarrollar el baloncesto en el país no se terminaron de concretar. Además, su contrato con la selección venció este domingo 15 de septiembre y ninguna de las partes ha hablado de renovación.

“La continuidad del proyecto depende de la dirigencia. Tengo mis expectativas creadas en que las decisiones a futuro sean más importantes. Vengo hablando de esto desde hace dos años y me ha escuchado poca gente. Todos hemos aprendido de esto y espero que los que toman las decisiones también hayan aprendido. El futuro de Venezuela ya no depende de nosotros”, comentó el seleccionador nacional luego de la derrota ante Rusia.

La Vinotinto, que culminó con un récord vitalicio de 8–15 en Mundiales FIBA, dejó escapar la posibilidad de imponerse por primera vez, de manera oficial, a un quinteto europeo y de cerrar, también por primera vez, una cita mundialista con más victorias que derrotas.

“El equipo buscó el objetivo histórico que faltaba: ganarle a un europeo. Si nos quedáramos un mes más acá y compitiendo contra las potencias, seguro que lo conseguiríamos. Agradezco al Ministerio para el Deporte y al equipo de trabajo que estuvo aquí, en China. Hay directivos que vinieron dos días y unos que ni siquiera estuvieron. Para que el baloncesto venezolano vuelva, tenemos que ayudar todos”, sentenció Duró a Directv Sport.

Foto: FIBA

Conflictos institucionales

La Fevebaloncesto ha estado en el ojo del huracán desde hace un año, cuando finalizó la era de Carmelo Cortez en la presidencia y llegó la de Bruno D’Adezzio. Muchos proyectos se plantearon y no se han cumplido, en vista de que ha habido una división dentro de la misma por una disputa de poderes.

De hecho, la Asamblea General Ordinaria del ente rector, celebrada en marzo de 2019, ordenó la destitución de Francisco Delgado, secretario general, y de Daniel Domínguez, director general, de sus respectivos cargos. También vetó al jugador Greivis Vásquez, quien en un principio había apoyado la campaña de D’Adezzio, por “injerencias indebidas en la FVB”.

En este sentido, Vega considera que el organismo debería establecer roles, definir poderes, respetar procesos y ejecutar parte de los programas que se habían planteado inicialmente. También opinó que se debería respetar el tiempo de trabajo para los torneos, los jugadores y los rivales a enfrentar, puesto que la mente del basquetbolista necesita estar enfocada en lo que ocurre en el juego y en lo que técnica y tácticamente se trabaja en cada entrenamiento.

“Entre los entrenadores, dirigentes y gerentes hay mentes capacitadas para planificar y ejecutar que los recursos estén destinados y manejados de la forma adecuada, que un técnico no tenga que pasar por la incertidumbre de saber si se va a cumplir con su salario, con la logística; si las condiciones van a ser las adecuadas cuando se está dentro y fuera del país en fase de concentración. Y esto también debería cumplirse con las selecciones menores y femeninas. El jugador no tiene que ser un vocero de asuntos que trascienden a la cancha o reclamar temas que son responsabilidad de otras personas”, dijo el periodista.

Foto: FIBA

En cuanto a los recursos, comentó que se debe entender que el baloncesto tiene una relación tácita y permanente con el Instituto Nacional del Deporte, el Comité Olímpico Venezolano y el Ministerio para la Juventud y el Deporte.

Ellos son los canales para la gestión de recursos en el plano logístico. Al tratarse de un deporte que forma parte del ciclo olímpico, tanto a nivel adulto como en categorías formativas, tiene obligación de participación a riesgo de desafiliación en eventos de carácter continental o subcontinental”, aseguró.

Vega consideró que el baloncesto venezolano podría ser autosustentable si el país gozara de una salud financiera adecuada, en la que pudiese haber interacción con la empresa privada si la Ley del Deporte y otras leyes de carácter fiscal pudiesen garantizar una extensión de impuestos, de manera que la FVB no tenga que invertir en los recursos o pedirlos.

“La empresa privada podría estar más vinculada, pero la salud financiera del país no es la propia para lograr una sustentabilidad. Estamos en un momento de emergencia, pero dentro de esa emergencia el baloncesto merece una mejor atención y conducción en cuanto a recursos y logística. Los resultados obligan a que la disciplina tenga mayor cantidad de anunciantes y patrocinantes. Se deben dejar egoísmos a un lado y realmente colocar a las personas que hagan un trabajo digno en donde deben estar ”, analizó el especialista.

Hacia el futuro

En junio de 2020, a un mes de los Juegos Olímpicos de Tokio, 24 delegaciones se estarán peleando cuatro cupos en el repechaje olímpico, que constará de cuatro grupos de seis equipos, y buscarán unirse a España, Francia, Argentina, Estados Unidos, Australia, Nigeria, Irán y el anfitrión Japón.

Hasta la fecha, los únicos confirmados para la repesca son Serbia, República Checa, Polonia, Lituania, Grecia, Rusia, Italia, Turquía, Alemania, Túnez, Nueva Zelanda, Brasil, República Dominicana, Canadá, Puerto Rico y Venezuela. Los ocho países restantes se determinarán mediante el próximo ranking FIBA.

Foto: @FVBbasketball

“El repechaje olímpico será una competencia sumamente difícil; probablemente estarán países que quedaron fuera del mundial, como Croacia, Eslovenia y Letonia. Si algo ha demostrado este grupo es que hay que tenerle fe; no se le puede quitar la ficha de un día para otro. Para el próximo proceso clasificatorio hay que enfocarse en el proceso de transición con los nuevos prospectos; aquellos que vienen subiendo, deben dar un paso adelante y asumir su papel dentro de la misma”, argumentó Silvera.

Para que Venezuela pueda inscribir su nombre en Tokio 2020, Vega sostiene que se debería seguir explotando la fortaleza física y mental que tiene el equipo en defensa y mejorar el aspecto ofensivo, brindar la posibilidad de que el quinteto pueda producir puntos con más consistencia en el perímetro y utilizar el reloj para reducir las posesiones de cualquier rival.

“Además de ese repechaje olímpico, está el clasificatorio al AmeriCup. Esta camada todavía está en una buena edad competitiva para cumplir su ciclo como jugadores de selección. Las posibilidades de estar en Tokio 2020 van de la mano con recursos para poder hacer una preparación adecuada. Debido al formato del repechaje, que exige ganar el grupo en el que caiga, es difícil clasificar a la cita olímpica pero no imposible, porque Venezuela ha demostrado que es capaz de brillar en las circunstancias más adversas”, indicó el periodista.

La próxima Copa Mundial de Baloncesto se celebrará en 2023 por primera vez con sedes compartidas, en Filipinas, Japón e Indonesia. En vista de que ahora son 32 selecciones las que participan, Venezuela tiene posibilidades de volver a clasificar, siempre que se garantice un buen proyecto, en el que los juveniles tengan el roce con la selección absoluta.

Foto: FIBA

“El problema que hay a nivel de mando, de quiénes rigen la FVB, ha mermado al baloncesto venezolano. Más allá del tema logístico, todo parte de unir voluntades y de trabajar para un bien común. El futuro de nuestra selección se avizora complicado, porque hay que cambiar muchos temas en nuestros sistemas de competición, la manera en la que se están preparando nuestras selecciones a nivel formativo. El deporte tampoco se escapa de la situación del país”, complementó Silvera.

La amenaza más latente de la selección criolla es que Uruguay, Chile, Colombia o Paraguay, que vienen creciendo en sus ligas y categorías menores, “empiecen a robar” parte del terreno que Venezuela les había sacado como una de las tres grandes potencias de Suramérica.

“Debemos mantenernos en esa línea. No podemos permitir que salgamos de ese bloque. Hemos visto la distancia que tenemos con Argentina, que nos sacó del Mundial con una diferencia de 20 puntos, y de Brasil, que también estará en el repechaje olímpico. Tampoco se puede descuidar el material femenino de mayores y juveniles, porque ellas también merecen competir en buen nivel”, refirió Vega.

El baloncesto ha sido el deporte en conjunto que más alegrías le ha dado al país en los últimos años. Cada gesta protagonizada por la Vinotinto de las alturas quedará almacenada en la memoria de todos los fanáticos, pero se corre el riesgo de que la generación de relevo se quede con las manos vacías cuando esta exitosa camada de jugadores ya no esté.

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