• Los comediantes venezolanos continúan creando material para que los habitantes de un país tan agitado como lo es Venezuela se distraigan y sonrían a pesar de las dificultades

Emergencia humanitaria, violación de derechos humanos, carencias de servicios básicos y una hiperinflación galopante son parte de los ingredientes que conforman la cotidianidad del venezolano. Ante tal panorama surgen interrogantes sobre qué lugar ocupa el humor en el país y si el venezolano es capaz de hacer comedia de sus desgracias.

La televisión quedó atrás. Su lugar ha sido ocupado por las redes sociales, un recurso digital que aprovechan los jóvenes comediantes para darse a conocer, aunque también disponen de espacios nocturnos de Caracas como Pizpa, Teatro Bar o Cusica donde se realizan shows de stand up.

Pese al caos permanente en el que está envuelta Venezuela, los humoristas se reinventan para entretener y el público lo sabe agradecer con carcajadas que se transforman en una vía para drenar los problemas.

Ricardo Del Búfalo, Manuel Ángel Redondo y Gabriel Ruiz aseguran para El Diario que hacer comedia en el país es más sencillo de lo que muchos creen.

El humor entre las dificultades

Las paredes de la habitación de Del Búfalo son blancas y el rodapié está ilustrado con los soldados de la película Toy Story. Desde ese lugar, donde su imaginación vuela, precisa cuáles son los elementos que componen el humor del venezolano.

“La comedia se nutre del ridículo, de lo difícil, de lo raro, y hay muchas cosas de ese tipo en Venezuela. Hacer humor es relativamente sencillo, lo difícil es hacer humor político porque sabes que no les gusta (al régimen de Nicolás Maduro)”, comenta el humorista.

El cuarto de su hogar ha servido de escenario para la realización de “La canción informativa”, una composición que hace de manera eventual para informar a los ciudadanos sobre hechos noticiosos. Ahí también produce su podcast “Por eso estamos como estamos”.

Ricardo del Búfalo. Foto: Víctor Salazar

Afirma que tiene mucho más cuidado con lo que expresa en redes sociales como Instagram y Twitter — porque “es lo que más monitorea el régimen” y tiene más difusión — que lo que recita en cualquier espacio público del país.

Manuel Ángel Redondo, conductor del webshow “Entregrados”, expresa que lo que inspira principalmente a los comediantes venezolanos es la adversidad y la locura que viven.

Es difícil vivir en un país donde se va la luz por ocho horas y no inspirarte en eso para hacer humor. Transformar lo que nos pasa en humor no es tan difícil porque lo que sucede es muy absurdo Manuel Ángel Redondo

Para el comunicador social, que actualmente está de gira con su gira de stand up “Empezando de cero”lo, más complejo de hacer humor es no encasillarse en los problemas nacionales y dedicarse a hacer algo que conecte con las personas que no padecen la crisis venezolana.

Gabriel Ruiz, conductor de los podcast “El mundo y el país” y “De a toque”, siempre usa una camisa negra que se ha convertido en un distintivo de su trabajo. Mientras está sentado en una pequeña oficina en la que nace la magia del medio satírico El Chigüire Bipolar, señala que puede hacer chistes sobre lo que ocurre en el país, pero solo cuando ha superado el hecho.

“Qué increíble sería que se fuera la luz. Ese es mi nuevo chiste: ¡ya pido el apagón! Tenía un compromiso, no quería ir, y yo: ‘¡Cómo no hay un apagón!”, expresa “Gabo”, como se presenta en redes sociales, mientras aumenta su tono de voz.

Los comediantes venezolanos suelen ser más prudentes al momento de tratar un tema polémico dada la coyuntura política. Redondo considera que se debe tener suficiente responsabilidad e inteligencia, sobre todo emocional, para saber cuáles tópicos no se pueden tocar, aunque le “piquen las manos” por hacerlo.

Manuel Ángel Redondo. Foto: Víctor Salazar

“Un proyecto que se mete muchísimo con la política es ‘Pero tenemos patria’, y siempre hemos sabido sentarnos y pensar muy bien qué cosas queremos hacer y decir. En la mayoría de los proyectos en los que trabajo, por lo menos en el ámbito político, hay reglas muy claras: no hablo ni me meto con menores de edad o con los hijos de alguien. Hay distintas cosas que uno claramente sabe que no tiene que tocar y que no es necesario hacerlo, desde el carácter político hasta el carácter moral”, resalta con énfasis.

La prevención del comediante

Ricardo Del Búfalo asegura que la censura, que afecta a comediantes o guionistas de humor, siempre proviene de funcionarios de cargos medios. “Mi miedo es que haga una presentación y esté alguien en el público que pueda tener algo de influencia en el poder o que sea peligroso”, indica.

Añade que la prudencia siempre está presente al momento de escribir sus guiones. “Uno sabe que está siendo observado y escuchado, entonces hay que tener cuidado. El trabajo del escritor es señalar a la sociedad sus errores lo más frecuentemente posible y el trabajo de un humorista también debe ser ese”, dice mientras esboza una sonrisa.

Gabo Ruiz afirma que actualmente todo el mundo se incomoda por todo y eso, dice, es lo que más risa da al público. Añade que el comportamiento de la colectividad es lo que más le llama la atención y lo impulsa a hacer su trabajo.

“Nuestra sociedad siempre está como al borde de un problema. Hay como una tensión tácita en el ambiente, sobre todo cuando hay autoridad cerca. Cada vez que llega la policía o la guardia no sabes si son malandros o si son pacos de verdad. Eso es algo que no se vive en todo el mundo”, explica.

Gabo Ruiz. Foto: Víctor Salazar

Para el comediante sus chistes no son una denuncia social, sino una herramienta que le permite drenar las situaciones que vive. En este punto, Redondo coincide con Ruiz y afirma que la situación se aplica también a quienes asisten al show de stand up o disfrutan por otras vías de la comedia.

A su juicio, la comedia puede funcionar como un método de relajación y dispersión, pero a través de un “humorismo bien pensado”. “Hay gente que te dice: ‘lo que dijiste me hizo pensar en esto, creo que tienes razón y lo veo ahora de una manera distinta gracias a lo que dijiste, de la manera en que lo dijiste’”, recuerda con precisión.

El humor en la actualidad

Para Ricardo Del Búfalo la comedia que se hace en Venezuela es creativa, pero afirma que podría ser más subversiva, atrevida e innovadora. “Creo que en eso nos estamos quedando atrás; aunque la comedia que se está haciendo es muy divertida, no hay que buscar la risa fácil, el aplauso fácil, sino ir por lo complicado”, añade.

Ruiz define el humor nacional como algo situacional. “Yo veo bastante comedia y creo que algo común es que todos hablan de cómo les afecta el entorno, y eso es algo super lógico: de lo primero que hablas es de lo que más te afecta”, dice.

Destaca que a diferencia del humor de la época de Laureano Márquez y Emilio Lovera, ahora hay menos presupuesto, menos ventajas y un gran cambio en el lenguaje empleado.

“Obviamente la comedia avanzó. Fue como una evolución a los golpes porque hemos vivido a los golpes, pero sí se ha dado. Ahora ves gente que habla como uno, como George Harris, que creo que es la actualidad del humor venezolano”, señala Ruiz.

El cambio en la industria de la risa, de acuerdo con Del Búfalo, corresponde a las generaciones que están “haciendo lo suyo”. Explica, además, que la comedia en Venezuela se abrió paso en los espacios dedicados al entretenimiento creados hace más de 10 años.

Ricardo Del Búfalo y Gabriel Ruiz. Foto: Gabriel Ruiz

Señala que la generación actual, la que se está formando, no conoce lo que significó la comedia en la televisión venezolana. “Estamos hablando de chamos que tienen 18 años de edad y que cuando ‘Radio Rochela’ (programa de RCTV) estaba al aire, tendrían 7 u 8 años de edad”, comenta, al tiempo que manifiesta que las referencias de estos jóvenes están en lo que ven por Youtube o Netflix y así “surge una nueva manera de hacer comedia”.

“La Rochela” fue uno de los primeros programas del mundo en hacer sketches cómicos. Para Del Búfalo, el monólogo humorístico surge a raíz de llevar lo cómico de la televisión a los teatros.

“Si tú le preguntas a Laureano, él te dice que no hace stand up comedy, sino un monólogo cómico. Entonces hay una brecha allí, pero no es negativa. Para mí fue como una evolución. Lo que veo es que hay comediantes actuales que no tienen referencias locales y siento que se pierde una manera muy criolla de hacer humor”, afirma.

Manuel Ángel Redondo explica que el cambio de la industria de la comedia también se vio influenciado por la llegada de las plataformas digitales, ya que mediante las redes sociales se puede hacer humor, construir comunidad y también vivir de eso.

Sostiene que no le causan risa los chistes “más básicos” del humor racial o el bullying corporal. Para él es importante que sean más elaborados y que tengan un propósito que motive la risa.

Si tuviera que modificar algo en la forma de hacer comedia en el país, añade, “cambiaría cuando es demasiado obvio a dónde se quiere llegar. También hay mucho humor que se basa en lo más sencillo, sexualmente hablando, o en la burla directa de una discapacidad”.

La dura realidad económica que golpea a la ciudadanía venezolana también afecta a los humoristas. Del Búfalo afirma que haciendo comedia se puede vivir bien, pero no con holgura.

“Las deudas se pagan muy ajustadas y se requiere mucho trabajo. Yo tengo ocho años haciendo comedia, tengo tiempo en esto y ya puedo ser cerrador en un circuito. A los cerradores les pagan más que a los que abren. No sé si un comediante que está empezando pueda vivir de esto”, detalla.

Gabo Ruiz asegura que en Venezuela se sobrevive mientras se hace reír al público, pero entiende que es algo que implica mucho trabajo. Destaca que el nivel del humor nacional es bueno, y coloca a Marko Música, Víctor Medina (Nanutria) y George Harris como referentes de la comedia venezolana en Latinoamérica.

Comediantes con calidad de exportación

José Rafael Guzmán y Víctor Medina son dos comediantes venezolanos que se han abierto paso en el mundo del humor fuera del país. Este último se encuentra radicado en Buenos Aires, Argentina, desde donde graba “El super increíble podcast de Nanutria”.

Igualmente, ha emprendido viajes para llevar su show de stand up “Macho beta” a Estados Unidos, Panamá, Colombia, Chile y Venezuela.

“Ahorita empiezo a entender una cosa de la crisis que no estaba entendiendo porque me la están contando desde la perspectiva de quien la vive. Es una forma de ver relatos de cómo se vive la crisis, pero de una forma, digamos, amigable”, comenta Nanutria en referencia a la lejanía geográfica.

Víctor Medina | Foto: Víctor Medina

Desde que se convirtió en uno de los más de 4.000.000 de venezolanos que emigraron — según cifras de Acnur — en búsqueda de mejoras, ha aprendido que el humor venezolano está “muy avanzado” en ejecución y años de práctica en comparación con otros países de Latinoamérica.

A pesar de ello, afirma que por la crisis del país los comediantes se han quedado estancados en las temáticas. Desde su perspectiva, el humor nacional aún es “machista y homofóbico” para los extranjeros.

“Tenemos muy buenos intérpretes, pero también por la crisis la comedia se volvió monotemática: se habla mucho de inflación, del chavismo, de toda la crisis que ha ido aumentando. Digamos que uno se ve obligado a hablar de los mismos temas por mucho tiempo”, sostiene.

Entretanto, a José Rafael Guzmán la comedia lo atrapó mientras estudiaba Odontología. “Cuando yo comencé ya se hacía stand up, pero no se conocía el término; lo hacían Emilio Lovera, Laureano Márquez y Claudio Nazoa. Luego, nosotros salimos del stand up y no de la televisión. En ese sentido, yo sí creo que hubo un boom de comedia, no solo en Venezuela sino en el mundo”, destaca.

Guzmán se valió del humor como una herramienta de liberación y a la vez de crítica. “En Venezuela (el boom del stand up) coincidió con el chavismo, entonces de alguna manera cobró importancia como desahogo”, precisa. En este punto, Nanutria destaca que la comedia es un método mucho más instantáneo, a diferencia de una canción, para reaccionar a una situación particular.

Foto: José Rafael Guzmán

También resalta la importancia de las redes sociales para los comediantes en la actualidad y afirma que cuando comenzó a hacer stand up era mucho más limitado, no era tan popular. “No existía Instagram, aún no se había creado la aplicación, y tampoco Snapchat. Digamos que por las redes que más se podía comunicar era por Twitter, y en esa época no era tan masivo”, detalla.

“Cuando no existían las redes usted tenía que buscar un medio muy masivo que lo quisiera apoyar y trabajar con la censura de eso. Ahora, en cambio, si a usted le va bien con su contenido en las redes, ya tiene a su público al alcance de sus dedos. Entonces, usted hace la convocatoria que le dé la gana, cuando le dé la gana, hacia donde le dé la gana”, afirma Nanutria.

Ahondando en el asunto, Guzmán expresa que el humor nacional cada vez es más venezolano y se aleja de la universalidad.

“Yo veo el Instagram de los comediantes que siguen en Venezuela y es ‘vamos a hacer chistes del Arco Minero’, y te apuesto que la gente en Venezuela goza, pero eso para la internacionalización es terrible porque Venezuela se ha hecho un país cada vez más particular, pues la realidad es que muy pocos países viven una dictadura”, explica.

El humorista considera que en el país abunda el humor sexual porque no es censurable como el humor político, un tópico que causa incomodidad en el poder.

Censura gubernamental

Con el cierre de Radio Caracas Televisión en el año 2007, “Radio Rochela” dejó de acompañar a los venezolanos cada lunes, y junto al canal, murió uno de los espacios más representativos de la comedia venezolana. Otro duro golpe se produjo el 10 de junio de 2014 cuando “Chataing TV”, un late night show transmitido por Televen y conducido por Luis Chataing, salió del aire debido a presiones gubernamentales.

Guzmán explica que mientras estuvo en “Chataing TV” se autocensuró muchas veces, a pesar de que siempre buscó la manera de hacer sus críticas en tono humorístico, porque esa es “su trinchera”.

Foto: Cortesía

En 2017 la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) abrió un procedimiento administrativo sancionatorio contra la radioemisora La Mega, por supuesta violación a la Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (Resorteme) del programa “Calma pueblo”, conducido por Guzmán, Verónica Gómez (La Vero) y Manuel Silva, que fue sacado del aire.

“‘Chataing TV’ era un programa de comedia venezolana que cerró el gobierno. Así salí de la televisión. Luego tuve ‘Calma pueblo’ en la radio, el gobierno lo cerró, y así también salí de la radio”, recuerda.

El 6 de julio de 2018 otro programa de radio relacionado con la comedia fue sacado del aire por Conatel. El ente abrió un nuevo proceso sancionatorio contra La Mega. En esta ocasión se trató de “Galanes de radio”, conducido por Manuel Ángel Redondo y Rodrigo Lasarte.

La prensa satírica predice la realidad

Desde su plataforma web Ante eso sueltan una carcajada que sirve para drenar las tensiones ocasionadas por la realidad de un país que los atrapa.

Humor en la web El Chigüire Bipolar se ha convertido en una referencia del humor en Venezuela desde 2008, año de su lanzamiento. Es habitual escuchar a jóvenes hablar de sus característicos titulares satíricos y del pasante subpagado, uno de los personajes creados por los humoristas que se ha convertido en un éxito de público.

Edgar Albarrán y Sebastián Gutiérrez, redactores de El Chigüire Bipolar, confesaron a El Diario que constantemente deben superarse para lograr que una noticia de la realidad venezolana sea más irracional de lo que ya es.

Gutiérrez, quien trabajó por años en dicho medio, señaló que el portal se ha convertido en la voz de los venezolanos que enfrentan la realidad sin dejar de reír.

“Creo que El Chigüire, de alguna manera, siempre ha sido contestatario, rebelde e irreverente. Digamos que lo cómico de El Chigüire es que se busca en la voz del venezolano que se queja de forma graciosa”, detalló.

Sebastián Gutiérrez | Foto: Sebastián Gutiérrez

Si ocurre algo relevante en la política nacional, estos mismos hechos les proporcionan temas para hablar. Sin embargo, cuando la situación del país está en calma, el olfato del redactor se activa para escribir acerca de temas que reflejen los problemas que padece la gente.

“Cuando hay diálogos políticos, salen algunas noticias a las que la gente no le para. La gente no está pendiente de lo que dijo el Grupo de Lima, por eso ahí se afina el olfato. Escuchamos lo que le pasa a la gente o lo que vimos nosotros y de ahí pueden salir los titulares”, indicó Albarrán.

Gutiérrez destacó que en 2019 el medio satírico ha seguido de cerca la crisis que atraviesa el país. “El Chigüire es muy emocional y va en una línea editorial marcada por el modelo venezolano, porque lo escribimos chamos que somos víctimas de las mismas noticias y a eso mismo le sacamos chiste”, resaltó.

Durante este año han vivido sus altibajos, pues en ocasiones ingresaban a diversos portales y ni siquiera allí encontraban información relevante. “Hace como dos meses te metías hasta en El Nacional o Runrunes y ni ellos tenían noticias. ¡Si esos son los medios que dan la noticia real, imagínate qué elementos teníamos nosotros para hacer noticias!”, exclamó.

Albarrán considera que El Chigüire Bipolar es disidente. “Hemos visto como muchas cosas han cedido a la debacle por la censura o autocensura, y nosotros seguimos ahí”.

Foto: Edgar Albarrán

Gutiérrez resaltó la valentía de El Chigüire Bipolar y la de los venezolanos que continúan haciendo vida en el país. “Nos merecemos una estrellita en la frente. Ahorita nos sentimos valientes por estar vivos”, aseguró.

No pocas “noticias” humorísticas publicadas años atrás por el portal se han hecho realidad. Entre ellas la del concierto organizado por el régimen de Nicolás Maduro en la frontera con Colombia, en el que participó Paul Gillman, un cantante venezolano de heavy metal abiertamente identificado con el chavismo. “Los lectores lo ven como que estamos adivinando, pero creo que al final es el olfato de uno”, detalló Gutiérrez.

Albarrán afirmó que en ocasiones piensan que alguna noticia se puede hacer realidad porque retrata una situación muy absurda. Cuando eso sucede, tratan de elevar aún más sus características para que sea descabellada.

A su juicio, uno de los chistes más representativos del año ha sido “Plátano se mantiene verde para que no le digan ‘coñoetumadre’”, que se propagó en las redes sociales en medio del auge del #MaduroChallenge.

Gutiérrez, quien también hace stand up y conduce “El abominable podcast” junto a Daniel Enrique, aseveró que fue un reto mantener el control al inicio de la presidencia interina de Juan Guaidó. “Desde enero hasta ahorita yo siento que he vivido cinco años, y a la vez que he vivido solo dos meses. Siento que hay acontecimientos que pasaron hace demasiado tiempo y otros que pasaron ayer”, precisó.

Por la redacción de El Chigüire Bipolar han pasado comediantes como Ricardo Del Búfalo, Nanutria, José Rafael Guzmán, Manuel Silva, José Rafael Briceño (el profesor Briceño) y Cristopher Andrade, quienes dieron lo mejor de sí para afianzar el proyecto.

La situación del país hace que estos comediantes logren reinventarse cada día para escribir sus “noticias parciales y sin veracidad”, con las que pretenden arrancarle una sonrisa o una gran carcajada a los venezolanos, tan necesitados de una dosis de humor que los ayude a sobrellevar una crisis humanitaria sin precedentes.

Nota: La entrevista al humorista José Rafael Guzmán fue realizada por El Diario tiempo antes de su detención en Texas, Estados Unidos.

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