• En la última semana se registraron varios hechos que marcaron el conflicto entre ambas naciones y que han sorprendido al mundo entero, por esta razón en El Diario presentamos varios datos que ilustran la situación

La madrugada de este miércoles se registró el último ataque en torno al conflicto entre Irán y Estados Unidos, el cual se ha intensificado con la llegada del 2020. Se trató de un bombardeo a dos bases aéreas estadounidenses ubicadas en Irak, una en la ciudad de Al Asad y otra en Irbil. 

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, anunció horas después que ningún ciudadano estadounidense resultó afectado por los ataques a las bases militares, que se trataron de una venganza por la muerte del general Qassem Soleimani, uno de los hombres más poderosos de Irán.

Irán parece estar de retirada y esto es algo bueno para todas las partes afectadas y para el mundo”, expresó el mandatario estadounidense luego de confirmar que el ataque no fue fatal.

Ante la constante actividad que rodea este conflicto, en El Diario recopilamos una serie de datos que ayudarán a entender mejor los hechos entre ambas naciones. 

¿Cómo comenzó?

Uno de los hechos que marcó el inicio de la creciente tensión fue el asalto a la Embajada de Estados Unidos en Bagdad (Irak), donde decenas de manifestantes atacaron las instalaciones de la sede diplomática el pasado 31 de diciembre. 

Al día siguiente, Donald Trump se pronunció y acusó directamente a Irán por los acontecimientos en la embajada. 

De acuerdo con los manifestantes, el origen de la protesta fue la muerte de 25 combatientes de las milicias Iraquíes, que perecieron en un bombardeo a bases asociadas con Kataeb Hezbolá en Irak y Siria, ejecutado por Estados Unidos.

EE UU posteriormente anunció que ese bombardeo fue una respuesta al ataque con un misil contra una base militar en Irak que mató a un civil estadounidense el pasado 27 de diciembre.

Muerte de Qassem Soleimani

El pasado 3 de enero se conoció la muerte del poderoso comandante iraní Qassen Soleimani, en una ofensiva con aviones no tripulados en Bagdad por orden del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Hombre poderoso. Soleimani era el número dos en el poder del régimen iraní debido a su pasado exitoso: sobresalió en la guerra contra Irak luego de la invasión de Sadam Hussein del territorio iraní en 1980, posteriormente ocupó el cargo de la lucha contra el narcotráfico proveniente de Afganistán, hasta acabar en las Fuerzas Quds entre 1997 y 1998, de las cuales fue líder hasta el momento de su muerte.

Este alto mando militar era considerado por Teherán como un héroe en vida y por Washington como el autor de cientos de muertes de estadounidenses.

El ataque produjo rechazo en Irán y, su máximo líder, el ayatola Alí Jamenei, prometió una «venganza severa” en contra de los responsables de la muerte del militar. 

Desde ese día se registraron varios hechos y constantes amenazas de parte de Irán, debido a que Soleimani era una personalidad política popular, que participaba activamente dentro y fuera del territorio iraní. 

Antecedentes de la tensión

El golpe de estado de 1953, u operación Ajax, fue uno de los primeros hechos que marcaron la difícil relación entre Estados Unidos e Irán. Se trató de un golpe que derribó al primer ministro Mohamed Mossadeq, primer gobernante iraní electo democráticamente. 

Mohamed Mossadeq | Foto: Getty Images

El golpe fue orquestado por la CIA y apoyada por los británicos, que dejó en el poder a el sha Mohamed Reza Pahlevi hasta 1979, cuando ocurrió la Revolución Islámica. 

La Revolución Islámica fue una serie de protestas que azotó las calles de Irán y obligó al sha a abandonar el poder el 16 de enero de 1979. El 1 de abril de ese año se celebró un referéndum que dio como resultado la declaración de la nueva República Islámica de Irán.

En noviembre de 1979, un grupo de manifestantes secuestró a personal y otros ciudadanos estadounidenses que se encontraban en la Embajada de Estados Unidos en Teherán. Los rehenes permanecieron recluidos durante 444 días. Los 52 últimos fueron liberados en enero de 1981, el mismo día en que tomaba posesión del cargo el presidente de Estados Unidos Ronald Reagan.

Durante la crisis de los rehenes, Estados Unidos rompió relaciones con Irán y hasta ahora continúan así. 

Otro antecedente importante y que involucra directamente al actual presidente estadounidense ocurrió en mayo de 2018, cuando Trump rompió el pacto nuclear con Teherán.

Foto: Getty Images

El último ataque 

El ataque con misiles balísticos que ocurrió en dos bases estadounidenses en Irak es el último episodio, por el momento, de un conflicto que ha generado gran intriga en el mundo entero. 

Se estima que el ataque estuvo compuesto por más de 12 misiles, de los cuales ya fueron hallados algunos de los restos dentro y fuera de las instalaciones militares.

Foto: Getty Images

Estas bases albergan a miles de funcionarios de las Fuerzas Armadas estadounidenses y soldados de la coalición de países aliados de Estados Unidos en Medio Oriente. Sin embargo, ninguno de ellos resultó heridos y el gobierno estadounidense confirmó que los daños a las instalaciones fueron mínimos.

Por su parte, la televisión estatal iraní informó a los ciudadanos de esa nación que el ataque iba era parte de la venganza por el “asesinato del comandante Qasem Soleimani” y que los militares iraníes prometieron más “respuestas aplastantes” sobre nuevos ataques a Estados Unidos. 

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Javad Zarif, aseguró que su país atacó «defensa propia bajó el artículo 51 de la Carta de Naciones unidas». «No buscamos una escalada o una guerra, pero nos defenderemos ante cualquier agresión», agregó en un tuit. 

El presidente de Irán, Hassan Rouhani, dijo este miércoles en una reunión de gabinete que el país estaría preparado para tomar represalias contra Estados Unidos si “cometen otro delito”. Además, exhortó a su homólogo estadounidense a dejar de culpar a Irán por los problemas del mundo.

Ante estas últimas declaraciones continúa en duda el futuro del conflicto entre ambas naciones. Sin embargo, sus consecuencias ya son perceptibles como la suspensión de vuelos comerciales de varias aerolíneas en el espacio aéreo de Irak e Irán y el cierre temporal de la Embajada de Japón en Bagdad.

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