• Susana Reina, directora de la organización Feminismo INC; Gabriela Buada, fundadora del Caleidoscopio Humano y activista de la igualdad de género; y la diputada Manuela Bolívar conversaron con El Diario para analizar los principales desafíos que debe enfrentar el feminismo en Venezuela para este año 

Hay voces que surgen en medio de las crisis para cambiar paradigmas: suelen ser las más oprimidas. En Venezuela, un ejemplo de ello es el movimiento feminista que, a pesar de ser objeto de críticas y de burlas, irrumpió con más fuerza en 2019 para denunciar las desigualdades, las vulneraciones a los derechos de las mujeres y los feminicidios, hechos que permanecen bajo las sombras de la crisis económica, política y social que afecta al país. 

2019 fue, en términos de visibilidad, uno de los años con más avances para el movimiento. Susana Reina, directora de la organización Feminismo INC, explica que esto obedece, en parte, al debate que se ha generado en las redes sociales acerca del tema, además de varios reportes e investigaciones publicados, y del afianzamiento de al menos 17 organizaciones sin fines de lucro que reivindican la paridad social, legal y política entre mujeres y hombres. 

Aún así, Reina aclara que las luchas feministas en Venezuela datan desde la década de 1946, con el logro del voto de las mujeres; y, según su perspectiva, el auge se produjo en 2010, con el resurgir del movimiento en el mundo.

La Red de Mujeres de Amnistía Internacional, Uquira, AVESA, FeminismoINC, Hermanas Naturales, Fundación Linda Loaiza, Mérida Feminista, Berenjena Empoderada, EmpoderaRSE, Aliadas en Cadena, Caleidoscopio Humano, Unión Afirmativa, Comunica ong, Reflejos de Venezuela, Exodo AC, Mujer y Ciudadanía y la Red Naranja, son algunas de ellas. 

Foto: José Manuel Belisario

No obstante, la reciente relevancia que el tema adquiere en la opinión pública ocasionó que se renueven los retos para el movimiento en el año 2020, de acuerdo con Reina y otras representantes feministas consultadas por El Diario.

Para Reina, mientras que en otros países ya se habla de una cuarta ola generacional del feminismo, en Venezuela todavía quedan indicios de lo que para algunos países fue la tercera ola. Explica que la cuarta ola se define por su capacidad de movilización a través de las redes sociales y del empoderamiento global, en cambio, la tercera se caracteriza por la exigencia de derechos sexuales reproductivos y de presencia en el espacio público.

Es por ello que a continuación repasamos algunos de esos retos que debe afrontar el feminismo en Venezuela. 

Visibilidad y educación van de la mano

Sin formación no hay forma de liderar un movimiento capaz de llamar a las masas y de crear conciencia de los problemas reales que afectan a las mujeres. Así lo entienden Susana Reina y Gabriela Buada, periodista y fundadora de la ONG Caleidoscopio Humano.

Para las integrantes del movimiento feminista, si bien el año 2019 supuso un afianzamiento de las reivindicaciones en la palestra pública, aún resta lo más importante: producir un cambio real en la cultura “patriarcal” venezolana y que afiance al movimiento como un elemento serio en la lucha femenina. Esto no es más que, en opinión de Reina y Buada, la inclusión que parte desde el lenguaje, hasta el que va más allá en la práctica social.

En este sentido, Buada enfatiza que uno de los principales retos es el de lograr un cambio de retórica que se creó en torno al feminismo. Esto, a su vez, conlleva a varias aristas de enfoque, de acuerdo con la fundadora de Caleidoscopio Humano: el cambio del lenguaje “machista” que parte desde la educación del hogar, en el cual la mujer está subordinada al hombre; la modificación del discurso extremista y técnico dentro del mismo movimiento; y la eliminación del estigma político izquierdista de la causa.

Para el cambio del lenguaje, Buada sostiene que es importante que la educación de género trascienda a las aulas, y se dé un debate en la esfera pública, siempre con los rostros e historias de las mujeres como punto para concienciar a la población. 

La historia contada de manera inteligente y emocionante, es la mejor manera de romper las barreras, de romper con el estigma de una manera seria. Que ha sido burlado, sí, pero hay un contenido serio. Desde los ejemplos se puede lograr el tema de la educación. Le das rostros de las mujeres que han matado o sufran maltrato, casos, y la gente lo entiende. La gente empatiza» Gabriela Buada

Reina coincide en la necesidad de deconstruir el lenguaje machista y misógino partiendo de las experiencias y del testimonio de las mujeres. No es fácil debido a que es un constructo cultural que viene de años, sostiene Reina, pero explica que otra de las formas para lograrlo es dejando en evidencia el mismo lenguaje machista. 

Feminicidios. En 2018, según las cifras publicadas por Cotejo.info, ocurrieron 488 feminicidios en Venezuela. 35 de cada 100 incluyó a mujeres cuya edad oscilaba entre 25 y 45 años, mientras que en aproximadamente 27 de cada 100 se trató de mujeres de menos de 25 años. En 2020 ya se registran al menos 11 casos.

“Aquí estamos hablando de una transformación cultural. Estamos empezando a dar este debate con la sequedad que se requiere y por lo tanto hay empezar a hacer mucho trabajo sobre estereotipos, sesgos de género que ocurre por lo general de manera inconsciente. Eso va a tomar tiempo. No puedes deconstruir si no ofreces una construcción alternativa y esto requiere organización, constancia y firmeza en los datos, en los hechos”, comentó Reina. 

Por ello, Buada ve necesario, más allá de la exigencia de datos y justicia por los femicidios que ocurren en el país, que las mujeres dejen registro de las ofensas y mensajes de acoso que reciben a través de las redes sociales, sin necesidad de generar una discusión que desvirtúe el sentido de la denuncia. 

Aunque las redes sociales han sido una vitrina para el movimiento feminista, también es usual observar comentarios de burla e insultos a actos o eventos feministas.

El pasado mes de diciembre, por ejemplo, un grupo de mujeres se reunieron en la Plaza Brión de Chacaíto, en Caracas, para replicar el canto «Un violador en tu camino», creado por la agrupación feminista chilena Lastesis. «De seguro todas están violadas», «qué ridiculez», o «parecen transformistas», fueron algunos de los comentarios que recibió la publicación de El Diario en Instagram. 

La directora de Feminismo INC rechaza entonces la teoría de que Venezuela es un país «matriarcal», aunque no niega que, en comparación con otros países de la región, la historia de sumisión femenina es menos drástica. «En ningún país hay matriarcado. Eso no existe», dice.

Explica que esta idea surge en sí misma de otro estigma: que la mujer venezolana es «todo terreno», que puede con todas las adversidades, y que persiste el ideario colectivo acerca de la miss. A pesar de que puede ser una virtud, admite, esto ayuda a construir el mensaje de que la mujer «puede con todo sola», y a su vez configura la imagen del hombre ausente, irresponsable. 

Radicales sí, extremistas no

Tanto Buada como Reina reconocen también fallas en el discurso del movimiento. Mientras que la fundadora del Caleidoscopio Humano apuesta por una unificación del discurso en torno a un mensaje claro para las masas, sin palabras técnicas «que a veces ni nosotros mismos entendemos»; la directora de Feminismo INC achaca —con base en conversaciones con feministas de larga trayectoria, dice— a la poca visibilidad del movimiento a que en décadas pasadas fue una lucha que se dio principalmente en las academias, con libros densos, que no invitaban a la discusión popular. 

A pesar de la masificación del feminismo recientemente en Venezuela, al igual que pasa en otros lugares del mundo, los mensajes extremistas hacen eco en algunos sectores.

En movimientos de países como México o Argentina, enuncian frases como «muerte al hombre» y las plasman en paredes y sitios públicos. Estos mensajes, dicen las feministas consultadas por El Diario, carecen de sentido y no representa al común del feminismo, por lo que también considera como un reto desligar esa retórica extremista de algunas integrantes. Sin embargo, Reina hace una aclaratoria: para ella, eso no es «feminismo radical». 

Foto: Cortesía.

«El feminismo radical, para mí, es el que busca ir a la causa de la discriminación y la opresión. Hay un montón de cosas por ahí que dicen que son feministas y no lo son. Si está vacío de contenido, eso no es feminismo. Si lo que cuestionamos es la manera de expresar o de protestar, esa es una posición particular de cómo cada quién quiere que se manifieste. El feminismo radical es el que cuestiona», dijo Reina. 

Otro de los aspectos que pueden llegar a considerarse como radicales y que crean división dentro del movimiento es la posición acerca del aborto. Reina, por ejemplo, pone como uno de los desafíos para este año abrir el discurso de la despenalización del mismo. 

«El reto está cómo desligar esto de toda la complicación religiosa que rodea a este tipo de debates. Este tema es de los que más genera rechazo. Ahí es cuando te dicen ‘feminazi’ y ‘asesina’, suponiendo que un feto tiene más importancia que la vida de una mujer, entonces hay muchas creencias religiosas enredadas en esto, pero uno aquí puede pensar que acá hay posibilidades. Es un tema de salud pública, no religioso», refiere Reina. 

Buada, a pesar de que se une a la frase «nuestro cuerpo, nuestro derecho», considera que hay que respetar la decisión de las mujeres que no están de acuerdo, así sea por tema religioso, para que el movimiento sea más conciliador. «Hay que tener mensajes más atractivos que lleguen de verdad. Que sea contundente, rápido, preciso», sostuvo. 

Mujeres al límite. De acuerdo con un informe del Centro de Justicia y Paz (Cepaz) publicado en 2019, entre agosto y diciembre del año 2018 se registraron 2.246 abortos, lo que representa 15 por día.

Sobre el factor discursivo de la izquierda, ambas coinciden en que es uno de los mitos que rodean al movimiento en Venezuela, y que es prioridad desligar la política de una lucha social.

Además, dicen, el feminismo poco tiene que ver con el chavismo, aunque tampoco lo sectorizan. Para todo ello, ven necesario que durante 2020 los medios de comunicación se integren aún más a las ONG para manejar de forma adecuada la información, apoyen a eliminar los estigmas contra las mujeres, y se involucren con las exigencias sociales. 

«El papel de los medios de comunicación es fundamental. El periodismo en Venezuela es víctima de una hegemonía comunicacional terrible, donde informar de una manera adecuada es correr el riesgo de ser atacado y hasta de ir preso de manera arbitraria. Tienen muchísima responsabilidad, y hay que tejer puentes con ONG especializadas, para tejer puentes de violencia de género y feminismo, educarse y educar a la ciudadanía», comentó Buada. Reina coincide. 

El contexto político social condiciona

Cuando se pregunta a las representantes del movimiento por la factibilidad de aplicar dichos objetivos en el actual contexto político, social y económico que atraviesa el país, ambas responden por igual: por allí pasa el principal inconveniente. Aunque las representantes hacen énfasis en despolitizar el movimiento, pareciera ser que la consecución de las ideas que enarbola el feminismo venezolano pasa, irremediablemente, por el cambio político en en el país. 

«Nosotras tenemos que desideologizar el feminismo», advierte Reina, pero luego prosigue: «A nosotras las mujeres nunca nos ha ido bien con ningún régimen, porque por encima siempre está el sistema patriarcal. Pero siempre apostando a la democracia como el espacio en el que estas discusiones se puedan dar. Justicia, libertad, democracia, son ideas ligadas al feminismo».

Para la diputada Manuela Bolívar, en el país no existe un Estado de derecho, por lo que cualquier inclusión social «es imposible». Por ello, considera que la exigencias del movimiento deben ir relacionadas con la petición del «cese de la usurpación» del régimen de Nicolás Maduro. 

Foto: Cepaz

«Hoy cualquier movimiento que busque derechos, tiene que exigir que en Venezuela se restablezca el Estado de derecho. Así no va a haber posibilidad de instituciones con justicia, de contrapeso institucional, que existan instituciones independientes, que la defensoría del pueblo vuelva a ser lo que debe ser, y beneficie a la ciudadanía, de la que forman parte las mujeres», dijo Bolívar para El Diario

Sin embargo, la diputada de Voluntad Popular aclara que desde la política, en el marco del Plan País, han surgido una serie de propuestas para la asistencia de mujeres en condiciones de emergencia humanitaria, pero también en la paridad entre mujeres y hombres en el espacio público. 

Crisis alimentaria. Según cifras publicadas por la organización Cáritas en 2018, 21% de las mujeres embarazadas en varias parroquias del territorio nacional sufrían de desnutrición aguda. De ellas, 24% eran menores de 19 años.

«Creemos que más allá de programas sociales, hay una transversalización y que este tema de hablar de mujer o género, hay que empezar a verlo con normalidad.

Se requiere tanto hombres como mujeres en los cargos de acción, pero hoy en Venezuela lamentablemente por la situación que vivimos no se abordan otros problemas de discusión que en otros países se están dando, como por ejemplo la ley de matrimonio igualitario o la legalización de la marihuana —que ojo, no estoy diciendo que esté de acuerdo, pero son debates que se tienen que dar —.

Aún recuperado el Estado de derecho, en Venezuela hay que dar una discusión a otros niveles y en términos de género hay muchos pendientes por los cuales hay que avanzar», comentó la diputada. 

En este sentido, la diputada reconoce que si bien hay más diputadas mujeres en la Asamblea Nacional, aún es necesario expandir la participación política en otros espacios sociales en todo el país, y apoyar los liderazgos femeninos que surjan en las comunidades. 

Hay que reforzar la presencia de las mujeres, pero hoy tenemos diputadas en presidencia de comisiones. Tiene que haber más participación. Tenemos que seguir enfatizando. Aprovechar que tenemos muchas diputadas para visibilizar y conectar con un público que además organizativamente es importante en el país, que son las mujeres. Cuando vas a cada comunidad, las que que lideran son mujeres. El liderazgo de la mujer es algo que está en los nodos de la base de la sociedad venezolana» Manuela Bolívar, diputada de la AN.

Por lo tanto, sostiene la diputada, el principal reto que se plantea desde la política es pasar de la fuerza a la acción, a la inclusión real de las mujeres en los cargos de estructura de poder sociopolítico. 

Aún con desafíos a cuesta, tanto la representante del Caleidoscopio Humano, como de Feminismo INC, y la diputada coinciden en que el mayor triunfo ya es un hecho: el feminismo está abierto a la discusión. Lo que viene, muy probablemente, es ganancia.

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