La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, intervino el 23 de septiembre ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, donde expuso las principales líneas de su administración en materia política, económica y de relaciones internacionales.
- 1. Omisión de la figura de Nicolás Maduro
- 2. Diálogo electoral sin cronograma
- 3. El tema de los presos políticos y el retorno de la diáspora
- 4. Contradicciones sobre la transición desde las instituciones
- 5. Silencio sobre el alcance del acuerdo petrolero
- 6. Ausencia de condena a la operación militar del 3 de enero y los operativos en el Caribe
- 7. Abandono de la palabra antiimperialismo y omisión de Hugo Chávez
- 8. Silencio sobre los aliados tradicionales de Venezuela
- 9. La situación de María Corina Machado
Durante su alocución en el foro multilateral, la funcionaria abordó la disposición del Ejecutivo nacional para avanzar hacia un proceso de reformas institucionales y diálogos políticos en el país.
“Me complace anunciar que Venezuela ha iniciado un proceso de transformación democrática para su renacer, un proceso ordenado, institucional y verificable, para construir un país más libre para todos, más próspero y más reconciliado consigo mismo”, señaló Rodríguez.
A pesar de proclamar el inicio de un proceso de apertura democrática, la intervención de la mandataria encargada eludió abordar acontecimientos políticos de relevancia reciente en el país, omitiendo menciones directas a figuras claves del chavismo y referencias explícitas a los hechos ocurridos a principios de año.
1. Omisión de la figura de Nicolás Maduro
Un elemento central en la alocución de Rodríguez ante la plenaria internacional fue la ausencia absoluta de referencias a Nicolás Maduro.
La funcionaria no hizo mención a la detención de Maduro en enero de 2026 por parte de militares estadounidenses ni calificó el hecho como un “secuestro”, tal y como lo había hecho posterior a los hechos.
Esta sobriedad en la caracterización de los eventos del 3 de enero coincidió con palabras directas de agradecimiento hacia la administración del presidente estadounidense Donald Trump, con quien sostuvo un encuentro bilateral previo en la sede de la ONU.
“Quiero, en esta 81.ª Asamblea General de la ONU, agradecer al presidente Donald Trump y a su gobierno por su disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación con Venezuela (…) Hoy trabajamos seriamente para dirimir, a través del diálogo, las diferencias existentes”, dijo Rodríguez.
2. Diálogo electoral sin cronograma
Aunque Rodríguez aseveró en el foro multilateral que en Venezuela habrá elecciones, el discurso no precisó fechas para la convocatoria de los comicios ni abordó la reestructuración del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Asimismo, la vocera vinculó la celebración de procesos electorales competitivos a la suspensión definitiva de las sanciones económicas internacionales, al tiempo que relativizó la urgencia de las urnas.
“La democracia no se mide por la existencia de elecciones. La democracia se mide por la calidad de la competencia que precede esas elecciones. Una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos irreconciliables. El pueblo venezolano, con su sabiduría ancestral, determinará el momento correcto, y sus instituciones estarán preparadas para garantizar ese proceso inclusivo y transparente”, señaló la mandataria encargada.
3. El tema de los presos políticos y el retorno de la diáspora
A pesar de que Rodríguez apeló a la “reconciliación” y la “justicia”, no anunció un plan de amnistía total ni la liberación formal de las personas privadas de libertad por motivos políticos que permanecen en centros de detención en Venezuela.
En cuanto al fenómeno migratorio, el discurso se limitó a formular un mensaje aspiracional dirigido a la juventud en el exterior, y omitió propuestas de política pública o acuerdos bilaterales para la repatriación y protección de los migrantes.
“A los jóvenes que han crecido viendo un país fracturado y que muchas veces decidieron partir buscando lo que en nuestro país no encontraban, les digo que vale la pena creer de nuevo. Este es el momento de construir el país al que muchos quieran regresar y no solamente aquel del que muchos quisieron huir”, fueron las palabras de Rodríguez.
La exposición eludió de igual forma la situación legal de líderes opositores que permanecen en el exilio o en la clandestinidad.
4. Contradicciones sobre la transición desde las instituciones
Durante su discurso, Rodríguez intentó proyectar una imagen de puente hacia un nuevo ciclo político, al sugerir que las transformaciones deben ejecutarse de manera progresiva y desde el propio marco legal del Estado.
“La historia nos ha enseñado que algunas de las transiciones democráticas más sólidas del mundo contemporáneo no nacieron de la ruptura, sino de la transformación conducida con firmeza desde las propias instituciones. Sé dónde están las puertas que se deben abrir para la transformación profunda de Venezuela”, indicó.
5. Silencio sobre el alcance del acuerdo petrolero
En el ámbito económico y energético, Rodríguez resaltó la firma de acuerdos petroleros con la administración estadounidense como un hito para la estabilidad del mercado global, pero omitió detallar los términos operativos, tributarios o de control de recursos fijados en dichos contratos.
“Resalto así el reciente acuerdo binacional Estados Unidos-Venezuela como uno de los más grandes jamás suscritos y que contribuirá al equilibrio energético del hemisferio y de la economía internacional”, resaltó la presidenta encargada.
No obstante, en su alocución omitió balances cuantitativos sobre las pérdidas causadas por los terremotos del 24 de junio, al evitar abordar los informes técnicos internacionales que estiman en 21 millardos de dólares las necesidades de reconstrucción en La Guaira.
6. Ausencia de condena a la operación militar del 3 de enero y los operativos en el Caribe
El discurso de Rodríguez eludió denunciar la incursión armada ejecutada por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero en Caracas, que terminó en la extracción de Maduro.
Del mismo modo, el discurso guardó silencio sobre las operaciones e interceptaciones navales registradas contra embarcaciones en aguas del Caribe, temas que en 2025 articulaban la narrativa oficialista sobre soberanía marítima.
En lugar de calificar estas acciones como ataques armados o violaciones a la soberanía, la presidenta encargada prefirió referirse a los hechos de principios de año mediante una formulación retórica neutral.
“En 2026, Venezuela ha vivido dos grandes y dolorosas pruebas en su vida como nación: una derivada del estrangulamiento de su vida política interna y la confrontación agudizada con Estados Unidos; otra proveniente de la fiereza de la naturaleza, el doble terremoto del 24 de junio”, acotó.

7. Abandono de la palabra antiimperialismo y omisión de Hugo Chávez
Por primera vez en una intervención de esta escala diplomática, la vocera omitió citar al expresidente Hugo Chávez, al concentrar las referencias históricas del Estado venezolano exclusivamente en la figura de Simón Bolívar.
Asimismo, Rodríguez eliminó de su vocabulario los señalamientos al imperio y al capitalismo, como sí lo hizo en su discurso ante la ONU de 2019. De esta forma, dejó de lado las críticas al modelo financiero occidental para adoptar un discurso orientado al comercio global y a la eficiencia productiva.
“Para quienes se preguntan de qué lado está Venezuela, ahí están nuestras líneas y referentes. Nuestro bando es uno solo: el de los ciudadanos del mundo que procuran su felicidad, su desarrollo y su libertad. Vengo a hablarles de una Venezuela cuya vida nacional ha estado afectada por una crisis de convivencia política que perturbó la vida nacional y nuestra interacción con el mundo”, sentenció.
8. Silencio sobre los aliados tradicionales de Venezuela
A diferencia de intervenciones previas, la mandataria venezolana no expresó mensajes de solidaridad hacia Cuba o Nicaragua ni hizo mención a acuerdos con China o Irán.
El mensaje prescindió de las alianzas geopolíticas del bloque socialista, para enfocar la política exterior del país en el pragmatismo multilateral con toda la comunidad internacional.
“Venezuela aspira, con Estados Unidos, con sus vecinos, con todos los países de nuestro continente y de la comunidad internacional, a reconstruir y sostener relaciones de cooperación, respeto e igualdad”, sentenció Rodríguez.
9. La situación de María Corina Machado
La presidenta encargada evitó pronunciarse sobre la situación legal y política de María Corina Machado y otros líderes de la oposición, así como tampoco abordó un posible levantamiento de inhabilitaciones administrativas y garantías para la participación de todas las figuras opositoras en las prometidas elecciones.
“Venezuela garantizará condiciones reales de participación para todas las fuerzas políticas del país. En esa dirección hemos iniciado un diálogo político con sectores de la oposición que conduzca a un proceso en igualdad de condiciones para todos”, fue lo que expresó al respecto.
Asimismo, durante su intervención, eludió referirse a las denuncias públicas sobre las trabas institucionales, administrativas y de seguridad que impiden el regreso al país de algunos políticos opositores en el exilio.
Específicamente, Rodríguez evitó abordar los reportes sobre las restricciones impuestas que frustraron los recientes intentos de retorno de la líder opositora.
Las omisiones de temas clave y los cambios de enfoque registrados durante la intervención de Delcy Rodríguez ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas evidenciaron el marco de la actual coyuntura política e institucional del país.
El contraste entre los anuncios sobre un proceso de transformación democrática y la ausencia de precisiones forma parte del panorama de Venezuela presentado ante la comunidad internacional bajo el tutelaje de Estados Unidos.