• El Diario conversó con Camilo Severino, asesor político ecuatoriano que reside en Bolivia desde hace 5 años. Explicó que la decisión de la presidente interina puede fragmentar el voto opositor a Evo Morales

La algarabía era un presagio de lo que estaba por suceder. En un hotel cercano a la sede de gobierno boliviano, en La Paz, una centena de personas esperaba el anuncio de Jeanine Añez, la sustituta interina de Evo Morales en la presidencia de ese país. “Mujeres al poder”, corearon las personas al ver a su mandataria. Áñez replicó el grito con una tímida sonrisa.

Luego de un largo saludo, la presidente pronunció las tan esperadas palabras: “Quiero dirigirme a las familias bolivianas para informales de mi decisión de presentarme como candidata a las elecciones presidenciales”.

Presidencia interina. El gobierno de Jeanine Áñez inició el 12 de noviembre de 2019.

Aunque fue un anuncio breve, bastó como para lograr cambiar por completo el panorama político de Bolivia.

De la candidatura de Áñez se hablaba desde hace días, incluso meses. Ella, hasta este 25 de enero, siempre había negado esa posibilidad. “Es una especulación de muy mal gusto, porque ni lo he pensado”, dijo en el mes de diciembre sobre los rumores de su posible candidatura, y siguió: “Sería deshonesto. Aquí el objetivo de nuestro gobierno es llevar a elecciones y se acabó. Yo no quiero ser candidata a nada”.

Hoy la mayoría de sus contrincantes, que hasta ahora apoyan a la presidente en su interinato, se lo reprochan. “No estaba en mis planes”, sostuvo la presidenta como explicación del cambio de su postura.

La decisión de Áñez divide el voto anti masista (del partido Movimiento al Socialismo, de Evo Morales), que hasta ahora se mantiene unificado en torno al gobierno interino, según analizó para El Diario Camilo Severino, asesor político ecuatoriano que reside en Bolivia desde hace 5 años.

Foto: Reuters

No obstante, apunta Severino, esa división se podría evidenciar en una primera vuelta, a celebrarse el próximo 3 de mayo. De haber segunda vuelta, considera que el voto anti masista se volvería a concentrar en un «voto útil» alrededor de un candidato.

La derecha más tradicional se fragmenta en dos frentes: el primero de ellos, el de Áñez; y el otro, el del ex dirigente cívico Luis Fernando Camacho, quien lideró las protestas contra Evo Morales luego del fraude electoral de los pasados comicios presidenciales.

Foto: AFP

Camacho, uno de los favoritos en las encuestas, intentó una alianza con el partido de Áñez semanas antes del anuncio de la presidente. Sin embargo, ante la falta de acuerdos, la coalición no fue posible.

A Camacho le afecta directamente en Santa Cruz (su ciudad natal, y uno de los puntos electorales más importantes del país), ya que la presidente cuenta con la estructura de Demócratas. Aun así, Camacho tiene un claro y fuerte posicionamiento en todo el departamento», aseguró Severino.

El centro también se resquebrajó. Áñez dejó la candidatura de Carlos Mesa, líder opositor a Evo Morales, sin dos de sus aliados más importantes: el gobernador del departamento de Tarija y el alcalde de la capital, La Paz.

Ambos le retiraron su apoyo para dárselo a la actual mandataria. Además, la imagen de Áñez también eclipsa, a juicio de Severino, a la del ex presidente y actual candidato Tuto Quiroga.

Para el asesor, «Jeanine Áñez, a pesar de ser una figura nacional ‘nueva’ o de cambio en la política boliviana, da la sensación de experiencia en lo político, atributos que se le atribuyen a Carlos Mesa y Tuto Quiroga. En ese sentido, ellos se ven mermados con esta candidatura. Esta sensación de desbande es una crisis estructural que debe saber controlar el equipo de Mesa».

Foto: Agencias

De presidenta a candidata

La captación de votos de distintos sectores, atribuye Severino, obedece a que Añez durante su gestión buscó tener una imagen de conciliación, alejándose a todo tipo de extremo. Al mismo tiempo, la contundencia en contra del legado de Morales, hicieron una transición dura, con pocos críticos de la oposición al MAS.

Por ende, la mandataria pidió a los demás candidatos crear un frente único para lograr un consenso nacional. «Ya no tenemos margen para equivocarnos», justificó.

De momento, la solicitud de Áñez no hace efecto, aunque sus contrincantes han preferido ser cautelosos ante la noticia y no esgrimir críticas contundentes a la presidenta.

«Su tarea debería terminar entregando el mando presidencial a quien gane legítimamente las elecciones. Ella no ha sido nombrada para proponerse como candidata», comentó Mesa.

Quiroga, por su parte, emitió un comunicado emplazando a Áñez a anular la reelección presidencial y sostuvo que el gobierno de transición en campaña «dañará» la imagen internacional de Bolivia.

Camacho hasta ahora solo confirma su participación en un comité cívico entre los candidatos para la unidad.

Todo esto, dice Severino, puede trastocar la popularidad del interinato.

Evidentemente Jeanine Áñez tuvo la oportunidad de ser una figura histórica de reconciliación en la política boliviana. Su candidatura podría mermar esta imagen, pero no deje de ser una buena candidata que tiene un gran margen de aceptación. Considero que los ataques por su candidatura con el tiempo perderán peso y la agenda de la campaña entrará en otros temas», comentó el asesor político ecuatoriano.

Si bien Severino asevera que los ataques mermarán y que la presidenta cuenta con alta popularidad, considera que una de las prioridades de Áñez debe ser disgregar la imagen de gobierno de transición a la de candidata presidencial, aunque esto pueda generar cierto desgaste en su popularidad.

Lo que dicen las encuestas Luis Arce las lidera con 26%. Le siguen Luis Fernando Camacho y Carlos Mesa con 17%. Jeanine Áñez figura con 12% y Tuto Quiroga con 3%.

«Como transición, las metas eran sanar y conciliar un país dividido, crear un escenario medianamente estable para que se puedan desarrollar las próximas elecciones. Como candidata ya debe dar proyecciones de futuro, mostrar un camino por donde debería ir el país.

Temas como la economía y la salud son muy importantes. No todo cae en formas de corrupción o democracia», analizó Severino.

¿Y el voto del MAS?

Evo Morales mueve los hilos del MAS desde Argentina, donde permanece asilado y organiza mítines con el apoyo del gobierno de Alberto Fernández.

Desde allí, el ex mandatario nombró a sus candidatos: Luis Arce para presidente y David Choquehuanca para vicepresidente, una dupla estratégica para captar el voto de distintos sectores de la sociedad.

Arce, ex ministro de economía boliviano, es la cara más conservadora del masismo. Choquehuanca, ex canciller de Morales, tiene sus orígenes en el sindicalismo y es representante indígena.

David Choquehuanca y Luis Arce Catacora | Foto: EFE

Evo se vio obligado a modificar su estrategia. Antes de nombrar a la dupla Arce – Choquehuenca, muchos daban por hecho que el candidato masista sería el joven dirigente cocalero Andrónico Rodríguez, de 29 años de edad.

El indígena es visto por Morales como una de las promesas de la política boliviana y solía acompañarlo en sus apariciones públicas y mítines. Para Severino, la decisión tiene que ver con lograr abarcar más grupos de la sociedad.

Arce reside en México, en condición de asilado político, pero asegura que volverá pronto a Bolivia. Poco tiempo después de que Morales anunciara la designación del ex ministro de economía, el Ministerio Público boliviano anunció la apertura de una investigación contra Arce por el caso Fondo Indígena, acerca de la presunta sustracción de dinero público para uso privado por parte de dirigentes del MAS.

Hasta el momento, su perfil es discreto. Al rechazo de su candidatura por parte de organizaciones sociales indígenas, respondió que Choquehuanca, dialogaría y resolvería “la situación”.

Son candidatos que de alguna forma equilibran en lo regional y étnico, como también tratan de dar certeza al electorado sobre el manejo político del país, un tema que es prioritario y que puede contrastar con las otras candidaturas», comentó el asesor político.

A pesar de la imagen discreta de la dupla, el MAS, dice Severino, tiene una fuerte estructura y la ciudadanía ya tiene una idea de cómo es su forma de gobierno, con cierta certeza en lo económico.

De hecho, a Arce se le atribuye el “milagro económico” de Bolivia durante los 13 años en que Morales fue presidente.

Por ende, ante la división opositora el masismo y el equilibrio de los candidatos de Morales, el asesor político asegura que no es lejana la posibilidad de que el MAS vuelva al gobierno nacional.

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