• El Diario conversó con el experto petrolero Heliodoro Quintero y el ex gerente de Pdvsa Gilberto Morillo, para explicar las implicaciones de la decisión del Departamento del Tesoro de EE UU de sancionar a la filial de la estatal petrolera rusa

Las sanciones de Estados Unidos a una filial de la petrolera rusa Rosneft Trading S.A. y a su presidente, Didier Casimiro, por negociar con la estatal petrolera venezolana Pdvsa ocasionaron una nueva disyuntiva para el régimen de Nicolás Maduro: cómo obtener financiamiento evadiendo, a su vez, todas las limitaciones impuestas a Pdvsa por el Departamento del Tesoro.

A pesar de reconocer que la petrolera rusa representaba uno de los flujos económicos de mayor importancia para el régimen, expertos consultados por El Diario sostienen que todavía hay opciones para comercializar el crudo venezolano.

Gilberto Morillo, ex gerente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en el área de finanzas, explicó que, hasta ahora, Rosneft compró el 70% del crudo venezolano en los últimos meses, siendo el principal sustento económico para el régimen.

El Tesoro norteamericano identificó varias transacciones del petróleo nacional por parte de la petrolera rusa en el año pasado, tanto de compras de crudo como de envíos a otros países.

“En el otoño de 2019, Pdvsa planificó envíos de petróleo con Rosneft Trading S.A. con 55 millones de barriles de petróleo crudo levantados de septiembre a diciembre de 2019”, señala el Tesoro en el documento emitido el 18 de febrero, y añade que en agosto de ese mismo año la petrolera rusa negoció dos millones de barriles y “fue capaz de encontrar un buque dispuesto a transportar la carga a pesar de las dificultades que surgieron al hacer negocios en Venezuela”.

Asimismo, identificó que en septiembre de 2019 Pdvsa suministró un envío de un millón de barriles de Merey-16 a Rosneft, que fue cargado en un barco en Venezuela y destinado a Asia, y en enero de este año la rusa facilitó envíos hasta África occidental.

Estos intereses de los rusos en operar en el territorio nacional, explica Morillo, obedece a dos razones. La primera, a intereses políticos de “sostener al régimen” del gobierno ruso. La segunda, menciona el ex gerente, son los intereses económicos: Rosneft ha dado préstamos, tiene campos y empresas mixtas en Venezuela.

Deuda

15 mil millones de dólares

Es la deuda que adquirió Venezuela con Rusia desde 2006

4 mil millones de dólares

Le debía Pdvsa a Rosneft a finales de 2017

Mil millones de euros

Se estima la deuda de Pdvsa con la filial de la petrolera rusa

En su defensa luego de la sanción estadounidense, la petrolera rusa justificó que “sus proyectos en Venezuela están totalmente en línea con el derecho internacional”, y agregó que intercambia petróleo en Venezuela “a cambio de deudas previamente acumuladas”, según citó Reuters.

Por ende, Morillo asegura que la sanción del Tesoro no interfiere directamente en el pago de esa deuda ni en los lapsos establecidos, sino que solo busca que la petrolera rusa no sea un intermediario de Pdvsa con otros países del mundo, y así burlar sanciones previas de EE UU a empresas que ya tenían las restricciones del gobierno norteamericano.

Efectos de la sanción

Vista la importancia de Rosneft en las relaciones entre Rusia y Venezuela, y más allá de la búsqueda de presiones políticas para el régimen de Maduro y sus aliados que conlleven a la conformación de un nuevo gobierno legítimo a través de la vía electoral –según justificó el enviado especial de EE UU para los asuntos de Venezuela, Elliott Abrams-, la penalización a Rosneft podría incidir sobre la economía local, aunque no en la operatividad interna de Pdvsa, coincide Morillo con el experto petrolero Heliodoro Quintero.

El funcionamiento no lo va a afectar. Esa es una empresa (Rosneft) que produce, refina y comercializa. Lo que podría afectar es en la parte de los créditos, la parte financiera, y las posibles exportaciones o importaciones que se podrían realizar con esta empresa, al disponerle una limitación directa”, explicó Quintero.

No obstante, opina Morillo, la economía venezolana sí se podría resentir ante el hecho de que el régimen de Maduro tenga menos recursos que manejar y darle sustentabilidad a uno de los últimos recursos que tienen, que es el petróleo.

Explica el ex gerente de Pdvsa que si esto afecta aún más los recursos económicos para la importación de plantas eléctricas, de gasolina para flotas de vehículos u otras alternativas derivados del crudo, podría ocasionar una “bomba” social ante la escasez de los mismos.

Quintero coincide: “Los ingresos que recibe ahorita el país -quien quiera que sea el que lo reciba-, son los ingresos por petróleo y por algunas otras exportaciones que van a tener que ver con oro, entre otros. Mientras reponen la posición de venta del petróleo que se esté exportando a través de esa empresa, hay una disminución momentánea de esos ingresos (…). Se limitará la compra de gasolina, y hay que mirarlo como una posible dificultad para el régimen de adquirir gasolina”.

Con todo esto, la Administración Trump espera también una reacción de las fuerzas castrenses venezolana. “Estas acciones van a tener un efecto importante sobre el régimen militar. Ninguno de estos recursos acaba beneficiando al pueblo venezolano. El régimen militar de Maduro los explota para mantener su represión”, argumentó la Casa Blanca.

Pero el gobierno ruso se mantiene firme en su apoyo al régimen chavista y sus aliados. A través del ministro de relaciones exteriores Serguéi Lavrov, rechazó la medida del Tesoro. “Ninguna sanción afectará la cooperación rusa con las autoridades legítimas de Venezuela, Siria e Irán”, dijo Lavrov en referencia a Maduro.

La petrolera rusa, sin embargo, es la que más se ha resentido después de la sanción estadounidense. Las acciones de Rosneft cayeron 2,7% luego del anuncio, por debajo de los precios del petróleo y el índice ruso más amplio.

Opciones sobre la mesa de Maduro

A pesar de que Morillo y Quintero señalan la importancia de las empresas rusas, coinciden también en que no es la última fuente de financiamiento –o ingresos, como aclara Quintero- para el régimen de Maduro.

En este sentido, el ex gerente de Pdvsa mencionó fuentes que, aunque con menor incidencia, mantienen negocios con la estatal petrolera venezolana: las indias Reliance Industries y Nayara Energy, la española Repsol, y la italiana Eni.

Esta última, sin embargo, ya estudia las operaciones con Venezuela, luego del anuncio del Tesoro contra la empresa rusa.

“Realizamos operaciones con Rosneft Trading. Estamos evaluando las nuevas sanciones para comprender exactamente con qué están relacionadas y, en consecuencia, las cumpliremos”, dijeron fuentes de la multinacional italiana a la agencia rusa de noticias TASS, y agregaron que Eni “había tenido que congelar proyectos conjuntos con Rosneft” para evitar sanciones, aunque no precisó la fecha.

Con respecto a Repsol, Morillo estima que aunque representa un apoyo menos importante en comparación con las empresas rusas, indias y chinas, su presencia puede llegar a tener relevancia según el tipo de relación que establezcan con Pdvsa. De ayudar a surtir gasolina o cualquier otro derivado del crudo a Venezuela, explica el ex gerente, considera que la española también podría ser sancionada.

Elliot Abrams y otras fuentes del gobierno estadounidense ya advirtieron a Repsol.

“Entendemos que de aquí en adelante, Repsol va a tener que hacer algunos cambios. Esto se aplica a otras empresas que tienen intereses en Venezuela”, dijo Abrams. Otras fuentes de la Administración Trump, consultados por el medio español ABC, aseguraron que “cualquiera que haga negocios con el régimen de Maduro puede verse sujeto a sanciones de EE UU.

Estas medidas de hoy van dirigidas al peor violador de esas sanciones, que es Rosneft Trading, pero también iremos tras aquellos que hagan lo mismo”.

Antonio Brufau, presidente de Repsol ha insistido en que sus intereses en suelo venezolano son meramente corporativos, por lo que no se inmiscuye en asuntos políticos.

Sin embargo, la agencia de noticias Bloomberg dio a conocer en enero que Maduro busca privatizar Pdvsa y que para ello mantuvo conversaciones con Repsol. También hubo comunicaciones con Rosneft y Eni, según publicó el referido medio.

Otras posibilidades que tiene Maduro, aunque menos efectivas por su alcance, podría ser nuevas alianzas con Turquía y China, así como una mayor adopción de otras monedas que ya el régimen emplea, como el yuan, o los euros, según Morillo. No obstante, Quintero no visibiliza más opciones en un futuro cercano.

“Al petróleo siempre se le consigue salida, lo que pasa es que ahora les va a llevar más tiempo, probablemente pueda tener descuento, y esos son menos ingresos para el que esté vendiendo. El petróleo busca los clientes que puedan, como de hecho lo siguen haciendo China y la India en Venezuela. Ahora tendrá que buscar destinos remotos que impliquen menos precios y un poco más retrasado dependiendo de la posibilidad de conseguir nuevos clientes”, comentó el experto petrolero.

Emergencia y reestructuración

Las sanciones a Rosneft ya dieron sus primeros coletazos dentro del régimen. Luego de la medida, Maduro decretó una “emergencia energética” y la “reestructuración” de Pdvsa, la cual consiste en una nueva comisión que tendrá poderes plenipotenciarios y que será liderará Tareck El Aissami, Vladimir Padrino López, entre otros funcionarios. “No acepto más excusas, producimos o producimos”, dijo Maduro durante el anuncio.

Aunque Quintero considera que esa comisión puede ser el principio de algo que está por verse, aclara que para reestructurar Pdvsa son necesarias medidas más profundas tales como actualizar y reparar las refinerías; invertir en producción con los recursos humanos, financieros y tecnológicos para cada uno de esos casos más allá de Rusia, China e India; así como cambios de carácter netamente político. “Esto no se hace ni en meses, ni un año. Lleva mucho más tiempo”, dijo el experto.

Con respecto a la declaración de emergencia energética, Quintero concluye que es “redundante” hacer esa declaración en este momento, debido a que es una circunstancia que se produce desde hace años en el país, y que se ha profundizado recientemente en el interior del país.

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