• Falta de atención médica por no contar con DNI y amenazas de desalojos en sus viviendas son solo algunos de los problemas que presentan los migrantes tras el decreto de cuarentena en ese país

Ser parte de las cifras de contagiados que se elevan sin parar en todo el mundo, es un miedo común y sin distingo de nacionalidad que hoy comparten los ciudadanos por los estragos que ha causado el coronavirus de Wuhan (Covid-19) en países como China, Italia y España. 

Sin embargo, hay quienes están obligados a segmentar los miedos. Los venezolanos en Perú por ejemplo, sienten temor al contagio, pero también a perder el techo y la estabilidad por la que han trabajado desde que emigraron. Hoy se sienten amenazados por las consecuencias que podría generar el decreto de cuarentena establecido por las autoridades para evitar la propagación del Covid-19 en ese país. 

La decisión fue tomada pese a que existe una medida de cuarentena que le impide buscar un empleo. No puede salir y tampoco pagar porque no cuenta con los recursos económicos. 

Venezolanos en Perú

862.000

venezolanos residen en ese país

2

es el puesto que ocupa Perú como receptor de venezolanos

En la capital peruana, Lima, Francis Fernández batalla contra esos miedos. Es venezolana, tiene tres hijos y la medida dictada por el gobierno de Martín Vizcarra la dejó sin empleo. Entre sus temores, el que ocupa el primer lugar es el de quedarse en la calle, su arrendatario ya le advirtió que de no cancelar la cuota correspondiente a fin de mes debía desalojar el apartamento en el que reside. 

Desde el techo que hoy ve amenazado, Francis comenta vía telefónica para El Diario que ha mediado con su arrendatario tratando de obtener un plazo, pero no ha tenido éxito. La vivienda la comparte con sus pequeños y su madre de 50 años que recientemente sufrió un infarto. 

“Él (arrendatario) dice que sus gastos no dan espera, así que tiene que cobrar y yo no sé qué hacer, estoy de manos atadas porque no puedo salir ahorita y tampoco tengo a donde ir”, expresa la mujer de 27 años de edad. 

La venezolana comenta que sus últimos ingresos fueron destinados a comprar alimentos para afrontar la cuarentena, aunque ya la despensa comienza a quedar vacía y el tiempo de confinamiento aún no tiene fecha de expiración. 

La voz de Francis se denota preocupada y profunda angustia por la situación, pese a que, lamentablemente, esta no es la primer ocasión en la que su condición de migrante la deja sin empleo y al borde de la calle. 

En Perú la presencia de los migrantes siempre ha hecho ruido. Inicialmente por la novedad: cada vez eran más, tantos que dejaron de gustar y comenzaron a ser víctimas de ataques xenófobos, una situación que disminuyó con el tiempo pero que hoy se reaviva.

En el caso de Fernández, los ataques por su nacionalidad han sido repetitivos desde su llegada hace dos años. En su primer empleo se vio obligada a irse sin su pago correspondiente porque, asegura, su jefe la acosaba constantemente. Así que renunció. 

Estar lejos de tu país no es fácil, me ha tocado calarme insultos por ser de donde soy. Me piden que me devuelva a Venezuela. El machismo aquí es horrible, muchos piensan que las venezolanas que emigramos vinimos aquí a prostituirnos”, cuenta, aunque entra tanta indignación, reconoce que también ha encontrado peruanos buenos que han contribuido a que aún viva en ese país.

Otro de los impases que ha tenido la joven es con el sistema de salud peruano, aspecto que la preocupa mucho actualmente dado el temor colectivo que existe a contagiarse con Covid-19. Francis cuenta que debido al estado de salud de su madre a tenido que acudir varias veces a los centros médicos, pero en muchos deciden no atenderla por ser extranjera.

La denuncia hecha por Francis tomó fuerza estas últimas semanas cuando a través de las redes sociales otros venezolanos que también residen en Perú denunciaron que presentaban síntomas que podrían corresponder con el coronavirus y que habían llamado a los números dispuestos por el gobierno pero no habían sido atendidos por no contar  con DNI (similar a la cédula de identidad). Un documento que como extranjeros no pueden obtener. 

Foto: Cortesía

La situación inmediatamente fue comunicada a la Embajada de Venezuela en Perú, dirigida por el representante de Juan Guaidó en ese país, Carlos Scull. En entrevista exclusiva para El Diario, el diplomático aseguró que llevó la denuncia a los organismos estatales competentes quienes modificaron los requerimientos e incluyeron otros documentos como carnet de extranjería y Permiso Temporal de Permanencia, este último fue creado especialmente para venezolanos. 

“Muchos venezolanos llamaban y les pedían el DNI pero nos contactamos con el Ministerio de Salud para que pudieran solventar eso y nos informaron que ya el portal está habilitado para pedir una documentación distinta para abarcar este servicio”, asegura el diplomático. 

“Si no trabajo, no como”

La lista de miedos de los migrantes es extensa, otro drama que viven muchos es el de no poder trabajar. En Perú, gran porcentaje de los extranjeros se dedica a la economía informal, es una forma de llevar dinero a casa diariamente para cubrir todos los gastos y, en ocasiones, enviar dinero a la familia que quedó en Venezuela.

Pero el decreto de cuarentena paralizó sus labores. Tienen prohibido vender, salir. La orden es esperar, aunque la nevera siga vacía. 

El Comercio

Jennifer Pedraza tiene dos semanas sin poder trabajar, recuerda los días con exactitud porque lleva la cuenta con el anhelo de que todo termine pronto y pueda volver a retomar la venta de postres en la calle, una labor que le ha brindado estabilidad los últimos siete meses.

Mayoría afectada

95%

de los venezolanos en Perú trabaja en la economía informal

“Somos muchísimos los venezolanos que trabajamos de manera independiente. Nos encontramos en la misma posición, dependemos de nuestro trabajo diario, de salir día a día a la calle a llevar nuestros productos, ese es nuestro único ingreso”, explica Pedraza, quien en Venezuela se desempeñaba como docente.

Jennifer emigró de Venezuela en 2018. Precisamente fueron la inestabilidad económica y la falta de recursos los factores que la empujaron a tomar la decisión. Hoy, como si se tratase de un mal sueño, revive los peores momentos de una etapa que pensó que ya había quedado atrás.

“Si no trabajo, no como. Vivimos del diario, venimos afectados lo que va de mes y en este momento la prioridad es adquirir alimentos”, agregó.

La incertidumbre volvió. Ahora, al igual que Francis Hernández, solo reza porque la cuarentena termine pronto y recobre la normalidad en Perú, su nuevo hogar. 

Atención con limitantes

Foto: La República

A Carlos Scull, embajador de Venezuela en Perú, le preocupa la situación de los migrantes ante el decreto de cuarentena pues es consciente de que gran parte de la comunidad venezolana no está en condiciones económicas para hacer frente a esta situación.

“Es muy grave porque son muchos venezolanos con niños. Muchas familias vivían del día a día y evidentemente no poder movilizarse y trabajar hace que las personas tengan un estrés adicional de no poder comprar alimentos y pagar la renta. Hemos recibido denuncias de personas que han tenido problemas con sus arrendadores”, afirma Scull quien hace un exhorto al gobierno peruano para que tome medidas de protección para toda la población vulnerable sin ningún tipo de excepciones.

El diplomático trabaja en tres líneas fundamentales para brindar atención a los connacionales ante la emergencia, aunque es enfático en recalcar un aspecto importante: no tienen acceso a recursos económicos para brindar un respaldo mayor.

La primera línea es canalizar las denuncias, por ello la embajada pone a disposición un correo electrónico para que los venezolanos puedan enviar sus reclamos sobre violación a sus derechos fundamentales. Además, ofrecen orientación jurídica para tratar de mediar en el caso de los arriendos. 

Otro aspecto importante es la identificación de los venezolanos más vulnerables en territorio peruano, por eso abrieron un censo en el que ya han participado alrededor de 80.000 migrantes. La intención es llevar alimentos que fueron donados previamente a personas con discapacidad, personas de la tercera edad y embarazadas, quienes resultan ser los más afectados por esta medida.

“Estamos viendo si podemos crear un fondo para dar ayudas económicas a los venezolanos para abarcar a más personas con ese programa de alimentación que sabemos que no es suficiente”, comenta.

La embajada venezolana también inició una campaña para recibir  donaciones de personas que quieran ayudar a migrantes en condición de vulnerabilidad y aquellos que dependen de un trabajo informal. Para ello puso a la orden contactos telefónicos y un correo electrónico para los que deseen colaborar.

Por último, la sede diplomática congregó a un grupo de médicos venezolanos residenciados en Perú que ofrecen consultas online a los migrantes que presenten síntomas de Covid-19.

Ayuda internacional 

En pro de buscar solución a la crisis que viven muchos migrantes en ese país, Carlos Scull destaca la importancia de que sean los organismos internacionales los encargados de brindar algún tipo de apoyo, dado que, con las condiciones políticas actuales en Venezuela, la embajada que él lidera no cuenta con recursos económicos. 

Ningún venezolano con Covid-19. De acuerdo con la embajada venezolana, hasta ahora ningún venezolano que resida en Perú ha sido contagiado con el virus.

Por ello, el diplomático hace un llamado a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y a la Agencia para los Refugiados (Acnur) para que puedan tratar de mediar con el gobierno peruano y llegar acuerdos para atender a los migrantes vulnerables.

“En Perú van a dar un bono de 389 soles a las familias más vulnerables, pero los venezolanos no son parte de ese plan entonces quién debería salir en ese sentido es la cooperación internacional. Sabemos que están actuando en frontera, en Tacna y Tunes, pero esperemos que tomen otras medidas”, expresa.

Foto: ACNUR

Pese a las dificultades, Scull pide a los migrantes acatar la cuarentena para garantizar que ninguno pueda verse afectado por el virus. Recalca que se mantienen trabajando con el gobierno peruano y los organismos internacionales para concretar el apoyo que necesitan los connacionales. 

“Tenemos que mantener la calma, son días difíciles. Sabemos las condiciones en la que muchos están, que muchos viven del día a día, que son condiciones muy duras pero es responsabilidad de todo vencer esta pandemia. Si no acatamos las órdenes el costo puede ser peor”, destaca el embajador. 

Este 26 de marzo el gobierno peruano anunció la ampliación del aislamiento social obligatorio por 13 días más, lo cual indica que será el 13 abril cuando los ciudadanos en ese país podrán retomar sus labores diarias, eso de no producirse cambios. 

La medida alarga el drama de muchos migrantes que siguen sin recibir el apoyo necesario para sobrellevar la situación. Lejos de casa y con el peligro por el coronavirus, los venezolanos reviven la crisis que los hizo emigrar en busca de nuevos comienzos.

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