• Al menos cinco comunicadores venezolanos han sufrido detenciones o amenazas en lo que ha transcurrido de semana luego de que se estableciera la cuarentena nacional debido al Covid-19

“Me pidieron que me bajara de la moto, y que seguidamente entregara mi teléfono, la cédula y mis credenciales como periodista”, relató Rosalí Hernández, reportera de Caraota Digital luego de que fuera detenida en una alcabala de funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), en Catia, al oeste de Caracas, y no se le permitiera continuar documentando la zona “por no estar autorizada”.

Lo que vio al bajarse de la moto fue una pared, un espacio en el que estuvo durante más de 40 minutos sin recibir razones sobre su detención. “No me apuntaron, gracias a Dios”, dice Hernández mientras lamenta que haya sido la tercera vez que su material audiovisual fuera borrado por agentes del régimen de Nicolás Maduro. 

Ataques a la libertad de expresión

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denuncias de violaciones a la libertad de expresión en 2019

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limitaciones de acceso a la información pública

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detenciones arbitrarias

El control del discurso se transforma en un bastión de la política de Estado. Esto se aplica en los medios nacionales, que han sido coartados para evitar que se conozca la situación de la pandemia en Venezuela, de acuerdo con un informe de IPYS Venezuela.

Aunque la opacidad en las cifras oficiales y el hermetismo por parte de los organismos del Estado, de acuerdo a denuncias de la ONG, para reducir el conocimiento de los ciudadanos sobre lo que ocurre, las detenciones a periodistas han aumentado al mismo tiempo que los casos positivos de Covid-19 en el territorio. 

Documentar los hechos que están sucediendo en el país ha convertido a los periodistas en el blanco principal en medio de esta contingencia. Al menos cinco periodistas han sido detenidos desde el sábado 21 de marzo mientras se encontraban realizando labores periodísticas en determinadas zonas, aún cuando el decreto de Nicolás Maduro exime a los medios de comunicación de la normativa de la cuarentena.  

Detenciones por “tuitear”

Funcionarios policiales han detenido a periodistas que informaron y cuestionaron las cifras de casos positivos por Covid- 19 en Venezuela. Dichos reportes oficiales aseguran que, hasta la fecha, al menos 100 personas se encuentran infectadas.

Darvinson Rojas, de 25 años de edad, fue sacado de su casa por funcionarios de la FAES luego de cuestionar en Twitter las cifras oficiales sobre la propagación del virus en el país. El arresto fue denunciado por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) y, de acuerdo con fuentes de El Diario, el comunicador podría ser enjuiciado por el delito de “instigación al odio”. 

La detención del periodista Darvinson Rojas fue arbitraria. Los funcionarios no tenían orden de allanamiento ni de aprehensión, y en primer lugar afirmaron que buscaban a su papá, Jesús Rojas, para evaluarlo tras una llamada anónima sobre su posible contagio de Covid-19. 

Darvinson estuvo desaparecido. Lo acusan presuntamente por publicaciones en su cuenta de Twitter, le impusieron defensa pública y espera que los Tribunales decidan sobre su libertad.

La segunda detención denunciada fue la de Beatriz Rodríguez, directora del diario La Verdad, del estado de Vargas. La reportera estuvo una hora retenida y la interrogaron sobre sus fuentes de información sobre los casos de coronavirus en dicha región. 

La última detención de un trabajador de la prensa fue la de Yarnaldo Tovar, corresponsal del diario peruano 360 grados. El SNTP denunció que Tovar fue abordado por funcionarios del Estado cuando documentaba la situación en las adyacencias del Hospital de Coche, en Caracas. 

Ataques a periodistas dentro de la actualización oral de Michelle Bachelet

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, ofreció una actualización sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela. Detalló que los ataques hacia comunicadores sociales, opositores y manifestantes se dan bajo una retórica que “justifica la violencia y desacredita a las víctimas”

Bachelet indicó que “su oficina ha documentado agresiones contra opositores políticos, manifestantes y periodistas, sin que las fuerzas de seguridad actuarán para evitarlo”. “El 11 de febrero, fueron agredidos por lo menos 12 periodistas que cubrían la llegada de Juan Guaidó, mientras que el 29 de febrero, presuntos miembros de colectivos armados agredieron a manifestantes y periodistas que se congregaron en un acto político en Lara”, declaró la Alta Comisionada.

“Las agresiones suelen estar acompañadas por una retórica que estigmatiza, expone y desacredita a las víctimas y justifica la violencia”, puntualizó la también ex presidenta de Chile.

Salir a informar cuando todos están en casa

El fotoperiodista Rayner Peña, de la Agencia EFE, explicó para El  Diario que los lineamientos del medio de comunicación era tomar medidas preventivas debido a la situación en Venezuela.

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Estamos saliendo únicamente cuando sea necesario”, agregó.

A pesar de esto, otros periodistas han salido a las calles sorteando las dificultades para poder ejercer su trabajo, como por ejemplo, la falta de acceso a la gasolina, esto debido a que el suministro es controlado por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), o incluso las diversas alcabalas a lo largo de Caracas que no permiten la circulación de la prensa.

La escasez de mascarillas es también otra arista a la que se tienen que enfrentar los periodistas en el país. Una caja de 10 tapabocas quirúrgicos tiene un costo de entre Bs 900.000 y Bs 1.500.000, lo que equivale a casi 20 dólares en el mercado paralelo; es decir, cada uno tiene un costo en promedio de 2 dólares, mientras que un gel antibacterial tiene un valor en torno a los 380.000 bolívares (5 dólares aproximadamente).

En Venezuela, el salario mínimo mensual, al que se suma un bono de alimentación, es de 450.000 bolívares (5,9 dólares). Por ello, un ciudadano debe invertir casi dos salarios mínimo mensuales solo para adquirir gel antibacterial.

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Utilizo guantes de látex, mascarilla n95, y debajo de esa mascarilla utilizo una camisa con la que me cubro toda la cabeza y un suéter para protegerme cuando salgo a la calle. Siempre intento mantener distancia de las personas a las que fotografío”, explicó el comunicador freelance Luis Jesús para El Diario sobre las medidas que implementa para evitar contagiarse.

A pesar de que el régimen ha permeado la información con amenazas y el encarcelamiento de periodistas, hay quienes deciden seguir saliendo a las calles para informar a la población. Unos ven en la autocensura una manera de resguardar su integridad mientras que otros asumen la comunicación a como de lugar. 

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