• El confinamiento puede afectar mucho más a las personas que padecen trastornos de ansiedad. En El Diario consultamos a una especialista en psicología para saber de qué manera una persona puede afrontar los sentimientos generados por la pandemia

La normalidad se redujo a ver las mismas paredes diariamente. Los recuerdos de esparcimiento no son mas que imágenes del pasado que esperan materializarse en el futuro. Mientras dure la pandemia, las personas deben adaptar sus rutinas al mismo lugar todos los días: su hogar. Para algunos el confinamiento puede ser llevadero, para otros puede implicar un desafío diario. 

Existen personas a quienes el miedo, generado por los embates de la pandemia, puedeser difícil de llevar, además el encierro puede desatar la angustia y desesperación. Para estas personas lidiar con las emociones propias del confinamiento es mucho más complicado y puede resultar difícil de manejar. Se trata de una patología mental llamada ansiedad que puede afectar cada vez más a quienes que ya padecían la condición e incluso pueden desarrollarla durante el confinamiento.  

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¿Qué es la ansiedad?

Las personas con trastornos de ansiedad con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias. Con frecuencia, en los trastornos de ansiedad se dan episodios repetidos de sentimientos repentinos de ansiedad intensa y miedo o terror que alcanzan un máximo en una cuestión de minutos (ataques de pánico).

Mayo Clinic, Estados Unidos

“Cuando se hace de noche me abruma mucho la situación. Me siento sin aire, sin ganas de nada”, comenta para El Diario Andrea Delgado*, una joven a quien los ataques de ansiedad la han acompañado durante todo el confinamiento. 

Durante el día trabaja de forma remota y realiza labores del hogar, sin embargo las horas más difíciles de enfrentar son las nocturnas, en las que su mente no está ocupada. En esos momentos los pensamientos negativos y el  miedo excesivo se apodera de ella. 

“Me daba mucho insomnio, porque me ponía nerviosa y a pensar mucho. En la mañana estaba de mal humor y cansada, aunque poco a poco se me ha ido pasando”, afirma.

Síntomas de la ansiedad

-Sensación de nerviosismo, agitación o tensión

-Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe

-Aumento del ritmo cardíaco

-Respiración acelerada (hiperventilación), sudoración

-Temblores

-Sensación de debilidad o cansancio

-Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual

-Tener problemas para conciliar el sueño

-Padecer problemas gastrointestinales (GI)

-Tener dificultades para controlar las preocupaciones

-Sentir la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad

Mayo Clinic, Estados Unidos

Los ataques de ansiedad ha sido un problema con el que Andrea ha debido lidiar. Su cuerpo somatiza el miedo con dolores y desgano. “Se me quita el apetito y suelo llorar mucho. Me da como un ardor en la garganta y una presión en el cuello. El corazón me late muy rápido”, explica. 

El no poder estar con su familia es uno de las principales motivos por los que presenta estos ataques. A cada momento piensa en su mamá, su hermano y sus sobrinos, a quienes extraña pero la cuarentena le imposibilita verlos y saber si se encuentran bien. “Me desespero porque no puedo ir a visitarlos, abrazarlos y ver si están bien”. 

Los esfuerzos de Andrea por lidiar con la ansiedad han visto resultados. Encontró en su fe la especie de protección que necesitaba y además el apoyo de su pareja ha sido crucial. 

“Puede parecer loco pero una de las cosas que más me han funcionado por las noches y que me ha ayudado a sentirme mejor es rezar antes de dormir. Usualmente también me calmo cuando mi novio se acuesta conmigo en la cama y me abraza hasta que me siento mejor”, dice Andrea.

La psicóloga Siboney Pérez, miembro del equipo de Psicólogos Sin Fronteras, explicó para El Diario que la ansiedad, en situaciones masivas como una pandemia, atraviesa varias etapas. 

“La primera fase, el shock, nos pudo afectar a todos al inicio de la cuarentena y aún puede afectar a muchas personas. Se trata de un miedo inicial, miedo a contagiarnos”, detalla.

La especialista comenta que en esta primera fase la persona que ya es ansiosa puede desarrollar fobias o agudizar conductas obsesivo-compulsivas.”En esta primera fase reina e impera la incertidumbre, porque no sabemos qué va a pasar”, explica. 

En esta etapa existe un momento en que la persona comienza a percatarse de todos los focos de contagio que lo rodean y piensan que están perdiendo el control de sus vidas producto de la cuarentena. 

Las personas ansiosas pueden desarrollar otra etapa, la hipervigilancia.La especialista explica que pueden obsesionarse con la posibilidad de enfermar pues ven que su entorno es potencialmente infeccioso. En esta periodo también se pueden desarrollar actitudes recelosas con el entorno y acciones inapropiadas debido al miedo que existe en el individuo. 

Después de estas fases, Pérez explica que se desarrolla un proceso de ajustes. En esta etapa la persona recupera un poco de racionalidad y adopta conductas prosociales. 

La psicóloga aclara que al conocerse la situación de la pandemia, gran parte de las personas, que no presentaban cuadros de ansiedad, pasaron por cada una de las fases antes mencionadas. 

“La diferencia entre una persona sin ansiedad y otra con el cuadro ya desarrollado, es el tiempo que se tarde en superar cada una de las fases”, agrega.

Los ansiosos tienen mayor problema para tolerar la incertidumbre, explica Pérez. Las informaciones sobre la pandemia del Covid-19 en el mundo no establecen una fecha clara para terminar con la cuarentena y recuperar la cotidianidad, una situación que afecta en mayor medida a los ansiosos.

Es esa incertidumbre lo que más afecta a Carolina Sanz*, una joven venezolana con un cuadro de ansiedad agudizado por la cuarentena. 

“Lo que más me desespera es no saber cuándo se terminará esto. Imaginar pasar más meses encerrada me da mucho miedo”, comenta para El Diario. 

La monotonía que le ha generado la cuarentena es algo que a Sanz le abruma .Ella trabaja desde el hogar, pero al terminar su horario laboral su mente comienza a pensar en su entorno y el riesgo de contagio al que puede estar expuesta. Además, no poder hacer alguna actividad de esparcimiento para sobrellevar la situación le hace sentir muy mal. 

“Mirar todos los días las mismas paredes y hacer exactamente lo mismo todos los días me desespera. He leído que puedo hacer actividades en casa, pero no siento ganas de nada”, dice. 

Sanz comenta que antes de la cuarentena salía todos los días a correr, pues de esa forma sentía que mitigaba los efectos de la ansiedad. Pero al no poder hacerlo, siente que la situación la sobrepasa. El llanto descontrolado y una presión en el pecho llegan a ella con más frecuencia durante la cuarentena.

“Hay días en que solo siento mucho miedo, otros en los que no puedo dejar de llorar. Leer las noticias me abruma y solo quisiera que se solucionara todo lo más rápido posible”, comenta. 

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Explica también que se ha vuelto intolerante pero de forma inconsciente. Cuando ha debido salir a comprar comida se indigna al ver que existe gente que no cumple con las medidas de protección. “Me da miedo pasar al lado de alguien, estar en un lugar cerrado,siento que todo está contaminado”.

La psicóloga Siboney Pérez explica que la sobreinformación sobre el coronavirus que existe actualmente puede ser también un factor que incremente los niveles de ansiedad. Destaca que una de las maneras para lidiar con los efectos secundarios de la pandemia es entender que no se trata de una situación que el hombre eligió, es una situación que cada individuo no puede controlar pero que puede contribuir a la solución siguiendo todas las recomendaciones de protección y haciendo todo lo que esté en sus manos para aportar a la resolución de la problemática. 

¿Qué recomendaciones se deben seguir si se presentan cuadros de ansiedad?

  • Es importante acelerar la fase de shock lo más pronto posible para caer en la fase de ajuste. 
  • Reconocer el miedo y la ansiedad. No ocultarlo. 
  • Se deben tomar todas las recomendaciones y protecciones para evitar el contagio
  • Elegir de forma confiable e inteligente las fuentes de información y no buscar de manera obsesiva noticias sobre la pandemia. Esto puede incrementar la ansiedad
  • Prestar atención y focalizar los sentimientos que se están experimentando. Determinar si el miedo aumenta diariamente, si se experimentan sentimientos catastróficos
  • Tratar de distraerse con actividades que generen placer como leer o escuchar música
  • Evitar el pesimismo y pensar en los peores escenarios
  • Pensar en de qué manera se puede ser útil y apoyar al entorno 
  • Confiar en que se están tomando todas las medidas que están bajo el control de cada individuo 
  • En caso de que no pueda manejar los sentimientos propios de la ansiedad, busque ayuda

Trastorno de pánico

Implica episodios repetidos de sensaciones repentinas de ansiedad y miedo o terror intensos que alcanzan un nivel máximo en minutos (ataques de pánico). El trastorno de pánico se puede dar a causa del trastorno de ansiedad, depresión, fobias específicas entre otras razones.

¿Cómo identificar un ataque de pánico?

-Sensación de peligro o fatalidad inminente
-Miedo a perder el control o a la muerte
-Taquicardia y palpitaciones
-Sudor, temblores o sacudidas
-Falta de aliento u opresión en la garganta
-Escalofríos, náuseas
-Dolor en el pecho y de cabeza
-Mareos, sensación de desvanecimiento o desmayos
-Sentimientos de irrealidad o desconexión

Mayo Clinic, Estados Unidos

¿A dónde acudir si se experimenta ansiedad durante la cuarentena?

La ONG Psicólogos Sin Fronteras habilitaron un sistema de consultas telefónicas para atender a las personas que requieran apoyo emocional durante la cuarentena.  

La cuarentena puede no resultar la medida propicia para una  persona que padece ansiedad, incluso puede ser la razón por la que muchos desarrollan esta patología. El sentimiento de incertidumbre ante la pandemia puede resultar difícil de manejar para las personas ansiosas, sin embargo, es importante seguir las recomendaciones de los especialista para evitar una complicación del cuadro de ansiedad que lleve a la depresión.

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