• Uno de los venezolanos que tuvo que dejar Colombia tras perder sus ingresos por la pandemia del Covid-19 conversó con El Diario sobre las dificultades que ha enfrentado en el viaje de regreso a su país

Cientos de venezolanos salieron el pasado 23 de abril desde la capital colombiana, Bogotá, en nueve autobuses camino a la frontera con Venezuela. La mayoría de ellos se quedaron sin ingresos para pagar los alquileres y no pueden sobrevivir en Colombia hasta que se supere la pandemia por el Covid-19. 

Jairo Roa es uno de los viajeros que en la capital neogranadina se dedicaba a la música. Trabajaba como mariachi en eventos, tabernas y discotecas, por lo que la paralización de la vida social en territorio colombiano trastocó su realidad.

El presidente Ivu00e1n Duque dijo que la vida social se reactivaru00e1 pru00e1cticamente en 18 meses y en ese tiempo, lamentu00e1ndolo mucho, no puedo subsistir en Colombia porque todos mis ingresos venu00edan de la mu00fasicau201d, indicu00f3 Roa en exclusiva para El Diario.

 

Su objetivo es volver a Venezuela donde —a pesar de la crisis social y económica— cuenta con un techo para resguardarse y evitar contagiarse con el coronavirus de Wuhan. Aunque sus planes parecían ideales, al llegar al peaje de Chía —en las afueras de Bogotá— encontró un obstáculo que se convertiría en días de incertidumbre. 

“Cuando llegamos nos encontramos con Migración Colombia, Policía de Turismo y Policía nacional y nos dijeron que no estábamos autorizados para pasar y que solo podríamos salir el 24 de abril en la mañana, nosotros protestamos, pero no pudimos lograr nada. Necesitábamos irnos porque ya no teníamos dónde quedarnos en Bogotá”, aseguró Roa.

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Tras ese episodio con las autoridades colombianas, los autobuses se trasladaron hasta un estacionamiento, en el que pasaron la noche niños, adultos, ancianos y mujeres embarazadas. 

A la mañana siguiente los venezolanos volvieron al peaje y se encontraron nuevamente con los funcionarios policiales y de migración. En esa oportunidad solo dejaron salir a dos autobuses rumbo a Arauca y prometieron a los pasajeros que quedaron que otros funcionarios los atenderían luego. Eso no sucedió, asegura Roa. 

Algunos de los migrantes conversaron con los policías sobre cuándo podrían salir de Bogotá y les advirtieron que tendrían que esperar hasta el domingo 26 de abril. La reacción de los venezolanos fue manifestar, no querían volver a dormir en esas condiciones, pero la protesta solo produjo amenazas de multas para los choferes. 

La condición económica de los pasajeros era precaria, contaban con muy poco dinero para cubrir gastos del viaje, así que esperar no era una opción. 

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Aunque las necesidades de los viajeros no lograron convencer a las autoridades, la comunidad cercana no se hizo la ciega y los apoyaron con algo de alimento. Los vecinos les prepararon chocolate caliente, huevos sancochados y pan para que pudieran aguantar el tiempo que fuera necesario. Hoteles de la zona también alquilaron los baños para que pudieran mantener algunas medidas de higiene. 

El su00e1bado se acercu00f3 un oficial de Migraciu00f3n a donde estabamos y nos dijo que no habu00edamos conseguido autorizaciu00f3n para salir el domingo, sino para el martes o miu00e9rcoles y eso caldeu00f3 los u00e1nimosu201d, explicu00f3 Roa.
El dramático viaje de los venezolanos que intentan volver desde Colombia
Foto: Cortesía

Otra oportunidad para alzar sus voces

El domingo inició una nueva jornada de manifestación. Sin embargo, esta vez sería con la presencia de la prensa colombiana e internacional. Ese día la noticia de venezolanos salió en vivo por Caracol, en uno de los principales noticieros de ese país.

En ese momento se destapu00f3 la olla de lo que nos estaba pasando, porque ya habu00edan denuncias en las redes sociales, pero no lo habu00edan tomado en serio. A penas salimos en televisiu00f3n llegu00f3 el personal de Migraciu00f3n Colombia y de la Policu00eda Nacional y de una vez gestionaron la salida de los tres primeros autobusesu201d, detallu00f3 el venezolano.

Esa noche salieron los primeros vehículos y quedaron cuatro más en Chía, Roa es pasajero de uno de ellos que saldrían al día siguiente hacia Cúcuta. 

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La mañana del lunes el impacto que dejó salir en las noticias todavía era evidente. A las 8:00 am las autoridades ya habían comenzado a atenderlos y antes del mediodía arrancaron los primeros autobuses. La policía también llevó unas ambulancias para evaluar a las nueve embarazadas que estaban en los autobuses. 

En el transcurso de esos días Roa mantuvo contacto telefónico con su familia. Sus tíos y primos que lo esperan en venezuela le pidieron que no perdiera la fe y que se mantuviera fuerte ante cualquier dificultad. 

Esa noche uno de los autobuses se accidentó, pero los choferes lograron solucionarlo rápido. Todo parecía estar mejorando. Sin embargo, la espera se prolongó un poco más. 

Los pasajeros de los primeros dos autobuses lograron pasar este martes 28 de abril, pero los de los dos restantes deben esperar en Cúcuta hasta la mañana siguiente. 

Aquu00ed Migraciu00f3n Colombia nos dijo que Venezuela ya no estu00e1 dando paso sino hasta mau00f1ana temprano. Ya perdu00ed contacto con quienes estaban en los otros autobuses porque tenu00edan nu00fameros colombianos y no tienen seu00f1al allu00e1u201d, agregu00f3.
El dramático viaje de los venezolanos que intentan volver desde Colombia
Foto: Cortesía

El puesto de Migración Colombia será el techo de Roa por esta noche y una colchoneta su cama momentánea. La cena está garantizada, la Cruz Roja colombiana le entregó una bolsa del Programa Mundial de Alimentos con galletas, agua y enlatados. 

El dramático viaje de los venezolanos que intentan volver desde Colombia
Foto: Cortesía

En los días de incertidumbre, los viajeros intentaron recurrir a dirigentes políticos colombianos y venezolanos, oficialistas y de oposición, pero la respuesta siempre fue negativa. 

Ahora a pocos metros de su Venezuela, el joven músico espera que la frontera que le impide volver a su tierra abra nuevamente y comenzar un nuevo viaje hasta reencontrarse con su familia.

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