• Durante una entrevista exclusiva para El Diario, Norka Márquez detalló cómo le ha tocado sobrellevar la cuarentena desde el exterior; además ofreció sus apreciaciones sobre la gestión política de su hijo, el presidente interino, a quien considera como un joven con mucha suerte

Del otro lado de la pantalla se contempla una habitación con tonos blanquecinos, el encuadre lo rellenan cuadros, una lámpara, un mueble y en el centro una mujer de cabello grisáceo y hablar pausado pero preciso, que relata lo que significa ser la madre de quien actualmente tiene la responsabilidad de conducir los destinos de Venezuela.  

Se trata de Norka Márquez, la progenitora del presidente interino, quien en exclusiva para El Diario cuenta cómo ha sido recibir el Día de las Madres en Estados Unidos, lejos de sus seres queridos que se encuentran en Venezuela. 

Con suma nostalgia indica que la última vez que pudo reunirse con Guaidó fue el pasado mes de febrero en EE UU, cuando este se encontraba en la gira internacional buscando apoyos para restaurar la democracia en el país.

“Este año es atípico para todas las madres venezolanas dentro y fuera de Venezuela porque esto (el Covid-19) nos ha tocado a nivel mundial”, expresa Norka, quien dice que este 2020 ha sido más difícil de lo normal.

Recordó que este es el segundo Día de las Madres consecutivo que ha pasado sin poder estar con Guaidó. “El régimen de los usurpadores quería meterme presa y, bueno, me resguardaron mis hijos”, comenta a propósito de su salida del país.

Norka rememora el 23 de enero de 2019, día en el que su hijo, asumiendo las competencias que le daba la Constitución nacional, se juramentó como presidente encargado de Venezuela desde la plaza Juan Pablo II de Chacao, en frente de una multitud que le expresó su apoyo. 

“Yo estaba al ladito de su mano izquierda, estaba con Fabiana (la esposa de Guaidó), escuchaba a la gente. Llegó un momento que me quedé como sorda, por la impresión, por la emoción”, enfatiza.

A pesar de haberlo visto crecer y formarse tanto personal como profesionalmente, Norka no deja de sentir admiración por Guaidó y por su gestión como presidente encargado.

“Cuando yo lo veo se me eriza el cuerpo, cuando lo escucho hablar se me estremece el cuerpo. Es como si te movieran el piso, como un terremoto”, acota. 

Confiesa, no obstante, que la comunicación con su hijo no es muy constante. “Nosotros hablamos poco, porque él tiene muchísimo trabajo. Yo le escribo y si me responde grito: ¡me escribió! Como una fan”, detalla. 

Reza por el bien de Guaidó

La señora Norka condenó las acusaciones de Nicolás Maduro, quien llamó al presidente encargado «prófugo de la justicia» al aseverar que firmó un contrato con la empresa estadounidense SilverCorp para comprometer los intereses de la República.

«Le pido a mis padres todo los días que lo cubran, que no lo abandonen que lo protejan a él», expresó Norka, quien también pidió por la liberación de su hermano Juan José Márquez y por el primo de Guaidó, Juan Planchart, ambos detenidos en Venezuela.

Presagio cumplido. Norka asegura que cuando nació Guaidó su madre lo cargó y le dijo “y pensar que cuando seas grande y seas presidente de Venezuela no me vas a dejar verte ni tocarte”.

Márquez, sin embargo, asegura que Juan es un hombre sortario, pues «nació enmantillado», es decir, con la bolsa amniótica intacta, un parto poco común, según la explicación médica, pero para la cultura popular está asociado con la suerte.

A Guaidó «le tocó el momento de llevar y conducir al país, porque aunque no lo dejen algunas personas del régimen, él está conduciendo al país, y llegue a donde llegue, Juan tiene un nombre en la historia de Venezuela.

Mensaje de esperanza

Norka asegura que no es ajena a la crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela, pues a ella misma le tocó padecerla. “Yo me bañaba con tobitos de agua todos los días, yo pasaba meses sin gas”.

Por ello, recordó el padecimiento de miles de mujeres venezolanas que han tenido que emigrar o que han visto partir a sus hijos al exterior por un mejor futuro. “Admiro a las mujeres venezolanas, a nosotras no nos amedrenta nada. Como que mientras más nos retan más fuerza nos da para seguir adelante”, expuso.

Al ser consultada sobre qué mensaje les enviaría a esas mujeres que sufren por sus hijos, dijo que “Le enviaría el mejor beso y el mejor abrazo a las madres que enterraron a sus hijos por culpa de este régimen, por una enfermedad, por una protesta, por un par de zapatos”, acotó.

De igual forma envió un “abrazo solidario” para las madres de los diputados Freddy Guevara, asilado en la embajada de Chile; David Smolansky, quien se encuentra en el exilio; Juan Requesens, preso en Venezuela.

“Yo creo que en un día no muy lejano nos podremos abrazar fuerte. Porque somos fuertes, somos guerreras”, sentenció.

Orígenes del líder

Norka señala que el nacimiento de Juan fue un acontecimiento especial en vista de que se trató del primer nieto, bisnieto y sobrino de ambas familias: la materna y la paterna. Agrega que en el hospital preguntaban si había nacido el hijo de alguien importante, esto en vista de la cantidad de personas que acudieron a verlo.

Relata que la infancia del actual presidente encargado fue tranquila. Recuerda, no obstante, que una fecha cercana al Día de las Madres, Juan –que tenía entonces 2 años de edad– rayó con un marcador azul y rojo a su hermano de meses, a su padre y a ella misma mientras todos dormían.

Comenta que Guaidó desde muy pequeño mostraba su interés por la educación y el liderazgo. “Él agarraba su diccionario, lo leía, porque tenía que saber el significado de cada palabra. Aprendió a leer desde muy pequeño. Se conocía las banderas de todos los países”, dijo.

“Juan es muy fuerte y él nos ha dado a todos una fortaleza increíble, y Fabiana igual (…) Así tengamos el alma rota tenemos que estar firmes, tenemos que estar fuertes”

La familia del presidente interino de Venezuela padeció los estragos de la tragedia que se produjo en Vargas en diciembre de 1999, cuando el aluvión de piedras y barro se llevó su casa familiar en Los Colares.

“Después de la tragedia me tocó bajar, reconocer dónde estaba la casa, y si había quedado algo. En el camino él (Juan) fue conmigo. Todo era un desastre. Él me puso la mano en el hombro y me dijo, si sigues llorando nos devolvemos”, confiesa Norka.

Márquez señala que, a pesar de ser madre del principal líder político de Venezuela, en su hogar no se habla de política. También menciona que quiere a todos sus hijos por igual, porque siempre los proyectó como grandes personas a todos. Menciona que se encuentra a la expectativa de un gran abrazo. “Como dice Juan, el abrazo en familia, ese abrazo viene pronto”.

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