• Un joven venezolano desarrolló, como proyecto de su tesis de grado, un Alimento Terapéutico Listo para el Consumo a base de maní y chocolate: Esta fórmula, elaborada con productos nacionales, se realizó con la intención de disminuir los índices de desnutrición severa en niños menos de cinco años en el país

Entre una docena de escaleras de cemento una mujer encontró un asiento y juega con su bebé de un año de edad. Después de esbozar una sonrisa se presenta. Su nombre es María y su hija se llama igual. Una camiseta holgada le sirve de escondite a las marcas de los huesos que sobresalen bajo su piel y que advierten sobre su desnutrición.

Su cuerpo enflaquecido asoma los vestigios del hambre y su hija también muestra algunos indicios. Su cabello es liso, marrón oscuro, y es de esos que terminan con una perfecta armonía con la gravedad encima de los hombros. Pero sus puntas se han decolorado, sus mechones se han tornado opacos y amarillentos, siendo otra señal de desnutrición severa.     

Foto: José Daniel Ramos

La falta de coloración en las puntas del cabello son signos que reflejan el hambre. La deficiencia de nutrientes en el organismo puede desarrollar que los niños pierdan el color de cabello natural en las puntas.

Las franjas oscuras y claras dan el nombre a esta patología como el “signo de la bandera” debido a que en los niños afectados se tiende a ver mechones de cabello de distintos colores.

María lo sabe, esa mañana solo pudo darle de comer a su hija una arepa sola y agua. Comenta, que no tiene los recursos para poder preparar tetero. Ella todos los días asiste a la Iglesia de San Miguel Arcángel, en Caracas, sitio donde funciona uno de los comedores más importantes de la capital. En este lugar se utiliza, gracias al apoyo de organizaciones internacionales, un alimento terapéutico contra la desnutrición.

Dicho producto fue la base del proyecto de tesis de Óscar Vásquez, un estudiante de Nutrición de la Universidad Central de Venezuela (UCV), quién desarrolló una fórmula con productos nacionales.

Foto: José Daniel Ramos

Susana Raffalli, investigadora y consultora de la Fundación Caritas en Venezuela indicó que la desnutrición infantil en el país escaló de 8% en febrero a 18% en marzo, mes que se decretó la cuarentena por la pandemia del Covid-19. Dichas cifras, advirtió, representan tres veces la proyección que habían estimado las organizaciones mundiales sobre el incremento de la desnutrición en la nación.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando el porcentaje de desnutrición en un país supera el 15% se puede reconocer que se está viviendo una emergencia humanitaria de carácter nutricional.

Vásquez se basó en estas cifras para desarrollar un alimento. Si bien los suplementos alimenticios son traídos a Venezuela a través de la OMS, dichas organizaciones también recomiendan a los Estados realizar programas que impulsen el desarrollo de alimentos terapéuticos con productos del país de origen.

El alimento fue formulado a base de maní y chocolate y es capaz de recuperar 2,5 kilogramos en el peso corporal de los niños en un período menor a 30 días. 

Y es que los resultados empiezan a notarse una semana después de haber iniciado el consumo del suplemento alimenticio. A pesar de esto, los niños deben continuar este tratamiento durante al menos cuatro y ocho semanas para lograr el peso correspondiente a su edad. 

Iglesia San Miguel Arcángel | Foto: José Daniel Ramos

El joven explicó para El Diario que utilizó las recomendaciones del Codex Alimentarius (Código Alimentario), normas internacionales de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para elaborar un Alimento Terapéutico Listo para el Consumo. 

Este manual establece, de manera obligatoria, que el producto deba ser enriquecido con “premezcla”, compuesta por una carga de vitaminas y minerales que aportan un porcentaje diario de estos nutrientes al niño para que pueda suplir la falta de nutrientes en el organismo.

Vásquez, bajo la supervisión de sus tutores, elaboró cinco productos para su estudio en los laboratorios del Departamento de Ciencias Biológicas, en el Postgrado de Tecnología y Alimentos de la Universidad Simón Bolívar (USB) en la capital. Los dos primeros a base de merey, otro de maní y finalmente la combinación entre maní con chocolate.

Todos fueron desarrollados a partir de leche en polvo, aceite y una premezcla de vitaminas, minerales y hierro», agregó Vásquez
Foto: José Daniel Ramos

La preparación fue comparada, incluso con el modelo internacional del Alimento Terapéutico Listo para el Consumo internacional, el cual es utilizado con fines sociales y es importado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para tratar la desnutrición en el país.

Posteriormente se realizaron pruebas en un centro de Caritas en la Parroquia Santa Lucía, en los Valles del Tuy, para que los niños, a través del gusto y el tacto, evaluaran la preparación que más le agradara. Y es que 89% de los niños prefirieron el producto con maní y chocolate. Óscar había logrado el primer paso en búsqueda de la solución.

Para la OMS 1 de cada 10 niños de un país, menores de cinco años, padecen desnutrición es porque no han tenido una cantidad suficiente de alimentos y lo que han ingerido no tenía los nutrientes necesarios

“El proyecto nació con la intención de tener un producto nutricional que pudiera recuperar a un niño en poco tiempo desde su hogar. Yo quería brindar una respuesta a los índices de desnutrición infantil. Este producto es necesario y esto es un avance para el país”, expresó Vásquez. 

Necesidad de desarrollar el producto

Yngrid Candela es profesora de la Facultad de Dietética y Nutrición de la UCV. También fue la tutora de Óscar para su tesis de grado. La especialista es una de las nutricionistas que llevan el control de los niños, jóvenes y adultos en el comedor de la Iglesia San Miguel Arcángel en Caracas.

Candela explicó que el Alimento Terapéutico Listo para el Consumo (ATLC) se fabrica de acuerdo a una composición estándar rica en energía y definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Foto: José Daniel Ramos

Añadió que con frecuencia los ingredientes para los ATLC estándar incluyen leche en polvo, azúcar, aceite vegetal, vitaminas y minerales. Sin embargo, los ingredientes varían dependiendo de la disponibilidad local, el costo y la aceptabilidad de cada país. “Los beneficios de estos insumos incluyen un largo tiempo de almacenamiento sin refrigeración y no requieren preparación”, sostuvo la nutricionista.

“Estos suplementos son realizados en base a un alimento que contenga grasa y que pueda contribuir con el desarrollo de un niño. Es un alimento terapéutico porque es más de lo que una persona necesita en condiciones normales. Por ello, son productos que son destinados únicamente a la recuperación nutricional”, afirmó.

¿Por qué se utiliza un alimento terapéutico y no un plato de comida?

“Esto se ha empleado por el riesgo de contaminación a la que están expuestos los alimentos en su importación. Existen más probabilidades que se contamine un producto desde su cultivo y hasta que se lleva al plato que un alimento que se encuentra en un sobre donde el niño, si lo desea, puede consumir directamente”, señaló Yngrid Candela, nutricionista

Candela puntualizó que las personas no pueden consumir este alimento sin una evaluación médica previa y un respectivo diagnóstico de un especialista. Esto debido a que existen tres productos diferentes: uno para niños con desnutrición severa, otra para moderada y por último para niños en riesgo. Además, las madres deben recibir consejerías que son llamadas “la ventana de los primeros 1.000 días”, una estrategia para salvar la vida de un niño a través de asesoramiento de cómo cuidar un embarazo, lactancia y seguridad alimentaria. 

Foto: José Daniel Ramos

“Estos alimentos están contraindicados para niños que sufren de alergia, intolerancia al gluten y también niños que son diagnosticados con autismo. Tampoco lo pueden consumir niños que presenten diarreas o infecciones respiratorias. En estos casos hacemos una evaluación para determinar si ofrecemos o no el alimento”, aclaró.

La nutricionista indicó que en muchos países existen iniciativas para promover la producción de alimentos terapéuticos para niños con ingredientes locales para reducir su costo. Mencionó que existen algunos proyectos que están emprendiendo con granos, el maní y el cacao, esto abre la posibilidad de que lleguen a la industria para manufacturar el suplemento en Venezuela y así generar soluciones que beneficien a los niños en el territorio.

La conversación termina y María espera sobre un pupitre de madera la comida para su hija. Recibirá el alimento que ayudará a crecer a su hija. La mujer se despide mientras enreda su dedo en el cabello de su hija, el que ella desea que recupere su color, pero sobre todo anhela que recupere su peso.

Este artículo de El Diario fue editado por: Irelis Durand |José Gregorio Silva

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