• El 30 de mayo se anunció un nuevo esquema para abastecer combustible en Venezuela. Esta decisión mantuvo bajo expectativa e incertidumbre a todos los venezolanos; sin embargo, en Táchira, la medida no tuvo lugar y los ciudadanos aún tendrán que esperar para abastecer combustible a precio subsidiado

El sábado 30 de mayo Nicolás Maduro anunció una nueva fase de la cuarentena mediante un plan al que denominó “5+10” que, entre otras cosas, establece la flexibilización del confinamiento durante cinco días y luego 10 días consecutivos de resguardo en los hogares. Justo ahora, cuando los casos de Covid-19 en Venezuela aumentan considerablemente.

La medida comenzó a ejecutarse el lunes 1° de junio y permitía que nueve sectores iniciaran actividades económicas, entre ellos las entidades bancarias y los consultorios médicos, en horarios previamente establecidos.

Pese a esto, se establecieron algunas excepciones respecto a la primera fase de la “nueva normalidad” divulgada por el régimen. Los municipios fronterizos con Colombia y Brasil, al igual que los municipios Maracaibo y San Francisco del estado Zulia, continúan en cuarentena absoluta. 

Pero esta no sería la única novedad luego de casi 80 días de haberse decretado el confinamiento en territorio nacional. Maduro informó, en esa misma alocución del 30 de mayo, un nuevo esquema para el suministro y pago del combustible en Venezuela. 

Bajo esta modalidad, el carburante subsidiado tendrá un precio de 5.000 bolívares por litro, para vehículos y motos, pudiendo abastecer 120 y 60 litros al mes respectivamente, mientras que el combustible que será expendido en estaciones de servicio premiun tendrá un costo de 0.50 centavos de dólar, sin límite de cupos. El pago de este puede ser en bolívares, divisas e incluso criptomonedas.

Aunado a ello, el régimen informó el cien por ciento del subsidio al transporte de carga y pasajeros por un período de 90 días. Entretanto, el proceso de abastecimiento de gasolina en todo el país será por terminal de número de placa durante el primer mes.

Una vez establecidos los nuevos lineamientos, inició junio en medio de dudas por parte de los venezolanos, quienes decidieron hacer cola desde tempranas horas en diversas estaciones de servicio a lo largo y ancho del país.

En el caso puntual de Táchira, la alegría duró poco. Los ciudadanos tuvieron la esperanza de poder surtir sus vehículos el 1° de junio, luego de más de ochenta días pero, no fue así. Las estaciones de servicio nunca abrieron sus puertas de acuerdo a lo anunciado previamente por la régimen de Nicolás Maduro y los tachirenses tuvieron que regresar a casa con sus tanques vacíos.

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Foto: Carlos Franceschini

Improvisaciones ante el nuevo esquema de combustible

El domingo 31 de mayo, en horas de la noche, Freddy Bernal, enlace del régimen en Táchira informó a través de su cuenta de Twitter que el día lunes iniciaría el “plan especial de distribución de gasolina en una I fase”. 

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Bernal agregó que cuatro estaciones de servicio alternativas (ESA) en el estado entrarían en la modalidad de pago internacional. A partir de ese anuncio, los tachirenses quedaron a la espera de mayores detalles por parte de la mesa de combustible respecto al abastecimiento de este carburante.

Acto seguido, el lunes 1° de junio, Nellyver Lugo, quien ostenta el cargo de coordinadora del gabinete de combustible en la entidad, recalcó que se mantendría la contingencia y el suministro de gasolina seguiría restringido a los quince sectores priorizados, anunciados previamente. 

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Esta información generó inconformidad y vacilación en la población tachirense que —pese a estar desde tempranas horas en cola— no podría tener acceso al combustible a precio subsidiado y, las estaciones donde se vendería a 0.50 centavos de dólar, no abrieron sus puertas.

“Nosotros queremos es echar combustible y pagarlo como lo estableció el gobierno”, afirmó en entrevista para El Diario un usuario que se encontraba haciendo cola en una estación de servicio en San Cristóbal el día lunes y que prefirió no ser identificado.

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Un chamo que estaba ahí, joven, nos dijo que sí había gasolina, pero nos tienen con esta burla, no sé qué le pasa a los bomberos, sabiendo que estamos aquí haciendo la cola, estamos desde las 6:00 am y nada”, agregó Nelson Castro, quien también estaba a la espera de surtir combustible junto a otro grupo de personas.

Los tachirenses estaban confundidos. Era difícil entender por qué si se habían dictado unas medidas desde Miraflores, no se cumplían en el estado, aun sabiendo que muchos de quienes aguardaban a las afueras de una estación tenían la disposición de pagar el combustible en divisas.

“Las bombas subsidiadas iban a trabajar de 6:00 am a 12:00 pm, pero ahora venimos a echar gasolina a las 6:00 am y dispuestos a pagarla a precio internacional y tampoco la tenemos”, comentó con notable molestia Jesús Martínez.

Martínez también explicó que cuando él y otras personas llegaron a la estación de servicio, los surtidores estaban encendidos para comenzar a trabajar pero nada, no hubo solución.

En efecto, el primer día de venta de combustible bajo los nuevos lineamientos inició de la peor manera. La mayoría de estaciones destinadas a vender gasolina subsidiada estuvieron cerradas y sin personal. 

Únicamente las bombas que venían trabajando previamente como parte del plan de contingencia abrieron sus puertas para los sectores priorizados establecidos los primeros días de cuarentena. Mientras que un gran número de estaciones premium continuaban a la espera de los lineamientos y en algunos casos, del combustible para la venta.

Ese mismo 1° de junio, Freddy Bernal aseguró —desde una estación de servicio en San Cristóbal— que las personas habían podido abastecer combustible a precio internacional y el proceso transcurría con completa normalidad. Minutos después, los tachirenses expresaron su descontento e indignación ante esas declaraciones, pues aseguraban que el servicio no estaba funcionando de tal manera.

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El día después

Para el 2 de junio, el gabinete de combustible en Táchira convocó a una rueda de prensa para intentar esclarecer algunos vacíos que aún no se entendían y, que ni siquiera ellos, como ente encargado del tema, tenían claros. 

A las 10:30 am, Nellyver Lugo emitió las primeras palabras. “Queremos en esta primera rueda de prensa después del nuevo esquema de distribución y comercialización del combustible poder informar acerca de algunas políticas que a partir de este momento entrarán en vigencia y regirán en el marco de la realidad del estado”, dijo.

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Foto: Carlos Franceschini

Lugo explicó la forma en que se llevaría a cabo el nuevo plan de suministro de combustible en Táchira y el número de estaciones de servicio habilitadas para cada categoría. 

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Teníamos antes del nuevo plan, 22 estaciones de servicio habilitadas en todo el estado Táchira y hoy se le están sumando 16 nuevas estaciones. Estamos esperando que en las próximas horas ya podamos tener en definitiva el uso de las 16 estaciones de servicio”, comentó Lugo.

De esas, 22 bombas serían designadas para que los tachirenses —incluidos dentro de los 15 sectores— puedan abastecer combustible a precio subsidiado y, 12 serán destinadas para el cobro en divisas.

“Hablamos de 34 estaciones de servicio que a partir de este momento van a atender los planes de contingencia de los decretos”, indicó.  

Lugo,también hizo referencia a la forma de pago, asegurando que se implementarían dos sistemas de control. “El biopago acompañado del siscom son una herramienta que le ha permitido al Táchira poder trabajar los tres tipos de suministro”, enfatizó.

Los tachirenses —no incluidos en los sectores priorizados— esperan en algún momento poder disfrutar de ese “beneficio”, que les permite ahorrar cierta cantidad de dinero, cosa que no ocurre si pagan el combustible a costo en divisas.

“El pago ha sido difícil porque pega duro al bolsillo, en este caso estoy surtiendo 43.000 pesos colombianos (12 dólares) y pues no es fácil para el poder adquisitivo que tenemos actualmente surtir combustible”, expresó una mujer que se encontraba en la fila y prefirió no revelar su identidad.

Respecto al resto de la población, Lugo aseguró que “en 90 días todo el pueblo tachirense va a poder disfrutar de ese subsidio con el propósito de poder garantizar la movilidad en medio de la responsabilidad del Covid-19”. 

No obstante, a través de redes sociales y plataformas de mensajería instantánea, usuarios han expresado su descontento por la lentitud del proceso. Algunos de ellos denuncian que deben caminar hasta la estación de servicio, hacer una fila de personas para pagar el combustible y otra de vehículos, para llenar el tanque. 

Ese mismo martes, el Ministerio del Poder Popular de Petróleo publicó a través de redes sociales una lista de 15 estaciones de servicio sin restricciones de consumo, generando aún más dudas en la población.

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Lo que vino luego del ‘día después’

Para el 3 de junio, Nellyver Lugo publicó a través de su cuenta en Twitter las dos estaciones de servicio que serían asignadas exclusivamente para el sector transporte, destacando que solo podrían surtir tres unidades por línea.

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Esa misma noche Lugo anunció –por la misma vía- las bombas premium que estarían abasteciendo combustible y aclaró que sería por terminal de número de placa, en un horario de atención de 7:00 am a 5:00 pm, un máximo de 60 litros. 

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Desde la mañana del jueves 4 de junio se evidenciaron kilométricas colas de usuarios en las estaciones de servicio que cobrarían en divisas. Los tachirenses madrugaron para abastecer sus vehículos; sin embargo, el proceso no se desarrolló como lo imaginaron. 

Incluso, en algunas bombas de la parte baja de San Cristóbal podían escucharse reclamos, gritos y cornetas de automóviles sonando por varios segundos, dejando en evidencia que algo no andaba bien.

Luego de varias horas, algunos ciudadanos pudieron llegar a las islas de la bomba donde se encontraban, para llenar el tanque de sus vehículos con la cantidad de litros que sus bolsillos y el sueldo que devengan, les permitiera pagar. 

Al caer la noche, los tachirenses que no tuvieron suerte ese día, decidieron pernoctar en las cercanías de las estaciones de servicio, con la esperanza de aguardar los primeros puestos para el día siguiente. Esta situación había sido denunciada días anteriores por varias personas a través de cuentas de noticias locales, haciendo un llamado a las autoridades para retirar a los conductores de la zona durante horas de la noche.

Sin embargo, para la sorpresa de los ciudadanos que ya habían decidido pasar la noche fuera de casa, a las 7:49 pm Nellyver Lugo publicó un comunicado en su cuenta de Twitter que rezaba, entre otras cosas, lo siguiente: 

“Este viernes 05 de junio a primera hora estaremos anunciando las E/S que surtirán a precio internacional, exhortamos a los usuarios a no pernoctar en los alrededores de las E/S ya que haremos los ajustes diariamente”.

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En efecto, a las 5:35 am del viernes 5 de junio apareció el tan esperado comunicado anunciando las estaciones de servicio en las que los usuarios podrían abastecer.

Esa nueva medida ha generado diversas matrices de opinión en la población tachirense. Para algunos ha sido una manera positiva de luchar contra los llamados “contrabandistas” y acabar con las colas durante la noche. Para otros ha sido una burla y una manera más de jugar con sus necesidades. 

Desde entonces, los ciudadanos comenzaron a revisar constantemente las redes sociales, no como una forma de distracción y ocio, sino como la única alternativa para tener información de primera mano respecto a la situación del combustible y las estaciones donde les correspondía surtir según el terminal de su placa.

Efecto dominó del nuevo esquema de combustible

Para el economista Aldo Contreras, el aumento en el costo del combustible no se hizo en el momento idóneo. “Esperó (el régimen de Maduro) como siempre hasta el último momento a que apareciera la escasez para hacer el aumento. Si lo hubiese hecho un mes antes de iniciar la cuarentena, el efecto hubiese sido un poco más eficiente”, explicó en entrevista para El Diario.

Desde hace 10 años, Táchira ha sido el ‘conejillo de indias’ en el tema del combustible y –hasta el momento- ninguna de las medidas implementadas ha servido para minimizar un tema que, de acuerdo con el economista, “pasa por dos vertientes como lo vemos ahora, que no es solamente un tema de precios, sino de abastecimiento”.

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En Táchira tenemos 10 años con el chip de gasolina, con bombas priorizadas, 10 años siendo el estado experimento, 10 años donde se ensayó con las TripleE, las ESA”, dijo Aldo haciendo referencia a que todos esfuerzos han sido en vano, pues el problema continúa latente.

Asimismo, el poder adquisitivo del ciudadano que vive de los ingresos del día o de un salario mínimo, no le permite llenar el tanque de su vehículo sin que el bolsillo se vea afectado.

“El poder adquisitivo del tachirense en este momento se encuentra totalmente pulverizado, sumado a la cuarentena y a una economía que se encontraba en terapia intensiva. No está nada fácil cubrir los gastos de la canasta básica familiar y ahora el combustible a precio internacional. Esto mientras el salario aún se encuentra rezagado”, enfatizó Aldo. 

Contreras asegura que actualmente existe una oferta restringida respecto al suministro de gasolina, por lo que se hace complicado tener un despacho eficiente. En la economía, los precios pasan por el libre juego de la oferta y la demanda, “si hay exceso de oferta los precios caen y si hay exceso de demanda los precios suben”, aclaró el economista.

En este sentido explica que los tachirenses continúan pagando el combustible a precio dolarizado, simplemente se ha recortado la utilidad de quienes revenden el producto. “Antes la pagaban a cero y la vendían a un dólar, ahora la pagan a 0.50 centavos de dólar y la siguen vendiendo a un dólar porque el abastecimiento aún se ve complicado”, enfatizó.

Muchos tachirenses han hecho del combustible su actividad laboral. Este se ha convertido en uno de los grandes empleadores en el estado, pues deja margen para que gran parte de la población viva de él. Pero, ahora que este se ha establecido a un costo más alto ¿seguirá siendo factible el contrabando?

Aldo explica que “se habla de contrabando cuando pasa de un país a otro, en el caso de Táchira, se daba hasta Norte de Santander. En la actualidad, el precio del combustible a 1.800 pesos el litro, es decir, cerca de 7.600 pesos el galón, está muy por encima de lo que el galón se cotiza en Cúcuta que, aproximadamente, vale 6.400 pesos”.

Por tal motivo, “no vamos a ver combustible venezolano atractivo para ser contrabandeado, pero sí una reventa de combustible interno ante la escasez de quienes no están dispuestos a pasar 10, 12 o 15 horas en las estaciones de servicio, entonces la gente va al ‘cadivi gasolinero’ a comprarlo en dos o tres veces su valor real”, agregó.

Entretanto, la gran pregunta que se sigue haciendo parte de la población es cuánto tiempo durará la gasolina traída de Irán. Para Aldo la respuesta es sencilla, no más de dos semanas. “El 1° de junio se vendieron cerca de 20.000.000 de litros y si se trajeron apenas 240.000.000 de litros, esta gasolina podría estar durando apenas 12 días”.

Con el transcurrir de los años, el resto del país ha sido testigo del calvario que han tenido que atravesar los tachirenses para surtir combustible, una realidad que ya arropa a todo el país. Ahora toda Venezuela se enfrenta a las restricciones, esperando que llegue el momento en que se alivien los controles y mejoren los servicios.

Este artículo de El Diario fue editado por: Génesis Herrera.

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