• Andrés Azpurúa, director de Venezuela Sin Filtro; Fran Monroy, periodista especializado en informática; y William Peña, consultor en telecomunicaciones, analizaron para El Diario el estado de los operadores de servicio de Internet en el país, ante la necesidad de la población de buscar alternativas de entretenimiento

María* recorre cada rincón de la casa con su teléfono en mano. Va de la sala, a la cocina, y luego termina en su cuarto. Está buscando señal. Intenta mandar un correo del trabajo. No la consigue; toca esperar que ocurra el milagro. En su casa, en Catia, no hay Internet de Cantv desde hace más de un año: se lo llevó el apagón. Con el Internet en su trabajo más la señal de Directv en su hogar bastaba para entretenerse lo suficiente, dice para El Diario. La cuarentena lo cambió todo. Ahora, sin la distracción que suponía tener la cableoperadora, y con la obligación de laborar desde casa, María piensa en la posibilidad de contratar otro proveedor de servicio, pero nada garantiza que la señal funcione en su zona.

“Desde el apagón en el sector nos quedamos sin Internet de Cantv. Pero desde que quitaron el Directv fue que decidí averiguar cuáles son los mejores servicios en el sector, pero los que tienen otros servicios que no son Cantv me dicen que las señales son inestables, o en algunos lugares la conexión es buena, pero en otro resulta que no”, dijo.

Y es que, desde la cuarentena, muchos de los prestadores de servicio de Internet en Venezuela han tenido una saturación en sus señales debido a lo imprevisto de la circunstancia, de acuerdo con Andrés Azpurúa, director de Venezuela Sin Filtro. Aunque asegura que desde entonces lograron estabilizar las conexiones, lo mismo podría ocurrir ahora con el cese de las operaciones de Directv en el país, debido a que era uno de los principales medios de entretenimiento para muchos venezolanos.

Si bien las cifras de cuánto ha sido el incremento del uso de datos desde la cuarentena usualmente no se hacen públicas, pues esta información depende de cada prestador de servicio, algunas compañías como Movistar han explicado que el aumento que se produjo desde el decreto de cuarentena en el caso de los móviles es similar al que se dio durante todo el año 2019. En entrevista exclusiva con El Diario, José Luis Rodríguez Zarco, presidente de la compañía en Venezuela, explicó que el tráfico de protocolos, de servicios de entretenimiento, de streaming y de videoconferencias se ha multiplicado 2,5 veces.

“Tenemos además al mismo tiempo muchas más personas conectadas en un mismo lugar, como consecuencia de esta circunstancia (de confinamiento) ¿Qué estamos haciendo para enfrentar todo esto? Estamos incrementando las licencias que permiten mayor cantidad de conexiones para los servicios de datos”, dijo Rodríguez Zarco.

Según Fran Monroy, periodista especializado en informática, el incremento durante la cuarentena ha sido de entre 400% y 800% en algunas operadoras. Sin embargo, al igual que Azpurúa, considera que esto no necesariamente se traduce en una disminución en la velocidad de las conexiones. De esta forma, coinciden los analistas consultados por este medio, los proveedores que no tienen un fuerte control sobre las tarifas de estos servicios por parte del Estado tienen mayor facilidad para aumentar su capacidad. Estas son, principalmente, las conexiones corporativas. El precio de estas, no obstante, es un obstáculo: Monroy apunta que algunos precios pueden superar los 3.000 dólares.

Para William Peña, consultor en telecomunicaciones, las compañías residenciales no tienen capacidad para seguir sumando nuevos usuarios. De hecho, dice, desde hace más de dos años muchas estas operadoras han dejado de ofrecer sus servicios en grandes cantidades porque no cuentan con la infraestructura necesarias para cubrir la demanda. Por lo tanto, a pesar de que señala algunos esfuerzos de algunas empresas para aumentar sus clientes desde el cierre de Directv, este incremento puede ser ínfimo. Algunas operadoras como Inter están ofreciendo nuevos paquetes de televisión e Internet, pero son principalmente servicios empresariales.

Son esas conexiones corporativas o las inalámbricas las que podrían también seguir incorporando a usuarios, dicen los analistas. Pero Peña hace una salvedad con las inalámbricas: están hechas para conexiones rápidas, no fijas como las residenciales. Por lo tanto, dice que pueden colapsar tanto por la velocidad, como porque no tienen suficientes equipos para cubrir una gran demanda de usuarios.

Acceso limitado

La precariedad de la red de telecomunicaciones de Venezuela, sin embargo, viene desde antes de la cuarentena. Desde hace 10 años, el país ha perdido 13 millones de líneas móviles, al mismo tiempo que la cantidad de usuarios con Internet ha disminuido. Según Peña, nada más Cantv ha perdido 1.400.000 usuarios en los últimos años. Agrega que casi 70% de los usuarios actuales no tienen ABA por averías o fallas en la conectividad, por lo que la empresa estatal concentra su capacidad en 30% de sus clientes. Datos extraoficiales apuntan a que actualmente 55% de la población venezolana tiene Internet. En el año 2015, según Conatel, la cifra era de 61%.

No obstante, tanto Monroy como Azpurúa coinciden en que estas cifras no significan que casi la mitad de la población venezolana tenga acceso al servicio. Apuntan a la metodología de Conatel para determinar los porcentajes: asumen que todo aquel que tiene una conexión celular que permite datos, es lo mismo que tener una conexión a Internet residencial. Otro factor que menciona el director de Venezuela Sin Filtro es que contabilizan a los usuarios que pagan el servicio, sin considerar si lo tienen o no.

Solo 40,5% de los hogares tiene conexión a Internet, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos. Estas cifras, coinciden los analistas, obedecen las irrisorias tarifas que el Estado obliga poner a las compañías. “El internet más caro es el que no se tiene”, dice Monroy.

Conexión cada vez más lenta

Carlos* vive en Maturín, estado Monagas. Las pocas veces que tiene luz durante el día, aprovecha para preparar las clases de biología que imparte vía Zoom tres veces a la semana a sus alumnos de un colegio privado de la ciudad. Subir las diapositivas o investigar algunos temas, resulta casi misión imposible. “A veces para subir algunas presentaciones o videos, dependiendo de qué tan largos son, puedo tardar más de una hora. Lo que hago a veces es irme a casa de un familiar que vive en otra zona, con todas las medidas de seguridad posibles, en donde el Internet es más rápido”, dice para El Diario.

En Venezuela existe una brecha en el acceso a Internet por regiones, de acuerdo con una investigación de IPYS del año 2015. Según el reportaje, esta brecha viene siendo reportada al menos desde 2011. Así, en los estados con una economía centrada en la industria, los servicios y comercio, tienen mayor conexión; contrario a los estados rurales, donde están desconectados. Al cierre de 2015, se lee en la publicación, las entidades con alto nivel de penetración de Internet eran Miranda (102%), Distrito Capital (102%), Vargas (75%), Nueva Esparta (72%) y Carabobo (70%). Aunque no hay datos recientes, las cifras actuales demuestran un deterioro del servicio en todo el país.

Esto obedece, en gran medida, a lo arcaico del servicio venezolano, en donde el ancho de banda internacional es muy costoso. Las empresas con servicios residenciales deben pagar en dólares a los proveedores mayoristas. Para ahorrar eso, dice Monroy, se requiere de lo que se llama un punto único de acceso, que es “concentrar el tráfico local para que no necesite de ancho de banda internacional”. De esta forma, ejemplifica el periodista, si los estados de Venezuela tuvieran un punto único de acceso, evitarían que un correo electrónico haga el recorrido hasta los distintos servidores hasta llegar al destinatario final.

Según un estudio reciente de Speedtest Global Index, un portal que mide la velocidad de la Internet, para febrero de 2020, la velocidad de banda ancha móvil de Venezuela ocupa el puesto 139 a nivel mundial, por encima solo de Afganistán y Palestina. La velocidad de banda ancha fija ocupó el puesto 175 en todo el mundo, solo más rápida que en Turkmenistán. Si se considera la opinión de los analistas sobre los posibles impactos en la red de conexión según la prestadora de servicio, el país podría seguir retrocediendo.

Azpurúa refiere el estudio de Speedtest, según el cual la velocidad promedio del Internet en Venezuela es de 2.8 megabits por segundo. Menciona que, de acuerdo con la Unión Internacional de las Telecomunicaciones, órgano de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la velocidad de la conexión mínima de descarga para que una conexión a Internet pueda ser llamada red de banda ancha, es de 4 megabits por segundo. Este promedio local, sin embargo, también está distorsionado, según el analista.

“Esos datos no son representativos de la conexión de la mayoría, sino el promedio de las conexiones de la gente que se puso a medir su velocidad por esa página. Eso te da un promedio distorsionado. No es representativo del usuario común en Venezuela. En realidad, es menor. Lo que realmente importa es cuál es la forma de esa curva. En Venezuela hay un porcentaje pequeño de la población que puede tener buen acceso al Internet, que no lo puede pagar la mayoría de la gente; esas conexiones están moviendo el promedio hacia arriba, pero el grueso de la población está por debajo de ese 2.8 megabits. Se estima que un porcentaje importante de la población está en 1 megabits por segundo.”, explicó el director de Venezuela Sin Filtro.

En el caso de Cantv, comenta Peña, el promedio de velocidad es de 1.6 megabits por segundo. “Eso es nada. La persona tendría que estar solo en casa para poder trabajar y tener una conectividad decente”, dijo. Menciona que, si bien la estatal anunció recientemente que compró ancho de banda internacional para mejorar la velocidad del servicio, dice que esto no tendrá un mayor incremento.

Esas cifras, añade Azpurúa, no son tan dramáticas como las velocidades de Internet de carga: cuando el usuario usa la conexión para subir archivos como documentos, clases online, o videos, la velocidad puede llegar a ser incluso inferior al megabit por segundo, dependiendo del proveedor de servicio. “Eso quiere decir que hay muchos usos en Internet que ni siquiera son viables en Venezuela”, concluyó.

Y eso, en un país que se quedó sin la principal operadora de televisión o que debe cumplir con el decreto de cuarentena, supone una alternativa cada vez más remota de entretenimiento y del cumplimiento de obligaciones laborales.

*Se modificaron los nombres para resguardar la identidad de los entrevistados.

Este artículo de El Diario fue editado por: Yazmely Labrador | Génesis Herrera.

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