• El abogado y analista de entorno político, económico y legal, Rafael Álvarez Loscher, presentó su visión para los próximos meses en Venezuela y el mundo afectados por la pandemia 

El mundo atraviesa por una etapa signada por la incertidumbre. El primer semestre del año 2020 ha sido marcado por el Covid-19. Este hecho redireccionó todos los intereses humanos y de la sociedad en todo el planeta. Aún es muy temprano para hacer un balance sobre los daños causados por esta pandemia en desarrollo y en especial sobre la economía de los países, pero se anticipa que el coronavirus generará recesión. 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicará sus proyecciones de crecimiento económico. En palabras de la economista Gita Gopinath, Consejera Económica y Directora del Departamento de Estudios del FMI: “Serán, muy probablemente, peores de lo que teníamos en abril, aunque persiste una profunda incertidumbre en torno a las previsiones”. 

En su reciente libro, The Ages of Globalization, el economista, Jeffrey Sachs, relata que la epidemia del Covid-19 es un fenómeno sumamente global, una crisis pandémica que estaba provocando repentinamente: cuarentenas, clausuras de vecindarios y el cierre de fronteras y de comercios. “En solo tres meses, el virus se propagó desde Wuhan, en China, a más de 140 países. En el siglo XIV, la plaga bubónica esparció la peste negra desde China en el curso de 16 años, entre 1331 a 1347. En nuestra época, el patógeno llegó en cosa de días y a través de vuelos sin escalas desde Wuhan a Roma”, agrega Sachs. 

Gran parte de los países se encuentran en fase de confinamiento y otros en etapa de levantamiento de la cuarentena de forma tímida y cautelosa. Líderes mundiales y ciudadanos del mundo se mantienen en alerta ante un fortalecimiento de la pandemia y por ende de próximas olas de Covid-19 en los meses sucesivos. La economía venezolana y mundial no escaparon a esta realidad del llamado “virus chino”, denominado así por el presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump. La economía global está en recesión y no sabemos cuán profunda será la misma. 

En El Diario, conversamos con el abogado y analista, Rafael Álvarez Loscher, Socio Director Internacional de Iuriscorp sobre el entorno político y económico para Venezuela y Latinoamérica. 

Prácticamente pocos o ningún analista se imaginó confinado en su casa por culpa del Covid-19. ¿Cómo la entrada de este personaje cambió la escena geopolítica mundial?

—Es lo que ocurre con estos fenómenos que Nassim Taleb denomina los “cisnes negros”, son impredecibles y vienen con difíciles consecuencias. Creo que los grandes cambios que se vienen son:  de las relaciones interpersonales, del uso de la tecnología,  del cambio de estilo de vida, de lo que se espera de un gobierno, principalmente por parte de la población, y los mercados globales.

Se ha puesto a prueba el concepto de la globalización, si bien vivimos en una economía globalizada pienso que veremos mercados más nacionales o regionales, simplemente menos dependientes de China, por su responsabilidad en el manejo de la crisis, esto constituye una oportunidad para países emergentes occidentales para crecer en un intercambio en este caso EE UU y Europa. Eso no quiere decir que China no seguirá buscando tener más influencia en el mundo, tanto económica como política.

Aunque también, la pandemia de coronavirus creará presión sobre las corporaciones para sopesar la eficiencia y los costos/beneficios de un sistema de cadena de suministro globalizado frente a la solidez de una cadena de suministro basada en su país. Cambiar a una cadena de suministro nacional más sólida reduciría la dependencia de un sistema de suministro global que está comprometido. El problema es que aunque satisfagas el suministro, al mismo tiempo es más caro; por eso creo que la gran oportunidad es para América Latina que tiene las posibilidades de ser un proveedor eficiente para occidente, sin embargo, la región parece apenas adentrarse en dificultades.

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También veo que los procesos de transformación digital de las empresas se han acelerado radicalmente, incluso más en los mercados emergentes pese a las condiciones adversas. En la manera en que se trabaja y cómo se es más eficiente, no sólo se trata de la aceleración en el uso de las nuevas tecnologías v.gr. blockchain, inteligencia artificial entre otros, sino que veo que las consecuencias de esto es que las relaciones sociales y laborales cambiarán mucho, por eso hablaba de que nos cambiará la manera de relacionarnos y nuestro estilo de vida.

Pienso que veremos mercados más nacionales o regionales, simplemente menos dependientes de China, por su responsabilidad en el manejo de la crisis, esto constituye una oportunidad para países emergentes occidentales para crecer en un intercambio con EE UU y Europa”.

¿Será entonces el Covid-19 portada como personaje del año de varias revistas al cierre de 2020?

Lamentablemente tiene las de ganar, pero creo que el mensaje que transmitirá será muy triste. Pienso que el mundo ya está buscando la manera de salir de la crisis, de recuperarse lo más rápido posible, aprender las lecciones y honrar a los que fallecieron.

Con una economía mundial en recesión, ¿cómo afectará esto a la banca para ceder créditos productivos a muchas industrias en el mundo? 

—  El uso responsable del crédito es uno de los temas que más se viene manejando en el mundo. El trauma de la pandemia obligará a la sociedad a aceptar restricciones en la cultura del consumo, y buscar los mecanismos para la reestructuración de la sociedad, fundamentalmente más digital y lamentablemente más desigual. En algunos países veremos programas de estímulos, y muchas empresas buscando su reestructuración de su deuda financiera, veremos compras en distress, y la clave será hacerse más eficientes, prepararse mejor para la atención a crisis de todo tipo. Como te dije en ese proceso de transformación social se necesitará crédito para reactivar la economía y su uso responsable puede ser determinante para la recuperación de cada economía.

El trauma de la pandemia obligará a la sociedad a aceptar restricciones en la cultura del consumo, y buscar los mecanismos para la reestructuración de la sociedad, fundamentalmente más digital y lamentablemente más desigual”.

En Venezuela, con el régimen de Nicolás Maduro, ¿afecta o beneficia el Covid-19 a su supervivencia? 

Con Venezuela todo es difícil de diagnosticar. Un mal manejo de la crisis tiene consecuencias políticas muy graves, sin embargo, lo primero es que en Venezuela el proceso de crisis se ha acelerado con la pandemia. En lo económico, las medidas dictadas por el gobierno fueron muy pobres, no hay ningún incentivo para la empresa privada ni para el consumidor. A las empresas les están costando mantenerse a flote porque no están produciendo, y no se sabe ni cuándo ni cómo van a reactivarse: ahora la crisis de servicios, incluyendo el suministro de combustible ponen muy difícil la actividad económica, lo que se traducirá en desempleo y subida de los costes. La respuesta ha sido más control político, pero el descontento social es muy profundo, y pese a que hay un llamado a la cuarentena hoy estamos viendo manifestaciones en diversos estados del país por diferentes causas, bien es el agua o el gas, o la gasolina. 

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Las elecciones presidenciales de  2020, la crisis de salubridad pública por Covid-19, la economía de EE UU y otros factores, ¿retrasarán el apoyo de la administración Trump a la Venezuela democrática para deponer el régimen de Maduro?

Es difícil decirlo. En mi opinión más sincera la presión de EE UU se hará más notable en el momento en que Trump quiera capitalizar su triunfo, no sé de qué manera, no creo que quiera utilizar la violencia en el país. Creo que Maduro tiene suficiente presión y pienso que muchos figuras del gobierno podrían estar ya en conversaciones; no es poca cosa el peso que tienen encima con las acusaciones a muchos actores nacionales en ese país e incluso en varios aliados; tampoco creo que el Secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo salga a respaldar la idea de un gobierno de emergencia sin ningún basamento. Pienso que pudiera incrementarse la presión contra Maduro en cualquier momento. 

¿Cómo cree que el régimen de Maduro logre solucionar el tema de la escasez de gasolina en las próximas semanas para no aumentar la tensión social del país?

El deterioro técnico de nuestras refinerías, y la ausencia de personal calificado, sumado a una mala gestión de la industria petrolera son los causantes de la crisis de combustible; a esto hay que sumarle que la deuda financiera de Pdvsa es de más de 44 millardos de dólares y dicha empresa se encuentra sancionada por EE UU, este cúmulo de factores pone cuesta arriba que la industria se recupere en el corto plazo, y que produzca gasolina que satisfaga el consumo doméstico, lo veo también difícil. Maduro tiene que tratar de activar las refinerías y también para ello necesita diluyente y nafta, no veo fácil la importación del mismo por las sanciones. 

Muchos hemos pensando que pudiera ir a una suerte de privatización de la industria, pero en qué condiciones sería eso cuando el riesgo de hacer negocios con Venezuela es altísimo, mientras que al mismo tiempo el país le sería muy costoso asumir la liberalización de precios del combustible. No obstante, es muy cuesta arriba “desprenderse” de la industria y privatizar, se requiere un plan y eso no es garantía de inversión en estos momentos, sobre todo un país que su PIB en más del 90% es petrolero. 

Un pañito de agua tibia puede ser permitir a los privados importar y distribuir gasolina, pero igual comportaría algún tipo de uso de infraestructura pública que habría que resolver, y no está claro bajo qué condiciones, trayendo como consecuencias posibles sanciones.

¿Qué perspectivas ve para Venezuela con la crisis Covid-19 al menos para este segundo semestre 2020 en el país?  

En el mundo empresarial y laboral converge un gran deseo de producir, emprender y trabajar. Pero al mismo tiempo la poca garantía de servicios públicos, combustible, posible incremento de tensión política, de sanciones y toda esta inestabilidad hacen muy difícil vislumbrar el panorama post Covid-19, condiciones de competencia, de seguridad jurídica y física, etc. Es evidente y mensurable el deterioro del país, la caída del PIB será cercana a 30 puntos, y ningún indicador económico es bueno. El virus puede ser todavía una crisis de salud, pero ha acelerado nuestra crisis política y social; creo que la situación se está poniendo muy difícil para los venezolanos y estamos a punto de que se ponga peor.

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Las empresas fracasan y los trabajadores pasan hambre porque no existen mecanismos para protegerlos de las duras realidades del mercado, ni de los fracasos del gobierno. Los hospitales no están respaldados por medidas extraordinarias, por lo que colapsaría. La gente muere. La barbarie es, en última instancia, un estado inestable que termina en ruina o en una transición muy dura después de un período de devastación política y social.

Hay altas tensiones de poder entre Donald Trump y Xi Jinping por la responsabilidad de China en la pandemia global. ¿Cómo afectará esto la recuperación económica y el comercio mundial? 

Veo algunos procesos de nacionalismo en algunas economías importantes, también veremos mucha más tensión entre EE UU y China, sobre todo con miras a que el primero reduzca su balanza de pagos con la segunda. Sin embargo, esas tensiones son previsibles y dictarán las dinámicas de los mercados globales. 

La economía de China se redujo por primera vez en cuatro décadas, y aún así es mucho más pequeña que la de EE UU, la transición como te comentaba a mantener las cadenas de suministro será la clave de las políticas de occidente; sin embargo, será más costoso, pero políticamente más “comercial” ya que se reforzaría el empleo, para ello los gobiernos y sus instituciones tienen que ser sólidas con los paquetes de estímulos a los sectores productivos del país. Aun así, el deseo de China de ser un eje importante de poder en el mundo se hará notar y viviremos por décadas esas tensiones.

En días pasados, Trump criticó a muchos medios de comunicación por no dar cobertura periodística al caso Obama en las elecciones presidenciales pasadas. ¿Cree que el escándalo “Obamagate” fortalezca a Donald Trump para reelegirse a la Casa Blanca? 

Creo que lo que trata es de atacar a toda costa la imagen de Obama y por su puesto de Biden. Hablar de este último es hablar de Obama, y por ende en la política americana en pleno proceso de campaña electoral siempre salen los trapos sucios. Sin embargo, toda la atención está en el Covid-19 y la crisis económica. Por su parte, Biden ha tenido muchos desaciertos, el último con la comunidad afroamericana, por ello he pensado que la mejor opción que tiene Biden es nombrar en el ticket como vicepresidente a una persona que represente a diferentes sectores de la población: una mujer afroamericana sería la mejor opción. 

El partido demócrata se le abrió una oportunidad política para las elecciones 2020 por la crisis económica que deja el coronavirus, sino no la hubiese tenido. Ese nombramiento del vicepresidente es crucial, porque con la edad de Biden no creo que pueda terminar su mandato.

La mejor campaña que puede hacer Trump es buscar reanimar la economía y generar fuentes de empleo inmediato antes de las elecciones, los paquetes de estímulo de EE UU han sido un paliativo relativamente eficiente, pero para el ciudadano de a pie y las empresas, no incide directamente en el empleo, así que siempre pudieran ser mejor, pero han detenido una crisis de proporciones bíblicas, y es una demostración del comportamiento de las instituciones de ese país.

Un buen manejo de la crisis por parte de Trump, es más importante que desmovilizar a Biden, aunque creo que el primero pudiera mejorar muchas cosas, entre ellas sus comunicaciones, es muy posible que sea reelegido en noviembre.

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