• Luciano Capone, periodista italiano de Il Foglio, analizó para El Diario cómo es la formación que revolucionó la política italiana y que habría recibido 3.500.000 de euros del gobierno de Hugo Chávez. Aunque los líderes del partido niegan las acusaciones, sus nexos con la “revolución bolivariana” son cada vez más evidentes

Era 4 de octubre de 2009. Beppe Grillo, un famoso cómico italiano, se subió a las tablas del teatro Smeraldo, en Milán. “Esto no es un espectáculo”, advirtió a unos 2.000 espectadores. De cierta manera, sí lo era: entre gritos y aspavientos, presentó una nueva plataforma política anómala en la política italiana; “ni de izquierdas ni de derechas”; anti establishment; adalid de la “democracia directa y digital”; del pueblo. Populista. Nació, pues, el Movimiento 5 Estrellas, el (no) partido que hoy lidera la coalición de gobierno italiana. Del estrepitoso ascenso, sin embargo, hoy surgen dudas de algunos de sus copartícipes. Las sospechas más recientes apuntan hacia Venezuela.

Pocos meses después de aquel acto fundacional en Milán, según publicó el pasado 16 de junio ABC, arribó a la ciudad italiana una maleta diplomática directo desde Venezuela. Llevaba 3.500.000 de euros en efectivo. El dinero, de acuerdo con el documento difundido por el medio español, fue aprobado por Nicolás Maduro, entonces canciller durante el gobierno de Hugo Chávez. El receptor final fue Gianroberto Casaleggio, “promotor de un movimiento izquierdista revolucionario y anticapitalista de la República de Italia” según la versión. Casaleggio, junto con Grillo, fue una de las mentes detrás del M5E hasta su fallecimiento en 2016. La definición, sin embargo, puede ser no del todo exacta.

Outsider por naturaleza, derecha e izquierda eran conceptos anticuados para Casaleggio. Un excéntrico cuyo proyecto político se basaba en aprovechar la red para sortear el marco de la democracia representativa. Idealista y ecologista, no dudó en reconocerse también “orgulloso de ser populista” y un “loco de la democracia”.

Gianroberto Casaleggio. Foto: ANSA/LUCA ZENNARO

“Gianroberto Casaleggio fue el verdadero ideólogo del M5S, mientras que Beppe Grillo es su megáfono. Casaleggio es quien construyó la identidad política y comunicativa del partido, en fuerte aversión a las instituciones de democracia parlamentaria a las que se opuso el ideal de ‘democracia directa y digital’, que no es más que una deriva del plebiscito en los tiempos de la web”, explicó para El Diario Luciano Capone, periodista italiano de Il Foglio.

Demócrata, no obstante, tampoco es un concepto hecho a su medida. Ante tanta retórica democrática y el eslogan «uno vale uno», dice Capone, construyó una estructura de partido “fuertemente centralizada” y propietaria. Comenta el periodista que la Asociación Rousseau, la cual maneja el M5E, pasó a su hijo, Davide Casaleggio, quien será su presidente de por vida gracias a un testamento escrito por su padre unos días antes de su muerte.

Antes del nacimiento del M5E, ya desde 2007 las ideas anti establisment de Gianroberto Casaleggio y de Beppe Grillo tomaban forma en la web. En ese año, el comediante fundó el blog en el que empezó a hacer política y que con el paso del tiempo se convirtió en una especie de revuelta social bajo el lema “Vaffanculo” (a tomar por culo). Desde entonces Grillo se convirtió en la cara más visible del movimiento, al extremo de que se los conoce como los grillini.

“Beppe Grillo es el líder carismático, su pensamiento es bastante elemental y se basa en el insulto Vaffanculo, que ha sido el eslogan exitoso de los M5E desde el primer día de su fundación. Pero siendo un comediante, a menudo se aburre de la política ordinaria y, por lo tanto, durante largos períodos de tiempo no le importa. Tiene el papel de garante del partido, que le confiere muchos poderes, pero su poder efectivo oscila como un péndulo y depende de su estado de ánimo y de la fuerza legitimadora de la clase dominante del partido”, comenta Capone.

Beppe Grillo. Foto: beppegrillo.it

Sin embargo, en este mar de ambigüedad ideológica, las posturas iniciales del partido no distan de lo descrito en el supuesto documento diplomático compartido por ABC, según comenta el periodista italiano.

— ¿Por qué cree usted entonces que el chavismo estaría interesado en apoyar M5E en Italia? Al principio, ¿era un partido que podía poner en peligro la unidad europea y crear un caos político?

— Necesitamos determinar si estos documentos sobre el financiamiento venezolano son verdaderos o no, lo más probable es que no lo sean. En cualquier caso, los M5E fueron, sobre todo al principio, un partido fuertemente anticapitalista y cercano a las posiciones del populismo de izquierda que tenía como modelo ciertas experiencias suramericanas (desde Ecuador en Correa, hasta Argentina pasando por Venezuela). En 2010, que es la era de la que estamos hablando, fue un movimiento prácticamente inexistente que luego creció en la ola de protestas y malestar por la crisis de 2011, un poco como lo que sucedió en España con Podemos.

El M5E desmiente y la oposición ataca

La publicación de ABC convulsionó la ya agitada vida política italiana. Vito Crimi, actual líder interino del partido, negó las acusaciones y amenazó con tomar acciones legales contra el medio español. “Ciertamente no nos dejaremos distraer por ciertos disparos o intimidarnos por aquellos partidos y poderes que ya los están manejando para tratar de debilitar nuestra posición de baluarte para proteger los intereses de los ciudadanos”, dijo.

El primer ministro, Giuseppe Conte, ha dado una mano al M5E, el partido que lo colocó en la jefatura del gobierno, al tratar de liquidar el asunto: «Es una noticia falsa, no hay nada que aclarar».

Entretanto, en la oposición, los partidos intentan sacar provecho de la situación. El ex primer ministro, Matteo Renzi, líder de Italia Viva, partido que forma parte de la coalición de gobierno, ha solicitado que se investigue en el Parlamento sobre la financiación de Venezuela. La misma petición ha hecho el vicepresidente de Forza Italia, Antonio Tajani.

Ideales moldeables al chavismo

El Movimiento 5 Estrellas se edificó sobre los pilares de la participación directa en la política y un esquema supuestamente posideológico. En su sitio web se describen como «una libre asociación de ciudadanos. No es un partido político ni pretende convertirse en uno. No hay ideologías de izquierda ni de derecha. Simplemente ideas». Por lo tanto, en las decisiones del partido es difícil conseguir una misma línea desde su creación. La premisa, sin embargo, se convirtió en un arma de doble filo.

Ideológicamente es un partido populista, en el sentido de que considera a la sociedad como separada en dos grupos opuestos. Por un lado, el «pueblo puro» y por el otro, la élite corrupta. Es una ideología bastante básica y no es ni derecha ni izquierda, puede ser alternativamente de una o la otra parte (…) El suyo es un populismo líquido, en el sentido de amoldarse a la forma del contenedor político al que sirva”, dice Capone.

En menos de dos años, a partir de 2018, el M5E pasó de conformar un gobierno con la Liga, el partido de extrema derecha liderado por Matteo Salvini, a un gobierno con el Partido Demócrata (PD), de izquierda. Cuando se rompió el primer pacto por diferencias con la Liga, salieron a flote las diferencias. Di Battista defendió siempre el pacto con Salvini, al que veía como el único socio con quien afrontar el asalto al sistema. Pero Grillo volvió al rescate del M5E para marcar la estrategia. Eligió a Di Mario como líder, y propició el acuerdo con el PD.

Salvo las personas que toman las decisiones importantes, en el partido ha cambiado casi todo desde su lanzamiento. Más allá del poder que ostentan Davide Casaleggio y Beppe Grillo, la gestión política empieza a cambiar de liderazgos y pueden ser casi antagónicos entre sí. Luigi Di Maio, actual ministro de exteriores, y Alessandro Di Battista, uno de los promotores originarios del movimiento, hoy se disputan la dirección partido.  

Dentro del M5E, Di Battista es también uno de los hombres más cercanos al chavismo, aunque ahora reniega de ello. Es, en definitiva, un agitador al que no le atrae la izquierda o la derecha sino lo radical. El 13 de marzo de 2015, durante una conferencia en la Cámara de Diputados organizada por los M5E, titulada «El amanecer de una nueva Europa», Di Battista aplaudió de pie el discurso de Luciano Vasapollo, excolaborador suyo y del partido, quien dijo: “Alba sufre ataques violentos del capitalismo y el imperio. Quiero aplaudir al gobierno de Maduro, al pueblo bolivariano, a los camaradas venezolanos que están sufriendo un ataque sin precedentes de guerra militar y terrorista. Todos somos Chávez, debemos serlo todos los días”.

Luciano Vasapollo con Nicolás Maduro.

El Alba, Alianza Bolivariana para las Américas, fue la organización fundada en 2004 por Hugo Chávez y Fidel Castro que agrupó a los países de América Latina aliados de la “revolución” bolivariana. El día antes de la conferencia, Di Battista le había dicho al manifiesto que el régimen de Maduro era un «gobierno elegido democráticamente» contra el cual estaba en marcha un «intento de golpe de estado» para «detener el cambio».

Aunque con mayor disimulo, los vínculos con el chavismo llegan a todo el M5E. Desde su ingreso al Parlamento en 2013, dice Capone, el M5E “ha sido, sin duda, el partido italiano y quizás europeo que más que nada apoyó al régimen de Maduro”: presentó varias resoluciones parlamentarias en este sentido; sus parlamentarios, incluido el actual subsecretario de Asuntos Exteriores, Manlio Di Stefano, se reunió varias veces con el embajador venezolano en Italia, quien expresó una «marcada simpatía» con el M5E; el actual canciller Luigi Di Maio, cuando estaba en la oposición, incluso había propuesto a Maduro como mediador para resolver la crisis en Libia; y una delegación de los M5E hizo un viaje a Caracas para conmemorar el aniversario de la muerte de Chávez durante el cual, en reuniones con la comunidad italo-venezolana, defendió la política de Maduro.

Italia es, además, uno de los pocos países que todavía no reconoce a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, y eligieron una línea “neutral”. En teoría, tampoco reconoce a Maduro y aseguran que lo único que apoya son «elecciones democráticas que establezcan quien guía Venezuela».

Alessandro Di Battista. Foto: Alessia Pierdomenico / Bloomberg

“Si Italia no ha reconocido a Guaidó, a diferencia de la gran mayoría de los países europeos y las democracias occidentales, es por voluntad del M5E que impusieron esta línea al gobierno anterior en el que se alió con la derecha de Matteo Salvini, una línea que también se mantuvo durante este nuevo gobierno con la izquierda. Prácticamente todas las demás fuerzas políticas en el país, desde la derecha al centro a la izquierda (aparte de las más extremas), se han expresado a favor de la oposición venezolana”, explica el periodista italiano.

En política exterior también han dado bandazos. De tener una postura pro Estados Unidos, ahora han llevado a Italia a tener relaciones cercanas con China y Rusia. Recientemente fueron acusados de ser una fuente importante de desinformación y propaganda del Kremlin. 

El futuro en guerra

Los grillini afrontan una de sus peores crisis internas desde su fundación. Además de la revuelta causada por el supuesto financiamiento del chavismo, y la suma del enfrentamiento entre Di Maio y Di Battista, los malos resultados en las últimas elecciones europeas (quedaron terceros con 17,1% de los votos, luego de ser primeros en las generales de 2018, con 32% del sufragio) replantean hoy la conducción del partido.

“Di Battista está actualmente fuera del gobierno y el parlamento. Precisamente por esta razón, con un partido en una crisis de consenso, es muy popular en la base de los M5E que quiere volver a su espíritu original. Si hubiera una elección directa del líder político, como él espera, lo más probable es que sea elegido líder. En este caso, el M5E se convertiría en un partido antisistema y más marcadamente anticapitalista, derribando al gobierno del que ahora forma parte. Sin embargo, el ascenso de Di Battista se opone a Di Maio y Grillo, quienes actualmente controlan el partido y desean continuar la experiencia del gobierno, y por esta razón están trabajando para evitar una elección directa del nuevo líder. Una bonita paradoja para el partido de ‘democracia directa’”, comenta Capone.

Beppe Grillo y Luigui Di Maio. Foto: EFE

De hecho, cuando Di Battista se saltó la disciplina para pedir la convocatoria de un congreso en el que definir una nueva estrategia, Grillo respondió que “después de los tierraplanistas” creía “haberlo visto todo, pero no”.

En esa crisis de consenso, el primer ministro Giuseppe Conte es un eslabón de estabilidad dentro del partido. El abogado, que antes de ser el elegido por el M5E y la Liga para presidir el gobierno no tenía experiencia alguna, es hoy uno de los políticos más populares de Italia. Con la emergencia sanitaria, ha crecido el consenso sobre su figura: ha pasado de 48% en febrero a 66% en abril, y principios de este mes de junio se ha situado en 61%.

De acuerdo con un sondeo publicado por el Corriere della Sera, el M5E ha perdido casi la mitad de los votos que obtuvo en las elecciones de marzo 2018: actualmente se sitúa en 17,1 % en intención de voto. Pero este porcentaje crecería sustancialmente si el M5E fuera liderado por Giuseppe Conte. En el citado sondeo, a la pregunta de cuánto “valdría” electoralmente Conte si formara un partido propio, obtendría el cuarto lugar, con 14,1% de los votos. Pero si Conte se presentara como líder de Movimiento, este se convertiría en el primer partido, con 24,3%.

“El primer ministro Giuseppe Conte, indicado por el M5E, al principio era prácticamente desconocido para los italianos, pero ahora tiene un buen nivel de popularidad y un perfil cada vez más independiente del M5E que, en cambio, se encuentra en una larga crisis de identidad y consenso, precisamente porque es difícil ser un movimiento anti-casta cuando desde hace algunos años te has convertido en la ‘casta’. Sin el papel decisivo del M5E, no hay duda de que, incluso con el presidente Conte en el gobierno, la posición de Italia sobre Venezuela habría sido muy diferente, es decir, análoga a la de los otros países europeos”, concluye Capone.

Noticias relacionadas