• El embajador Claudio Sandoval explicó para El Diario algunos de los logros de la misión diplomática designada por el gobierno interino de Venezuela en Honduras, donde se da una lucha sin tregua en contra del narcotráfico del enigmático “Cartel de los Soles”. Foto: Honduras en Sociedad

Cuando a Claudio Sandoval, designado como embajador ante el gobierno de Honduras por el gobierno interino de Juan Guaidó, le preguntaron en una entrevista si sentía que su integridad estaba en riesgo, no ocultó su preocupación: “Sí, es un asunto complicado. Los traficantes de drogas no están contentos con el hecho de que esté ayudando a Venezuela y ponga obstáculos a sus operaciones”. Debía cuidarse y estar alerta en todo momento. “Pero cuando pienso en la causa de ayudar a liberar a una nación, me siento más fuerte”, dijo. 

Férrea resistencia —o resiliencia adquirida—, natural en aquellos que han debido abandonar su patria por expresar públicamente su desacuerdo en contra del régimen de turno al apartarse este del hilo constitucional.

Claudio Sandoval fue reconocido por el gobierno de Juan Orlando Hernández
Claudio Sandoval fue reconocido por el gobierno de Juan Orlando Hernández como embajador de Venezuela. Foto: Honduras en Venezuela

Sin dejar de lado su trabajo por lograr ofrecer servicios consulares a los venezolanos —“Eso será pronto, Dios mediante”, asegura—, la labor de Claudio Sandoval se ha centrado, sobre todo, en luchar contra el narcotráfico. Específicamente, el narcotráfico venezolano en Honduras. Y para seguir precisando, el nombre y apellido de su contrincante: El “Cartel de los Soles”. 

“Quizás somos la única misión que ha logrado objetivos concretos en la lucha antinarcóticos que lidera el régimen de Maduro”, dice con serenidad y sin aires de soberbia para El Diario. Sandoval proviene de la estirpe en extinción de los servidores públicos que prefieren la sobriedad, la mesura y los resultados. De los que se alejan de la alharaca y de los reflectores de la política como espectáculo y se arriman a la templanza y a la búsqueda paciente de éxitos tangibles. Puede ser, también, que sus funciones convienen más a un sujeto silente pero agazapado, pues los intereses que toca son peligrosos.

Lucha contra el narcotráfico

La primera vez que se escuchó el término “Cartel del Sol” fue en el año 1993. En aquel entonces los generales Ramón Dávila Guillén —jefe de antinarcóticos—, y su sucesor Orlando Hernández Villegas, con estrellas doradas adornando sus chatarreras de algodón, fueron investigados por narcotráfico durante el gobierno del expresidente Carlos Andrés Pérez. Ahora, el término del “Cartel de los Soles” es el nombre utilizado por el embajador Sandoval para referirse a  un conglomerado transnacional de tráfico de drogas liderado, presuntamente, por el régimen de Nicolás Maduro.

La severa faena, enfrentarse a un conglomerado criminal transnacional presuntamente dirigido por el régimen de Maduro y el cuerpo castrense venezolano, ha llevado a Claudio Sandoval a reunirse con hombres como el almirante Craig Faller, comandante del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos; Luis Suazo, viceministro de Seguridad de Honduras; o Tito Livio Moreno, jefe del Estado Mayor Conjunto de Honduras. Con todos ha trabajado codo a codo en el marco de una operación antinarcóticos internacional.

Cargamentos de drogas. Cada narcoavioneta puede llevar entre 500 y 600 kilos de cocaína, equivalentes aproximadamente a 14.000.000 de dólares.

Pocos meses después de establecerse en Honduras, de la que había adquirido nociones y pistas debido a su roce con las etnias latinas mientras vivía en el ostracismo, Sandoval evidenció claramente el problema de mayor gravedad. 100% de las avionetas cargadas de drogas —”narcoavionetas”, dice— que llegaban al país centroamericano provenían de Venezuela. La clave estaba en las trazas de los aviones. “No tienen sellos, y suelen modificar parte del fuselaje de los aviones para ocultar cualquier rastro, pero sabemos que vienen de Venezuela por las trazas. Por supuesto, no cuentan con guías ni permisos oficiales para ingresar a Honduras”, detalla.

Para poder ahondar en la pugna contra el narcotráfico, sin embargo, el marco jurídico de Honduras debía ser modificado. “La ley que estaba vigente permitía a las autoridades hondureñas que derribaran narcoaviones. Esto, para nosotros, los actores involucrados de todos los países, era un problema que traía varias desventajas, porque no podíamos hacer un rastreo real de la mercancía, el piloto podía morir en el derribo, y se perdía evidencia en la aeronave”.

Presentación de credenciales diplomáticas del embajador Claudio Sandoval
Presentación de credenciales diplomáticas del embajador Claudio Sandoval. Foto: Honduras en Sociedad

La alternativa, para la cual se sancionó efectivamente la Ley de Protección de la Soberanía del Espacio Aéreo en Honduras -para la que Sandoval aportó su experiencia-, era la de forzar a las avionetas sospechosas de incurrir en narcotráfico a aterrizar para poder incautar la droga y detener al piloto. 

Perfil del embajador Claudio Sandoval y su gestión como diplomático

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Como diplomático, y como ciudadano, los últimos pasos que ha dado han sido intensos. Exiliado desde el año 2016, tras muestras de disidencia política en contra del régimen de Nicolás Maduro y de defensa de los presos políticos, Sandoval huyó primero a Toronto (Canadá) y posteriormente a Atlanta (Estados Unidos) donde se dedicó a estudiar, en la universidad de Georgia, un postgrado en Ciencias Políticas. Justo antes de su graduación, su vida daría un vuelco que lo reuniría con la causa venezolana.

El nombramiento de Sandoval, abogado egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y profesor de derecho internacional en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Metropolitana (Unimet), como emisario del gobierno de Guaidó a principios del año 2019, fue velozmente reconocido por el gobierno de Honduras, presidido por el presidente Juan Orlando Hernández.

Su gestión como embajador del gobierno interino de Venezuela ante Honduras, narrada por él mismo:

-Logramos el envío por parte del gobierno de Honduras de varias toneladas de ayuda humanitaria para atender directamente la situación de nuestros hermanos venezolanos que viven en Venezuela.

-Logramos la aceptación de los pasaportes vencidos para la entrada y salida del país (Honduras, desde mucho antes de mi llegada, requiere visa) y también para trámites internos (residencia, naturalización, etc.).

-Estamos prestando asistencia consular de manera amplia, con capacidad de satisfacer trámites diversos, incluyendo poderes; permisos de viaje para menores de edad; inscripciones consulares, fe de vida, y asistencia de connacionales detenidos por asuntos migratorios.

-Mantenemos contacto con nuestra comunidad de venezolanos, tanto a nivel grupal como individual.

-Mantenemos reuniones periódicas con el cuerpo diplomático, incluyendo Grupo de Lima, GRULAC, Unión Europea, Nunciatura Apostólica, Japón, agencias de cooperación internacional y la OEA.

-Mantenemos reuniones bilaterales con el gobierno de Honduras a nivel de Cancillería y otros ministerios. Las relaciones entre Venezuela y Honduras han alcanzado un alto nivel de cooperación y amistad, algo inexistente desde el año 2009.

-Realizamos encuentros con otras autoridades del Estado, incluyendo congresistas, y miembros del sistema de administración de Justicia.
Sostenemos encuentros con el sector empresarial e industrial.

-Hemos procurado interactuar con diferentes sectores de la sociedad civil hondureña

-Nuestra relación con la iglesia ha sido importante.
-Interactuamos con los medios de comunicación para contribuir a visibilizar la situación de Venezuela.

-Participamos en las recientes ceremonias presidenciales de El Salvador y Guatemala.

-Hemos hecho distintas campañas de concientización sobre la amenaza que representa el llamado socialismo del siglo XXI para la región y particularmente en Honduras. Una labor educativa sobre cómo el sistema castro-chavista ha intentado generar desestabilización en Honduras para hacerse del poder y convertir ese país en otra Cuba y en otra Venezuela socialista. Para el régimen de Maduro, tomar control de Honduras es clave porque desde hace más de una década usan socios locales como puente de distribución de narcóticos hacia Estados Unidos. Hacerse del control de Honduras implica conformar un narco-estado y además el uso de la migración masiva de indocumentados como arma política para intentar generar disrupciones en los Estados Unidos.

-Gracias a nuestro trabajo, logramos frenar y obstaculizar planes desestabilizadores del régimen de Maduro, que estaba amparado en privilegios y prerrogativas diplomáticas para apoyar ilícitamente grupos locales ideológicamente afines.

-Nuestro trabajo ha sido fundamentalmente político, y con el favor de Dios, esperamos poder ampliar la atención consular. Así por ejemplo, estamos listos para comenzar con el registro consular, una vez el sistema esté disponible para la mayoría de las misiones.

-Impulso de la ley contra narcoaviones provenientes de Venezuela.

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“De esa manera, pues, se abriría un mundo de posibilidades. Si detienes al piloto, puede dar información clave. Dónde despegó, quién le dio la droga, y así un sinfín de potenciales pistas para darle golpes al narcotráfico y al Cartel de los Soles”, reafirma Sandoval.

Como todo proceso legislativo que se precie, la implementación de la ley en la realidad no va sin la lentitud de los procesos burocráticos. Al nuevo dictamen legal le acompaña la creación de un centro de encuentro inter-agencial, para que las distintas agencias de seguridad del Estado hondureño coordinen acciones conjuntas.

Sin embargo, ya empiezan a verse los resultados. “En las últimas cuatro semanas han sido detenidos dos pilotos provenientes de Venezuela, presumiblemente con cargamentos de drogas, de acuerdo a la información que me han hecho llegar. No tengo detalles de los nombres, pero han sido confirmadas sus nacionalidades”, detalló Sandoval.

Rutas de larga data

La denominación de Venezuela como puerto de salida de toneladas de drogas hacia otros países ha sido ratificada por las Naciones Unidas. De acuerdo con el reporte global de drogas de la ONU, hasta 2020 se consideraba al país como un punto preponderante de transporte de cocaína, siendo que el traslado de la mercancía se vio afectado por la “volátil situación de seguridad en el territorio”.

“En Venezuela, hasta donde tengo información, hay muy pocos laboratorios”, explica Claudio Sandoval. La mayor parte de la droga transportada en avionetas desde Venezuela, refiere el embajador, proviene de Colombia, por lo que la función del denominado Cartel de los Soles es de transporte. El espacio geográfico venezolano sirve, pues, como plataforma para que la droga proveniente de Colombia, Bolivia y Perú se movilice hacia otros mercados.

La droga que se transporta desde Venezuela proviene en su mayoría de Colombia
La droga que se transporta desde Venezuela proviene en su mayoría de Colombia, según el embajador Claudio Sandoval. Créditos: José Daniel Ramos

Desde tierras criollas, específicamente los estados Apure y Zulia, avionetas “desechables”, que cuestan entre 300.000 y 900.000 dólares, transportan entre 500 y 600 kilos de droga. Lo que equivale aproximadamente a 14.000.000 de dólares. Los vuelos, acota Sandoval, se hacen entre las 5:30 pm y las 7:00 pm, cuando surcan los cielos hasta llegar al departamento conocido como Gracias a Dios, una zona bicéfala entre Honduras y Nicaragua. 

Ruta de “narcoavionetas” del «Cartel de los Soles» hacia Honduras. Créditos: José Daniel Ramos

“El negocio es tan rentable que pueden permitirse hacer esto. En el departamento de Gracias a Dios, también conocida como La Mosquitia, hay un cementerio de narcoavionetas viejas. Colocan la cocaína en Guatemala, Belice y Honduras. Los cargamentos luego son transportados vía terrestre a México, y de allí encuentran salida en Estados Unidos, en ciudades como Nueva York o Chicago. El “Cartel de los Soles” ofrece un servicio tipo courier. Imagínate que son como FedEx o DHL pero a nivel del narcotráfico», detalla Sandoval.

Estadísticas de las Naciones Unidas indican que en el continente americano se incauta la mayoría de la cocaína del mundo. “Desafortunadamente, no puedo revelar mayor detalle sobre el flujo aéreo entre Venezuela y Honduras, porque es información clasificada. Lo que sí puedo decir es que desde el año 2007 a 2019, hubo un tráfico bastante abultado”, explica Sandoval. A partir del año 2007, de hecho, disminuyó drásticamente la cantidad de cocaína incautada en Venezuela, de acuerdo con data recogida por la ONU.

gráfico sobre el descenso en la incautación de cocaína por parte del Estado venezolano
Desde el año 2007 hubo un descenso en la incautación de cocaína por parte del Estado venezolano. Gráfico: Data United Nations Office on Drugs and Crime (Unodoc).

Reportes del organismo multilateral indicaron que Venezuela, durante la primera década del nuevo milenio, se convirtió en el principal proveedor suramericano de drogas de Europa por la vía marítima, entre los años 2006 y 2008. Esto confirmaba los augurios: Venezuela se había convertido en un país de tránsito para cargamentos de cocaína.

Venezuela se convirtió en el país del que más se confiscaban cargamentos de droga hacia Europa
Venezuela se convirtió en el país del que más se confiscaban cargamentos de droga hacia Europa entre los años 2006 y 2008. Créditos: Unodoc

En el caso del tráfico de Venezuela a Honduras, el embajador Claudio Sandoval señala que se incrementó a partir del gobierno del expresidente Manuel Zelaya.

En el décimo aniversario del golpe de Estado de Zelaya, el expresidente repetía una arenga conocida para los latinoamericanos. Un mantra que ha pasado de generación en generación, que permea a la socialdemocracia más o menos radical y a la izquierda regionalista: “El golpe de Honduras se dio por intereses de las petroleras de Estados Unidos”. Destituido solo dos años después de haber asumido la presidencia hondureña por el ejército, recibió ipso facto la solidaridad de Hugo Chávez.

La afinidad de Zelaya con la izquierda y la socialdemocracia latinoamericana no era precisamente un secreto. Pero según el embajador Claudio Sandoval, la simpatía pudo haber trascendido lo discursivo para llegar a otros derroteros. “Durante ese período Zelaya estaba muy comprometido con la revolución bolivariana. Y el “Cartel de los Soles”  estaba constituido e institucionalizado como proveedor del servicio de transporte, específicamente desde el estado Apure a Honduras. Algunos dicen que la alianza entre Zelaya y el régimen revolucionario venezolano formaba una alianza estratégica y política que incluía el tráfico de estupefacientes”.

De ahí a que Sandoval no dude en calificar al régimen venezolano como “una corporación criminal transnacional”, que se dedica, a su juicio, a una “guerra no convencional”, de carácter asimétrico.

“Ya no son soldados y fusiles los que hacen la guerra, sino los medios de comunicación y acciones desestabilizadoras en las calles. En el año 2019, cuando ocurrieron las manifestaciones en contra del presidente Juan Orlando Hernández, se demostró un vínculo entre el partido Libertad y Refundación (Libre), que preside Zelaya, y las protestas. Esas acciones callejeras fueron azuzadas por el Foro de Sao Paulo y el régimen venezolano, quienes son aliados activos del partido Libre. La pistola humeando como prueba de relaciones entre el Cartel de Los Soles y el partido de Zelaya, no la tengo”, explica Sandoval.

Caos y violencia

Para el abogado y diplomático, el régimen de Venezuela representa, pues, una amenaza para la paz y estabilidad de Honduras. “El régimen solo exporta caos, violencia”, dice. Su objetivo entonces será mitigar esa influencia, a todas luces negativa.

—Lo que he notado es que el régimen enfoca gran parte de su tiempo en publicitar su labor en contra del narcotráfico…

— Intentan lavarse la cara, decirle al mundo que ellos luchan contra ese flagelo. De esa manera, mal podrían ser calificados de narcotraficantes. Pero eso que mencionas también tiene una faceta operativa. Ellos tienen sus propios subgrupos, hacen limpieza, purgas internas, para tener precisamente el control progresivo y someter a la competencia interna. Es una guerra entre bandas. Y el mensaje también es internacional, hacia otros carteles: ‘avión que pase sin nuestra autorización será destruido’. Es un tipo de extorsión que hacen a todos los exportadores de drogas que quieran pasar.

— ¿Y hay evidencia del vínculo entre el Cartel de los Soles y otros grupos irregulares que operan en territorio venezolano, como las FARC o el Ejército de Liberación Nacional (ELN)?

No puedo hacer aseveraciones sobre ese tema porque no tengo esa evidencia. Lo que sí sabemos es del vínculo político entre FARC, ELN y el régimen venezolano, que en definitiva es el conglomerado que manda al Cartel de los Soles. Esa es una alianza política. Y sabemos que esos grupos han sido grupos que desde la década de 1990 se han financiado con el narcotráfico. No me extrañaría que esa alianza política trascienda directamente al tráfico de drogas.

—¿Qué viene ahora de parte de su gestión?

— Esto es un granito de arena más en los esfuerzos para llevar a la justicia a los narcotraficantes. Hemos hecho una visibilización de un fenómeno que ha ocurrido en los últimos 12 años y al que se le debe poner freno. Por parte de la fiscalía general de EE UU, en las acusaciones, podemos ver hechos concretos que superan cualquier serie de ficción. Existen demasiadas evidencias del carácter narco-delincuencial de Nicolás Maduro. Y seguiremos contribuyendo a que llegue la justicia.

En el año 2015 se conoció que las autoridades estadounidenses iniciaron la investigación de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y uno de los más de 7.000 casos de contagiados por covid-19 en Venezuela, por casos de narcotráfico. Cinco años después, hasta el líder del régimen, Nicolás Maduro, ha sido acusado de estar involucrado en ilícitos con narcóticos, y tiene orden de captura por parte de la justicia norteamericana, con una recompensa de 15.000.000 de dólares.

El Cartel de los Soles ha sido definido por la organización internacional Insight Crime como una “red dispar de traficantes, que incluye actores estatales y no estatales, pero que operan en su totalidad con la venia y la protección de importantes figuras del gobierno venezolano. Sin esa fachada política clave, y el pago a las personas correctas, se detienen las operaciones de contrabando”.

Sandoval parece pensar que cualquiera que escuche su testimonio tendrá dificultades para creerle. “Lo entiendo, porque esto parece una película, pero la verdad es que la realidad superó cualquier ficción, cualquier serie de esas de ‘narcos’, que están tan de moda ahora”, dice al finalizar la conversación telefónica.

Deja caer una frase que no por desagradable es menos verdadera: “Todo esto lo hacemos para persuadirlos, pero probablemente cambien de ruta”. Así es la guerra contra el narcotráfico, un flagelo cuyo fin no se ve en el horizonte. Mueve al embajador venezolano en Honduras solo sus ansias de liberar a Venezuela, pero duerme con un ojo abierto, por si acaso.

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