• Reinvención y cambio son ahora las constantes de la vida de Érika de La Vega. Desde hace poco más de un año produce y conduce el podcast “En defensa propia” y en octubre participará en el TEDxCaracas. De su proceso, su búsqueda, su felicidad y la cuarentena habla en exclusiva con El Diario

En estos tiempos de cuarentena, la palabra reinvención ha sonado más que nunca. Es como si fuera casi obligatorio salir de estos meses completamente renovados, con nuevas habilidades, hobbies y oficios. La reinvención es una serie de pequeños cambios que se toman desde la conciencia, es hacer una pausa, respirar, ver hacia adentro. Es un proceso, no un fin en sí mismo.

El punto de partida puede venir a través de un suceso o del autoconocimiento: esto último es la reinvención para Érika de La Vega. En su hablar se nota, está más calmada pero, sobre todo, está más feliz. En su podcast “En defensa propia”, De La Vega ha conversado con más de 70 mujeres sobre sus profesiones, preocupaciones y procesos de autoconocimiento y decisiones. Le faltan más, dice mientras cuenta qué ha aprendido durante el confinamiento y habla sobre su participación en el TEDxCaracas, en octubre.

Foto: erikadelavega.com

En tu podcast hablas de la reinvención, ¿cuál fue el hecho que te hizo reinventarte?

—Mi reinvención no fue por un hecho en específico, fue por una sensación. Por una gran incomodidad que tenía en la vida que estaba llevando o cómo estaba yo viendo la vida y que necesitaba cambiar. No sabía por dónde, pero sentía que no podía seguir viviendo así, se me hizo insoportable estar conmigo misma. Eso fue lo que me hizo emprender este camino y dejar de hacerle la contra, porque para mí la reinvención tenía una connotación negativa, porque si uno se reinventaba eso quería decir que te fue mal. Cambié esa creencia y estoy segura de que no es como lo veía antes.

No sé decirte un momento específico, fue poco a poco que me fui dando cuenta como que “esto no puedo seguir así y esto lo voy a cambiar”. Y el cambio tampoco vino de la noche a la mañana. No sé si decirte que es un camino largo o corto, pero es eso: un camino.

En esta búsqueda ¿qué has descubierto de los demás y de ti misma?

—Creo que la reinvención viene gracias a pequeños cambios que vas haciendo en tu vida. Yo no lo veo como un gran cambio de vida o de identidad, que es lo que quisiera llegar a tener. Pero sí he podido aplicar diferentes cambios, que los repito, los practico a diario. Hay unos días que me salen bien y otros no tanto. Y siempre estoy buscando la manera de seguir creciendo hacia adentro.

Creo que crecí mucho hacia afuera durante todos mis años de carrera, cosa que agradezco porque no hay nada que ame más en mi vida que a mi hijo y mis años en la televisión y en la radio. Pero así como atesoro lo que fui, también de eso hay cosas que he querido cambiar porque no se acercan a la persona que quiero ser en el futuro. La Érika del presente practica diferentes hábitos, más el responder que reaccionar. Y estoy muy consciente de mí, de mis sensaciones, de mis sentimientos, de cómo hago sentir a los demás. Y eso es algo que me llama mucho la atención y de lo que estoy pendiente durante el día. Como te digo, hay días buenos y hay días malos.

Hablas de pequeños cambios, ¿cuáles son esos que has incorporado a tu vida?

—Estar más consciente de la respiración, agradecer diariamente las cosas que tengo, hacer una lista de lo que voy logrando en el día para tener sensación de progreso. Estudié mis fortalezas y tengo un mapa de ellas para los días en los que cojeo anímicamente, verlo y saber con qué cuento. He hecho talleres que me hacen estar muy consciente de mis sensaciones, de cómo transformarlas, de cómo transformar una frustración en algo que sea un poco más neutral y poderla ver desde una perspectiva menos emocional. ¡Son un montón de cosas! Las he ido metiendo poco a poco porque una cosa es reinventarse y otra es reventarse. Y si empiezas a aplicar todo de una sola vez, entonces lo que generas es un rechazo y te hace mandar todo para el carrizo.

Creo que el secreto es implementarlas a tu ritmo, no autoviolentarse. Trato de hacer ejercicios todos los días porque ya yo sé que eso me pone de buen humor y me ayuda a no ser tan reaccionaria, a no mandar ese correo cuando no lo tenía que mandar. Yo siento que estoy muy bien en teoría pero en la práctica es mejor que no hagan ese examen todavía.

Mantener el balance en el confinamiento

¿Y qué te ha dado la cuarentena?

—La cuarentena me ha dado resiliencia, una palabra que se usa mucho y de la que yo no sabía el significado hasta ahora. Me ha tenido que calmar, ser paciente, aceptar que la vida no es como uno quiere, sino como viene. Y que dentro de lo que tengo, de lo que me rodea, utilizar lo que está a mi favor para seguir hacia adelante. Quizás no con la misma fuerza con la que venía, no con la misma velocidad. Pero ahí está una vez más la reinvención, la adaptación, pequeños cambios para seguir llevando la vida de una manera más agradable.

La reinvención es poder tener la vida con la que tú eres feliz y yo quiero ser esa persona que pueda aceptar cambios, que sabe y está segura de que las metas van a ser cumplidas pero quizás no a la velocidad que quería. La cuarentena me ha permitido practicar más la aceptación y la calma. La vida va cambiando y la cuarentena también me dio la razón de que con tus herramientas internas puedes llevar mejor la vida.

Ahora que estás trabajando desde tu casa, ¿cómo lo has balanceado con la vida personal?

—Si antes más o menos no tenía un balance, ahora peor. No sé cómo separar el trabajo con las cosas de la casa. He estado pendiente de Matías, él está en sus cosas, en su colegio en línea, nos hemos tenido que adaptar. Pero donde me pongo a veces estricta es en disfrutar un momento de hacer nada. Me he dado cuenta de que me puedo sentar en la computadora a las 9:30 am y son las 9:30 pm y no me paro. ¡Y lo peor es que tengo la sensación de que avancé poco! entonces, no hay balance. No tengo ningún consejo, nada. Simplemente defender el espacio para desconectar la mente, sino, lo que me ha pasado es que me vacío y después no puedo dar, escribir, hacer todo lo que hago. Esos momentos de ocio que defiendo me van llenando, me recargan para seguir.

Cambio de formato

Vienes de hacer radio y televisión por mucho tiempo, ¿cuáles han sido los retos de hacer En defensa propia?

—El reto más grande es que todo lo haces tú y tienes que invertir más tiempo en el proceso porque antes uno tenía un equipo: alguien que te ponía un micrófono, alguien que te maquillaba, otros que producían, que bajaban la información, que te ayudaban a escribir, editaban, ponían al aire ¡y vendían! Yo tengo gente que me ayuda pero no cuento con el presupuesto de la televisión entonces sí tienes que hacer muchas alianzas, buscar la manera de hacer el mejor negocio para la persona que va a trabajar contigo. Tienes que ser negociante, vendedor. Escribir tu guion, estar maquillada y secarte el pelo. Para mí es mi mayor reto, porque de todos esos conejos uno más o menos se quema. No todos salen bien y el que más sacrifico es el maquillaje.

¿Qué es lo que encuentras más divertido de hacerlo?

—Lo más divertido es la libertad que tengo para crear, para hablar del tema del que de verdad quiero hablar, el que de verdad me interese. Ojo, no estoy diciendo que a mí me censuraban o que no me dejaban hablar de algún tema en la televisión y en la radio venezolana, porque estuve muy lejos de eso.

Lo que quiero decir es que mi contenido está mucho más alineado con lo que yo siento, con lo que yo creo. La persona que yo entrevisto, que traigo a mi plataforma, es alguien que a mí me da curiosidad, más que antes porque mi papel era otro. Obviamente en la radio entrevistábamos a quienes queríamos pero ahora es algo más puntual, voy por la persona, la busco, le hablo. Eso me da mucha satisfacción. Y el contacto con la gente, también es muy divertido. Me llena el feedback que tienen con cada uno de los episodios del podcast. Me ayudan a hacer mejor mi contenido.

Érika de La Vega en TEDxCaracas

En octubre estarás en el TEDxCaracas, ¿qué te convenció para participar?

—Lo que me convenció fueron tres cosas: la T, la E y la D (risas). La verdad es que me convenció poder conectarme con mi ciudad, porque lo cierto es que por más años que lleve afuera yo soy de Caracas. Y creo que hay cosas que comenzándolas desde el lugar desde donde uno viene, crecen mejor. También me lo permitió este mundo digital porque la última vez que fui a Venezuela me anularon el pasaporte, me vi en manos de esta gente que se cree dueña del país y yo no me quiero poner en la misma situación, me sentí muy vulnerable y no he podido volver. Entonces, el cierre de las fronteras nos puso más cerca.

¿Qué podremos ver allí?

—Van a ver un poco de mi proceso de reinvención, cómo lo veo, cómo lo siento, qué he aprendido. Ya en el podcast he hablado con más de 70 mujeres y expongo un poco eso: lo que he aprendido después de hablar con ellas que me han dejado tanto. Es una versión corta de lo que yo ya he venido hablando en otras charlas: lo que a mí me hubiera gustado que me dijeran en este proceso de reinvención, lo que a mí me hubiera gustado saber para no sentirme tan sola en algún momento de mi vida y saber qué hacer, pensando en lo que experimenté y en la gente que puede estar pasando por este trance.

Cuando miras hacia atrás, ¿crees que has sido exitosa?

—Viendo las cosas en perspectiva creo que el éxito va cambiando de forma. Antes, para mí, el éxito venía en forma de programa de televisión, de rating, de clientes en la radio. Claro, comencé a frustrarme porque a medida que no tenía eso, disminuía todo lo que hacía nuevo. Luego me di cuenta de que el éxito se fue traduciendo en una sala llena en un espectáculo de stand up, en llegar temprano al entrenamiento de fútbol de Matías, en hacer algo que me diera paz.

Lo que quería a los 25 no tenía nada que ver con lo que quería a los 35 ¡y menos a los 45! entonces, para mí, hoy en día el éxito es tener la vida que me haga feliz. Y si me preguntas si fui exitosa te diría que sí porque me divertí en todas mis facetas y no me tomé el éxito seriamente. Quiero rescatar esa diversión en mi vida y en eso estoy.

En este momento de tu vida, ¿te sientes satisfecha? ¿Estás en paz?

—Aún no estoy satisfecha, tengo nuevos propósitos, estoy en el camino de desarrollarlos, no sé cuándo lo logre. Voy a estar satisfecha cuando se hagan realidad. Estoy buscando estar en paz. Nosotras las mujeres hemos conseguido ser eficientes, exitosas, profesionales, independientes. Una que otra ha logrado ser libre, pero no hemos logrado estar en paz. Y nos hace falta, estamos en esa búsqueda. No estoy cerca de estar en paz pero sí hago cosas en el día que me hacen sentir un poco de esa paz. 

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