• El dueño de 12 marcas universales hizo una evaluación de su trayectoria y dio algunos detalles sobre el ACV que sufrió en 2006. También mostró su preocupación por la crisis que golpea a su país de origen. Foto principal: Gabriela Contreras

La apnea tiene un significado sencillo para Carlos Coste: bucear a pulmón, así de simple. El venezolano define esta disciplina como el método natural y primitivo para el ser humano de sumergirse o bucear; primitivo porque el hombre hace freediving (buceo libre) desde hace más de 10.000 años, para buscar alimentos y utensilios en el fondo del mar.

Existen muchos mitos sobre el freediving, comenta el caraqueño. Mucha gente piensa que es un deporte extremo, en el que se corre el riesgo de perder la vida, o que es una actividad destinada para atletas superdotados. Coste argumenta que el ser humano, en su fisiología, está capacitado para hacer apnea, es decir, sin equipos de submarinismo.

“Tú te metes al agua a puro pulmón, sin equipos ni nada, y ya estás haciendo apnea o buceo libre. La apnea no significa que vas a hacer un récord cada vez que te sumerges; es un deporte bellísimo, seguro y para todo público, siempre y cuando se cumplan las medidas básicas”, expresa el célebre freediver en exclusiva para El Diario.

Mientras invierte gran parte de su tiempo en impartir clases, promocionar y expandir su escuela, la Deepsea Freediving; en la isla de Bonaire, Carlos Coste hace una evaluación de su trayectoria. Explica que su entrenamiento ha evolucionado, es integral y depende de la época del año. Incluye capacitación física, actividad en el gimnasio y yoga, para trabajar la elasticidad y capacidad respiratoria.

“Además, estoy practicando el trail running (carrera de senderos). Este año tenía pensado hacer mi primer ultramaratón en Utah, Estados Unidos, pero la carrera se canceló debido a la pandemia y terminé haciendo los 50 kilómetros del ultramaratón acá en Bonaire”, cuenta.

Una docena de récords

Foto: AFP/Getty Images

Carlos Coste posee 12 récords mundiales, cuatro de ellos avalados por la Guinness World Records. Es el primer humano en romper la barrera de los 100 metros de profundidad en inmersión libre (-101 mts, Venezuela 2003) y peso constante (-102, Chipre 2004). Asimismo, es el primer campeón mundial individual de profundidad de la Asociación Internacional para el Desarrollo de la Apnea (AIDA).

Cuando eres reconocido por Guinness no siempre tu récord aparece en el libro. No es que ellos te paguen por hacer un récord. Es más, si tú quieres que Guinness te evalúe in situ debes pagar un dineral, y al final te dan un certificado. Eso sí, con ese certificado alcanzas algo importante en tu carrera deportiva y tienes la posibilidad de atraer más sponsors (patrocinantes)”, aclara.
Marca superada. Su récord AIDA en peso variable fue superado en 2009 por el austriaco Herbert Nitsch, en las Bahamas.

En 2005 se coronó con el campeonato mundial que se celebró en Niza, Francia, con otra marca universal en peso constante: -105 metros. Un año más tarde rompió el récord mundial de AIDA de peso variable libre, con una inmersión de 140 metros en el Mar Rojo, Egipto.

Su último récord Guinnes fue en 2016, cuando superó la mayor distancia buceada con aletas en aguas abiertas (177 metros). A pesar de sus 44 años de edad, al venezolano le gustaría imponer una nueva marca mundial. Piensa que está en condiciones para volver a aparecer en el Libro Guinness.

“Estoy en la capacidad de romper otro récord, no sé si en competencias oficiales. En estos últimos años he estado muy enfocado en el desarrollo de la escuela, en entrenar a mis alumnos y en disfrutar del trail running; pero si se dan nuevas oportunidades quisiera otro récord Guinness. Me gustaría hacer una nueva distancia en las cuevas de México”, adelanta con optimismo.

Piensa que su marca de -69 metros en peso constante sin aletas —récord suramericano— la puede mejorar. Es un registro interesante, detalla, porque se requiere de mucha coordinación y trabajo físico. Además, sostiene que la profundidad no es tan riesgosa.

“Esa es una de las metas que tengo, quizás, para el año que viene. Respecto a los récords mundiales, no quiero cerrar esa puerta. No quiero decir que me retiro ni mucho menos. Si se da la oportunidad, estoy motivado, tengo tiempo y energía, me gustaría volver a la arena competitiva”, reitera.

Carlos Coste

Todos sus logros

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• 2002: -93 mts en inmersión libre (RM AIDA) y -90 mts en peso constante (RM AIDA)

• 2003: -101 mts en inmersión libre (AIDA y Guinness) y -61 mts en peso constante sin aletas (RM)

• 2004: -135 mts en peso variable (AIDA) y -102 metros en peso constante (AIDA y Guinness)

• 2005: -105 mts en peso constante (AIDA) y primer lugar en Mundial Individual AIDA

• 2006: -107 mts en inmersión libre (RM) y -140 mts en peso variable (Guinness)

• 2007: 187 mts en aletas dinámicas (Sudamericano AIDA)

• 2008: -109 mts en inmersión libre (RM)

• 2009: -110 mts en peso constante (Panamericano AIDA) y 215 mts en aletas dinámicas (Panamericano AIDA)

• 2011: Plata en el Mundial AIDA 2011 y -116m en peso constante (Panamericano)

• 2012: Participación en el programa Superhumanos Latinoamerica, de History Channel

• 2014: -64 mts en peso constante sin aletas (Sudamericano AIDA)

• 2016: Mayor distancia buceada con aletas en aguas abiertas (Guinness)

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Inicios en la apnea

Su personalidad y crianza fue lo que más le motivó a practicar este deporte, relata, pues desde joven fue muy explorador; se consideraba rebelde, ambicioso e independiente en sus búsquedas. Uno de sus primeros hobbies fue la astronomía, luego se interesó en los deportes o actividades no tradicionales. 

“En mi juventud yo me la pasaba subiendo El Ávila; casi todos los fines de semana iba al Pico Naiguatá. También estuve en una onda del hiking (excursionismo) y el bodyboard. Siempre estuve en contacto con la naturaleza y el mar”, recuerda.

Cuando estudiaba Ingeniería Mecánica en la Universidad Central de Venezuela (UCV) practicó varias disciplinas, como la natación, el rugby, la escalada y el judo. No obstante, cuando descubrió el freediving se percató de sus habilidades naturales para el buceo libre y decidió sumergirse en esta actividad. Lo compara con un enamoramiento gradual.

En 1996 fue cuando empezó su formación en la apnea. Dos años más tarde conquistó su primer récord nacional. En el año 2000, él y un grupo de amigos formaron la primera delegación nacional de apnea para participar en un certamen internacional: el campeonato mundial de Niza, donde Venezuela, como representación novata, obtuvo el tercer lugar.

Carlos Coste
Foto: Dan Burton

El freediving no estaba del todo establecido en el país en aquella época, comenta Coste. La gente y los medios de comunicación no sabían en qué consistía esta disciplina. Existía la Federación Venezolana de Actividades Subacuáticas (FVAS), pero la apnea prácticamente no tenía apoyo, opina.

Tuvimos que hacer rifas y pedir dinero prestado para poder competir. Era muy difícil explicar y vender nuestro proyecto para ir a un torneo internacional. Después de 2002, cuando rompí mi primer récord mundial, fue cuando se consiguió más apoyo”, expresa.

Su mayor reto, señala, fue instruir a la prensa sobre la apnea; enseñar de qué se trataba el deporte; elaborar notas de prensa lo más educativas posibles para que el periodista y el público empezaran a entender, “porque nadie estaba acostumbrado a que te metieras a puro pulmón en las profundidades del mar”.

“Tardó años para tener el reconocimiento necesario y salir en la primera plana de los medios de comunicación. Entonces, son cosas que la gente quizás no ve: el trabajo backstage. Gran parte de eso se lo debo a Gaby (Gabriela Contreras), que hizo esa labor de agente o manager deportivo”, revela.

Derrame cerebral en Egipto

Carlos Coste
Foto: Facebook

En 2006, mientras se preparaba en Sharm El Sheikh, Egipto, para intentar superar el récord mundial en la modalidad No Limits —la más extrema y peligrosa— Carlos sufrió una narcosis que le produjo mareos, vómitos, descontrol en los movimientos, pérdida de sensibilidad y fuerza en la pierna y el brazo izquierdo; hasta la imposibilidad de sentarse por sus propios medios.

Se trataba de un accidente cerebrovascular (ACV). El pánico porque su carrera llegase a su fin estremeció las emociones del apneísta caraqueño. Por fortuna, jamás perdió la conciencia de lo que estaba pasando. Su fortaleza en cuerpo, espíritu y mente le ayudaron a recuperarse en su totalidad y regresar a su hogar: el mar.

“Sentí miedo, dudas, pero traté de mantenerme concentrado en la meta: mi recuperación, y no pensar en la incertidumbre o las posibles consecuencias negativas. En casi todo el tiempo estuve enfocado en el entrenamiento y en mantener una actitud positiva para recuperarme”, afirma con franqueza.

Relata que fue una situación estresante, complicada y de mucha angustia. Su rehabilitación consistió en un proceso integral, comenzó en Alemania e incluyó medicina hiperbárica. La fisioterapia la continúo cuando llegó a Venezuela, donde trabajó el entrenamiento funcional para sobreponerse a los problemas de motricidad.

“Conté con el apoyo de mis amigos; de Gaby, que me acompañó en todo momento, y de toda Venezuela. Eso lo agradezco. Gran parte de mi recuperación pasó por la actitud que tuve. Yo asumí esa dificultad como un reto deportivo. Todas esas habilidades que yo usaba para superar las marcas las usé para recuperarme”, detalla.

La rehabilitación se dio de manera intensiva durante dos años, entre 2007 y 2008, pero reconoce que le quedaron algunas secuelas en la coordinación, equilibrio y balance. “Eso lo fui mejorando haciendo deporte: mountain biking (bicicleta de montaña) stand-up paddle (surf de remo) y trail running. Todo eso me ayudó a recuperar mis habilidades motoras”, agrega.

Preocupado por Venezuela

Carlos Coste
Foto: deepseabonaire.com

A pesar de que tiene seis años viviendo en Bonaire, Carlos Coste ha estado pendiente de Venezuela. No ha podido ni ha querido desconectarse de lo que está pasando, manifiesta, en vista de que se mantiene activo en las redes sociales.

“A veces, uno recibe golpes duros con todas las noticias que llegan de allá. Siento que estar tan pendiente de la situación del país me afecta mentalmente, me deprime y me enferma. En los últimos meses he tratado de no dedicarle mucho a eso. Quiero seguir apoyando, pero no puedo estar tan inmerso en ese tema. La solución no está en mis manos”, dice con preocupación.

Mejores actuaciones

• Estático: 7 minutos y 31 segundos

• Dinámico: 220 mts

• Dinámico en cueva: 150 mts

• Dinámico sin aletas: 85 mts

• Peso constante: -116 mts

• Constante sin aletas: -69 mts

• Inmersión libre: -109 mts

• Peso variable: -140 mts

• No Limits: -182mts

Una de las razones por las que decidió migrar, narra, fue el desastre que provocaron las autoridades en el ámbito deportivo. Confiesa que jamás estuvo de acuerdo con que, si quería salir a competir, organizar cualquier evento o conseguir apoyo, todos sus proyectos tenían que pasar por las manos del régimen.

Desde 2013 yo alcé mi voz, dije que el chavismo es un régimen delincuente que llevó a mi país al fondo del abismo. Ahora nos damos cuenta de que lo que dije en aquella oportunidad era totalmente cierto, y quizás me quedé corto. No puedo ser cómplice de un régimen delincuente que está desangrando a mi país”, declara.

La última vez que el “Rey Apnea” estuvo en Venezuela fue en 2019, debido a que su madre falleció. Asegura que a los días retornó a Bonaire porque sintió que corría peligro en su país. En ese entonces, aprovechó de participar en la marcha del 23 de enero, en la que Juan Guaidó se juramentó como presidente interino de la nación.

“Extraño muchísimas cosas de Venezuela; pero, quizás, son cosas que ya no existen. La gente, el ambiente y esa idiosincrasia que teníamos; la onda en Caracas y los eventos culturales. Extraño Margarita, Los Andes, mi zona de pesca en el oeste del estado Vargas y el Farallón Centinela”, añade con nostalgia.

El hombre de los 12 récords mundiales es partidario de que el país necesita una reconstrucción. En este sentido, está dispuesto a difundir sus conocimientos para contribuir en el aspecto educativo. “Venezuela no será igual que antes, pero pienso que se puede hacer algo mejor. Eso sí, primero hay que sacar a ese régimen delincuente”, concluye.

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