• Ángelo Rangel comenzó un proyecto que asegura que contribuirá para mantener a salvo a los médicos que no cuentan con los equipos de bioseguridad necesarios para hacer frente a la pandemia del covid-19

En El Cementerio, una comunidad al oeste de Caracas, nació una iniciativa por parte Ángelo Rangel, un joven de 28 años de edad, que se niega a quedarse de brazos cruzados mientras el personal médico muere a diario ante la pandemia del coronavirus.

En su afán por hacer algo para controlar las cifras de deceso de los trabajadores de la salud por covid-19, que hasta la fecha superan los más de 155 muertes, Rangel comprendió que no solo basta con tener una protección personal si los que están en primera fila, combatiendo la enfermedad, no tienen los implementos necesarios para cuidarse.

Por ello, decidió elaborar caretas protectoras para regalar al personal de salud, una iniciativa que lleva a cabo junto con un grupo de cuatro amigos con los que suele hacer labores sociales dentro y fuera de su comunidad. Sus ganas de querer ayudar a quienes lo necesitan siempre será posible, pues su disposición no se trata de qué tanto tenga o de si los van a tomar en cuenta. Trata de ser protagonista y no espectador frente a una realidad que afecta a todo un país. 

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Ante esta grave situación que vive el sector salud de nuestro país y al ver que no hay ayuda por parte de ningún bando, surgió esta pregunta: ‘¿Qué hacer, lamentarme porque mueren muchos, o hacer algo para salvarlos?’ Es por eso que decidí dar un paso adelante entendiendo que somos solo una gota en un mar, pero el simple hecho de ayudar a un médico, esa es una persona salvada que puede salvar vidas)”, dijo Rangel en exclusiva para El Diario.

Detalló que tratan de tener la mejor materia prima para la fabricación de las caretas. Aunque al principio quizás los materiales no eran los más idóneos, poco a poco han podido avanzar en la compra de unos con mejor calidad. 

Elaboración a detalle

El material usado es acetato de 450 micras de grosor para las láminas de pvc, un material similar al plástico y unas ligas que permiten ajuste y comodidad. La fabricación de cada una de estas puede llevar alrededor de 15 minutos.

Rangel especificó que cuentan con un espacio en casa de uno de los integrantes del equipo para la elaboración de las mismas. “No tenemos una fábrica, pero tratamos de crear el mejor ambiente, con todos los protocolos de limpieza y herramientas posibles. Por suerte nos regalaron unas mesas y unas sillas que nos han sido muy útiles para poder continuar”, agregó. 

Asimismo, aseguró que sin la ayuda de un vecino que les prestó una remachadora no hubiese sido posible continuar, pues el precio de este aparato es de 170 dólares, presupuesto que se les escapa de las manos al equipo.

Ángelo Rangel, el venezolano que busca salvar las vidas del personal de salud
Foto: angelorangel_1

La adquisición de recursos económicos para la compra de materiales ha sido gracias a las solicitudes por redes sociales que Ángelo y sus compañeros suelen hacer mediante sus cuentas personales. Hasta los momentos no existe ONG, organización, empresa privada o estatal, que los financie para la creación de las caretas.

“Los fondos que, gracias a Dios hemos logrado adquirir, han sido con la ayuda que he solicitado desde mi Twitter. Solamente pedimos para comprar material y nuestra colaboración con esas personas que aportan son nuestras manos y nuestro tiempo”, explicó.

Un proyecto en expansión 

Este es un proyecto que no tiene límites. Mientras dispongan de tiempo, disposición, espíritu de ayudar y los recursos necesarios, Ángelo tiene la certeza de que será suficiente para hacerlo realidad, a pesar de que, por ahora, solo llegan al personal que se encuentra en la capital, su deseo por llevar un pequeño aporte para al interior del país pronto podrá materializarse. 

“Es un trabajo de hormiguita, esto motiva a las personas y les hace entender que el aporte de cada uno vale. Nunca es poco, siempre será mucho porque el costo no va en la cantidad que se da, el costo va en la voluntad que tiene cada quien de decir ‘tengo que ayudar a esta persona que hoy necesita más que yo’” comentó Rangel. 

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Foto: angelorangel_1

Entregar las caretas es una satisfacción enorme que le hace entender al equipo que todo lo que realizan vale la pena. Confiesan que la alegría y el agradecimiento con el que los médicos las reciben es admirable y no hay mejor retribución que la salud del personal médico.

En cada centro de salud al que asisten llevan al personal médico un mensaje que aseguran es el de toda Venezuela “No hay nada que agradecer cuando son ustedes quienes luchan con todas las carencias que tienen por mantener a un país con vida”. 

Las ganas de querer ayudar y dar un aporte por muy pequeño que sea a su gente, es lo que hace que Ángelo Rangel no abandone su país.

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