• Venezuela presenta un alto porcentaje de médicos fallecidos por coronavirus, respecto a los contagios totales en el país. Una situación que deja en evidencia la grave crisis que enfrenta el sector sanitario a casi seis meses desde que se anunció el primer contagiado en el país

El médico anestesiólogo Aquiles Iturbe comenzó a presentar síntomas de covid-19 a mediados de agosto. Nunca pensó en abandonar a sus pacientes en esta pandemia, mucho menos dejar de trabajar en la Clínica La Floresta, en Caracas. Se aisló en su casa, pero pronto supo que tenía que ser hospitalizado. Ingresó a los servicios de terapia intensiva donde le notificaron a la familia que necesitaba un ventilador para poder respirar porque, en la clínica, solo disponen de un solo equipo. Antes de que a Iturbe lo ingresaran a la UCI, habló con su familia. Les dijo que los amaba.

Sus hijos desde el exterior organizaron un GoFoundMe para reunir el dinero necesario para comprar la máquina de ventilación. Recaudaron los fondos, lo compraron y el respirador ya estaba en camino a Caracas desde Estados Unidos, pero su papá se complicó. Falleció este martes 25 de agosto. Su hijo, Aquiles La Grave, comunicó lo siguiente horas después: “Murió como vivió, luchando por la vida y por Venezuela”. 

Su muerte aumentó el luto que embarga al gremio de la salud venezolano durante la pandemia. Se cuentan 100 fallecidos del personal sanitario de Venezuela por las complicaciones derivadas del coronavirus. Muchas de las muertes no son tomadas en cuenta en los boletines oficiales, tampoco existe un homenaje por su labor. A casi seis meses desde que se detectó el primer caso, la cifra de muertes de médicos sigue en aumento. Esto porque, de acuerdo con la organización no gubernamental (ONG) Médicos Unidos de Venezuela (MUV), cada vez hay más personal de primera línea que se contagia por la falta de equipos de protección.  

Al inicio de la pandemia se informó de médicos venezolanos que habían perdido la batalla contra el covid-19 en el exterior, como huella del enorme éxodo que ha sufrido la nación. Pero dentro del país los especialistas que se quedaron también han resultado afectados.

Las cifras

La encuesta nacional Impacto covid-19, levantada por la Comisión de Expertos de la Salud, reportó el 22 de marzo que 6.2% del personal de salud había dado positivo por coronavirus. Para ese entonces, en las redes sociales se señaló a una trabajadora en Apure, a un médico integral en Cojedes y a un enfermero en Guarenas, estado Miranda. 

El 26 de marzo los gremios de la salud del estado Zulia enviaron una misiva al doctor Arístides Torrealba, de la Defensoría del Pueblo, precisamente para visibilizar esa situación. Querían alertar, en vista de la experiencia de otros países con personas del sector salud que se contagiaron y otras que murieron, que se deben definir prioridades en el marco de las posibilidades de atención.

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El 25 de mayo Nicolás Maduro hizo referencia en sus alocuciones nacionales a los trabajadores de salud enfermos de coronavirus. Decía no entender cómo se pudieron haberse contagiado. Para entonces, 35 estaban enfermos, algunos de ellos integrantes de la Misión Médica Cubana.

Esa misma fecha el diputado a la Asamblea Nacional José Manuel Olivares, médico oncólogo, aseguró que tenía un registro de 44 casos de personal de salud que Nicolás Maduro no había reportado.

El estado Zulia sumaba 243 casos de covid-19 y registró el principal foco de transmisión comunitaria en el país. El 16 de junio se confirmó que Samuel Vilora, quien trabajaba como epidemiólogo en el hospital Adolfo Pons de Maracaibo, había fallecido. Se tiene registro de que fue el primer médico que perdió la vida por esta enfermedad en esa entidad.

Poco a poco se volvió rutinario el conteo de los fallecidos. El ginecobstreta Jorge Leal fue el séptimo médico que murió por esta causa en Zulia. La brecha entre los fallecimientos de los médicos se redujo de semanas a horas, a finales de junio. 

La pediatra Solangel Scandela falleció el sábado 20 de junio. El martes 23 murió la doctora Marisela Ramírez. La enfermera Keyla Molaya y el ginecólogo Manuel Romero fallecieron el 24 de junio. 

De los 52 médicos fallecidos por covid-19 en Venezuela, hasta el 13 de agosto, el régimen de Nicolás Maduro solo tomó en cuenta cuatro.

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En horas. En agosto han fallecido diariamente dos miembros del personal médico por covid-19 en Venezuela.

En menos de dos días, entre el 24 y 25 de agosto, han fallecido tres médicos y una enfermera en los estados Zulia, Vargas, Monagas y Distrito Capital. 

Olivares, comisionado especial en materia de salud del gobierno interino, estimó que la cifra total de fallecidos en el país por el virus podría ubicarse en 561, lo que significa que 14,2% de esas muertes corresponden a personal sanitario.

Muertes

10

fallecidos en junio

44

fallecidos entre julio y agosto

Lo que dicen los médicos 

Nohemi Ramos, directiva de Médicos Unidos por Venezuela, indicó para El Diario que los reportes diarios de contagios por coronavirus en Venezuela tienen un retraso importante. Esto significa que el número total de positivos y muertes por covid-19 es mayor a los registrados por el régimen de Maduro. Desde la ONG, dice Ramos, solo se publican los datos de los fallecimientos luego que la información se encuentra totalmente confirmada por familiares o personal sanitario de la región.

El personal médico que fallece actualmente está directamente ligado con el covid-19. En el país, en este momento, existe una curva exponencial de contagios y no hemos llegado al pico. Por lo tanto, no podemos hablar de que los casos positivos se encuentren disminuyendo. Nos enfrentamos a un saco sin fondo porque gran parte del material de seguridad que necesitan los médicos no es reciclable”, explicó.

Ramos detalló que el resultado de una prueba PCR en Caracas puede tardar entre 15 y 20 días. Un aspecto que incide en un retraso en el diagnóstico debido a la baja capacidad de despistaje que existe en el país. Añadió que solo hay dos laboratorios habilitados en la capital  para analizar estas pruebas.

La baja capacidad técnica y de personal que presenta el Instituto Nacional de Higiene (INH) ha hecho que se acumule un gran número de muestras diarias que no han sido examinadas. Es esto lo que mantendría la cifra de contagios superficialmente baja durante las últimas semanas, de acuerdo con Ramos.

Desde MUV también advierten que existe una población muy grande de personal médico mayor a los 60 años de edad, un escenario que los hace más susceptibles a padecer complicaciones por covid-19. Algunos no son capaces de superar la enfermedad.

“Otro factor que está afectando a esta población es que muchos de ellos ya presentaban comorbilidades como hipertensión, diabetes, cáncer o trasplantes renales”, añadió Ramos.

“Una compresa en gel para bañarnos”

A principios de agosto, al terminar una guardia en un hospital en Caracas, los médicos tuvieron que lidiar con la falta de agua en este centro de salud. Al terminar de salir del área covid-19 no había suministro para poder desinfectarse. Se retiraron la ropa descartable y les ofrecieron compresas en gel para poder asearse. 

Los trajes de bioseguridad también son limitados. Una fuente explicó para El Diario que los médicos entran una o dos veces al área covid-19. Una vez que salen deben retirarse el traje de biopreno blanco, cambiar de guantes y lavarse las manos. A pesar de esto, en caso de que un paciente tenga una crisis, el personal ha tenido que entrar a las habitaciones de pacientes con solo un tapabocas y una visera de plástico. “Muy pocas veces nos dan el traje, nos entregan un conjunto quirúrgico y un tapabocas. Hoy en día tenemos que regular las entradas al área covid-19 para que el material de seguridad no sea desperdiciado. Sin embargo, si sucede una emergencia tenemos que entrar con lo que tenemos”, agregó. 

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El régimen de Nicolás Maduro, contrario a las políticas de otros países, ha pedido la hospitalización de asintomáticos con la intención de frenar el contagio. La inusual medida ha generado un gasto adicional del escaso material de protección y la saturación de servicios, como han criticado epidemiólogos y médicos que están en la primera línea de atención. 

El médico Alí García, trabajador del hospital Dr. José Ignacio Baldó, conocido como El Algodonal, ubicado al oeste de Caracas, expuso en una entrevista para El Diario que el mayor problema al que se enfrentan en este centro designado como centinela para atender casos de covid-19 es la falta de agua. Una situación ocasionada por el racionamiento del servicio en Distrito Capital y que se ha agudizado durante la pandemia. 

“Se buscaron mil y un formas de instalar bombas de presión para que llegara el agua hasta allá y no se ha podido solucionar del todo. Después se construyeron unos tanques y es muy difícil atender a los pacientes de covid-19 por la falta de agua”, dijo el especialista. 

También deben lidiar con la inseguridad que azota la ciudad. García relató que en este hospital un residente fue agredido y ahorcado por el familiar de un paciente.

El joven sufrió una contractura muscular y una lesión en la columna cervical, por lo que tuvo que cumplir reposo en su casa. El neumólogo añadió que el incidente causó el cambio de área de algunos residentes para evitar el contacto con los pacientes y familiares recién llegados.

“La inseguridad atemoriza a los residentes más que el mismo virus. Ha pasado que se meten al hospital a amenazar y amedrentar a los médicos porque no pueden ingresar a un familiar”, comentó García.

No queremos ser héroes en el cementerio

La presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas, Ana Rosario Contreras, aseveró que en el gremio de enfermería no quiere que lo recuerden como héroes en el cementerio. Tampoco quieren reconocimiento, solo que el Estado brinde las medidas de seguridad necesarias para poder atender a la población.

Contreras informó que se ha incrementado la migración de los profesionales de la enfermería no solo hacia otros países, sino también hacia otras áreas laborales. Esto debido al alto riesgo que corren y a la necesidad de buscar mejores ingresos económicos.

La representante del gremio también señaló que es necesario realizar la prueba de despistaje por lo menos cada 15 días al personal de la salud. Pero este procedimiento no se cumple desde hace cuatro meses.

“Tampoco el familiar del personal tiene acceso a las pruebas de despistaje, lo que lamentablemente convierte el ejercicio de esta profesión en un suicidio”, declaró.

Casi a diario, la plataforma de Médicos Unidos por Venezuela reporta al menos una muerte dentro del gremio. Esta organización también está impulsando la recaudación de fondos y donaciones para comprar equipos de protección para el personal sanitario. Un equipo que todavía debe seguir lidiando con la pandemia.

El sistema de salud venezolano cuenta con apenas 8 camas por cada 10.000 habitantes. Esto según las últimas cifras manejadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según el conteo no oficial —debido a que el oficial no se publica— solamente hay aproximadamente 84 camas de UCI operativas a en todo el país. 

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Recientemente se repartieron insumos a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Resultaron beneficiados seis hospitales del país, pero aún faltan centros sanitarios y constancia en la ayuda. 

La OPS considera que Venezuela es uno de los países potencialmente más vulnerables de toda la región. La falta de recursos médicos, la escasa capacidad para albergar enfermos, las graves deficiencias del sistema de salud público y la imposibilidad de ofrecer un conteo preciso de los casos detectados son algunas de las características que lo colocan en esa posición. Esto además del peso de la grave crisis que atraviesa desde hace años. 

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